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7 de junio de 2017

Piratas del Caribe. La venganza de Salazar.


El pasado siempre vuelve, y en esta nueva entrega de las aventuras del Capitán Jack Sparrow  nuestro pirata más excéntrico va tener que lidiárselas con un viejo enemigo, el Capitán Salazar, que junto a su maldita tripulación ha escapado del triángulo del Diablo para cobrarse su venganza.  Para huir de Salazar, Jack tendrá que encontrar el Tridente de Poseidón, y para ello contará con la ayuda  de Carina Smyth, una astrónoma, y con Henry Turner, un soldado de la Marina Real.

La venganza de Salazar es la quinta película de la saga de aventuras Piratas del Caribe tras la última e irregular entrega que se estrenó hace ya seis años y que supuso un bajón para todos los fans. Esta nueva entrega está dirigida por Joachim Rønning y Espen Sandberg, dos directores que han firmado películas como Kon-Tiki (2012) y Max Manus (2008).
El reparto está encabezado por el imprescindible Johnny Depp, además de por otros habituales como Geoffrey Rush y Orlando Bloom, quien regresa tras el parón de su personaje en la cuarta película. Los nuevos son Javier Bardem, quien presta su voz y su cara al villano de la función, Salazar, y Kaya Scodelario y Brenton Thwaites. El guión ha sido escrito por Jeff Nathanson (Atrápame si puedes, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal). La música corre a cargo de Geoff Zanelli ampliando los temas compuestos por Hans Zimmer y Klaus Baldest.



Catorce años han pasado desde que Gore Verbinski iniciara la más famosa saga de piratas de Hollywood. Ha llovido mucho desde entonces y tras cinco películas es normal que se note cierto desgaste. Y aunque las comparaciones son odiosas, e inevitables, si se percibe que la saga ha perdido frescura por el camino. Se echa de menos aquel humor ocurrente y refrescante de la primera película, para mí la mejor de todas. Quizás se deba a que  todo nos suena un poco, no existe el factor sorpresa, los chascarrillos y excentricidades de Sparrow ya no nos sorprenden tanto y aún así siguen siendo muy divertidos porque el personaje en sí lo es, aunque sea lógico que con el tiempo las formulas se agoten y pierdan eficacia si se abusa de ellas.  



Aquí no vas a encontrar nada que no hayas visto antes, porque Piratas del Caribe es lo que es y no hay más: acción, aventura, humor, un poco de romance, componentes fantásticos y leyendas del mar, luchas navales y buenos efectos  especiales. Todo ello  compone un entretenimiento a la altura de las expectativas.



No por ello La venganza de Salazar es perfecta ni mucho menos, la trama tiene ciertos agujeros y el diseño de algunos personajes, sobre todo de los interpretados por los jóvenes Kaya y Brenton, es algo plano. Ella tiene un poco más de relevancia, pero Brenton se mantiene bastante lineal (aunque en un principio parecía que iba a tener más gancho) y en el tramo final inicia una línea descendente, el romance entre ambos se ve algo forzado y resulta innecesario.  El villano tampoco corre mejor suerte, su historia es esbozada pero sin mucha garra ni brillo. Es un malo que impresiona porque Bardem posee ese físico necesario y ayudado por la caracterización  más aún pero sabe a poco, como todos los demás queda eclipsado por Sparrow que a diferencia de en la cuarta entrega está convenientemente dosificado para no saturar, aunque ya sabemos que es él el principal reclamo de la saga.



Lo mejor es que es una película 100% entretenida, las escenas navales son espectaculares y los efectos especiales están muy bien. Tiene ese aire de las películas de aventuras de antes que tenían esa increíble capacidad  de evasión. Creo que además posee su dosis de emotividad por ese  final en que perdemos a un personaje mítico  y volvemos a reencontrarnos con otro ausente.
La verdad es que disfruté mucho en el cine, y a una película con ese espíritu no le pido más. Que durante las dos horas que dura todo se desvanezca alrededor y salir de la sala con la satisfacción de haber pasado un  buen rato  con esos personajes que tan buenos momentos me han brindado. Esa es la magia del cine y Piratas del Caribe, la venganza de Salazar lo consigue.

Recomendada. 

20 de mayo de 2017

Los carteles de Georges Léonnec

Georges Léonnec ( 1881-1940 ), hermano del novelista Félix Léonnec , comenzó su carrera como ilustrador en 1899 dibujando para periódicos. Después de participar en la Primera Guerra Mundial trabajó para la revista La Vie Parisienne donde desarrolló casi toda su carrera. Aunque también trabajó para otras publicaciones incluyendo Fantasio y Le Sourire. También era conocido por sus ilustraciones publicitarias para el vino Byrrh apéritif, los grandes almacenes Dufayel y el Casino de París.



















12 de abril de 2017
























El químico sueco Carl Scheele inventó en la primera mitad del siglo XIX un tinte que se utilizó indiscriminadamente para teñir ropas, forros de muebles, juguetes, cuadros, y especialmente se usó en un papel pintado muy de moda en la época victoriana, el verde “Scheele” o arsenito ácido de cobre (CuHAsO3), sintetizado por primera vez en 1775. Este tinte contenía un peligroso elemento de la tabla periódica, el número 33, arsénico,  y fue el responsable de la muerte de miles de personas, incluyendo al mismísimo Napoleón en su exilio en Santa Elena.



Hasta entonces el verde se extraía de la malaquita pero este nuevo pigmento era mucho más llamativo y brillante y encandiló a pintores y artistas de la época. El verde esmeralda o verde París fue un intento posterior de mejorar la mezcla consiguiendo un verde más duradero sin tanta tendencia a oscurecerse. En la época victoriana este verde causaba furor y su uso, en los papeles pintados que decoraban muchas estancias, estaba muy extendido.
La humedad de Gran Bretaña propiciaba la aparición de un peligroso hongo, haciendo que el arsénico del papel se vaporizaba de manera imperceptible. En la década de 1860, podía leerse en el The Times de Londres: “No era infrecuente que los niños que dormían en un cuarto empapelado de ese modo murieran envenenados con arsénico.”



Ya en 1822 el químico alemán Justus von Lieibig había avisado sobre los peligros y publicó un informe sobre su composición y síntesis, que anteriormente había sido un secreto industrial celosamente guardado por el fabricante.
En 1879 la reina Victoria, debido a la repentina enfermedad de un dignatario visitante al pernoctar en un salón verde esmeralda, ordenó arrancar todo el papel verde y los tapices de las paredes del palacio de Buckingham.
Pero tanta era la locura por este verde y tantas las muertes que causaba, que en los periódicos de la época se empezaron a caricaturizar imágenes de esqueletos luciendo trajes verde esmeralda ante el peligro que representaba para mujeres y hombres estar cerca de una prenda o cualquier cosa de este color, pues hasta el movimiento más suave podía enviar una "nube de polvo venenoso".



La amenaza de los vestidos fue tan grande que el químico Henry Letheby desarrolló una sencilla prueba para que las damas pudieran identificarlo en su ropa. Si al verter una gota de amoniaco sobre la tela esta se volvía azul.

Finalmente, el uso de este pigmento fue abandonado cuando se comprobó el peligro que representaba de morir prematuramente. Pero incluso con evidencia científica de su naturaleza altamente tóxica, la producción del verde esmeralda no fue prohibida hasta la década de 1960.

Este vestido, de origen francés, datado entre 1860-1865, el vestido dos piezas en tul de seda de 1865 y las "Adelaidas" en satén verde de 1840 dieron positivo en arsénico. El primer vestido y las "adelaidas" están actualmente en la exposición "Fashion Victims: Los Placeres y peligros del vestido en el siglo XIX" del Bata Shoe Museum de Toronto.


30 de marzo de 2017

6 escenas de películas bajo la lluvia

Seguro que te has dado cuenta, la lluvia es un elemento muy recurrente en el cine. Y es que todos los géneros, desde el romántico pasando por el dramático, el cómico o el de acción, la emplean a menudo, sobre todo para reforzar una emoción determinada, como puede ser la tristeza,  la depresión, la intimidad, la soledad, el aislamiento, o el terror...
La lluvia nunca es gratuita y si aparece es por un motivo concreto. En el cine de terror nos predispone creando ese necesario efecto de suspense. Al mismo tiempo hace que los personajes se perciban de una forma más vulnerable ya que los contornos y el paisaje se desenfocan, lo que hace que sintamos más intranquilidad al desconocer dónde se encuentra el peligro. La lluvia puede simbolizar la purificación, y así se nos da a entender en la mítica escena final de Ben Hur en donde la madre y hermana del protagonista son curadas de su mal cuando tras la crucifixión comienza a llover torrencialmente. Al mismo tiempo, la lluvia refuerza la sensación de dramatismo, por ello, normalmente tras una tragedia, es seguro que lloverá. Caminar bajo la lluvia o correr acentúa tanto la sensación de libertad como la de desesperación. Y un beso nunca será más romántico si  se da bajo la lluvia.
Pero la lluvia que vemos en el cine tiene truco, para poder ser captada por la cámara el agua se mezcla con leche. Este ardid se ha usado en varias películas, la más famosa, en la mítica escena de Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.
A continuación seis escenas bajo la lluvia de mis películas preferidas:

#1 Sentido y Sensibilidad
Basada en una novela de Jane Austen,  Ang Lee realizó esta adaptación en 1995 para la pantalla grande.  135 minutos de sensibilidad y mucho romanticismo, de ese del que los insensibles rehúyen hablar y ver, y al que tachan, sin mucha idea, de superficial. 135 minutos que no son para todos los públicos, pues como mucha de la filmografía de Ang Lee, la película se desarrolla con una pausa, una lentitud que hay que saborear poco a poco. La escena, que conjuga lo mejor de Austen con un poema de Shakespeare, sobrecoge, en especial por el buen hacer de Kate Winslet, prometedora joven actriz en aquella época.





#2 El jovencito Frankenstein



En 1974 Mel Brooks dirigió esta divertida parodia sobre el monstruo de Mary Shelley. Contó con la ayuda de Gene Wilder sin el cual la película no sería lo mismo. Además de ser el actor principal escribió junto a Mel el guión de la película. Una película sin más pretensión que la de entretener y divertir, y vaya si lo consigue. La escena es uno de los gags más divertidos, quizás por su simpleza, y la frase en cuestión una de las más recordadas.



#3Titanic



La vieja Rose diría… Han pasado 20 años desde que James Cameron estrenara, allá por 1997, una película sobre uno de los transatlánticos más grandes y más malditos de la historia, el insumergible Titanic, el buque de los sueños que acabó en el fondo del frío océano Atlántico en 1912. La película es de las pocas que posee 11 Oscar; hasta el momento, sólo dos películas más ostentan ese honor.  Además fue la más mediática de su año de estreno, rompiendo varios récords. De lágrimas sobre todo.
Aún recuerdo el olor de aquel cine, y la sensación que flotaba en el ambiente, entre sollozos y lloros ahogados. Fue una de las experiencias más estremecedoras que haya vivido en una sala de cine. Unas emociones remarcadas por la banda sonora de James Horner, en la que suenan gaitas, y ecos lastimeros, lejanos y fantasmales. Este momento, esta escena de lluvia  en la que Rose llega por fin, pero no como esperaba,  a New York, es muy simbólica, y remarca aún más si cabe, la tragedia de los instantes previos.  



4# Blade Runner



Ridley Scott dirigió en 1982 Blade Runner, obra cumbre de la ciencia ficción. Esta conocida escena bajo la lluvia en la que el replicante Roy Batty habla con  Deckard ha pasado a la historia del cine gracias al soliloquio de Roy, que el actor que lo interpreta, Rutger Hauer, improvisó en buena parte ya que como buen apasionado de la poesía le parecía que a la escena le faltaba más intensidad y añadió la frase que más sentido daría a toda la escena.


5# La vida es bella




Roberto Benigni escribió, dirigió y protagonizó en 1997 la película por la cual ganaría un Oscar a mejor actor, además de llevarse dos más, la de mejor banda sonora y a la mejor película extranjera. La escena es romántica y divertida al mismo tiempo, remarcada por una banda sonora que encaja a la perfección, emotiva y muy mágica.



6# Los puentes de Madison


Nadie esperaba que el duro de Clint Eastwood dirigiera en 1995 este drama romántico, que además protagonizó junto a Meryl Streep. Los dos están esplendidos pero Meryl es mucha Meryl como demuestra la emotiva y contenida escena final. Llueve, el semáforo está en rojo,  y todo es gris. Hay muchas emociones a flor de piel. Incertidumbre, miedo, dudas, indecisión, aflicción y aceptación. Porque lo humano es sentir miedo, y dudar, y sentirse solo, y anhelar, y necesitar y aceptar que las cosas duran lo que duran y no hay más, pero que vale la pena sentir hasta el final, que vale la pena darle una oportunidad a  lo que nos remueve por dentro. 



8 de marzo de 2017

4 Mujeres a reivindicar de la historia

Lise Meitner

Lise Meitner (1878/1968), fue una física con un amplio desarrollo en el campo de la radioactividad y la física nuclear, siendo parte fundamental del equipo que descubrió la fisión nuclear, aunque solo su colega Otto Hahn obtuvo el reconocimiento. Años más tarde, el meitnerio (elemento químico de valor atómico 109) fue nombrado así en su honor.








Rosalind Franklin

En 1962 tres científicos recibían conjuntamente el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre el ADN. Hacía cuatro años que una de sus colegas de laboratorio había fallecido. Nadie mencionó en la ceremonia de entrega del prestigioso galardón a Rosalind Franklin, una científica que se enfrentó a su familia y a su mundo para dedicarse a su gran pasión. Desde entonces se creó una controversia acerca de la verdadera autoría de los descubrimientos sobre la estructura molecular del ADN. Rosalind había conseguido fotografiar años atrás la estructura helicoidal del ADN en su famosa Fotografía 51. Parece ser que uno de los científicos, con quien tuvo más enfrentamiento a lo largo de sus investigaciones, mostró a otros dos, Watson y Crick, dicha imagen que sirvió para que estos desarrollaran su teoría. Al margen del debate sobre si mereció o no recibir el Nobel, lo cierto es que Rosalind tuvo que luchar toda su vida por defender y justificar sus capacidades científicas por el simple hecho de ser mujer.



María  de la O Lejárraga

Fue escritora y feminista. Su posición acomodada le permitió formarse como maestra, era una mujer muy culta que hablaba varios idiomas, pero su verdadera vocación fue la de escritora,  algo que chocaba con la sociedad en la que creció, cerrada a la idea de que la mujer se dedicara a las artes y ciencias.
Su marido, Gregorio Martínez Sierra,   se apropió con su consentimiento de las obras teatrales que ella  escribía, y  empezó a hacerse conocido como dramaturgo. “Diálogos fantásticos” (1899) o “Flores de escarcha” fueron algunas de esas obras.
Feminista convencida y activa, afiliada al Partido Socialista, estuvo, no obstante, siempre sometida a su marido, en un auténtico estado de explotación. María solo reivindicó ser la autora de sus textos cuando la hija que Gregorio Martinez Sierra tuvo con la actriz Catalina Bárcenas reclamó los derechos de autor de sus obras.

Federica Montseny

Federica Montseny, ideológicamente anarquista, era una excelente escritora y oradora, y además fue la primera ministra de la historia de España. Durante la  Guerra Civil llegó a la cartera de Sanidad y se encargó de ejecutar reformas en el terreno de la salud pública, así como  de elaborar medidas pioneras sobre prevención de la enfermedad, eugenesia, sexualidad, control de la natalidad,  y reguló el decreto de interrupción voluntario del embarazo.
Especialmente preocupada por la eliminación de la prostitución creó los liberatorios, espacios donde las prostitutas entraban y salían libremente, recibían instrucción y tratamiento médico, recuperaban autoestima y eran preparadas para incorporarse a la esfera laboral. Al finalizar  la Guerra Civil se exilió en Francia donde fue perseguida tanto por la policía nazi como por la franquista, que pidió su extradición aunque las autoridades francesas la denegaron.
Dos años después de la muerte de Franco, Montseny regresó a España y continuó su activismo. 

Feliz día internacional de la mujer


27 de febrero de 2017

10 Besos de Película (2ª parte)



El secreto de los Abbott, del director Pat O´Connor, se estrenó en 1997 y es la adaptación a la pantalla grande de la novela de Sue Miller. La película, que pasó sin pena ni gloria por la taquilla de nuestro país, cuenta la historia de dos familias de distintas clases sociales, sus encuentros y desencuentros, y  sus amores prohibidos. El reparto está lleno de caras guapas como Jennifer Connelly, Joaquín Phoenix o Liv Taylor y no es de extrañar que salten las chispas en cada escena que comparten. Para muestra este beso entre dos de sus protagonistas.



En el momento de su estreno nadie daba un duro por esta comedia romántica (a punto estuvo de estrenarse directamente en vídeo)  pero obtuvo un éxito tan rotundo que con el tiempo se ha convertido en todo un clásico ochentero. Su banda sonora vendió millones y la canción principal(I've Had) The Time of My Life” se llevó un Oscar y un Globo de Oro. Gracias al éxito, la pareja protagonista alcanzó el estrellato, aunque luego cada uno de ellos lo llevó con mejor o peor fortuna. La historia de amor entre Johnny, profesor de baile de un balneario, y Baby, una adolescente que se hospeda en el lugar,  es simple pero efectiva, y aunque los dos actores no se llevaban especialmente bien, habían tenido algunos roces en el rodaje de Amanecer Rojo, su anterior película, su química fue buena; como demuestra la siguiente escena en donde además suena la canción que Patrick grabó  para la ocasión, “She´s like the wind”.



Considerada una película de culto, fue estrena en 1959 con la explosiva Marilyn Monroe como reclamo sexual; no en vano la rubia luce un vestuario semi-trasparente en muchas escenas. Estos vestidos fueron diseñados por Orry Kelly que desafió la censura de la época. El guión lo firman Billy Wilder, el director, y I.A.L. Diamond, y cuenta una historia plagada de situaciones a cada cual más desternillante pero con el sello de calidad de Wilder. El rodaje fue complicado, sobre todo por la impuntualidad y los despistes de Marilyn; famosa es la anécdota de la frase “¿Dónde está el bourbon?”, pues dicha toma tuvo que repetirse nada menos que 59 veces ya que la actriz no atinaba a decirla correctamente. La relación entre Tony y Marilyn era un poco tensa, pues los dos habían sido amantes; un vaivén tormentoso con mucho altibajos, con abortos involuntarios de por medio. Durante el rodaje Curtis fue muy crítico con Marilyn de la que llegó a decir cosas como “era una mujer con el cuerpo de una diosa y el cerebro de un niño de cuatro años” o “que besarla fue como besar a Hitler”. Sin embargo la escena del beso entre los dos es una de las escenas más sensuales de la historia del cine, y si no, para muestra un botón:




En el 2001 esta amable y divertida  comedia romántica triunfó en medio mundo; su acierto, mostrar a una heroína totalmente imperfecta con un gran sentido del humor, y ninguno del ridículo. La historia de una treinteañera con una vida familiar, social y sentimental totalmente desastrosa, dividida entre dos hombres; por un lado el vivalavida de Daniel, su jefe, y por otro el serio y formal Mark Darcy. Renée se tomó muy en serio su personaje y para ello engordó 13 kilos, además perfeccionó el acento británico, pues ella es norteaméricana,  y no se salió del personaje ni siquiera en los descansos. Todo ello tuvo recompensa pues fue nominada a los Oscar y a los Globos de Oro. La famosa escena del beso bajo la nieve fue rodada en verano así que usaron nieve falsa.




No siempre el amor tiene un final feliz. No siempre es para toda la vida. A veces el amor llega y se va demasiado rápido dejando un vacio. Y sin embargo nadie renunciaría a la experiencia por más corta que hubiera sido. Es mejor haber amado y haber perdido que no haber amado nunca. Porque en lo que estamos todos de acuerdo es que es el amor lo único que puede salvar una vida, lo que llena nuestros corazones y hace funcionar nuestra maquinaria. A veces el recuerdo de un amor es suficiente para que siga rodando. Noviembre dulce es la enseñanza de todo esto. Amar con todas las consecuencias, amar hasta ser capaz de renunciar al ser querido. Noviembre dulce tuvo una acogida regular, de hecho obtuvo tres nominaciones a los premios Razzie, incluyendo peor actor y actriz. Aún así Noviembre dulce tiene algunas virtudes para los que se consideran románticos empedernidos, la química arrolladora de estos dos actores y un drama dulce y amargo al mismo tiempo que te hará pensar en la fugacidad del amor y la vida.

                          (Cuidado contiene Spoilers del final de la película) 

14 de febrero de 2017

10 Besos de Película (1ª parte)



Sidney Lumet dirigió en 1988 “Un lugar en ninguna parte”, un drama  intimista  sobre la huída permanente de una familia de activistas revolucionarios y las consecuencias que tiene en sus hijos adolescentes esa existencia desarraigada. En su momento la película recibió dos nominaciones a los Oscar, a mejor actor secundario para el joven y prometedor River Phoenix, y al mejor guión. No se  llevó ninguno de los dos premios pero sí un Globo de Oro.
River Phoenix y Martha Plimpton  ya habían coincidido antes en “La costa de los mosquitos”, y al parecer cuando se conocieron no se aguantaban pero el roce hizo el cariño y los dos estuvieron saliendo en la vida real. De hecho Martha fue uno de los grandes amores de River, algo que explica la gran química que había entre los dos.





En los años 80 John Hughes dirigió, escribió y produjo varias de las películas para adolescentes más taquilleras de la época. La más famosa fue “El club de los cinco” (1985). “Una maravilla con clase” (1987) es una de sus películas consideradas menores, un forzado drama juvenil que trata básicamente sobre lo que es ser adolescente; insatisfacción, rebeldía, padres controladores, amores platónicos, sueños de futuro, frustraciones y triángulos amorosos. Lo mejor de esta historia es esta escena del beso entre Keith y Watts, los dos “cuquis” protagonistas.





En 1963 habían ciertos temas tabús que no solían tratarse en el cine. “Amores con un extraño”  habla sin tapujos de las relaciones extramaritales y del aborto. Por aquel entonces el código de censura, conocido como código Hays, aún estaba vigente, pero empezaba a perder presencia cada vez más. Natalie Wood realiza aquí uno de las mejores interpretaciones de su carrera, y junto a Steve McQueen forma una de las parejas más explosivas del séptimo arte. Cada vez que los dos se juntan saltan las chispas, como puede comprobarse en esta escena:

 (A partir del minute 3:05. Cuidado, spoilers hasta el final del vídeo)



Para los de mi generación, Casper fue una película que nos marcó por su ternura, su emotividad y su diversión. Y además por la escena del beso entre el fantasmita Casper (Devon Sawa) y Kat (Christina Ricci). Una escena que siempre es un placer volver a visionar.





Para Ben Stiller “Reality Bites” fue su estreno como director de cine, también participa en ella como actor, junto a dos guapos oficiales de los 90, Winona y Ethan. La película, con una estética muy “grunge”, es un reflejo del estilo de vida de la llamada “generación X” y toca temas muy variados, desde la homosexualidad, al sida, pasando por todo un catálogo de distintas dudas existenciales. La química de los dos protagonistas es evidente, y a día de hoy, más de 22 años después, ambos siguen siendo muy buenos amigos.







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