Ayer siempre trae notas tristes a mi cerebro, como si esa sola palabra pudiera evocar y concentrar lo que significa el paso del tiempo cuando el tiempo es un tormento. Porque aunque vivir es un regalo no siempre es un tiempo feliz, no siempre deja un aprendizaje, no siempre cura. A veces sentir que dejamos atrás una parte de nosotros que no volverá nos empuja al abismo de esa emoción que se enreda en la garganta, que ensombrece la mirada, que hace que nos pese el alma. Ayer es aprender a soltar, a dejar fluir las cosas como lo hace un río que se lleva lo malo pero también lo que fuimos, lo que sentimos, lo que anhelamos, lo que vino a transformarnos. Ayer es un tiempo pretérito de huella profunda en el presente; sin él no tenemos futuro, sin él estaríamos siempre a merced de la incertidumbre. Lo bueno del ayer es que deja una estela, que hace costumbres y crea rutinas, que marca el sendero, conforma un mapa para no perdernos en el inédito presente. Lo bueno del ayer es que nos enseña que si pasamos mucho tiempo evocando lo que una vez fue nos perdemos lo que ocurre ahora. Y ahora es una palabra redonda, abierta, a la que tenemos que entregarnos sin paracaídas. El ahora tiene oportunidades, el ayer sólo nostalgias. El ahora puede convertirte en algo que no puedes ni imaginar, el ayer en una sombra que se apaga recordando lo que una vez fue y ya no será más. El ahora es la luz de un nuevo día, el ayer la última oscuridad antes del crepúsculo. Ayer es inamovible, ahora es movimiento. Y aunque suene tentador pararse a contemplar el pasado lo que cuenta es el ahora...
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19 de marzo de 2021
28 de marzo de 2019
Está bien que no estés bien...
No me malinterpretes, no es porque me alegre de ello, ni
mucho menos; es que no tienes que sentirte mal por no estar bien. No te sientas
culpable, no te avergüences, no finjas que no pasa nada; date ese tiempo para
ti mismo. Sin presiones, sin fechas límite, porque el dolor hay que transitarlo
para salir fortalecido.
Nos han hecho creer que podemos con todo. Que debemos
tener siempre una sonrisa, y que llorar se debe hacer en la intimidad o no
hacerse. Que ante cualquier adversidad
debemos vestirnos con la capa de superhéroe sin pararnos ni un segundo a
lamentarnos. Estamos en una sociedad que te exige ser feliz, que te ha hecho
creer que esa frase inspiradora de la taza del desayuno, mágicamente,
conseguirá cambiar tu ánimo sin esfuerzo alguno. Cada vez hay más lemas y
eslóganes optimistas que te dicen qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, que
demonizan el hecho de sentirse una mierda, de sólo tener ganas de tirarse a un rincón para rumiar las
penas, para maldecir, para llorar a moco tendido. Pero no es verdad que puedas
con todo, y desahogarte es mucho más sano que actuar como si nada hubiera
pasado, fingiendo una fortaleza que no tienes.
Sientes, estás vivo, y vas a sufrir, lo quieras o no.
Y está bien admitir que no puedes hacerlo, que te
queda grande, que te da miedo, que dudas, que te has perdido, que has perdido
la ilusión, que no sabes cómo volver a tu yo de antes de la tristeza.
Está bien.
Lo que no es bueno es revolcarse en ella. Lo que puede
perderte para siempre es cerrar los ojos y olvidar que dentro de ti hay una
luz, una luz que genera calor, energía, cambio.
Si estás triste mucho tiempo se apagará
irremediablemente. Quizás no para siempre, pero encenderla una vez que ya está
extinta y fría es un trabajo muy arduo, muy complicado.
Está bien sentirse mal, pero no mucho rato.
Permítete ese momento pero luego busca a alguien con
quien hablarlo.
Háblalo. Quítatelo de encima. Pero nunca te
avergüences de llorar. Llorar no es debilidad, llorar es de fuertes, de esos a
los que no les importa mostrar lo que sienten.
Hace mucho tiempo que comencé este blog, tanto que he
perdido la cuenta de los años. Aún hoy sigo acercándome de vez en cuando. He
publicado 792 entradas, y de todas ellas la que más visitas ha generado, y por
mucha diferencia, es esta: “…porque la vida es bella”. Mucha gente se acerca y deja mensajes, algunos me sorprenden
porque me dan las gracias o me dicen que el texto les ha alegrado el día; también
hay quien recrimina el mensaje: a veces cuesta creer que a pesar de todo la
vida sea bella. A veces los pesimistas se salen con la suya...
Recuerdo muy bien cuando escribí aquel texto y el
momento que estaba viviendo. Fue en 2012, y ese fue uno de los años más duros
que me ha tocado vivir. Muchas cosas ponían a prueba mi fortaleza, pero aún así
sentía que debía ser yo misma quien saliera de aquello que me hacía daño,
plantando buena cara al mal tiempo. A veces la vida te conduce por caminos que
no hubieras querido transitar y lo más duro, quizás cuando has tenido muchas
rachas malas, es tener confianza y optimismo. Seguir viendo el lado bueno de
las cosas y de la vida.
Por eso entiendo que haya quien vea en esas palabras
algo hueco e impostado; un eslogan para vender felicidad.
Sin embargo, así lo creo aunque tenga días en que dude
mucho, que siempre hay algo que vale la pena, algo que te saca una sonrisa, y
que te salva.
La vida, digan lo que digan los pesimistas, puede ser bella.
30 de noviembre de 2018
El efecto Forer, o porque crees en el horóscopo.
El efecto Forer, o efecto Barnum, se da cuando aceptas
como verdad una aseveración acerca de ti mismo, aunque en realidad lo que ha
pasado es que has aceptado como propias generalizaciones que pueden ser válidas
para cualquier individuo. Has sido una víctima de la falacia de la validación
personal.
Fue en 1948 cuando el psicólogo Bertram R. Forer se percató
de que la mayoría de las personas aceptaban estas descripciones vagas como
personales y acertadas, así que realizó un experimento. Dio a un grupo de
estudiantes estas afirmaciones como resultado de un test de personalidad y les
pidió que las valoraran según su grado
de aciertos. Lo que no sabían sus estudiantes es que todos tenían la misma hoja
que decía esto:
“Tienes necesidad de ser aceptado por los demás y
buscas que te admiren, sin embargo, tiendes a ser muy crítico contigo mismo.
Aunque tienes algunas debilidades de personalidad, generalmente logras
compensarlas. Tienes una capacidad increíble que no has convertido en tu
ventaja. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a preocuparte y
ser inseguro en tu interior. A veces tienes grandes dudas sobre si has tomado
la decisión correcta o si has hecho lo adecuado. Prefieres cierta cantidad de
cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te acorralan las
restricciones y limitaciones. También te enorgulleces de ser un pensador
independiente, no aceptas lo que digan los demás sin pruebas satisfactorias.
Pero has descubierto que es poco sabio ser muy franco y revelarte a ti mismo
ante los otros. A veces eres extrovertido, afable y sociable, mientras que en
otras ocasiones eres introvertido y reservado. Algunas de tus expectativas
pueden ser más bien irreales.”
Estas aseveraciones
fueron recogidas por Forer de una columna de astrología de una revista.
En una escala de 0 a 5, donde el 5 significaba que el
alumno sentía que los resultados eran excelentes y acertados, y el 4 que los resultados habían sido buenos;
el promedio de la evaluación de la clase fue de 4,26; es decir que casi todos
los alumnos consideraron esos resultados como muy cercanos a su personalidad.
En realidad lo que pasa es que no hay nada en lo que
puedas estar en desacuerdo con las afirmaciones dadas, pues la mayoría te
presentan dos opciones: “eres X, pero a veces eres Y”. Esto es lo
suficientemente vago como para ajustarse prácticamente a cualquier ser humano.
Este efecto es usado las llamadas “pseudociencias”,
como médiums, adivinos, lectores de la mente, grafólogos, etc. pues ofrece un
sentido de reafirmación y control de lo desconocido. Vamos a ser claros, a
todos nos encanta sentir que podemos controlar algo que aparentemente parece no
poder ser controlado, así que el saber lo que va a ocurrir sientes que podrás
evitarlo o cambiarlo.
Pero una parte del éxito del efecto Forer se debe a su
relación con el sesgo cognitivo de confirmación, que ocurre cuando lees una
predicción astrológica que confirma tus propias creencias. Por ejemplo, estás
de bajón y tu horóscopo dice que “vienen momentos complicados de los que
saldrás airoso”, está confirmando cómo te sientes; te da la razón y no hay nada
más que nos agrade que tener la razón.
Aunque lo parezca el efecto Forer no es tan inofensivo
como parece pues puede afectar la vida de muchas personas, que no sólo
invertirán sumas astronómicas para que les saquen la carta astral, les lean la
palma de la mano o el café; sino que además pueden tomar decisiones importantes
basados en el sesgo cognitivo, que como vemos, no ofrece muchas garantías.
Por eso, una última recomendación, sé crítico/a con
aquello que lees, busca evidencias sólidas, descarta las fuentes que no sean confiables.
20 de marzo de 2018
¡Porque sí... porque te lo mereces!
Porque muchas veces te olvidas de ti. Porque en
ocasiones te has conformado con un sucedáneo. Porque has creído que no valía la
pena buscar más. Porque te has sentido cansada o cansado, al borde de las fuerzas, casi extenuada, casi
extenuado, creyendo que quizás… eso no
era para ti… que no te correspondía, que no era el momento, que no lo merecías,
que habías agotado tu cuota, que ya no volverías a experimentarla.
Porque te
has rendido, admítelo. Y has hecho caso
a ese cerebro tramposo que te ha hecho sucumbir a su influencia.
Te lo has
creído.
Como si uno pudiera gastarla toda de una vez, como si estuviera
contada, como si tuviera una fecha tope para canjearla… Como si no fuera lo que
es, una mina que no se agota, una mina que hay en ti. Así es. Está ahí.
A veces
brota como un árbol con miles de ramas llenándote el pecho, con una poderosa savia
capaz de romper la más gruesa capa de
hielo. Como una primavera en el estómago.
Y otras, no es que no esté, sólo se
esconde, se debilita, y hay que buscar más profundo o en otras zonas…
No pienses
que tu tiempo ya pasó, no dejes abandonada esa mina. Por mucho que te cueste
has que retoñe esa felicidad latente, has que sea la fuente de tu alegría. No importa que sea un
pedazo, una onza, un grano. No permitas que se quede ahí, hibernando en un
pecho frío. Porque sí, porque te lo mereces… Porque…
4 de febrero de 2018
¿Qué le pides al universo?
Tendemos a culpar al universo cuando no se realizan nuestros deseos. Nos han
vendido la idea de que sólo basta con querer mucho algo para que el universo
conspire a nuestro favor. Atraemos aquello que pensamos: la fuerza de los
pensamientos positivos. Por supuesto, una mente positiva solucionará mejor los
problemas, al menos contribuirá con su actitud a que sean menos graves, menos limitantes.
Una buena actitud es esencial. Pero que no te vendan humo, el universo no te
debe nada y sólo eres tú y nada más que tú quien puede cambiar el rumbo de las
cosas. No basta con pedir, hay que trabajar.
Por desgracia esto no es tan popular como “la ley de
la atracción” pero seguramente dé mejores resultados a la larga. Podemos querer
mucho algo pero si nos limitamos a sentarnos a esperar a que nos caiga del
cielo puede que pasemos sentados más tiempo del que nos gustaría.
Lo cierto es que quien ha llegado a la excelencia en algo
lo ha hecho a base de esfuerzo y horas… Si quieres ser un virtuoso al piano
tendrás que practicar todo lo que puedas, no hay de otra. Si quieres una vida
mejor tendrás que trabajar en esa dirección. Por supuesto, siempre será mejor
si nos enfocamos en algo positivo mientras trabajamos activamente para
lograrlo, pero para lograrlo también es
fundamental saber qué queremos…
¿Qué quieres de verdad? Sólo cuando tengas clara la
respuesta podrás orientarte más fácilmente en esta encrucijada de caminos, cuando
conozcas la ruta a seguir avanzarás más rápido y llegarás antes a tu meta. Y
esto no es suerte, es voluntad.
24 de enero de 2018
Enjoy the silence
España es el segundo país más ruidoso del mundo, por
detrás de Japón. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) exponerse a un
nivel de decibelios superior a 55 dB es
contraproducente y puede resultar dañino para la salud. En nuestro día a día estamos
expuestos a unos niveles de ruido muy superiores a ese, pues ya sólo andar por
una calle con tráfico nos lleva a los 75 dB.
Con el tiempo el silencio se ha convertido en un lujo.
Nos hemos acostumbrado al ruido, es algo marcado en el ADN de los españoles, una
característica que nos ha hecho famosos en el mundo. La acreditada
idiosincrasia española. Hablamos alto, reímos alto, somos alborotadores por
naturaleza y allá donde vayamos nos hacemos notar. Y aunque esto no tiene que ser del todo malo,
un exceso de ruido lleva acarreados algunos problemas graves como dificultades
en el habla y problemas de concentración en los niños, dolores de cabeza,
irritabilidad, insomnio, pérdida auditiva e incluso alteraciones psicológicas,
digestivas y de la presión arterial.
Un exceso de ruido se lleva también la capacidad de
imaginar, pues casi todas las actividades creativas necesitan de un ambiente
propicio.
Aún así le tememos al silencio. Pues los hay que
duelen, que son como una bofetada sin manos, sobre todo en el terreno sentimental.
A veces hay silencios cobardes, otros que son un escudo para quienes sufren
violencia de género pero no se atreven a confesarlo, o para quienes están
siendo acosados en el colegio. Son pocos los que se atreven a silenciar sus teléfonos
móviles, esclavos de la tecnología que nos impide estar un día entero con
nosotros mismos. Para algunos el silencio es incómodo, y a otros les hace sentir
solos. Sin embargo se ha comprobado que
el silencio es necesario para nuestro cerebro pues un exceso de estímulos puede
dejar sin recursos a la corteza prefrontal, la que se encarga del razonamiento.
Si hace unas semanas hablábamos del beneficio mágico
de la música, hoy no podemos obviar el del silencio; se ha demostrado que dos
horas de silencio al día favorecen la creación de nuevas células en el
hipocampo. El silencio repara nuestro cerebro y nos hace sentir regenerados y
con las pilas cargadas.
Por eso, búscalo y disfrútalo. El silencio te ayudará a conocerte
a ti mismo.
9 de enero de 2017
No tengas propósitos, ten constancia
O mejor dicho, ten propósitos y la constancia para hacerlos realidad.
Esto es un
clásico que se repite cada inicio de año, nos hacemos una lista de cosas que
queremos cambiar y al final las buenas intenciones nos duran muy poco.
Apuntarnos al
gimnasio, dejar de fumar, estudiar un idioma, ahorrar, comer mejor, tomarse la vida con más humor… Pero pasados doce meses nos encontramos en la
misma situación de partida de otros años; comenzamos con muchas ganas y las
ganas se enfriaron casi tan rápidamente como surgieron. ¿Y qué falló? Pues casi
siempre es lo mismo: nuestra constancia.
Algunos datos
dicen que sólo el 8% de las personas que se proponen cambios de hábitos en su
vida lo logran. Pero el dato más impactante es el que dice que el 77% de esas personas
abandonarán después de la primera semana.
Hoy, lunes 9 de
enero, comenzamos la segunda semana del mes y del año, y seguramente si eres de
ese 77% puede que ya te estés planteando dejar tus propósitos para el año que
viene. Y es que tan importante como marcarse metas es que éstas sean realistas,
y sobre todo, asumir que deberemos trabajar para lograr resultados.
Ten presente que
sólo con disciplina conseguiremos mejorar en todos los ámbitos de la vida, y
que si no estás dispuesto al sacrifico que eso conlleva fácilmente serás de los que tiran la toalla la
primera semana.
Por eso no tengas
muchos propósitos, ten pocos y sobre todo acompáñalos de una buena dosis de constancia,
de actitud positiva y fortaleza mental. Empieza poco a poco, permítete fallar
un día, no pasa nada. Si sientes que necesitas un descanso, tómatelo; es mejor
parar por un tiempo si te notas agotado, vuelve cuando sientas que tienes las
pilas cargadas. Piensa que los resultados no son inmediatos, no te desanimes si
no ves logros al instante. Piensa en toda la autoestima que ganarás si no
procrastinas y consigues crear de un propósito una rutina satisfactoria que te
haga sentirte realizado. Es más fácil si
te organizas, puedes imprimir una plantilla para poder llevar el seguimiento semanal de tus avances o
escribir un diario. Pero sobre todo, haz que lo divertido sea el camino y no la
meta.
Y pase lo que
pase, lo consigas o vayas a formar parte de ese temible 77%, no te frustres, al
fin y al cabo tienes más años para intentarlo :)
3 de diciembre de 2016
14 de septiembre de 2016
23 de septiembre de 2015
Museo de arte malo
El
nombre de Wilfredo Prieto, artista cubano conceptual, ha saltado a los medios
de comunicación rodeado de polémica gracias a lo peculiar de una de sus obras, titulada
“vaso medio lleno” que se vende por la increíble cifra de 20.000 euros en ARCO.
Seguramente
os preguntaréis, ¿cuál es lo especial de la obra? La respuesta es nada. Se
trata de un vaso de cristal medio lleno, no medio vacío; un vaso como los que
cada uno de nosotros puede tener en la alacena junto a otros vasos comprados de
oferta. Un simple vaso de cristal, con agua, pero no lleno. 20.000 euros…
No
es el primer bromista que hace algo semejante y tiene la cara de llamarlo “arte”,
que vale, la definición de arte es muy amplia pero hay cosas que se caen por su
propio peso.
Hace
unos años una operaria de limpieza tiró a la basura “una bolsa con desperdicios”
obra de un artista alemán, Gustav Metzger, quien la tituló como 'Nueva creación
de la primera presentación pública de un arte autodestructivo'. Finalmente la
obra pudo ser recuperada, aunque dañada. Lo que no sabemos es qué pasó con la
limpiadora, al fin y al cabo ella sólo hacía su trabajo, que no es otra cosa
que sacar la basura.
Algo
parecido le ocurrió al artista británico Damien Hirst. Una de sus
composiciones, un cenicero lleno de colillas, botellas y paquetes de tabaco
vacíos, acabó en un contenedor, donde lo
depositó otra mujer de la limpieza.
Pero
el que se lleva la palma en esto es P.Manzoni con su obra "Mierda de
Artista", que se creó con el propósito de amonestar precisamente este
movimiento. En 1961 su obra se expuso en la Gallería Pescetto. La idea era hacer una crítica al mercado del arte haciendo
ver que cualquier cosa sería comprada siempre y cuando se encontrara avalada
bajo el nombre de un buen artista y amparada por los críticos y galeristas
elegidos dentro del panorama artístico contemporáneo. Para ello defecó en
varias latas y las expuso con el nombre de “mierda de artista”. Efectivamente
el tiempo le ha dado la razón y estas latas han sido adquiridas por
coleccionistas y museos de todo el planeta, alcanzando cifras de hasta
124.000€.
Algo
que demuestra la decadencia, y tontuna, del
mercado del arte.
Todo
esto me suscita algunas cuestiones. ¿Cuál es el valor del arte? ¿Qué baremos se
usan para determinar su precio? ¿Por qué hay arte malo que se vende caro y otro
arte malo que no? ¿Los que pagan 20.000 euros por un vaso de agua, o 124.000
por una lata de mierda, qué es lo que realmente están comprando?
Complicado
responder, pero hoy en día arte es poder vender un vaso de agua, un cenicero
lleno de colillas, a ese precio. Hay que
ser muy artista y confiar que siempre habrá un tonto dispuesto a desembolsar
esas cifras. En realidad todo nos lleva a quién lo vende y a quién lo compra. Una cosa también se puede
asegurar, su precio de mercado nada tiene que ver con su valor artístico.
Para
mí, arte es aquello que consigue
trasmitirme emociones duraderas, bellas, intensas, o dramáticas. Un simple vaso
de agua puede plantear un concepto pero no me emociona, no consigue captar mi
atención todas las veces que lo contemplo buscando nuevas perspectivas y emociones.
No es culpa de que sea bonito o feo. Porque pienso que en el fondo el arte malo
es todo un arte. Es que lo veo más como una provocación, en el mal sentido de
la palabra.
Aunque
todo no es negativo. Este vaso de agua me ha hecho recordar al MOBA.
Un
museo que se ubica en la ciudad de Dedham, Massachussets, y que al igual que
cualquier museo normal, recibe visitantes, expone piezas, recibe donaciones,
vende souvenirs de sus cuadros, etc. Su única particularidad es que el “arte”
que expone es tan malo que merece ser expuesto, al menos esa es la idea de su
creador: “hay obras demasiado feas como para ser ignoradas”
3 de septiembre de 2015
El potencial que hay en ti
Parece una frase hecha, de esas que
pretenden motivarnos, de las que vemos escritas en tazas y libretas. Pero no
son palabras vacías. No son cosas que se dicen por decir, esperando aliviar el
alma herida de alguien que sufre. No lo son. No dejes que tus alas se atrofien,
no dejes de pensar en el cielo abierto, en la sensación de libertad que es
arriesgarse a volar. Dentro de ti, de mí, de todos, hay mucho más de lo que
creemos. Puede que hasta ahora no lo hayas descubierto. Puede que alguien haya
aplastado tu espíritu, y la rutina, los fracasos y las decepciones te hayan
hecho creer lo contrario, que no puedes, que no es lo tuyo, que no debes. Puede
que lo intentaras una vez y fallaras y ahora tengas miedo de volver a probar. Pero
no olvides, por mucho que las sombras se ciernan sobre ti, que tienes mucho ahí
dentro. Un gran poder para abrir los brazos, los ojos, tus alas y ser esa
persona que quieres ser. Para llegar lo alto que quieras llegar. No dejes que pongan
sobre ti los topes que les paralizaron a ellos. No dejes que algunas palabras te
hundan. Confía en tu capacidad. Te levantarás, volverás a hacerlo, y verás que
el cielo no está tan lejos, que no es tan imposible, que no estás tan sólo, que
no eres tan torpe, que no duele tanto. Sólo has de ser creer en ti. Sólo has de extender tus alas.
6 de julio de 2015
Porque el perdón es la mejor forma de venganza
Decía María Teresa de Calcuta que si
de verdad queremos amar, tenemos que aprender a perdonar.
Perdonar es quedar en paz con nosotros
mismos. Porque cuando guardamos rencor ese sentimiento acaba por destruirnos. Poco
a poco va haciéndonos peores personas hasta que, como el metal que se oxida con la lluvia,
nos corroe por completo. Perdonar es
necesario, es un alivio para nuestras heridas y para nuestra alma.
Eva Mozes Kor tiene 81 años y es una
sobreviviente de Auschwitz, el mayor centro de concentración de la historia del
nazismo, donde se estima que murieron
1.100.000 (la gran mayoría de ellas judías) de un total de 1.300.000 personas
que tuvieron la desgracia de traspasar sus puertas. Fue allí donde Eva fue víctima de horribles torturas cuando tan sólo
tenía diez años, en 1944. Ella y su hermana gemela fueron objeto
de horrorosos experimentos médicos a manos de Josef Mengele. Las dos
sobrevivieron milagrosamente pero con secuelas y traumas de las que jamás
pudieron deshacerse. Miriam, la hermana gemela de Eva, murió en 1993, a causa
de un raro tipo de cáncer, probablemente provocado por los experimentos médicos
e inyecciones a la que fue sometida. Sus
riñones jamás llegaron a desarrollarse, y durante toda la vida arrastró
diversos problemas de salud.
Oskar Groening tiene 93 años, y es
un ex oficial de la SS Nazi, que trabajó en Auschwitz desde 1942 y que se
convirtió en testigo mudo del asesinato del al menos 300.000 judíos en las
cámaras de gas.
Hace poco Kor testificó en un juicio
donde Groening -al amparo de la nueva jurisprudencia alemana que permite abrir
causas contra responsables de este genocidio aunque no existan pruebas de la
participación en un delito específico– aceptaba abiertamente su
responsabilidad, no como victimario pero sí como cómplice.
La mujer se acercó al ex guardia
para agradecerle aquel gesto de valentía. Lo que la tomó por sorpresa fue la
reacción de Groening, quien le besó la mejilla y la abrazó: “Estaba un poco
atónita. No fue algo planeado. Sólo éramos dos ancianos tratando de interactuar…
Vuelvo a EE.UU con el beso de un ex guardia nazi en la mejilla”.
Días antes del encuentro, Kor había
publicado un artículo en el diario The Times de Londres, con el título “¿Por
qué el perdón es la mejor venganza de todas?” en el que resume su sentimiento
general: “Nunca entenderé por qué la ira es preferible a un gesto de buena
voluntad“.
Eva no niega la responsabilidad de
Groening en los hechos: “Él fue una pequeña pieza en una enorme máquina de
exterminio, pero esa máquina no habría funcionado sin esas pequeñas piezas”. Aún
así prefiere perdonar al hombre por haber sido capaz de enfrentar la verdad, por
intentar sanar la herida para que nunca vuelva a producirse en el futuro.
No era la primera vez que Eva ejercía
el perdón. Lo hizo en 1995 con el médico nazi Hans Münch y también con el
propio Mengele en un polémico documental que dividió a los sobrevivientes de
los campos de exterminio.
Su política de perdón siempre fue
clara. "Me di cuenta que tenía poder sobre mi vida. Tenía el poder de
curar el dolor que me aplicaron en
Auschwitz al perdonar a las personas que aplicaban el dolor".
10 de diciembre de 2014
¿Existe la suerte (buena y mala)?
Nos pasamos la vida mentándola, reclamando un
poquito de ella, o evitándola a toda costa. Al ponernos ese anillo especial que
llevamos a los exámenes y que se ha convertido en el mejor amuleto. Cuando
cruzamos los dedos al ver pasar un gato negro de derecha a izquierda, o cuando
anhelamos que se cumpla un deseo. Cuando, siempre de manera inconsciente,
exclamamos en voz alta: ¡Qué suerte tiene Pepita, todo le sale bien! ¡Qué mala
suerte que se agotaran las entradas para ese concierto al que tantas ganas
tenías de ir! Suerte, en un trébol de cuatro hojas. Suerte en el apartado de
horóscopos del periódico. Suerte en los discos giratorios de la maquina tragaperras
del bar. Suerte que vende el vendedor de la Once. Suerte cuando encontramos
aparcamiento cerca de la puerta del centro comercial…
O mala suerte. Cuando se rompe el espejo, o
se derrama la sal, o se abre un paraguas dentro de casa, o ese día que tenemos
prisa nos tocan todos los semáforos en rojo. Vivimos condicionados por ella…
pero ¿existe la suerte?
¿Existe algo intangible que mueve nuestros
destinos, que a veces nos ayuda, y otras veces es como un nubarrón negro sobre
la cabeza y que podemos llamar suerte (buena o mala), o en realidad todo
depende de la actitud con la que afrontemos la vida?
La respuesta no es sencilla. Si nos atenemos
a la metafísica ésta nos dice que no, que la suerte no existe. Ahí esta la ley
de Causa y Efecto para corroborarlo.
¿Y qué nos dice esta ley? Pues que nada
ocurre casualmente, todo es producto de la causalidad.
La ley física dice que a toda acción le sigue
una reacción. La ley metafísica que a toda causa le sigue un efecto.
Y si nos fijamos en lo que apunta la ley del
mentalismo esto es lo que nos encontramos: “Todo es mente. Todo lo que pensamos
se manifiesta”. Así que cuidado, si eres negativo lo único que conseguirás será
atraer lo malo. Lo que llegué a tu vida lo habrás atraído previamente con tu
mente. Piensa en positivo y tendrás una vida positiva. Piensa negativo y la
naturaleza te devolverá una vida negativa. No existe la suerte, sino dos
maneras de pensar: positiva o negativa.
No te quejes de tu mal fario, reflexiona sobre cómo
has actuado para llegar a ese punto y qué puedes hacer para cambiarlo.
En el momento justo y en el lugar oportuno
Aprovecha las oportunidades. En realidad,
esos que llamamos afortunados son los que tienen un espíritu constructivo,
están más abiertos a los demás y poseen una habilidad para crear oportunidades
y seguir su intuición, al contrario que
los poco afortunados.
En el libro de Alex Rovira y Fernando Trías
de Bes, La Buena Suerte: claves para la Prosperidad, se dice que "la buena suerte únicamente
consiste en crear circunstancias, por lo que solamente depende de nosotros y,
así, nunca llega a nuestras manos por casualidad".
No desaproveches las ocasiones de prosperidad
que se te presenten, pero no olvides antes una cosa, para poder encontrarlas es
preciso relajarse. Si te ofuscas, si te preocupas más de la cuenta, pasaran por
tu lado sin que te percates.
Podía ser peor
Reconvierte lo malo en algo positivo. Sólo así
podrás vivir en un ambiente de paz. Todos nos equivocamos alguna vez, a todos
se nos tuercen las cosas, pero piensa que podría ser peor. Las equivocaciones
también nos enseñan y sobre todo nos ayudan a madurar.
No le dediques mucho tiempo al pasado, ni a
esas personas o situaciones que te dañaron.
Azar y probabilidades
Vale, sí, es verdad que hay cosas que se “escapan”
a nuestro control. A veces nos esforzamos mucho y no encontramos recompensa, y
sin embargo muchas veces pasa que el que no ha hecho nada es premiado con eso
que tanto anhelábamos. ¿Por qué? ¿Y qué fuerza ha intervenido para que se
produzca tal suceso? Y es que cuando pasan cosas inesperadas, o que no tienen
explicación lógica, solemos achacarlo al azar. Azar, caprichoso azar.
Don´t worry, be happy
No te tortures pensado en que todo te sale
mal. Nada está determinado de antemano. Tú eres dueño de tu destino, así que
toma el timón y busca un buen viento que te saque del remolino. Cuida tus
pensamientos, eres el responsable de lo que te ocurra. Piensa que grandes cosas
están por llegar a tu vida, y siéntete predispuesto a que sucedan. Ábrete. Está
demostrado que la gente más extrovertida, más optimista y segura de si misma
tiene más suerte.
Así que recuerda: El mejor amuleto para atraer la suerte es TU
ACTITUD
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