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19 de marzo de 2021

Ayer

 Ayer siempre trae notas tristes a mi cerebro, como si esa sola palabra pudiera evocar y concentrar lo que significa el paso del tiempo cuando el tiempo es un tormento. Porque aunque vivir es un regalo no siempre es un tiempo feliz, no siempre deja un aprendizaje, no siempre cura. A veces sentir que dejamos atrás una parte de nosotros que no volverá nos empuja al abismo de esa emoción que se enreda en la garganta, que ensombrece la mirada, que hace que nos pese el alma. Ayer es aprender a soltar, a dejar fluir las cosas como lo hace un río que se lleva lo malo pero también lo que fuimos, lo que sentimos, lo que anhelamos, lo que vino a transformarnos. Ayer es un tiempo pretérito de huella profunda en el presente; sin él no tenemos futuro, sin él estaríamos siempre a merced de la incertidumbre. Lo bueno del ayer es que deja una estela, que hace costumbres y crea rutinas, que marca el sendero, conforma un mapa para no perdernos en el inédito presente. Lo bueno del ayer es que nos enseña que si pasamos mucho tiempo evocando lo que una vez fue nos perdemos lo que ocurre ahora. Y ahora es una palabra redonda, abierta, a la que tenemos que entregarnos sin paracaídas. El ahora tiene oportunidades, el ayer sólo nostalgias. El ahora puede convertirte en algo que no puedes ni imaginar, el ayer en una sombra que se apaga recordando lo que una vez fue y ya no será más. El ahora es la luz de un nuevo día, el ayer la última oscuridad antes del crepúsculo. Ayer es inamovible, ahora es movimiento. Y aunque suene tentador pararse a contemplar el pasado lo que cuenta es el ahora...



28 de marzo de 2019

Está bien que no estés bien...


No me malinterpretes, no es porque me alegre de ello, ni mucho menos; es que no tienes que sentirte mal por no estar bien. No te sientas culpable, no te avergüences, no finjas que no pasa nada; date ese tiempo para ti mismo. Sin presiones, sin fechas límite, porque el dolor hay que transitarlo para salir fortalecido.
Nos han hecho creer que podemos con todo. Que debemos tener siempre una sonrisa, y que llorar se debe hacer en la intimidad o no hacerse.  Que ante cualquier adversidad debemos vestirnos con la capa de superhéroe sin pararnos ni un segundo a lamentarnos. Estamos en una sociedad que te exige ser feliz, que te ha hecho creer que esa frase inspiradora de la taza del desayuno, mágicamente, conseguirá cambiar tu ánimo sin esfuerzo alguno. Cada vez hay más lemas y eslóganes optimistas que te dicen qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, que demonizan el hecho de sentirse una mierda, de sólo tener  ganas de tirarse a un rincón para rumiar las penas, para maldecir, para llorar a moco tendido. Pero no es verdad que puedas con todo, y desahogarte es mucho más sano que actuar como si nada hubiera pasado, fingiendo una fortaleza que no tienes.
Sientes, estás vivo, y vas a sufrir, lo quieras o no.
Y está bien admitir que no puedes hacerlo, que te queda grande, que te da miedo, que dudas, que te has perdido, que has perdido la ilusión, que no sabes cómo volver a tu yo de antes de la tristeza.
Está bien.
Lo que no es bueno es revolcarse en ella. Lo que puede perderte para siempre es cerrar los ojos y olvidar que dentro de ti hay una luz, una luz que genera calor, energía, cambio.
Si estás triste mucho tiempo se apagará irremediablemente. Quizás no para siempre, pero encenderla una vez que ya está extinta y fría es un trabajo muy arduo, muy complicado.
Está bien sentirse mal, pero no mucho rato.
Permítete ese momento pero luego busca a alguien con quien hablarlo.
Háblalo. Quítatelo de encima. Pero nunca te avergüences de llorar. Llorar no es debilidad, llorar es de fuertes, de esos a los que no les importa mostrar lo que sienten.



Hace mucho tiempo que comencé este blog, tanto que he perdido la cuenta de los años. Aún hoy sigo acercándome de vez en cuando. He publicado 792 entradas, y de todas ellas la que más visitas ha generado, y por mucha diferencia,  es esta: “…porque la vida es bella”. Mucha gente se acerca y deja mensajes, algunos me sorprenden porque me dan las gracias o me dicen que el texto les ha alegrado el día; también hay quien recrimina el mensaje: a veces cuesta creer que a pesar de todo la vida sea bella. A veces los pesimistas se salen con la suya...
Recuerdo muy bien cuando escribí aquel texto y el momento que estaba viviendo. Fue en 2012, y ese fue uno de los años más duros que me ha tocado vivir. Muchas cosas ponían a prueba mi fortaleza, pero aún así sentía que debía ser yo misma quien saliera de aquello que me hacía daño, plantando buena cara al mal tiempo. A veces la vida te conduce por caminos que no hubieras querido transitar y lo más duro, quizás cuando has tenido muchas rachas malas, es tener confianza y optimismo. Seguir viendo el lado bueno de las cosas y de la vida.  
Por eso entiendo que haya quien vea en esas palabras algo hueco e impostado; un eslogan para vender felicidad.
Sin embargo, así lo creo aunque tenga días en que dude mucho, que siempre hay algo que vale la pena, algo que te saca una sonrisa, y que te salva.
La vida, digan lo que digan los pesimistas, puede ser bella.



30 de noviembre de 2018

El efecto Forer, o porque crees en el horóscopo.


El efecto Forer, o efecto Barnum, se da cuando aceptas como verdad una aseveración acerca de ti mismo, aunque en realidad lo que ha pasado es que has aceptado como propias generalizaciones que pueden ser válidas para cualquier individuo. Has sido una víctima de la falacia de la validación personal.


Fue en 1948 cuando el psicólogo Bertram R. Forer se percató de que la mayoría de las personas aceptaban estas descripciones vagas como personales y acertadas, así que realizó un experimento. Dio a un grupo de estudiantes estas afirmaciones como  resultado de un test de personalidad y les pidió que las valoraran  según su grado de aciertos. Lo que no sabían sus estudiantes es que todos tenían la misma hoja que decía esto:

“Tienes necesidad de ser aceptado por los demás y buscas que te admiren, sin embargo, tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad, generalmente logras compensarlas. Tienes una capacidad increíble que no has convertido en tu ventaja. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a preocuparte y ser inseguro en tu interior. A veces tienes grandes dudas sobre si has tomado la decisión correcta o si has hecho lo adecuado. Prefieres cierta cantidad de cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te acorralan las restricciones y limitaciones. También te enorgulleces de ser un pensador independiente, no aceptas lo que digan los demás sin pruebas satisfactorias. Pero has descubierto que es poco sabio ser muy franco y revelarte a ti mismo ante los otros. A veces eres extrovertido, afable y sociable, mientras que en otras ocasiones eres introvertido y reservado. Algunas de tus expectativas pueden ser más bien irreales.”

Estas  aseveraciones fueron recogidas por Forer de una columna de astrología de una revista.
En una escala de 0 a 5, donde el 5 significaba que el alumno sentía que los resultados eran excelentes y acertados,  y el 4 que los resultados habían sido buenos; el promedio de la evaluación de la clase fue de 4,26; es decir que casi todos los alumnos consideraron esos resultados como muy cercanos a su personalidad.  



En realidad lo que pasa es que no hay nada en lo que puedas estar en desacuerdo con las afirmaciones dadas, pues la mayoría te presentan dos opciones: “eres X, pero a veces eres Y”. Esto es lo suficientemente vago como para ajustarse prácticamente a cualquier ser humano.

Este efecto es usado las llamadas “pseudociencias”, como médiums, adivinos, lectores de la mente, grafólogos, etc. pues ofrece un sentido de reafirmación y control de lo desconocido. Vamos a ser claros, a todos nos encanta sentir que podemos controlar algo que aparentemente parece no poder ser controlado, así que el saber lo que va a ocurrir sientes que podrás evitarlo o cambiarlo.



Pero una parte del éxito del efecto Forer se debe a su relación con el sesgo cognitivo de confirmación, que ocurre cuando lees una predicción astrológica que confirma tus propias creencias. Por ejemplo, estás de bajón y tu horóscopo dice que “vienen momentos complicados de los que saldrás airoso”, está confirmando cómo te sientes; te da la razón y no hay nada más que nos agrade que tener la razón.

Aunque lo parezca el efecto Forer no es tan inofensivo como parece pues puede afectar la vida de muchas personas, que no sólo invertirán sumas astronómicas para que les saquen la carta astral, les lean la palma de la mano o el café; sino que además pueden tomar decisiones importantes basados en el sesgo cognitivo, que como vemos, no ofrece muchas garantías.
Por eso, una última recomendación, sé crítico/a con aquello que lees, busca evidencias sólidas, descarta las fuentes que no sean confiables.



20 de marzo de 2018

¡Porque sí... porque te lo mereces!

Porque muchas veces te olvidas de ti. Porque en ocasiones te has conformado con un sucedáneo. Porque has creído que no valía la pena buscar más. Porque te has sentido cansada o cansado,  al borde de las fuerzas, casi extenuada, casi extenuado, creyendo que quizás…  eso no era para ti… que no te correspondía, que no era el momento, que no lo merecías, que habías agotado tu cuota, que ya no volverías a experimentarla. 
Porque te has rendido, admítelo.  Y has hecho caso a ese cerebro tramposo que te ha hecho sucumbir a su influencia. 
Te lo has creído.
Como si uno pudiera gastarla toda de una vez, como si estuviera contada, como si tuviera una fecha tope para canjearla… Como si no fuera lo que es, una mina que no se agota, una mina que hay en ti. Así es. Está ahí. 
A veces brota como un árbol con miles de ramas llenándote el pecho, con una poderosa savia  capaz de romper la más gruesa capa de hielo. Como una primavera en el estómago. 
Y otras, no es que no esté, sólo se esconde, se debilita, y hay que buscar más profundo o en otras zonas… 
No pienses que tu tiempo ya pasó, no dejes abandonada esa mina. Por mucho que te cueste has que retoñe esa felicidad latente, has que sea la fuente de tu alegría. No importa que sea un pedazo, una onza, un grano. No permitas que se quede ahí, hibernando en un pecho frío. Porque sí, porque te lo mereces… Porque…


4 de febrero de 2018

¿Qué le pides al universo?


Tendemos a culpar al universo  cuando no se realizan nuestros deseos. Nos han vendido la idea de que sólo basta con querer mucho algo para que el universo conspire a nuestro favor. Atraemos aquello que pensamos: la fuerza de los pensamientos positivos. Por supuesto, una mente positiva solucionará mejor los problemas, al menos contribuirá con su actitud a que sean menos graves, menos limitantes. Una buena actitud es esencial. Pero que no te vendan humo, el universo no te debe nada y sólo eres tú y nada más que tú quien puede cambiar el rumbo de las cosas. No basta con pedir, hay que trabajar.
Por desgracia esto no es tan popular como “la ley de la atracción” pero seguramente dé mejores resultados a la larga. Podemos querer mucho algo pero si nos limitamos a sentarnos a esperar a que nos caiga del cielo puede que pasemos sentados más tiempo del que nos gustaría.



Lo cierto es que quien ha llegado a la excelencia en algo lo ha hecho a base de esfuerzo y horas… Si quieres ser un virtuoso al piano tendrás que practicar todo lo que puedas, no hay de otra. Si quieres una vida mejor tendrás que trabajar en esa dirección. Por supuesto, siempre será mejor si nos enfocamos en algo positivo mientras trabajamos activamente para lograrlo, pero  para lograrlo también es fundamental saber qué queremos…

¿Qué quieres de verdad? Sólo cuando tengas clara la respuesta podrás orientarte más fácilmente en esta encrucijada de caminos, cuando conozcas la ruta a seguir avanzarás más rápido y llegarás antes a tu meta. Y esto no es suerte, es voluntad. 


24 de enero de 2018

Enjoy the silence

España es el segundo país más ruidoso del mundo, por detrás de Japón. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) exponerse a un nivel de decibelios superior a 55 dB  es contraproducente y puede resultar dañino para la salud. En nuestro día a día estamos expuestos a unos niveles de ruido muy superiores a ese, pues ya sólo andar por una calle con tráfico nos lleva a los 75 dB.
Con el tiempo el silencio se ha convertido en un lujo. Nos hemos acostumbrado al ruido, es algo marcado en el ADN de los españoles, una característica que nos ha hecho famosos en el mundo. La acreditada idiosincrasia española. Hablamos alto, reímos alto, somos alborotadores por naturaleza y allá donde vayamos nos hacemos notar.  Y aunque esto no tiene que ser del todo malo, un exceso de ruido lleva acarreados algunos problemas graves como dificultades en el habla y problemas de concentración en los niños, dolores de cabeza, irritabilidad, insomnio, pérdida auditiva e incluso alteraciones psicológicas, digestivas y de la presión arterial.
Un exceso de ruido se lleva también la capacidad de imaginar, pues casi todas las actividades creativas necesitan de un ambiente propicio.



Aún así le tememos al silencio. Pues los hay que duelen, que son como una bofetada sin manos, sobre todo en el terreno sentimental. A veces hay silencios cobardes, otros que son un escudo para quienes sufren violencia de género pero no se atreven a confesarlo, o para quienes están siendo acosados en el colegio. Son pocos los que se atreven a silenciar sus teléfonos móviles, esclavos de la tecnología que nos impide estar un día entero con nosotros mismos. Para algunos el silencio es incómodo, y a otros les hace sentir solos.  Sin embargo se ha comprobado que el silencio es necesario para nuestro cerebro pues un exceso de estímulos puede dejar sin recursos a la corteza prefrontal, la que se encarga del razonamiento.
Si hace unas semanas hablábamos del beneficio mágico de la música, hoy no podemos obviar el del silencio; se ha demostrado que dos horas de silencio al día favorecen la creación de nuevas células en el hipocampo. El silencio repara nuestro cerebro y nos hace sentir regenerados y con las pilas cargadas.

Por eso, búscalo y disfrútalo. El silencio te ayudará a conocerte a ti mismo. 



9 de enero de 2017

No tengas propósitos, ten constancia

O mejor dicho, ten propósitos y la  constancia para hacerlos realidad.


Esto es un clásico que se repite cada inicio de año, nos hacemos una lista de cosas que queremos cambiar y al final las buenas intenciones nos duran muy poco.
Apuntarnos al gimnasio, dejar de fumar, estudiar un idioma, ahorrar, comer mejor,  tomarse la vida con más humor…  Pero pasados doce meses nos encontramos en la misma situación de partida de otros años; comenzamos con muchas ganas y las ganas se enfriaron casi tan rápidamente como surgieron. ¿Y qué falló? Pues casi siempre es lo mismo: nuestra constancia.


Algunos datos dicen que sólo el 8% de las personas que se proponen cambios de hábitos en su vida lo logran. Pero el dato más impactante es  el que dice que el 77% de esas personas abandonarán después de la primera semana.






Hoy, lunes 9 de enero, comenzamos la segunda semana del mes y del año, y seguramente si eres de ese 77% puede que ya te estés planteando dejar tus propósitos para el año que viene. Y es que tan importante como marcarse metas es que éstas sean realistas, y sobre todo, asumir que deberemos trabajar para lograr resultados.


Ten presente que sólo con disciplina conseguiremos mejorar en todos los ámbitos de la vida, y que si no estás dispuesto al sacrifico que eso conlleva  fácilmente serás de los que tiran la toalla la primera semana.



Por eso no tengas muchos propósitos, ten pocos y sobre todo acompáñalos de una buena dosis de constancia, de actitud positiva y fortaleza mental. Empieza poco a poco, permítete fallar un día, no pasa nada. Si sientes que necesitas un descanso, tómatelo; es mejor parar por un tiempo si te notas agotado, vuelve cuando sientas que tienes las pilas cargadas. Piensa que los resultados no son inmediatos, no te desanimes si no ves logros al instante. Piensa en toda la autoestima que ganarás si no procrastinas y consigues crear de un propósito una rutina satisfactoria que te haga sentirte realizado.  Es más fácil si te organizas, puedes imprimir una plantilla para poder llevar  el seguimiento semanal de tus avances o escribir un diario. Pero sobre todo, haz que lo divertido sea el camino y no la meta.



Y pase lo que pase, lo consigas o vayas a formar parte de ese temible 77%, no te frustres, al fin y al cabo tienes más años para intentarlo :)


23 de septiembre de 2015

Museo de arte malo

El nombre de Wilfredo Prieto, artista cubano conceptual, ha saltado a los medios de comunicación rodeado de polémica gracias a lo peculiar de una de sus obras, titulada “vaso medio lleno” que se vende por la increíble cifra de 20.000 euros en ARCO.
Seguramente os preguntaréis, ¿cuál es lo especial de la obra? La respuesta es nada. Se trata de un vaso de cristal medio lleno, no medio vacío; un vaso como los que cada uno de nosotros puede tener en la alacena junto a otros vasos comprados de oferta. Un simple vaso de cristal, con agua, pero no lleno. 20.000 euros…
No es el primer bromista que hace algo semejante y tiene la cara de llamarlo “arte”, que vale, la definición de arte es muy amplia pero hay cosas que se caen por su propio peso.



Hace unos años una operaria de limpieza tiró a la basura “una bolsa con desperdicios” obra de un artista alemán, Gustav Metzger, quien la tituló como 'Nueva creación de la primera presentación pública de un arte autodestructivo'. Finalmente la obra pudo ser recuperada, aunque dañada. Lo que no sabemos es qué pasó con la limpiadora, al fin y al cabo ella sólo hacía su trabajo, que no es otra cosa que sacar la basura.
Algo parecido le ocurrió al artista británico Damien Hirst. Una de sus composiciones, un cenicero lleno de colillas, botellas y paquetes de tabaco vacíos,  acabó en un contenedor, donde lo depositó otra mujer de la limpieza.
Pero el que se lleva la palma en esto es P.Manzoni con su obra "Mierda de Artista", que se creó con el propósito de amonestar precisamente este movimiento. En 1961 su obra se expuso en la Gallería Pescetto. La idea era  hacer una crítica al mercado del arte haciendo ver que cualquier cosa sería comprada siempre y cuando se encontrara avalada bajo el nombre de un buen artista y amparada por los críticos y galeristas elegidos dentro del panorama artístico contemporáneo. Para ello defecó en varias latas y las expuso con el nombre de “mierda de artista”. Efectivamente el tiempo le ha dado la razón y estas latas han sido adquiridas por coleccionistas y museos de todo el planeta, alcanzando cifras de hasta 124.000€.



Algo que  demuestra la decadencia, y tontuna, del mercado del arte.
Todo esto me suscita algunas cuestiones. ¿Cuál es el valor del arte? ¿Qué baremos se usan para determinar su precio? ¿Por qué hay arte malo que se vende caro y otro arte malo que no? ¿Los que pagan 20.000 euros por un vaso de agua, o 124.000 por una lata de mierda, qué es lo que realmente están comprando?
Complicado responder, pero hoy en día arte es poder vender un vaso de agua, un cenicero lleno de colillas, a ese precio.  Hay que ser muy artista y confiar que siempre habrá un tonto dispuesto a desembolsar esas cifras. En realidad todo nos lleva a quién lo vende  y a quién lo compra. Una cosa también se puede asegurar, su precio de mercado nada tiene que ver con su valor artístico.
Para mí,  arte es aquello que consigue trasmitirme emociones duraderas, bellas, intensas, o dramáticas. Un simple vaso de agua puede plantear un concepto pero no me emociona, no consigue captar mi atención todas las veces que lo contemplo buscando nuevas perspectivas y emociones. No es culpa de que sea bonito o feo. Porque pienso que en el fondo el arte malo es todo un arte. Es que lo veo más como una provocación, en el mal sentido de la palabra.
Aunque todo no es negativo. Este vaso de agua me ha hecho recordar al MOBA.

Un museo que se ubica en la ciudad de Dedham, Massachussets, y que al igual que cualquier museo normal, recibe visitantes, expone piezas, recibe donaciones, vende souvenirs de sus cuadros, etc. Su única particularidad es que el “arte” que expone es tan malo que merece ser expuesto, al menos esa es la idea de su creador: “hay obras demasiado feas como para ser ignoradas”











3 de septiembre de 2015

El potencial que hay en ti




Parece una frase hecha, de esas que pretenden motivarnos, de las que vemos escritas en tazas y libretas. Pero no son palabras vacías. No son cosas que se dicen por decir, esperando aliviar el alma herida de alguien que sufre. No lo son. No dejes que tus alas se atrofien, no dejes de pensar en el cielo abierto, en la sensación de libertad que es arriesgarse a volar. Dentro de ti, de mí, de todos, hay mucho más de lo que creemos. Puede que hasta ahora no lo hayas descubierto. Puede que alguien haya aplastado tu espíritu, y la rutina, los fracasos y las decepciones te hayan hecho creer lo contrario, que no puedes, que no es lo tuyo, que no debes. Puede que lo intentaras una vez y fallaras y ahora tengas miedo de volver a probar. Pero no olvides, por mucho que las sombras se ciernan sobre ti, que tienes mucho ahí dentro. Un gran poder para abrir los brazos, los ojos, tus alas y ser esa persona que quieres ser. Para llegar lo alto que quieras llegar. No dejes que pongan sobre ti los topes que les paralizaron a ellos. No dejes que algunas palabras te hundan. Confía en tu capacidad. Te levantarás, volverás a hacerlo, y verás que el cielo no está tan lejos, que no es tan imposible, que no estás tan sólo, que no eres tan torpe, que no duele tanto. Sólo has de ser creer en ti.  Sólo has de extender tus alas. 


6 de julio de 2015

Porque el perdón es la mejor forma de venganza

Decía María Teresa de Calcuta que si de verdad queremos amar, tenemos que aprender a perdonar.
Perdonar es quedar en paz con nosotros mismos. Porque cuando guardamos rencor ese sentimiento acaba por destruirnos. Poco a poco va haciéndonos peores personas hasta que, como el metal que se oxida con la lluvia, nos corroe por completo.  Perdonar es necesario, es un alivio para nuestras heridas y para nuestra alma.

Eva Mozes Kor tiene 81 años y es una sobreviviente de Auschwitz, el mayor centro de concentración de la historia del nazismo, donde se estima que  murieron 1.100.000 (la gran mayoría de ellas judías) de un total de 1.300.000 personas que tuvieron la desgracia de traspasar sus puertas. Fue allí donde Eva fue  víctima de horribles torturas cuando tan sólo tenía diez años, en 1944. Ella y su hermana gemela  fueron  objeto de horrorosos experimentos médicos a manos de Josef Mengele. Las dos sobrevivieron milagrosamente pero con secuelas y traumas de las que jamás pudieron deshacerse. Miriam, la hermana gemela de Eva, murió en 1993, a causa de un raro tipo de cáncer, probablemente provocado por los experimentos médicos  e inyecciones a la que fue sometida. Sus riñones jamás llegaron a desarrollarse, y durante toda la vida arrastró diversos problemas de salud.
Oskar Groening tiene 93 años, y es un ex oficial de la SS Nazi, que trabajó en Auschwitz desde 1942 y que se convirtió en testigo mudo del asesinato del al menos 300.000 judíos en las cámaras de gas.

Hace poco Kor testificó en un juicio donde Groening -al amparo de la nueva jurisprudencia alemana que permite abrir causas contra responsables de este genocidio aunque no existan pruebas de la participación en un delito específico– aceptaba abiertamente su responsabilidad, no como victimario pero sí como cómplice.
La mujer se acercó al ex guardia para agradecerle aquel gesto de valentía. Lo que la tomó por sorpresa fue la reacción de Groening, quien le besó la mejilla y la abrazó: “Estaba un poco atónita. No fue algo planeado. Sólo éramos dos ancianos tratando de interactuar… Vuelvo a EE.UU con el beso de un ex guardia nazi en la mejilla”.




Días antes del encuentro, Kor había publicado un artículo en el diario The Times de Londres, con el título “¿Por qué el perdón es la mejor venganza de todas?” en el que resume su sentimiento general: “Nunca entenderé por qué la ira es preferible a un gesto de buena voluntad“.

Eva no niega la responsabilidad de Groening en los hechos: “Él fue una pequeña pieza en una enorme máquina de exterminio, pero esa máquina no habría funcionado sin esas pequeñas piezas”. Aún así prefiere perdonar al hombre por haber sido capaz de enfrentar la verdad, por intentar sanar la herida para que nunca vuelva a producirse en el futuro.
No era la primera vez que Eva ejercía el perdón. Lo hizo en 1995 con el médico nazi Hans Münch y también con el propio Mengele en un polémico documental que dividió a los sobrevivientes de los campos de exterminio.

Su política de perdón siempre fue clara. "Me di cuenta que tenía poder sobre mi vida. Tenía el poder de curar el dolor  que me aplicaron en Auschwitz al perdonar a las personas que aplicaban el dolor".


10 de diciembre de 2014

¿Existe la suerte (buena y mala)?



 Nos pasamos la vida mentándola, reclamando un poquito de ella, o evitándola a toda costa. Al ponernos ese anillo especial que llevamos a los exámenes y que se ha convertido en el mejor amuleto. Cuando cruzamos los dedos al ver pasar un gato negro de derecha a izquierda, o cuando anhelamos que se cumpla un deseo. Cuando, siempre de manera inconsciente, exclamamos en voz alta: ¡Qué suerte tiene Pepita, todo le sale bien! ¡Qué mala suerte que se agotaran las entradas para ese concierto al que tantas ganas tenías de ir! Suerte, en un trébol de cuatro hojas. Suerte en el apartado de horóscopos del periódico. Suerte en los discos giratorios de la maquina tragaperras del bar. Suerte que vende el vendedor de la Once. Suerte cuando encontramos aparcamiento cerca de la puerta del centro comercial…
O mala suerte. Cuando se rompe el espejo, o se derrama la sal, o se abre un paraguas dentro de casa, o ese día que tenemos prisa nos tocan todos los semáforos en rojo. Vivimos condicionados por ella… pero ¿existe la suerte?

¿Existe algo intangible que mueve nuestros destinos, que a veces nos ayuda, y otras veces es como un nubarrón negro sobre la cabeza y que podemos llamar suerte (buena o mala), o en realidad todo depende de la actitud con la que afrontemos la vida?

La respuesta no es sencilla. Si nos atenemos a la metafísica ésta nos dice que no, que la suerte no existe. Ahí esta la ley de Causa y Efecto para corroborarlo.
¿Y qué nos dice esta ley? Pues que nada ocurre casualmente, todo es producto de la causalidad.
La ley física dice que a toda acción le sigue una reacción. La ley metafísica que a toda causa le sigue un efecto.


Y si nos fijamos en lo que apunta la ley del mentalismo esto es lo que nos encontramos: “Todo es mente. Todo lo que pensamos se manifiesta”. Así que cuidado, si eres negativo lo único que conseguirás será atraer lo malo. Lo que llegué a tu vida lo habrás atraído previamente con tu mente. Piensa en positivo y tendrás una vida positiva. Piensa negativo y la naturaleza te devolverá una vida negativa. No existe la suerte, sino dos maneras de pensar: positiva o negativa.
No te quejes de tu mal fario, reflexiona sobre  cómo has actuado para llegar a ese punto y qué puedes hacer para cambiarlo.

En el momento justo y en el lugar oportuno

Aprovecha las oportunidades. En realidad, esos que llamamos afortunados son los que tienen un espíritu constructivo, están más abiertos a los demás y poseen una habilidad para crear oportunidades y seguir su intuición,  al contrario que los poco afortunados.
En el libro de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes, La Buena Suerte: claves para la Prosperidad,  se dice que "la buena suerte únicamente consiste en crear circunstancias, por lo que solamente depende de nosotros y, así, nunca llega a nuestras manos por casualidad".
No desaproveches las ocasiones de prosperidad que se te presenten, pero no olvides antes una cosa, para poder encontrarlas es preciso relajarse. Si te ofuscas, si te preocupas más de la cuenta, pasaran por tu lado sin que te percates.



Podía ser peor

Reconvierte lo malo en algo positivo. Sólo así podrás vivir en un ambiente de paz. Todos nos equivocamos alguna vez, a todos se nos tuercen las cosas, pero piensa que podría ser peor. Las equivocaciones también nos enseñan y sobre todo nos ayudan a madurar.
No le dediques mucho tiempo al pasado, ni a esas personas o situaciones que te dañaron.  

Azar y probabilidades

Vale, sí, es verdad que hay cosas que se “escapan” a nuestro control. A veces nos esforzamos mucho y no encontramos recompensa, y sin embargo muchas veces pasa que el que no ha hecho nada es premiado con eso que tanto anhelábamos. ¿Por qué? ¿Y qué fuerza ha intervenido para que se produzca tal suceso? Y es que cuando pasan cosas inesperadas, o que no tienen explicación lógica, solemos achacarlo al azar. Azar, caprichoso azar.

Don´t worry, be happy

No te tortures pensado en que todo te sale mal. Nada está determinado de antemano. Tú eres dueño de tu destino, así que toma el timón y busca un buen viento que te saque del remolino. Cuida tus pensamientos, eres el responsable de lo que te ocurra. Piensa que grandes cosas están por llegar a tu vida, y siéntete predispuesto a que sucedan. Ábrete. Está demostrado que la gente más extrovertida, más optimista y segura de si misma tiene más suerte.

Así que recuerda: El mejor amuleto para atraer la suerte es TU ACTITUD



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