13 de noviembre de 2009


Quizás hoy en día sea indistinto conducir por un lado que por otro pero cuando el tráfico rodado lo constituían los carros, carruajes y carretas conducir por la izquierda era lo más lógico.
Los cocheros sujetaban las riendas con la mano izquierda y manejaban el látigo con la derecha. Si circulaban por la derecha, al chasquear el látigo hacia los caballos en el movimiento de retroceso los peatones que circulaban pegados a los carros eran lastimados. Así que, en todos los países con un poco de sentido común, se decidió que los carruajes circulasen por la izquierda para que el látigo quedase en el centro de la calzada y como mucho se lastimase a los animales de tiro del resto de los ciudadanos.
Cuando los vehículos de transporte pasaron a ser de tracción motora y el látigo era inservible, muchos de los países que conducían por la izquierda volvieron a la derecha ya que se consideraba que para el conductor era más fácil cambiar de marchas con la derecha y había una mejor visibilidad si los coches pasaban por su izquierda.
Los ingleses por su parte decidieron seguir con la tradición hasta hoy.


10 de noviembre de 2009

Acoso en Internet

No fue casual que le ofrecieran moderar los foros que tanto tiempo llevaba frecuentando. Si por algo destacaba Natalia era por su imparcialidad y por su don de gentes. Sabía mediar en las peleas, y gracias a su carisma conquistaba sin esfuerzo.

Aunque no obtenía nada a cambio por pasar gran parte de su tiempo de ocio colgada delante de una pantalla disfrutaba haciéndolo. Consideraba un honor que el administrador del foro hubiera confiado en ella de aquella manera.

Naturalmente, después de tantos años visitando el foro se había hecho con un buen número de amigos que habían traspasado lo virtual y con los que mantenía contacto telefónico diario.

Su seudónimo en los foros era Belisama, y entre los usuarios era muy valorada. Eso halagaba su vanidad hasta límites insospechados. Pero todo se torció el día en que el foro se contaminó.

El buen ambiente creado durante años se emponzoñó en cuestión de semanas. Llegaron nuevos usuarios a los que se recibió bien, sin estridencias. Pero los viejos se sintieron recelosos con los recién llegados. Ellos ya eran un grupo consolidado con unas costumbres hechas, y dudaban de que los nuevos fueran a integrarse bien sin poner patas arriba todo lo que ellos habían construido. La llegada de aquellos “intrusos” desestabilizó el foro. Los viejos no se mostraron muy hospitalarios, y los nuevos se sintieron heridos en su orgullo. Estaba claro que ni unos ni otros podían convivir. Es más, no estaban dispuestos a hacerlo. Lo malo era que tampoco estaban dispuestos a irse.

Los que no supieron ni quisieron adaptarse y ganarse la confianza de los usuarios más viejos optaron por la opción más vil. Destruir el foro. Por consiguiente las amenazas y los mensajes intimidatorios proliferaron.
De nada sirvieron las advertencias.
Por la buena marcha del foro Natalia había tenido que tomar algunas decisiones comprometidas. Expulsar usuarios era lo último que hubiera querido hacer pero aquel lugar que tanto había significado para ella estaba en serio peligro de hundirse si no se hacía algo al respecto. Lo sabía bien. No era la primera vez que veía clausurarse un foro por esta razón.
Cuando Natalia baneaba a alguno de estos trolls aparecían diez más bajo las piedras. La situación se volvió insufrible. El tiempo que pasaba ante la pantalla del ordenador se duplicó. Mantener el foro en condiciones le estaba restando mucho tiempo y estaba acabando con su paciencia.

No podía permitirse el lujo de descuidar sus estudios pero la situación del foro empezó a obsesionarla. Y un día el vaso se colmó.
Había estado casi toda la madrugada borrando mensajes, no se había acordado de comer y tampoco de que a las nueve de aquel día tenía un importante examen que apenas había tenido tiempo de preparar. Se preguntó, con razón, si valía la pena sacrificar su futuro por aquello, o si en realidad alguien se lo iba agradecer. Decidió que no y que debía desintoxicarse del foro y de Internet por su propio bien.
Sin embargo aquella decisión que parecía muy sencilla de llevar a cabo no lo fue tanto.
Se había convertido en un blanco fácil y empezó a ser acosada por uno de los trolls más agresivos. Había cometido el error de agregarle, cuando aún confiaba en él, en su lista de contactos de Hotmail y de Facebook. Había cometido muchos errores en el pasado facilitando información en el foro sobre su persona, sin imaginar que alguien pudiera utilizar esos datos en su contra. Así que, cuando descubrió que alguien había filtrado sus fotos y sus conversaciones personales en el foro, se sintió defraudada.
Pero aquella campaña de desprestigio no había hecho más que comenzar.

Cada día la bandeja de correo electrónico de Natalia aparecía repleta de amenazas, insultos y referencias a su vida privada. Aquel individuo había conseguido hacerse con claves y datos bancarios. Natalia se sintió vulnerable y desbordada. Ninguno de sus esfuerzos pudo detener el aluvión de mensajes. Nada consiguió hacer entrar en razón a aquella persona que ni siquiera conocía pero que parecía dispuesta a hacerle la vida imposible. Pero lo peor de todo fue descubrir que alguien había estado suplantando su identidad en Internet mandando a todos sus contactos mensajes injuriosos.
Para colmo de males sus viejos amigos del foro también le empezaron a dar la espalda. Aquella situación le había hecho cambiar el carácter. Se sentía débil, desganada, deprimida y decepcionada. Pero “los viejos” consideraron que les estaba dejando en la estacada cuando más la necesitaban.

Ya no quedaba nada del foro de antaño donde reinaba el buen rollo y en el que destacaba el compañerismo, y Natalia se dio cuenta de que muchas de las amistades que creía tener habían dejado de serlo; si es que alguna vez lo habían sido.
Para ella Internet había sido un refugio donde huir de la soledad; un lugar en donde creía haber conectado con otras personas con las que compartía aficiones y una misma manera de ver el mundo. Pero se dio cuenta de que aquello era humo. No esperaba encontrar allí la violencia de la que siempre había huido en su vida real, y no supo reaccionar frente la brutalidad que entraba en su hogar mediante su ordenador personal. Aquella había sido su manera de comunicarse con el mundo y ahora estaba contaminado.
No podía hablar de ello sin sentirse estúpida.

Aquellos insultos remitirían con el tiempo. No tenía que leerlos, ni soportarlos. Con mover el cursor hasta la flecha roja de la parte superior derecha la amenaza cesaría, pero no era así. Porque aquella amenaza había traspasado lo virtual. Aquel individuo conocía sus datos, su teléfono móvil, su dirección. Había visto sus fotos personales, y la de sus amigos. Sabía a que universidad iba. Sabía cada detalle de su vida y hasta la de sus familiares más cercanos. Ya no estaba a salvo, y no podía hacer nada. Se sintió tonta y desvalida por haber confiado en quien no lo merecía; por haber sido ella misma quien le había abierto la puerta de su vida privada.
Allí, frente a la pantalla parpadeante repleta de correo spam, se preguntó qué podría hacer para sentirse de nuevo segura.
“Confiar en que la policía haga su trabajo”, se dijo. Pero ¿de verdad eso solucionaba el problema?

Había perdido algo que no podría recuperar. Nada, ni nadie, podía remediar su sentimiento de vacío.

7 de noviembre de 2009


Una creencia muy extendida dice que cuando morimos perdemos 21 gramos y que esa medida corresponde al alma que se separa de nuestro cuerpo cuando fallecemos.
Esta afirmación se la debemos a Duncan MacDougall.
En 1907 MacDougall desarrolló un experimento con el que esperaba poder medir el alma. Empleando a seis enfermos terminales en una cama-báscula especialmente construida, midió sus pesos antes, durante y después de la muerte. Sus resultados fueron ambiguos, pero él llegó a la conclusión de que realmente ocurría una pérdida muy ligera de peso, unos 21 gramos de media. Esto causó un gran revuelo en su tiempo, y pareció ser la prueba de la existencia del alma humana.
MacDougall empleó una muestra muy pequeña (solo cuatro de los seis cadáveres originales) y sus resultados eran inconsistentes. Es más, a día de hoy el momento preciso de la muerte no siempre está claro, y en 1907 los métodos de medición médica eran bastante más primitivos. Desde un punto de vista escéptico se cree que este peso perdido corresponde al aire residente en los pulmones que se escapa en un último suspiro.

5 de noviembre de 2009

Chris Cornell



Christopher John Boyle, más conocido como Chris Cornell, nació en Seattle, Washington.
Su primera banda fue The Jones Street Band, que hacía covers de Rush, AC/DC, Sex Pistols y The Ramones.
En 1982 se unió a una banda llamada The Shemps, que había sido fundada por Matt Dentino, compañero de Kim Thayil. En 1984, después de la separación de la banda, Chris y su compañero Hiro le propusieron a Kim crear una nueva banda. Esta nueva agrupación se llamó Soundgarden, con Hiro en el bajo, Kim en la guitarra y Chris en la batería y voz.
Junto con Nirvana, Pearl Jam, y Alice in Chains, Soundgarden fue considerada una de las mayores bandas de principios de los años 90, precursora del movimiento Grunge.
Cornell se hizo tan famoso como Soundgarden durante la existencia del grupo, principalmente gracias a su excepcional capacidad vocal. Su habilidad de producir tonos altos casi "gritando" le da a su registro de barítono una amplitud aún mayor.
Tras la separación de Soundgarden, Cornell colaboró con Alain Johannes y Natasha Shneider de la banda Eleven. Mas tarde Chris Cornell formaría la banda Audioslave.
Finalmente Cornell dejaría la banda en 2007, para centrarse en su carrera en solitario.
Su último trabajo fue lanzando en 2008 bajo el titulo de Scream.





4 de noviembre de 2009


Colgar en algún sitio una herradura está considerado como el más universal de los amuletos de la suerte. Los griegos introdujeron la herradura en la cultura occidental en el siglo IV, y la consideraban un símbolo de buena suerte, pues estaban hechas de hierro, un elemento que se creía que ahuyentaba el mal. Además, su forma emulaba la luna en cuarto creciente, que se consideraba símbolo de fertilidad y fortuna.
Luego, los romanos se apropiaron de este objeto y su creencia pagana en sus poderes mágicos pasó a los cristianos, que dieron a esta superstición su versión basada en San Dunstan.

La leyenda atribuye a San Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal. Herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, Dunstan recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan se dio cuenta de que se trataba de Satanás y explicó que, para realizar su tarea, era necesario encadenarlo a la pared. Así, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso que el propio Diablo encadenado le pidió misericordia.
Dunstan se negó hasta que el diablo juró no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta. Pero no podía colgarse de cualquier forma; sus extremos debían estar hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

En la Edad Media, se creía que las brujas se desplazaban montadas en escobas porque temían a los caballos, y que cualquier elemento relacionado a los equinos, especialmente su herradura de hierro, las ahuyentaba. La mujer acusada de brujería era enterrada con una herradura clavada en la tapa de su ataúd para impedir su resurrección.
En Rusia, los herreros que forjaba herraduras eran considerados capaces de realizar “magia blanca” contra la brujería, y los juramentos solemnes relativos al matrimonio, los contratos comerciales y las compraventas de propiedades no se prestaban sobre una Biblia, sino sobre los yunques utilizados para martillear las herraduras.

2 de noviembre de 2009

500 días juntos


500 Days of Summer

Estreno: 23 de octubre de 2009

Director: Mark Webb

Guión: Scott Neustadter, Michael WeberMúsica: Mychael Danna, Rob Simonsen

Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt (Tom Hansen), Zooey Deschanel (Summer Finn), Clark Gregg (Vance), Geoffrey Arend (Mckenzie), Mathew Gray Gubler (Paul), Rachel Boston (Alison), Chloë Grace Moretz (Rachel Hansen)

Año de producción: 2009

Género: Comedia




El protagonista de la película es Gordon-Lewit (Tom) que se enamora perdidamente de una chica (Zooey Deschanel). Lamentablemente para él, ella no cree en el amor...


Esta no es una historia de amor, aunque pueda parecerlo. Es una historia sobre los sentimientos que nos hace experimentar el amor. Ilusión, deseo, pasión, decepción, fracaso…
Porque no siempre el amor dura. La mayoría de las veces tiene fecha de caducidad. Entonces, como decía ABBA en una de sus canciones más escuchadas, el ganador se lo lleva todo y al perdedor no le queda de otra que recoger sus pedazos y superar el dolor, e irse desenamorando poco a poco. Así es la vida.
¿Quién no ha sufrido por amor?
Que tire la primera piedra quien no haya experimentado en su carnes ese “atontamiento” y luego la amargura del desamor…
Por eso Tom es un personaje que se hace querer, que conmueve. Porque sabemos que aquello no va a durar, y que el desengaño será inevitable.
La película no tiene un desarrollo lineal. Su director, Mark Webb, opta por mostrar esta historia cotidiana de una forma novedosa y en auge, mediante el uso de los flashbacks y los forward. Así se nos relatan esos 500 días juntos, de forma desordenada. Gracias a este recurso narrativo la película se mantiene y no pierde interés.
500 días juntos me pareció una muy recomendable comedia ligera, con toques de humor. A resaltar su excelente banda sonora.


31 de octubre de 2009

Inocencia Terrorífica



Nada tendría de particular que te encontraras con estas dos gemelas en el pasillo de un hotel, claro que la cosa cambiaría, y mucho, si te digo que el hotel en cuestión está cerrado en la temporada de invierno ya que debido a la nieve queda incomunicado durante interminables meses, y que a parte de ti y tu familia nadie más, al menos vivo, habita allí.
Entonces, estoy segura, la visión de estas dos niñas te resultaría…mucho más perturbadora.
Eso es lo que le pasa al pequeño Danny, protagonista de “El resplandor”, en una escena que literalmente pone los pelos de punta.
¡Qué inquietante puede resultar la visión de un niño en triciclo!
Stanley Kubrick fue el responsable de llevar a la pantalla grande la versión cinematográfica de la novela de Stephen King “El resplandor” en 1980. Lo cierto es que la película no tuvo muy buena acogida en su momento, tanto así que a Kubrick no le quedó de otra que recortar considerablemente el metraje en la versión europea. Sin embargo, hoy en día la película es considerada una obra maestra del género de terror.




Samara Morgan no es una niña normal. Nunca lo fue, pero ahora que está muerta menos todavía. Para empezar tiene una ligera obsesión con las viejas cintas de video, las VHS de toda la vida, obsoletas por obra y gracia de los DVDs. Mediante las cintas Samara se comunica de modo telepático con el mundo de los vivos.
Cuando algún incauto contempla una de esas cintas viaja directamente a la mente de la niña, en donde podrá contemplar una variada selección de imágenes un tanto surrealistas. Lo peor viene después. Tras el visionado se producirá una llamada telefónica en la que la niña te susurrará estas simples pero aterradoras palabras: siete días. Esos, no más, son los días de vida que podrá disfrutar el que haya visto la cinta. Porque tras ese tiempo la niña, de larga melena oscura y camisón blanco, saldrá del pozo en que murió para cumplir su amenaza. Su sola presencia, chorreante y terrorífica, será suficiente para provocar la muerte de cualquiera que tenga la desgracia de topársela.
Samara tenía un extraño don, la termografía. Una habilidad psíquica que le permitía psíquicamente “quemar” imágenes de su mente hacia superficies o a las mentes de otros. Os imaginareis que Samara no utilizaba su don para el bien precisamente. Fue su madre la que decidió ahogarla en el pozo, pero aunque su “cuerpo” murió su “espíritu” sigue vagando con ansias vengativas.




Cuando Kate y John Coleman pierden al bebé que estaban esperando, todo se derrumba a su alrededor. Su matrimonio se tambalea y la mente de Kate se llena de miedos y temores. Para intentar recuperar la normalidad, la pareja se dirige a un orfanato local con la intención de adoptar a un niño. Allí se sienten enigmáticamente atraídos por una niña de rostro angelical llamada Esther. Pero las cosas se tuercen tras la llegada de la muchacha a la casa de los Coleman, donde empiezan a ocurrir cosas extrañas. Cuando Kate empieza a darse cuenta de que Esther esconde un terrible secreto, intentará descubrir qué es, pero quizá sea demasiado tarde...
Esther es una de las niñas más perversas que han aparecido en la pantalla grande últimamente. Es manipuladora, siniestra e insensible. Y por eso consigue salirse con la suya casi siempre. No es una película de “miedo” al uso, más bien podría catalogarse de thriller. Aunque el tema de la pelí -niño adoptado sale rana- está muy manido, me sorprendió gratamente. Las dos horas de metraje se sostienen bien y no se hacen pesadas. La niña que interpreta a Esther, Isabelle Fuhrman, hace un papelón. Le auguro una excelente carrera en el cine.




Hay pueblos siniestros. Lo que hace de este pueblo en especial tan extraño es que no hay ni un adulto. Todos han sido asesinados por los niños que viven allí. Los niños en cuestión forman una fanática y pérfida comunidad religiosa que rinde culto a una extraña deidad del maíz. Por lo que al llegar a los dieciocho años han de ser sacrificados. Como no, la película es la versión cinematográfica de la novela de Stephen King del mismo nombre.




Cuando el bebé de los Thorn nace muerto, Robert Thorn decide hacerse cargo de otro bebé recién nacido cuya madre acaba de morir haciéndolo pasar por el que acaba de perder, a espaldas de su mujer. Lo que no sabe Robert es que la “criatura” es la reencarnación del demonio; ahí es nada. Y como es de esperar, tratándose de quien es, la criaturita se dedicará a hacer básicamente todo el mal que pueda. Bajo su inocente apariencia Damien esconde un alma ruin y perversa.
“La profecía” tuvo gran repercusión en el momento de su estreno por mostrar el tema del anticristo tan abiertamente. Como las buenas cintas de terror hay mucha leyenda negra envolviendo a “La profecía”. Se cuenta que durante el rodaje se captaron por las cámaras varios fenómenos paranormales. Algo de mal fario sí que merodea sobre la película pues durante el rodaje murieron el director de efectos especiales y su asistente. El hijo de Gregory Peck se suicidó antes del rodaje. Y, finalmente, la novia del encargado de los efectos especiales que diseñó la escena de la decapitación de uno de los protagonistas murió decapitada en un accidente de tráfico, justo al lado de un cartel indicador que señalaba el nombre de una localidad a 66,6 Km. de distancia.




Toshio es un fantasma. Lo mató su padre tras asesinar a su mujer en un arrebato de celos. Ahora sus espíritus han quedado ligados a la casa dispuestos a atormentar a nuevos inquilinos.
Su estética extraña, con sus enormes ojos de gato y el tono azulado de su piel le convierten en un ente escalofriante.




Algo muy extraño pasó en aquel pueblo. Repentinamente todos, incluyendo a los animales, quedaron inconscientes. Hasta los que intentaron penetrar la invisible barrera que envolvía el pueblo cayeron desvanecidos sin razón aparente. Lo más insólito, sin embargo, fue lo que pasó cuando el pueblo recuperó la consciencia. Muchas de las mujeres descubrieron que estaban embarazadas; y todas dieron a luz el mismo día.
Los niños tienen una apariencia extraña, pelo albino y ojos de un insólito color azul. Pero ahí no acaban sus peculiaridades. Los siniestros niños adquieren habilidades telepáticas, y están conectados entre sí. Son, además, muy inteligentes, aprenden con mucha rapidez, pero no son capaces de demostrar amor ni sentimientos. Razón por la cual el pueblo empieza a sentirse intimidado por sus inquietantes presencias, descubriendo muy pronto que es mejor no meterse con ellos.
Cuando sus ojos brillan los niños pueden dominar la mente de cualquiera…y obligarle a quitarse la vida de la forma más escalofriante que mente humana pueda concebir.





Los niños perversos tienen un encanto especial. Saben mejor que nadie ocultar sus aviesas intenciones bajo la ilusoria candidez de su mirada. Henry tiene muy engañados a sus padres. Exteriormente es un niño modélico, de gran atractivo y carisma, pero bajo esa fachada habita un ser cruel y demente que no se parara ante nada para satisfacer sus perversiones. La ocasión se le presenta con la llegada de su primo Mark. El juego de Henry se vuelve muy peligroso pero Mark no puede hacer nada para detenerle. Henry, ese angelito rubio, sabe como manejar a su antojo a los demás. Nadie está dispuesto a creer al pobre Mark sobre la autentica cara de Henry; un niño sin escrúpulos y sádico capaz de asesinar hasta a su propia hermana.




Un aterrador misterio rodea la figura de este niño encapuchado. El secreto que ocultaba bajo la mascara fue el responsable, indirecto, de su muerte.
Tomás tenía un defecto congénito. Su rostro estaba deformado, por eso lo ocultaba tras una tosca capucha. Murió ahogado en una cueva al subir la marea. Ahora es un fantasma que desconoce las trágicas consecuencias que tuvo su muerte. Un fantasma que sólo quiere jugar aunque el juego no sea precisamente inocente.




Entre otras cosas de peor gusto, Regan tiene una increíble habilidad para girar su cuello 360 grados y bajar las escaleras de su casa al revés. Claro que el extraño comportamiento de Regan tiene una explicación. A sus doce años ha sido poseída por el diablo.
El estreno de 'El exorcista' en 1973 consiguió algo insólito, que los espectadores acudieran en masa a los cines para ver una película de terror, género hasta entonces considerado marginal y en manos de la serie B. Su impacto fue tremendo, las crónicas de la época hablaban de mareos, desmayos y abandonos de la sala por parte de espectadores demasiado sensibles. Una ola de psicosis colectiva recorrió el planeta. De todas partes llegaban noticias de gente que se creía poseída por el diablo y varias personas acabaron ingresadas en centros psiquiátricos.
'El exorcista' marcó también el comienzo del reinado de los efectos especiales y del maquillaje en el cine de terror.
He reconocido en alguna ocasión mi reticencia a ver esta película. El rostro deformado y demoniaco de la niña es demasiado para mí alma sensible. Han pasado 36 largos años desde su estreno pero ninguna película hasta el momento ha podido desbancar a “El exorcista” como la mejor película de terror de todos los tiempos.