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17 de noviembre de 2012

Saul Bass, carteles de cine



Saul Bass fue uno de los  diseñadores gráficos más  reconocidos, tanto en su lugar de origen, Estados Unidos,  como fuera de sus fronteras. Fue  conocido por su trabajo en la industria cinematográfica y en el diseño de algunas de las identidades corporativas más importantes de Norteamérica.
En 1946 decidió mudarse a Los Ángeles, ciudad que le ofrecía mejores oportunidades de expandirse creativamente que Nueva York, ciudad en la que había trabajado hasta entonces y en la que se encontraba estancado. Esta decisión fue decisiva para su carrera.
Fue allí  cuando Otto Preminger le  dio la oportunidad  de diseñar el póster de su película “Carmen Jones”, y Otto, impresionado por su trabajo, le pidió que hiciera también los títulos de crédito. A partir de entonces Saul Bass diseñó infinidad de títulos para cientos de películas. Bass fue el diseñador habitual de Alfred Hitchcock. Su estilo sencillo, sus colores planos, sus formas geométricas y sus cuidadas tipografías crearon escuela.   



Con Hitchcock colaboró en el story board de la famosa escena de la ducha de Psicosis, aunque el director no lo reconoció. Saul Bass dirigió algunos cortometrajes, con "Why Man Creates ganó un Óscar un oscar en 1968, y en 1974 realizó una película como director, “Phase IV”.
Posteriormente volvió al diseño grafico comercial. Entre los más exitosos están los emblemas de AT&T, United Airlines, Minolta, Bell, y Warner Communications. Diseñó también el póster para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984.
En lo últimos años de su vida colaboró asiduamente con Martin Scorsese. Falleció 25 de abril de 1996 a los 75 años.

















15 de noviembre de 2009

La Soga


Título original: Rope

Director: Alfred Hitchcock.

Guión: Arthur Laurents y Hume Cronyn, basado en una obra de Patrick Hamilton. Intérpretes: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Joan Chandler, Constance Collier.

Música: David Buttolph.

Fotografía: William V. Skall, Joseph A.Valentine.

EEUU. 1948. 92 minutos.








La soga es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro “Rope”, escrita por Patrick Hamilton en 1929, que está inspirada a su vez en el asesinato real de Bobby Franks a manos de Nathan Freudenthal Leopold, Jr. y de Richard A. Loeb en 1924, y que causó una gran revuelo en su época.
Fue estrenada en 1948, en color; la primera en la carrera de Hitchcock. La película fue rodada en una sucesión de tomas-secuencias, cada una hecha de una sola toma sin cortes, que abarca la totalidad de la duración del rollo de película cinematográfica. Hitchcock pretendía rodarla en tiempo real en una sola toma, pero las cámaras de entonces sólo podían grabar 10 minutos seguidos y se vio obligado a realizar varios cortes. En cada fin de rollo de la película se hacía pasar la cámara por detrás de un lugar oscuro (como las chaquetas de los personajes) para disimular el cambio, aunque hay dos cortes que se notan a propósito. De este modo el resultado es una acción continua, de apariencia teatral, donde se evidencia el mérito interpretativo de los actores.

El joven David es asesinado por dos compañeros de facultad que quieren demostrar que el asesinato perfecto puede llevarse a cabo si el mismo es realizado por gente de alta valía intelectual.


La película arranca con la muerte del joven David Kentley (Dick Hogan) a manos de Brandon (John Dall) y Philip (Farley Granger), amigos y compañeros de facultad.
Siempre que veo esta escena no puedo evitar pensar: ¿cómo es posible que pueda gritar si hay dos tipos que le están estrangulando? Si CSI no me ha engañado todos estos años, yo diría que es prácticamente imposible que tal cosa suceda, ya que las cuerdas vocales estarían muy oprimidas para poder emitir sonido alguno. Obviando este fallo, intencionado o no, la escena impacta, y más cuando en un giro macabro deciden ocultar el cadáver en un viejo arcón sobre en que servirán la cena a la que están invitados los padres del chico asesinado, su novia y un antiguo profesor. Desde ese mismo momento nos convertimos en cómplices de asesinato, y durante 80 minutos sufriremos por el resto de personajes que ni siquiera sospecharan la verdad. Bueno, uno de ellos si que se olerá algo. Ese alguien más perspicaz que el resto es su antiguo profesor de filosofía, y defensor de la creencia del superhombre, Rupert Cadell, interpretado por James Stewart. Quizás lo más interesante de este personaje suceda al final, cuando descubra el pastel de lo que han hecho sus dos alumnos. En ese momento se verá enfrentado a sus propias ideas. ¿En serio alguien puede defender la autoria de un crimen como un acto de superioridad intelectual?
El componente ideológico de la película es muy interesante, y resulta imposible no posicionarse en ese sentido. Uno de los aciertos de La Soga es su ritmo, que no deja lugar al aburrimiento. La película es ágil, a pesar de sus complicaciones técnicas.

El arcón donde se esconde el cadáver servirá como mesa para la cena

Otros datos:

Aunque la película dura 80 minutos, el tiempo real en el que se supone que se desarrolla es algo mas largo, un poco más de 100 minutos. Lo que hizo Hitchcock fue acelerar la acción y jugar con el tempo cinematográfico: la cena sólo dura 20 minutos, el sol se pone más deprisa de lo normal...para darnos la impresión de que hemos visto una película de 100 minutos cuando en realidad solo ha durado 80.
La película consta sólo de 9 tomas.
Cuando Janet y la señora Artwater discuten acerca de su actores favoritos nombran a Cary Grant, y hacen referencia a una película en la que estaba magnifico junto con Ingrid Bergman, una película cuyo título no recuerda, refiriéndose a ella como “algo” (“something” en inglés). Se entiende que es un título de una sola palabra. Se refieren por supuesto a “Notorious” (Encadenados), película de Alfred Hitchcock de 1946. Cary Grant por cierto era la primera elección de Hitchcock para interpretar al profesor Rubert Cadell.
Durante el rodaje los actores tuvieron que hacer auténticas piruetas sin que se notara en cámara con el fin de no tropezarse con los cables que había por el suelo, debido al continuo movimiento de cámaras y aparatos de iluminación.
El guionista Arthur Laurents comentó que la actriz que hacía de criada era tratada como una auténtica criada por el resto de los actores.
El guionista también asegura que en la obra original el profesor Rupert Cadell (interpretado por James Stewart) tuvo un affair con uno de sus alumnos en el pasado.

El profesor Rupert Cadell tendrá que enfrentarse a sus propias convicciones




25 de agosto de 2008

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Dicen que era un hombre maniático, obsesivo y extremadamente perfeccionista. Hitchcock poseía un humor negro, extraño, cercano a la fina ironía, como buen inglés que era. Uno de sus entretenimientos preferidos era gastar bromas pesadas a sus actores porque de esa forma marcaba su superioridad sobre los demás. Pero con Tippi Hedren, su mayor damnificada, cruzó todos los límites; controlaba sus amistades, sus horarios, sus comidas, su vestuario y su conducta en general. La hizo objeto de sus burlas y de su particular y macabro sentido del humor cuando en una ocasión le regaló a su hija, Melanie Griffith, durante el rodaje de “Los Pájaros” una muñeca, réplica exacta de su madre y vestida como en el rodaje, dentro de un pequeño ataúd de madera. Ese era el precio por trabajar con uno de los magos del suspense pero la Hedren no pudo soportar aquella tortura y cuando acabó de rodar las películas que había firmado se desentendió del director y hasta de su propia carrera cinematográfica.

Con Kim Novak también lo intentó. Las rubias eran otra de sus obsesiones favoritas. Durante el rodaje de “Vértigo” la hizo repetir varias veces una escena en que tenía que lanzarse al agua a pesar de que la primera toma había salido bien sólo por diversión.
Sus manías eran bien conocidas y temidas, aunque no todas eran tan pesadas como éstas. Quizás su manía más conocida sean sus cameos; que empezaron en sus primeras películas cuando por falta de presupuesto, o sea, por falta de dinero para contratar figurantes, él mismo y parte de su equipo técnico tenían que aparecer ante la cámara para suplir a éstos. Estos primeros cameos terminaron convirtiéndose en una especie de ritual, en parte superstición y gag; transformándose con el tiempo en un guiño gracioso entre el director y su público.
Recientemente se ha descubierto su cameo más secreto; el que hasta hoy más desapercibido había pasado. Hay ciertas dudas sobre su autenticidad pero viendo las imágenes parece claro que se trata del mismísimo Alfred Hitchcock.

Se trata de la película “Con la muerte en los talones”. La acción transcurre a bordo de un tren, donde se puede a ver un pequeño grupo de gente entre los que se encuentra una ancianita vestida de azul.

Inmediatamente después podemos ver que unos revisores se acercan y comprueban a la anciana su billete.

Después de una breve conversación, inaudible para el espectador. Los revisores pasan por delante de la anciana y se dirigen hacia la cámara. La mujer vestida con un traje azul se encoge de hombros. En ese momento el perfil de Alfred Hitchcock se hace reconocible.

Otros cameos

Uno de sus primeros cameos conocidos data del año 1929. Se trata de la película “Blackmail”, aquí titulada “La muchacha de Londres”. Se le puede ver sentado en el metro leyendo un libro; el niño que juega entre los asientos le hunde el sombrero en la cabeza. Hitchcock le pega en la espalda, y cuando el niño se pone de pie él pone una expresión atemorizada.

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"Náufragos" de 1944. Uno de los cameos más originales de Hitchcock. En esta ocasión se puede ver su oronda figura en un anuncio publicitario de un producto adelgazante (Reduco) que publica un periódico, "antes" y "después" de usarlo.

Extraños en un tren” de 1951. Se le puede ver subiendo al tren con un estuche de contrabajo al mismo tiampo que Farley Granger baja.

“Rebeca” de 1940. Pasa por delante de una cabina telefónica justo antes de que el protagonista (George Sanders) realice una llamada en esa misma cabina.

“Con la muerte en los talones” del año 1959. Durante los títulos de crédito del principio, se le puede ver corriendo para coger al autobús, pero antes de que pueda subir se le cierra la puerta.

“Los pájaros” de 1963. Se le puede ver saliendo de una tienda de animales con dos terriers blancos, al mismo tiempo que Tippi Hedren se dispone a entrar.

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