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23 de enero de 2016

5 lugares extremos de nuestro planeta

Lago Natrón

La descripción de este lago, ubicado entre la frontera de Kenia y Tanzania, es de auténtica pesadilla. La composición química de sus aguas es capaz de convertir en piedra a los animales que se posan en su salada superficie. El motivo parece encontrarse en su cercanía con el estratovolcán Ol Doinyo Lengai (“La montaña de Dios”). Entre los compuestos del lago destaca el natrón, un compuesto de sales y minerales (principalmente de bicarbonato de sodio y carbonato de sodio), proveniente de las cenizas volcánicas. Sus aguas alcalinas tienen un increíble pH de 10.5 y es un líquido tan cáustico que puede provocar quemaduras en la piel y en los ojos.
El carbonato de sodio, uno de los compuestos químicos más abundantes en el lago, es uno de los que más se empleaban en el Antiguo Egipto para la momificación, actuando como un conservante muy eficaz.
Las extremas temperaturas que son capaces de alcanzar sus aguas, hasta 60° C., y su extrema salinidad (es uno de los lagos más salados del mundo) lo convierten en un lugar mortífero.
Otra cualidad que le otorga un curioso aspecto es el color de sus aguas, rojo o rosado, e incluso naranja en las partes más bajas, un color que se debe a los microorganismos que viven allí.



Desierto de Lut

En el sureste de Irán, allí donde convergen tres cadenas montañosas, se encuentra el  desierto más cálido del mundo, el Dash-e-Lut, que traducido del persa significa “Desierto del Vacío”.
Este desierto se denomina “abiótico”, lo que quiere decir que es tan seco y cálido que ni siquiera las bacterias podrían sobrevivir allí.
Su zona más caliente es una planicie de roca volcánica negra llamada Gandom Beriyan. La oscuridad del terreno absorbe más la radiación solar, y las montañas vecinas forman un túnel de viento cálido.
En 2005 el satélite de la NASA “Aqua” registró en esa zona una temperatura ambiental de unos 71 grados, un record de temperatura jamás documentada en nuestro planeta.
Sus formaciones geológicas, barrancos y dolinas que asoman entre la arena se conocen como Kaluts. En todo el paisaje prevalece un tono rojizo que nos recuerda a la superficie de Marte, tan desértica e inaccesible como el planeta rojo.



La aldea de Oimiakón

La aldea siberiana de Oimiakón es el lugar habitado más frío del planeta. Su temperatura desciende hasta los 68 grados bajo cero. Su invierno dura nueve meses, sus noches son de 21 horas y sus mañanas tienen sólo tres horas de luz.
Atravesando la región siberiana de Kolima se encuentra  una solitaria y helada carretera, la M56. Esta vía de más de dos mil kilómetros de largo es conocida como la “carretera de los huesos”, ya que al parecer fue construida por miles de presos entre 1932 y 1953, muchos de los cuales fallecieron durante el trabajo y fueron sepultados bajo la carretera.
Sus 500 habitantes apenas pisan la calle, hacerlo es arriesgarse a morir, ya que el simple hecho de respirar es extremadamente doloroso. Los motores de los coches no se detienen nunca, si lo hicieran la gasolina se congelaría al instante. Nadie lleva gafas al aire libre, pues el frío extremo haría que los cristales se pegaran a la piel. Tampoco tienen agua corriente. Hay una pequeña pista de aterrizaje de la segunda Guerra Mundial y un hotel que se inauguró en 2007.




La rinconada, Perú

En  el distrito de Ananea, provincia de San Antonio de Putina del departamento de Puno en Perú, a unos 5.400 metros sobre el nivel del mar se encuentra  La rinconada, el poblado habitado más alto del mundo. 
El pueblo se encuentra debajo de un glaciar, y junto a un lago, y sólo se puede acceder en camión a través de traicioneros y sinuosos caminos de montaña. Las temperaturas en La Rinconada registran durante el día un grado centígrado, mientras que por la noche y madrugada los termómetros llegan a marcar los 18 grados bajo cero. Las condiciones de vida son muy duras para sus 35000 habitantes. A pesar de contar con un importante yacimiento de oro, sus gentes viven en la extrema pobreza. La mina ha facilitado que en el lugar haya una vía asfaltada, suministro de luz y de telefonía móvil pero no hay otros servicios básicos; la basura se acumula en las calles, no hay agua corriente, ni cloacas. El frío intenso impide que haya epidemias en la zona, pues las heces y basuras se arrojan a las calles sin más. El lago, cuyas aguas fueran limpias y abundantes de peces, está completamente contaminado y sus aguas no son potables debido al mercurio y el antimonio, necesarios para la extracción del oro.



La carretera Guoliang

El camino Guoliang, situado en las montañas de la provincia de Henan, China, es uno de los caminos más famosos y una de las carreteras más peligrosas del mundo. Es un túnel de 1,2 km, y 5 metros de altura por 4 metros de ancho, que se encuentra a una altitud de 1.248 metros sobre el nivel del mar. Conducir aquí requiere una gran habilidad y mucho cuidado.
El túnel fue abierto al tráfico el 1 de mayo de 1977 después de cinco años de duro trabajo de trece residentes locales, algunos de los cuales murieron durante su construcción. El camino conduce a la pequeña aldea de Taihang. Este empinado y estrecho camino a medida que China abrió sus fronteras a los turistas extranjeros se convirtió rápidamente en una atracción turística popular en la región, y atrae a un número considerable de turistas.


12 de enero de 2016

Star Wars. El despertar de la fuerza, y de la ilusión

                       

El reto de JJ Abrams no era sencillo: tenía que resucitar la ilusión de los viejos fans, y al mismo tiempo enganchar a los nuevos espectadores que se acercaran a ver su película. Dos frentes que contentar. Una historia que ha dado grandes momentos al cine de la ciencia ficción. Miles de expectativas. Dos horas y quince minutos en donde jugárselo todo.  El resultado: Un reinicio, una continuación tan fiel a las originales que cualquiera pensaría que el miedo ha guiado los pasos de creadores y guionistas haciéndoles apostar sobre seguro, repitiendo roles, calcando la esencia de las primeras películas, y  sobre todo apelando a la nostalgia como referente cardinal. Una nostalgia siempre taquillera.
Yo he picado el anzuelo, y me siento bien por haberlo hecho. Ha conseguido despertar esa emoción infantil dormida, me ha emocionado,  me ha mantenido enganchada a la pantalla con una abstracción que hacía tiempo no experimentaba. Visualmente es una pasada. Sus colores, los efectos especiales, los escenarios… desde el ocre del desierto, al naranja enérgico de un sol poniente, al tapiz de un universo lleno de oscuridad y de luz, al verde esmeralda de un bosque tupido, al blanco fuliginoso de la nieve, al enfático gris de una interminable escalera de piedra que nos conduce a una cima, literal y poética…

                  

No es una película redonda pero tiene cine en sus engranajes. Ese cine del sábado por la tarde. Ese  cine de aventuras con el que creció mi generación. Ese cine que no te dejaba un momento para pensar en nada que no fuera lo que se desarrollaba ante tus ojos. Ese cine  que iba a la velocidad de la luz, poblado de personajes que con sólo una frase te conquistaban, a los que podías seguir al fin del mundo, y sentirlos como una extensión de ti mismo. Y sufrir con ellos, sudar con ellos, sentir con ellos esa fuerza capaz de las cosas más increíbles.

                      


Los nuevos personajes tienen esa fuerza latente, algunos más desarrollados, como Rey. Otros a los que nos dejan intuir su pasado, como Finn. Otros a los que necesitamos conocer más pero que ya sabemos que nos gustarán, como Poe Dameron. Otros que necesitan dar más, como Kylo Ren. Aunque son  los “de siempre” los que nos cogen de la mano para que corramos a su lado. Ellos, de metal, peludos y de carne y hueso, los que consiguen hacernos sentir en casa. 

                                                         
                   

De Daisy Ridley y John Boyega, las nuevas incorporaciones, destaco su pasión contagiosa. Con una y otro conectas de una forma  instantánea. Creo que darán muy buenos momentos en las entregas futuras.
La verdad es que la he disfrutado mucho. No es una película perfecta pero es muy disfrutable. Qué tiene cosas que mejorar… muchas. Que sus riesgos son mínimos…sí. Pero también perfila muy bien lo que podemos esperar de las siguientes entregas, mucho entretenimiento.

                 


Así que si no la habéis visto ya corred al cine, y qué la fuerza os acompañe.

5 de enero de 2016




La aldea de Dargavs es conocida como la Ciudad de los Muertos. Ubicada en una de las cinco cadenas montañosas del Cáucaso Ruso se le considerada uno de los lugares más misteriosos de dicho país.  Esta ciudad es en realidad una antigua necrópolis donde las tumbas y criptas, algunas de las cuales se remontan al siglo XVI, han inspirado muchos mitos y leyendas a lo largo de los años.





Dargav  se encuentra en Osetia del Norte, al sur de Rusia.  A tres horas en coche por peligrosas y sinuosas carreteras,   la aldea se encuentra en la ladera de una colina con vistas al río Fiagdon, en la mitad del valle de una montaña que se extiende por más de 17 kilómetros (10. 6 millas) con picos de 4000 metros (13 000 pies) que se asoman sobre el lugar.




Hay que remontarse al siglo XIV d.C  para hallar la primera mención de la ciudad. Los ancestros de la hoy llamada Osetia se establecieron en cadena montañosa obligados a escoger el lugar más ventoso e inaccesible debido al alto costo de la tierra.
La necrópolis tiene la apariencia de una aldea medieval típicas de la arquitectura Nakh, con pequeñas viviendas de piedra agrupadas sobre una colina cubierta de hierba, estas chozas tienen tejados curvos y un pico puntiagudo en su parte más alta.  En estas construcciones se enterraban los lugareños con todas sus pertenencias. Algunas de estas criptas tienen dos y cuatro pisos de altura. En su interior sus paredes tienen aberturas cuadradas para colocar los cuerpos. Algunas tienen recámaras subterráneas. También hay criptas comunes que eran utilizadas por aquellos que no tenían familia o venían de fuera de la aldea. En cada una de estas criptas aún pueden verse cráneos y huesos humanos.




Una de las curiosidades de este lugar es que los habitantes eran enterrados en estructuras de madera similares a botes (de hecho una tenía un remo al lado) El misterio sigue siendo cómo y por qué los botes estaban allí si no había ríos navegables cerca. Una explicación es que se creía que las almas que partían tenían que cruzar un río para poder llegar al cielo, parecido a las historias de vida después de la muerte del Antiguo Egipto y Mesopotamia. Otro hecho interesante es que hay pozos frente a cada cripta. Se encontraron muchas monedas en el suelo cerca del complejo y se dice que cuando la gente de Osetia sepultaba a sus muertos, arrojaban una moneda al pozo.  Si la moneda golpeaba una piedra en el fondo, significaba que el alma del difunto había llegado al cielo.




Una leyenda que rodea a la necrópolis cuenta que todo el que se atreve a entrar no sale con vida.  Se dice que esta es la razón por la que los lugareños jamás visitaban Dargavs. Muchos historiadores creen que una plaga azotó la zona de Osetia en algún momento entre los siglos XVI y XVIII d.C., la cual cobró la vida de decenas de miles de personas y disminuyó la población de Osetia de 200.000 habitantes a finales del siglo XVIII, a 16.000 para mediados del siglo XIX.




A pesar de la riqueza arqueológica, del misterio y de la belleza del lugar, Dargavs luce hoy en día completamente desértica;  es una rareza vez turistas en el lugar, lo cual puede deberse más a la dificultad para entrar que a cualquier maldición asociada con esta fascinante aldea.






Fuentes: Ancient-origins.es, Wikipedia, Labrujulaverde. 

16 de noviembre de 2015

La voz del metro. Mind the gap.



Durante cuarenta años la voz de Oswald Lawrence fue escuchada a diario por millones de personas en el metro de Londres; su modulada voz advertía a los despistados de que tuvieran cuidado de no caer en el hueco entre el vagón y la plataforma. “Mind the gap” sonó en los  andenes,  hasta que en el año 2012 la voz de Oswald fue reemplazada por una grabación digital.
Oswald Lawrence había muerto quince años atrás pero durante ese tiempo su viuda no dejó de frecuentar la estación de Embankment cada día esperando sentada en un banco, entre la multitud acelerada, para oír aquella voz familiar y reconfortante. Algo que le hacía sentirse más próxima a su marido fallecido. Por eso cuando dejó de escucharla se sintió devastada, como si lo hubiera perdido por segunda vez. Uno de los empleados de la estación se enteró y decidió grabarle en un Cd aquella frase. Poco después la empresa de trasportes públicos de Londres decidió que la grabación de Oswald Lawrence tenía que seguir sonando al menos en una estación, en la estación más cercana a la casa de su viuda, para que así ella pudiera escucharle como siempre había hecho, sentada en un banco, reconfortada por la voz familiar de la persona a la que había amado.



Este mismo año Luke Flanagan presentada en el London Short Film Festival este año el corto que podéis ver a continuación basado en esta emotiva historia.


11 de noviembre de 2015

La cumbre escarlata



Con el tiempo las casas se convierten en lo que son los que las habitan.
Una casa puede albergar sueños y fantasmas, ser una trampa, una cárcel, un lugar para ser uno mismo o un sitio al que estar atado de por vida. Una casa no siempre es un hogar pero un hogar siempre es una sensación. Y una película de fantasmas victorianos puede ser al mismo tiempo una historia de amor. Amor que justifica cada acto por perverso que sea. Amor que crea monstruos, que puede ser pasional o enfermizo, dulce o tierno. Amor que nos hace mejores. Amor al que nos entregamos ciegamente creyendo que nos salvara, de nosotros mismos o de la soledad.  Amor, catalizador de miserias o bondades.



La cumbre escarlata no es una película de miedo. Los fantasmas que la pueblan no son fantasmas. Son metáforas del pasado. Igual que su escenario principal, esa fantástica y decrepita mansión rodeada de nieve y arcilla roja, no sólo es un escenario. Simboliza lo que se han convertido sus moradores. Un agujero en el tejado. Paredes que resuman la espesa arcilla que poco a poco va engullendo la casa. Un húmedo ascensor que es una garganta enferma, un sótano donde se esconden bajo llave muchos secretos. Paredes frías, como una piel erizada por el miedo y la tristeza. Y cercándola kilómetros de desolación, de llanura yerma, como una alusión a lo que significa vivir de espaldas al mundo, encerrados  en una macabra subsistencia. Porque nada florece donde no hay amor. Y lo que brota de esa tierra es algo denso y oscuro, algo que va carcomiendo los cimientos de nuestra existencia hasta consumirnos. El amor no siempre puede salvarnos de nosotros mismos.



La cumbre escarlata es ante todo un espectáculo visual de colores vibrantes, donde destaca como no podía ser de otra manera ese escarlata que brota del suelo y las paredes, y con el que se nos presenta a uno de sus personajes principales, envuelta en una seda tan roja como la sangre. Azules, morados o amarillos; el  vestuario es increíble, a la altura del diseño de los escenarios que respiran por sí mismos y que se convierten en ejes fundamentales de esta historia; convirtiéndose en uno de los aspectos más cuidados de la película junto a la fotografía.



Hay muchos guiños y referencias, como esa pelota roja que recuerda a esa otra de Al final de la escalera. O ese romanticismo gótico, intenso y pasional  que evoca al de Mina y el Conde en la película de Francis Ford Copolla. Esa estructura de una historia de las hermanas Brönte, ese ambiente oscuro y ponzoñoso de un cuento de Edgar Allan Poe. O esa protagonista que comparte cosas en común con la chica sin nombre de la Rebeca de Hitchcock. Quizás hay demasiados retales en esta historia. No hay sorpresas en su trama previsible, culpa de un guión demasiado básico, pero suficientemente solvente para entretener las dos horas que dura la película, y ser al mismo tiempo un homenaje  a aquellas añejas y polvorientas producciones de la Hammer.
Mia Wasikowska, Jessica Chastain y Tom Hiddleston son el trío protagonista, y los tres destacan en su labor, consiguiendo que sus personajes tengan aristas y caras.

Recomendable. 

3 de octubre de 2015

La Visita, M. Night Shyamalan



Las últimas producciones de Night Shyamalan no rindieron como se esperaba en taquilla. Tampoco la crítica fue benévola. Tras el éxito internacional de El sexto sentido la presión a su alrededor siempre ha sido creciente e implacable.  Aquel magistral giro final fue el listón con el que se han medido sus posteriores películas. Para cualquier director de cine conseguir la excelencia en todos los proyectos es algo imposible, aún así a Shyamalan nunca se le ha perdonado un traspiés. Varios traspiés, vale, pero nadie es perfecto.
Tengo que reconocer que sin haber visto toda su filmografía (me quedan un par de ellas por visionar), siempre me han gustado las películas de este director. El tráiler de La Visita me llamó la atención así que no dejé pasar la oportunidad de verla.
La película tiene como protagonistas a dos niños, dos hermanos, Becca y Tyler, que son enviados por su madre a la casa de sus abuelos en Pensilvania para pasar unos días en su compañía. Al principio todo parece normal pero muy pronto comienzan a percatarse de que el comportamiento de los entrañables ancianos esconde algo perturbador.



No se puede desvelar más, porque por supuesto hay giro final en esta película. Una película menor si la comparamos con los grandes éxitos de Shyamalan pero aún así una película que te mantiene en vilo de principio a fin. Sin grandes alardes, la historia es sencilla y directa. Quizás el adjetivo que más se acerca a la definición perfecta sería “anécdotica”, como esas leyendas urbanas que se cuentan alrededor de una hoguera en la noche de Halloween o una versión moderna de un cuento de los hermanos Grimm con su correspondiente moraleja. Eso sí, aliñado todo con grandes dosis de humor para hacerla más digerible. La verdad es que sin ser nada del otro mundo la he disfrutado. Es verdad que esperaba más miedo y miedo no hay mucho; pero se puede asegurar que no te dejará indiferente
Uno de los aciertos más destacables son los dos niños, Olivia Dejonge, a la que el director fichó nada más verla en un vídeo de presentación augurando que sería una gran estrella, y Ed Oxenbould, que consigue meterte en el bolsillo con su personaje carismático y payasete, y sin duda alguna el más sufridor de toda la película. Tampoco están mal los otros personajes, los “abus”, en especial Deanna Dunagan; una interpretación escalofriante de la dulce abuelita que prepara pasteles a los nietos y  juega con ellos al “corre que te pillo”.  
Otro de sus aciertos es que tiene un ritmo y una duración perfecta. Cuando termina te da la sensación de que ha pasado el tiempo en un suspiro. La historia avanza sin tropiezos ni tiempos muertos. La tensión de la trama es envolvente, y aunque quizás el final es algo previsible todo encaja. No es una película grande, pues se realizó con un presupuesto ajustado; así que si lo que buscas es una superproducción con mil giros de cámara, abuso de efectos especiales, escenas de acción y monstruos digitalizados, no lo hallarás aquí. Tampoco es una “pelí de miedo”. Es una película que respira humor negro, perversidad, ironía, desconcierto, con una pizquita de drama familiar y mucho de experimento. Parece que Shyamalan se divirtió concibiendo y haciendo la película, para la que tenía tres finales alternativos; uno humorístico, uno de terror puro, y otro, por el que se decidió al final, una mezcla de los dos.




A algunos les parecerá que ha tirado por el camino fácil, una película con piloto automático; otros opinarán que se trata de una tomadura de pelo; a otros les gustará este cóctel terror/comedia… Yo te recomiendo que la veas sin expectativas, con la mente receptiva a las sorpresas.

28 de septiembre de 2015



En el Atlántico norte, entre Escocia e Islandia, se ubican las islas Feroe. Estas islas constituyen una región autónoma dentro del Reino de Dinamarca pero no pertenecen a la Unión Europea. 



Tienen una superficie de 1399 km² y poco menos de 50 000 habitantes, de los cuales cerca de 20 000 viven en la capital Tórshavn y su área conurbana.




El archipiélago, con numerosas islas, es una zona rocosa y de pendientes abruptas, que usualmente queda envuelta en espesas nieblas y jornadas ventosas. No es nada difícil encontrar un ángulo en el que las islas parecen un paisaje de cuentos.



Este archipiélago está formado por 18 islas de origen volcánico, de las cuales 17 están habitadas. Las islas son el hábitat de decenas de miles de aves marinas.  Su clima es frío, aunque moderado por la corriente del Golfo.



Aunque posee recursos hídricos su suelo es pobre y los recursos naturales escasos. La economía depende fundamentalmente de la pesca y su industria derivada. No obstante, la sociedad feroesa cuenta con un estado de bienestar y un índice de desarrollo bastante elevado.



El archipiélago fue colonizado hacia el siglo X por emigrantes nórdicos, aunque se tienen indicios de asentamientos previos de población de origen celta. Formó parte de la corona noruega y desde el siglo XVI el territorio fue gobernado desde Copenhague.



Desde 1948  las Islas Feroe tienen un primer ministro y un parlamento propios y envían dos representantes al parlamento danés. Actualmente están autogobernadas en casi todos los aspectos, a excepción de defensa, relaciones exteriores y sistema legal



Los feroeses tienen un gran sentido de identidad nacional, con una cultura nórdica propia, su lengua nacional e incluso su iglesia oficial. 



Sin embargo, las posturas sobre el estatus de su relación con Dinamarca se debaten entre la plena independencia y el mantenimiento de la autonomía dentro del Estado danés.




En este pequeño país lleno de contrastes es un paraíso natural


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