28 de diciembre de 2009

Las navidades gamberras de Roberto Mangosi


Es posible que te hayas topado con alguno de los trabajos de este ilustrador italiano navegando en Internet, pero si no has tenido esa suerte te presento una pequeña parte de su trabajo dedicado, como no, a la Navidad.


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Cuenta el evangelio según San Mateo que unos Magos de Oriente preguntaban en Jerusalén dónde había nacido el futuro rey de Israel para poder adorarlo. El rey Herodes, temeroso de que alguien pudiera reemplazarlo en el puesto de gobernante del país, les pidió a los Reyes Magos que cuando encontraran al Mesías volvieran para decirle dónde se encontraba.

Los magos recibieron un aviso de Dios de que no volvieran a Jerusalén. Herodes, enfurecido, ordenó a sus soldados que mataran a todos los niños menores de dos años de la ciudad de Belén y alrededores.

Y es en memoria de estas muertes sin sentido, que los cristianos celebran el día de los Santos Inocentes el 28 de diciembre. Este mismo día es tomado en España, Latinoamérica y en diferentes países mediterráneos como la jornada tradicional para efectuar bromas a seres que como aquellos niños inocentes, sin saber ni entender, tuvieron que aceptar su destino.

En los países anglosajones se celebra el 1 de abril con el nombre de Fool's Day. Antiguamente, los pasteleros hacían tortas saladas y se clavaban monedas en el suelo.

En la actualidad, lo más usual es recortar un monigote de papel y pegarlo en la espalda de un transeúnte, que lo lleva sin enterarse. Algunos también tiran petardos o hacen bromas de mal gusto y en la TV o los periódicos aparecen noticias falsas.

26 de diciembre de 2009



San Nicolás de Bari fue un santo del siglo IV que se caracterizó por su predilección por los niños y pobres, y realizó innumerables milagros a favor de sus fieles en vida y después de muerto.
Se le conoce por una infinidad de nombres: Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, o Señor Invierno en centro.Europa...Una multitud de nombres para un mismo personaje que reparte regalos a los más pequeños la madrugada del día de Navidad.

Se sabe que nació en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III y era una de las figuras más veneradas de la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente aunque fue en Italia, especialmente en Bari donde se conservan sus reliquias desde el año 1087 que fueron recuperadas por marinos italianos quitadas a los musulmanes.
Proveniente de una familia adinerada, cuando fallecieron sus padres decidió encauzar su vida en la religión y centrarse en los más pequeños entre los que repartió su fortuna personal. Habría que remontarse a la época del Imperio Romano cuando en las fiestas religiosas de época comenzó la tradición del reparto de regalos entre los más pequeños.

Vestido de rojo, gorro y botas altas

La figura de San Nicolás arraigó en Holanda en el siglo XIII y era representado con barba blanca, vestiduras eclesiásticas, un saco de regalos para los niños y montado en un burro. En 1624 "los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano -Nueva York al pasar a dominio inglés-", trajeron un personaje con el nombre de Sinterklaas, nombre que más adelante derivaría en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y siendo un personaje muy popular en el continente americano.

Tiempo más tarde fue Santa Claus el que saltó a Europa haciéndose muy popular en el continente. La imagen de bonachón que se presenta actualmente ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Se sabe que en un poema escrito por Clement C. Moore en 1823, cambió el trineo con un caballo blanco por otro tirado por renos, llevado por un hombre alegre, regordete y de baja estatura que hacía su aparición en la vigilia de Navidad.


Ilustración Thomas Nast

Más adelante un dibujante llamado Thomas Nast dibujó la imagen del personaje vestido de rojo, gorro y botas altas creándole el entorno del polo norte. Pero no fue hasta 1931 cuando la marca Coca Cola le dio su actual aspecto.

Santa Claus = Coca Cola

En el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931.
En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo.

Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados.
Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestído de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.







22 de diciembre de 2009

Alma


A pocos días de celebrar la navidad me he topado con este curioso y siniestro corto de animación escrito y dirigido por el catalán Rodrigo Blaas que le va ni que pintado a estas ¿entrañables? fiestas. A mi no me ha dejado indiferente, y es que cuando era niña –y también ahora– le tenía cierto reparo a las muñecas…


19 de diciembre de 2009


No es extraño ver en plena época navideña ramas de muérdago adornando puertas y ventanas, o colgando en el techo. Aunque en España no existe tanta tradición, en otros lugares de Europa y América, esta planta es considerada como 'símbolo' de la buena suerte, sobre todo en unas fechas festivas tan especiales.
Una de las características más peculiares del muérdago es su capacidad para enraizar sobre el tejido vivo de otras plantas y no sobre la tierra. Sus bayas, primero verdes y blancas, al madurar contienen una sustancia gelatinosa con la que se pegan a los troncos, para luego germinar y echar raíces.
Crece preferentemente en las ramas de encinas, pinos, manzanos y robles, en lo que a simple vista parece una madeja de tallos en forma de pelota, y se alimenta de la savia de éstos, de ahí su carácter parasitario.

Tradición histórica

Desde tiempos ancestrales, el muérdago ha sido considerado una planta sagrada, asociada a la fertilidad (debido a su permanente color verde), y que, además, trae muy buena suerte.
La tradición navideña dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si se trata de una pareja, será obsequiada con el don de la fertilidad.
Los antiguos druidas la utilizaban para preparar diversas pociones mágicas. Estos magos celebraban en las fiestas del solsticio de invierno una especial ceremonia para recoger el muérdago. La utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción y hasta para hacerse invisibles. Además, su nombre es de origen celta y significa "curalotodo".
La mitología afirma que esta planta nace cuando cae un rayo sobre el árbol, convirtiéndose así en símbolo de unión entre la tierra y el cielo.
Actualmente es conocida, como la "la planta de la suerte".

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables; una francesa nos relata que en su origen esta planta era un árbol pero habiendo sido utilizada para construir la cruz donde Jesucristo sufrió su martirio y muerte, Dios la condenó a no obtener jamás un lugar en la tierra y a tener que depositar sus raíces sobre otros árboles.
La leyenda del beso debajo del muérdago nos llega de mano del dios de la paz, Balder, este fue herido y muerto por una flecha de muérdago, esto entristeció mucho al resto de los dioses, que conmovidos por los llantos de la amada de Balder, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por ello, en tributo a esta pasión sin fin, Balder ordenó que cada vez que una pareja enamorada pasase por debajo de una rama de muérdago, se besasen para perpetuar su amor.

El rito de cortar el muérdago

Por supuesto, esta especie se puede comprar ya cortada, en mercadillos navideños. A menudo forma parte de pequeños ramos con otras plantas verdes, y casi siempre con bayas. En la antigüedad, el rito de cortar el muérdago era respetuoso y complejo.
El más valioso, el mejor, era el que crecía en los robles. La tradición decía que había que pedir permiso a la planta antes de cortarla y que, quien no lo hiciera con la debida reverencia, sufriría todo tipo de males. Además, era obligado hacerlo cuando la luna tenía seis días, de un solo corte y evitando que cayera al suelo.

Propiedades medicinales

El muérdago tiene beneficiosas cualidades antiespasmódicas y tranquilizantes, por eso se ha considerado muy útil contra la epilepsia, los vértigos y las convulsiones. También alivia el lumbago o la ciática.
Como muchas plantas, puede ser tóxico en grandes cantidades. Su uso debe ser externo, normalmente se aplica con compresas. Debido a sus propiedades homeostáticas, detiene las hemorragias si se pone sobre la zona afectada.


16 de diciembre de 2009

Bellamy Wright

Nadie hubiera podido imaginar que aquella chica desgarbada sin encantos aparentes era la reina del Red House, uno de los clubs de jazz más influyentes al oeste de Nueva Orleans.

Se llamaba Bellamy Wright pero nadie la llamaba así. No tenía familia. No conoció a su padre y su madre murió cuando ella tenía siete años. Durante un tiempo recorrió distintos orfanatos hasta que Ethel, su abuela materna, la encontró. Ethel la acogió en la pequeña casa familiar de un dormitorio, ilusionada de tenerla al fin consigo. A pesar de la pobreza en la que vivían, Bellamy fue muy feliz. Una felicidad que se esfumó cuando su tío Ed se mudó con ellas.

Su tío, alcohólico y drogadicto, le propinaba palizas diarias sin que su abuela, que estaba casi ciega y tenía dificultades para moverse, pudiera hacer nada para defenderla. Bellamy, amedrentada por el carácter inestable e iracundo de su tío, soportó los malos tratos sin rechistar; hasta que la situación se volvió insoportable. Un día, de madrugada, con un esguince en un pie y dos costillas rotas, Bellamy huyó.

No fue muy lejos. Durante meses deambuló por las sucias calles del suburbio de Laplace sobreviviendo gracias a la caridad o a lo que conseguía robar. Por fortuna Big Wilson se cruzó en su camino.
Los años en orfanatos y las palizas constantes habían hecho de Bellamy Wright una criatura retraída y asustadiza. Su constitución, delgada y de baja estatura, a pesar de sus doce años cumplidos, su timidez enfermiza, impresionaron vivamente a Big. Como un animal maltratado Bellamy huía de todo contacto. Sus ojos negros e inmensos irradiaban desconfianza pero también inteligencia. Había un halo en tornó a ella que atraía las miradas a pesar de su fealdad.

A Bellamy no le gustaba Big. Su cara agujereada le causaba un profundo rechazo, al igual que su complexión titánica. A Big tampoco le gustaba Bellamy. La consideraba inferior, le asustaba su silencio, sus ojos enormes e insoldables. No comprendía a aquel ser apocado pero se sentía identificado con ella. Él también había salido de la calle, y como ella estaba solo en el mundo.

Bellamy comprendió que podía considerarse afortunada, pues nadie haría nada parecido por ella. Lo que le ofrecía Big no era el paraíso, iba a tener que trabajar como una esclava en las cocinas del Red House, pero no le asustaba el trabajo, y se alegraba enormemente de que aquel gigante no la encontrara atractiva. Sabía que podía estar segura a su lado.

Y así fue como Big Wilson le procuró un cobijo, comida y sus primeros zapatos.

Como Bellamy nunca había tenido zapatos no conseguía hacerse a ellos; le apretaban, le incomodaban y siempre que podía se descalzaba porque así se sentía más libre. Así que todo el mundo empezó a llamarla “Sin zapatos” porque era más fácil de recordar que su nombre original. En las cocinas del Red House conoció a Annie Mae, la cocinera, que rápidamente se convirtió en una madre de adopción y fue la primera que se dio cuenta de su don.

Bellamy tenía una prodigiosa voz. Cuando ella cantaba no existía nada más. Nada importaba, porque aquella voz lo llenaba todo. Cuando Bellamy cantaba era el ser más hermoso de la tierra. Un día Big la escuchó y vio la oportunidad de negocio que se le presentaba.

La chiquilla no era gran cosa, nadie que la hubiera visto hubiera dado un centavo por ella, pero aquella poderosa voz compensaba con creces su aspecto insignificante.
Sobre el escenario, a contra luz, Bellamy se transformaba. Si bajo las tablas era una muchacha timorata, inexperta, y poco agraciada, sobre el escenario nadie podía igualar su elegancia, su sensibilidad, su pasión.

Y así fue como a los quince años Bellamy encontró su vocación.

Cada noche en el Red House ella cantaba y soñaba con convertirse en una artista de renombre. De noche Bellamy era la reina, de día seguía siendo la misma limpia cenizas, sin amor, sin familia y sin educación. Sólo en el escenario se sentía querida e importante, y aunque en un principio eso le bastaba, con el paso del tiempo no fue suficiente. Sentía que se derramaba, que le faltaba algo; algo que ni siquiera su música conseguía llenar del todo.

Un día alguien dispuesto a ayudarle a salir del ghetto la oyó. Nadie le había regalado los oídos nunca, y aquellos elogios le hicieron perder la cabeza.

Aquel hombre le ofrecía todo, y Big Wilson presenció con impotencia como la alejaba de él.

Él estaba habituado a vivir sin afecto, y pensaba que ella también podría acostumbrarse. Aunque había llegado a apreciarla nunca se lo dijo. Big sentía que bastaba con sus atenciones; tenía comida y un techo. La había sacado de la pobreza aunque nunca le diera grandes cosas. Pero no era suficiente, se había olvidado de lo más importante, de los abrazos, del amor, de la comprensión, de la amistad.

Y aquella era la última noche para los dos. Bellamy iba a cantar en el Red House por última vez y nadie quería perdérselo.

La oscura y calurosa sala estaba repleta. El humo de los cigarros ascendía al techo. El murmullo ensordecedor de cientos de personas flameaba en el ambiente como una ola. Una ola que cesó cuando ella salió al escenario. A contra luz, siempre a contra luz. Una trompeta rompió el silencio al que se le unieron un piano y un saxofón. Entonces su voz surgió, poderosa, espesa, elevando la temperatura ambiente. Nadie hubiera dado un centavo por aquella chica fea y apocada, pero cuando Bellamy cantaba nadie podía dejar de mirarla, de maravillarse con su increíble voz.

Desde un rincón en penumbras Big la escuchó con lágrimas en los ojos. No tenía derecho, se dijo, a privarla de la vida de comodidad que iba a encontrar en Nueva York. No podía hacerlo aunque se rompiera en mil pedazos. Ella tenía derecho a ser amada por una vez, a sentir el amor que él le había negado y que tanto había rechazado temeroso de sus propios sentimientos. Había perdido la oportunidad.

De un trago apuró su vaso de whisky. Aquella noche necesitaba olvidar.

13 de diciembre de 2009


Una tradición unida a la llegada de la navidad es la decoración del Árbol de Navidad. Lo ponemos cada año, lo adornamos con luces, cintas, bolas, muñecos… pero seguro que pocos saben por qué lo hacemos realmente, qué simbología y qué significado tiene el árbol. No es un elemento que se utilice aleatoriamente sino que tiene su razón de ser dentro de la tradición cristiana.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa observaron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y de la fertilidad adornando un árbol perenne en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Según la creencia de aquellos pueblos el árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil. En su copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses), el Valhalla (palacio de Odín) y en las raíces más profunda estaba Helheim (el rey de los muertos).

Cuando, años después, se produjo la evangelización de esos pueblos los cristianos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, uniéndolo así íntimamente a nuestra Navidad pero con un significado diferentes. Fue San Bonifacio, evangelizador de Alemania, quién cortó un árbol que representaba al Yggdrasil y lo sustituyó por un pino. Al ser también de origen perenne simbolizaba la naturaleza eterna de Dios y el amor hacia él. Como adornos eligió manzanas y velas. Las manzanas simbolizando el pecado original y la tentacion, y las velas representando a Jesucristo como luz del mundo. Como es evidente, con el paso del tiempo las manzanas y las velas se sustituyeron por otro tipo de decoración, pero la luz se mantiene a través de las pequeñas bombillas de colores, y la forma redondeada de los adornos nos hace recordar la manzana original. Aún así el color de cada esfera también tiene un significado:

- azul: oraciones de reconciliación

- plata: las de agradecimiento

- oro: alabanza

- rojo: las de petición

La estrella en la punta del pino representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Y recordando a la estrella de Belén.
Más tarde se agregó la tradición de poner regalos bajo el árbol para que los niños lo encontrasen. El árbol de Navidad recuerda al árbol de Paraíso cuyos frutos comieron Adán y Eva y de donde vino el pecado original. Por ello recuerda que Jesucristo llegó para ser el Mesías y salvar a todos los humanos del pecado original, para la reconciliación.
La naturaleza perenne del árbol (suele ser una conífera) representa también la Vida o la vida eterna. Su forma triangular representa a la Santísima Trinidad.

12 de diciembre de 2009

Daniel Merriweather



El primer álbum discográfico de este australiano de 27 años aficionado al R&B, titulado Love and War, fue lanzado oficialmente en junio de 2009, alcanzando el segundo puesto entre los discos mas vendidos en Gran Bretaña. El álbum fue precedido por el exitoso sencillo "Change" y "Red", ambos alcanzando los primeros puestos de los más sonados.
Entre sus mayores influencias musicales se encuentran artistas como Stevie Wonder, Prince, Jeff Buckley y Herbie Hancock.