No a las explotaciones petrolíferas en Canarias

14 de abril de 2014




 Somos pelo. Ya desde antes de nacer tenemos pelo. Es un vello fino y aterciopelado que nos protege en el útero y que actúa como aislante térmico. Tiene un nombre muy expresivo, lanugo, y desaparece a las 40 semanas de edad gestacional. Esta “lanita” puede aparecer también a las personas adultas que sufren anorexia como una protección térmica ante la pérdida brusca de grasa.

Esencialmente somos unos seres peludos. Podemos renegar de ello pero si observamos detenidamente nuestra piel nos daremos cuenta de que estamos cubiertos por finos cabellos. Cuando llegamos a la pubertad  aparece otro tipo de pelo, el pelo androgénico. Dependiendo de los niveles de andrógenos este pelo se transforma en pelo terminal en diferentes partes del cuerpo; vello púbico y axilar en los dos sexos. En los hombres además está el vello facial, el pectoral, el abdominal, el vello de las piernas y brazos, y el vello de los pies. En las mujeres únicamente suelen presentar vello más o menos visible en piernas, brazos y pies.

Es aquí, con el llamado pelo terminal, cuando comienza nuestra tortura. Lo mismo da si eres hombre o mujer, los cánones actuales mandan y depilarse para lucir bien es un requisito. No tener pelo en las zonas antes descritas se relaciona a la limpieza. La femineidad se asocia a la suavidad, a la tersura de la piel, así que presentar pelo en zonas donde por nuestro sexo no es habitual tenerlo puede crearnos un trauma importante.
Ahora que el sol comienza a salir tímidamente de su hibernación y en nuestro horizonte está más próximo el verano, eliminar nuestro vello vuelve a convertirse en una preocupación.

Pero, ¿cuándo comenzó esto de la depilación?

Aunque suene increíble tenemos que remontarnos muchos siglos atrás y detenernos en el Antiguo Egipto.
Los egipcios (3000 a.c.) tenían un elevado concepto de la Estética, la higiene y se depilaban todo el cuerpo. Las mujeres usaban cremas depilatorias hechas con la sangre de animales, tortugas, gusanos o la grasa de hipopótamo. En el papiro de Eber (1500 a.C.) se cuenta que las mujeres usaban ceras que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro (árbol sagrado), goma y pepino. También usaban cuchillas hechas con afiladas conchas de tortuga.
Los hombres usaban navajas de silex, de cobre y de hierro y solían depilarse todo el cuerpo. Los sacerdotes y sacerdotisas egipcias no podían entrar a los templos sin cumplir con este ritual. Se aplicaba tanto para los sacerdotes como para las sacerdotisas.
Entre los romanos el cuidado del vello púbico era concienzudo. Se solía erradicar ya desde la adolescencia, bien en privado o también en los baños públicos. Las Romanas también lo hacían para estar bellas y comenzaban a depilarse el vello púbico en la adolescencia cuando empezaba a aparecer. Usaban pinzas, llamadas "volsella", "dropax" y ceras a base de resinas y brea llamada "philotrum". En los baños públicos había cuartos para la depilación. Existían esclavos especializados, "alipilarius" que depilaban en los prostíbulos el vello púbico de las cortesanas.




Los griegos consideraban que un cuerpo depilado era el ideal de belleza, juventud e inocencia. Los artistas griegos realizaron bellas esculturas donde sobresalía el gusto de la época. En ellas aparecen modelos, tanto masculinos como femeninos, perfectamente depilados.
Era usual en Grecia antigua la depilación del vello púbico, señal de distinción y de rango social, por ello, se practicaba en las clases sociales altas. Usaban la vela para quemar los vellos, abrasivos como la piedra pómez, ceras hechas con sangre de animal, resinas, cenizas y minerales. Las hetairas usaban una crema depilatoria llamada "dropax" pasta compuesta de vinagre y tierra de Chipre.
En la Edad Media aparecieron las primeras tijeras depilatorias fabricadas con las quijadas de un pez, la palometa. Pero durante esta época las mujeres elaboraban pastas que contenían arsénico, azufre y cal viva (oropimente) para usarlas en la depilación. Hacían desaparecer el vello de las cejas, las sienes y la parte más anterior del cabello. De esa forma solían ensanchar la frente y parecer más bellas para los hombres de su época
Musulmanas, judías y turcas cuidan especialmente la depilación. Según el Sunnah, las mujeres musulmanas deben depilarse para mantener su cuerpo limpio. Para ello utilizaban la técnica del hilo en las axilas y el pubis. Esta práctica se extendió a la India, África y a otras regiones bajo influencia del Islam.




Los turcos consideraban pecaminoso que una mujer dejara crecer el vello en sus partes íntimas, razón por la cual los Baños Públicos tenían cuartos especiales, llamados "hamams", donde las damas se depilaban, hoy todavía existen.
Muchos pueblos de América afeitaban distintas partes de su cuerpo. Los Aborígenes Argentinos que se depilaban eran los Puelches, Guenaken, Tehuelches, Araucanos y los Avipones. Estos últimos fueron llamados "frentones" por los españoles porque se depilaban el vello del rostro hasta la mitad de la cabeza, incluidas las cejas y pestañas.
Pero el hito en el mundo de la depilación llegó en la segunda mitad del siglo XVIII. La invención por un barbero francés, Jean Jacques Perret, de la primera maquinilla de afeitar con cuchilla revolucionó a occidente, consiguiendo hacer que esta práctica fuera menos complicada y más placentera tanto para hombres como para mujeres.
Hubo que esperar hasta el siglo XX para que apareciera la primera maquinilla de afeitar con hoja intercambiable fabricada por Gillette. Solo unos años después, se populariza la utilización de la cera de abeja, de la resina y de la parafina para fines depilatorios.





Durante los años treinta del siglo pasado se produce otra invención que, junto a la utilización de ropas que dejaban el cuerpo cada vez más al descubierto, dará un nuevo impulso al mundo de la depilación. Se trata de la maquinilla de afeitar eléctrica. Su fácil manejo hace que se implante sin ningún tipo de problemas en el mundo del aseo y del cuidado personal. También comienzan a popularizarse cada vez más, tanto la depilación eléctrica como las nuevas y cada vez más eficaces cremas depilatorias, hasta llegar a la actualidad, donde el láser y otras nuevas técnicas, ya muy sofisticadas y en algunos casos indoloras, van haciendo cada vez más populares.

Más

En el Renacimiento los artistas retrataron a mujeres con poco o nada de vello púbico, como se ve en los cuadros: "Tres Gracias" de Rubens y "Nacimiento de Venus" de Boticcelli. El hábito depilatorio cayó en desuso después de que Catalina de Medici, entonces Reina de Francia, prohibiera a las mujeres en gestación y a sus damas extraer su vello púbico.

El cristianismo atacó duramente el acto de la depilación que asociaba a rituales paganos. En los países con marcada religiosidad la depilación se redujo a su mínima expresión; fue el caso de España, Francia, Italia, Alemania y Gran Bretaña.




La depilación por electrólisis se inició hace más de 100 años, gracias al oftalmólogo Charles Michael. “Conectó una aguja con cable eléctrico a una batería seca, lo insertó durante varios minutos de una pestaña encarnada, destruyó el folículo y el pelo nunca volvió a crecer”

En mayo de 1915 un anuncio publicado en la revista Harper’s Bazaar se dirigía básicamente a lectoras de la alta sociedad norteamericana.  En él aparecía la fotografía de una joven, con los brazos en alto y descubiertos, con el lema:

“La moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello”



A partir de ahí, comenzaron a aparecer más campañas y diferentes productos para imponer la depilación de las axilas entre las mujeres.

En 1982 un artículo escrito por Christine Hope en el Journal of American Culture, "Cabello caucásico, cuerpo femenino y la cultura estadounidense", reveló que el acto moderno de afeitarse debajo de los brazos y las piernas fue una habilidosa campaña de marketing para vender maquinillas de afeitar, esto se dio a conocer como La Gran Campaña de las Axilas.

Durante la Segunda Guerra Mundial la escasez de medias de seda dejó  al descubierto y sin disimular el vello en las piernas de muchas mujeres. El auge en la moda de las “chicas pin-up”  a través de la fotografía realizada a la actriz Betty Grable, fue un importante desencadenante para que miles de mujeres quisieran imitarla comenzando a depilarse las piernas.



Hay zonas geográficas donde las mujeres son lampiñas, no tienen vello púbico, ni apenas vello en otras partes del cuerpo. Lo mismo sucede con los hombres, por ejemplo entre ciertas tribus indias de Norteamérica, o en zonas de extremo oriente.

En 1960 Harold Maiman patenta el láser rubí para usarse en tratamientos dermatológicos; la génesis de la depilación por láser actual.

8 de cada 10 hombres españoles afirma haberse depilado alguna vez el pelo del cuerpo. Por comunidades los que más se depilan son los canarios seguidos de los navarros.

En Europa 77 millones de mujeres se depilan. En España la cifra anda sobre 12 millones.

Es un falso mito que depilarse con cuchilla haga que salgan más pelos y más oscuros.

En los climas cálidos el pelo crece más deprisa.

Nuestro pelo puede contener restos de distintos elementos, incluyendo el oro.

Un hombre va a pasar 5 meses de su vida afeitándose. Pero si no lo hace, su barba podría llegar a medir 9 metros.


Hans Steininger tenía un récord Guiness: poseía la barba más larga de la historia, 1,40 metros.
Lo irónico del caso es que fue su propia barba la que acabó con su vida.
  Un día hubo un incendio y al huir precipitadamente tropezó con ella, rompiéndose el cuello y muriendo en el acto.

Un estudio publicado en el British Medical Journal y coordinado por el dermatólogo Francois Desruelles, del Hospital Alpe Maritimes de Francia, alerta de que la popular “Depilación Brasileña”  aumenta el riesgo de infecciones de transmisión sexual.

Los humanos estamos destinados a perder el vello porque el recalentamiento del planeta llevará al Homo Sapiens a prescindir de esta capa aislante de frío. Esto sucederá dentro de millones de años, mientras tanto seguiremos depilándonos como desde los inicios de la humanidad.




Fuentes: Ya esta el listo que todo lo sabe,20 minutos,  Imujer, Monografias, Curiosidad infinita.
Imágenes: Google.

12 de abril de 2014

Inspiración en Imágenes


Los besos tienen algo magnético. Nos gusta darlos, recibirlos, saborearlos, sentirlos, esperarlos, robarlos… Nos cosquillean en los labios y en los ojos. Porque se besa antes con la mirada, ya lo decía Becquer. Un buen beso perdura en nuestra piel, grabado en la epidermis como una huella de sol.
Desde siempre los besos han interesado especialmente a los lectores de este blog. Muchas de las entradas dedicadas a ellos son las más buscadas y  las que más visitas acumulan. Nos gusta besar y nos gusta indagar sobre besos.

Por eso esta tirada de Inspiración en Imágenes va dedicados a ellos, besos de despedida o reencuentro; besos de amor en tiempos de guerra.
















11 de abril de 2014

Extra Cine XLVII



Stockholm

Una noche, en una discoteca, ves a una chica, te enamoras de manera fulminante y se lo dices. Aunque no te hace mucho caso, pasas con ella el resto de la noche y termináis en la cama. ¿Qué ocurriría si, al día siguiente, no fuera la chica que parecía ser? Una noche, en una discoteca, se te acerca el típico chico que dice que se ha enamorado de ti. No le haces caso, pero después compruebas que no es el típico plasta, es simpático, encantador y realmente se ha enamorado de ti; así que pasas la noche con él. ¿Qué ocurriría si al día siguiente no fuera en absoluto el chico que parecía ser?

Esta podría ser una historia convencional. Una historia que podría estar ocurriendo ahora mismo en cualquier ciudad española.
Un chico  conoce a una chica e intenta ligársela.  La chica se resiste ante el “asedio” del chico aunque en el fondo le gusta. Ambos avanzan por el escenario nocturno de la gran urbe madrileña como en un tablero en este juego de seducción. Pero aunque los dos juegan es el chico el que lanza continuamente los dados. Lo que ninguno sabe es que apostar en este juego es arriesgarse a perder, porque en esta partida no hay vencedores. Tampoco hay romanticismo, sólo engaño.
Él es divertido, insistente, cautivador. Ella reservada, misteriosa, vulnerable y triste. Y esta es una película de extremos, como sus dos únicos protagonistas. Negro y blanco. Luz y oscuridad. Noche y día.
En la primera parte la historia renquea un poco. Los diálogos se atascan, resultan forzados y un poco artificiales. Lo que vemos, lo que nos muestra Stockholm aquí no se diferencia de cualquier comedia romántica al uso que nos llega de Hollywood, pero la segunda parte cambia totalmente de registro.  No puedo contar más, hacerlo sería arriesgarme a desvelar más de lo que conviene. Pero sin duda es esta segunda parte la que consigue hacer de la película algo interesante, o al menos es la que te hace formularte algunas preguntas.
Aunque sea mejorable y se note que no es una producción cara tiene algo que atrapa, y es que no deja indiferente.
Mención especial a los actores que sostienen la trama, Aura Garrido, estremecedora, y Javier Pereira, un escalón por debajo de ella pero igualmente notable. 6,5



Her

En un futuro cercano, Theodore, un escritor solitario, consigue un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial y diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para sorpresa de Theodore, se crea una relación romántica entre él y la voz femenina de este sistema operativo.

En la expresión de este magnifico actor se reúne todo lo que es Her: una crítica incisiva sobre las relaciones, las nuevas tecnologías y la soledad. Un catálogo de emociones que se despliegan en su mirada, donde  a veces vemos ternura, otras desesperanza, nostalgia, ilusión, decepción, miedo,  alegría… Un actor enorme, una interpretación impecable, una película que, como los ojos de Joaquín, me ha conquistado. Porque Her es una historia de amor preciosa, y pese a que se ubica en un futuro no muy lejano y muestra una realidad de ciencia ficción, monopolizada completamente por la tecnología virtual, esto no nos suena tan imposible o improbable, diría más bien que es preocupantemente creíble. Quizás ahí está su acierto, reflejar un futuro que casi podemos tocar.
No puedo dejar de recomendarla, por la labor de los actores, de Joaquín sobre todo, pero también de Scarlett Johansson quien es la voz y la esencia de “Samantha”, y por cuyo trabajo se metió a la mayoría de los críticos en el bolsillo. Y también tengo que recomendarla por su “atmósfera”, por sus colores y sus escenarios, que son una píldora de energía necesaria en ese paisaje de soledad por el que transita Theodore. 7



Dallas Buyers Club

Cuando a Ron Woodroof se le diagnostica que tiene el virus del SIDA, se le prescribe un fármaco altamente tóxico y se le pronostican 30 días de vida. Reacio a aceptar esa sentencia de muerte, Woodroof se introduce en el mundo de los fármacos clandestinos y acaba convirtiéndose en el mayor promotor de un tratamiento no aprobado legalmente que no solo le alivia de la enfermedad, sino que también prolonga su vida. Woodroof inicia una batalla contra la Administración de Alimentos y Medicamentos, y da pie a una campaña de concienciación sobre la desinformación del Gobierno para ayudar a todas las víctimas silenciosas que sufren el virus del SIDA.

 Cuando en la última edición de los premios Oscar Matthew McConaughey se llevó el premio a mejor actor principal me sorprendió.  Todo el mundo esperaba que por fin, en su cuarta nominación, se lo llevara Leonardo Dicaprio. La verdad es que parecía cosa hecha, pero finalmente en un sorprendente giro no fue así. Tenía muchas ganas de ver la película y la actuación por la que este texano de 44 años se había alzado con la estatuilla dorada. Matthew había estado abonando con sus últimas apariciones en la pantalla grande este éxito. Ya había demostrado ser algo más que una cara bonita en “Mud”, donde me ganó, y en su aparición televisiva en la serie “True Detective”.
Digo sin temor a equivocarme que este premio es totalmente merecido. No sólo él, su compañero de reparto Jared Leto está igualmente impresionante en una transformación que va más allá del aspecto físico.
El personaje de Matthew es fuerte, todo un luchador, acostumbrado a coger el toro por los cuernos. Pero cuando descubre su enfermedad ésta mueve sus cimientos, sus convicciones, sus ideales. En los años 80 la desinformación sobre el SIDA era total. Se creía erróneamente que era cosa de homosexuales y drogadictos. Un diagnostico así era una fulminante sentencia de muerte; el porcentaje de supervivencia era muy escaso. Y los tratamientos que había buscaban sobre todo el máximo beneficio para las farmacéuticas por encima del bienestar de los pacientes, que se enfrentaban a unos efectos secundarios devastadores.
La película es la lucha de Woodroof no sólo contra el virus sino contra sus propios prejuicios, contra los médicos y  la poderosísima FDA. 
Dallas Buyers Club es una película con buen pulso que no titubea a lo largo de sus casi dos horas de duración. Una película sólida, bien escrita, mejor interpretada que merece mucho la pena. Imprescindible. 8



Divergente

La historia se desarrolla en un mundo distópico en el que la sociedad está dividida en cinco facciones. Cada una de ellas se dedica a cultivar una determinada virtud: Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). Dado que ya ha cumplido los dieciséis años, Beatrice Prior tiene que elegir a qué facción pertenecerá. Al tiempo que se enamora de un joven, la muchacha se ve obligada a guardar un secreto para evitar que la maten.

Los bestsellers juveniles están siendo un filón. Algunas sagas literarias como “Los juegos del hambre” han conseguido hacerse un sitio, otras en cambio como “Cazadores de sombras” o “La huésped” no pasan de ser un gran fiasco. Son sólo tres ejemplos de las películas  “para jóvenes” que últimamente llegan a nuestros cines basadas en célebres novelas.
En este caso el libro sobre el que se basa la película fue un “super ventas” en EEUU. Todo un éxito para su joven autora, Veronica Roth, que en el momento de su lanzamiento tenía 22 años y cuyo triunfo la impulsó a escribir dos libros más, “Insurgent” y “Allegiant”, completando una trilogía.
Y verdaderamente tiene mucho en común con las películas nombradas. Por tanto hay que describirla como poco novedosa y un poquito menos entretenida que “Los juegos del hambre”, con una protagonista que rivaliza en carisma con Katniss, aunque eso sí, mucho más blandita. Y es que son poco más de dos horas y media, y aunque tiene un buen ritmo es imposible obviar su duración. La trama está demasiado centrada en el entrenamiento de la protagonista, tocando superficialmente el clima social de la historia, que aparece como un escenario difuminado al fondo, dejando borrosos a los personajes “malos”, en especial al personaje interpretado con desgana por Kate Winslet; su aparición, cinco minutos de reloj, saben a poco. Tampoco salen bien parados los secundarios, meras comparsas de los dos actores protagonistas, Shailene Woodley y Theo James, quienes se lucen, sobre todo físicamente, aunque su historia en común sea más que previsible; a su favor decir que al menos tienen buena química. 6



5 de abril de 2014

SALA
DE
LECTURA






Chocolat – Joanne Harris










Sinopsis:

El chocolate es algo más que un  placer para los sentidos. Saboreándolo las penas se hace más llevaderas, los secretos menos íntimos, los sueños más reales. Por eso para el cura Francis Reynaud, la llegada a Lansquenet-sur- Tannes de Vianne Rocher, una singular mujer que decide montar una choclatería, no puede ser sino el primer paso para caer en la tentación y en el pecado. Y frente a él, la joven Vianne solo puede apelar a la alegría de vivir de las gentes de Lansquenet…






"Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro.”
Algo parecido a esta frase comenzó a sonar en mi mente al llegar a la mitad del libro, y a medida que avanzaba con la lectura esa sensación se volvió más insistente.
Como lectora he leído muchos libros, algunos que eran como martillazos y otros que nunca me dejaron una huella.  Aún así, aunque una lectura se me haga más cuesta arriba, no suelo abandonarla; todas las historias merecen ser leídas hasta el final, puede que valga la pena.
Tengo que precisar que el libro esta muy bien escrito, pero la historia de Vianne no me llegó a conquistar, ni siquiera por su bonita prosa. Quizás porque necesito un poco más de acción y el libro de Joanne Harris es básicamente descripción. Descripciones que te hacen la boca agua, porque hay chocolate para todos los gustos. Yo que soy muy golosa he disfrutado con ellas, me he imaginado el tentador escaparate de La Céleste Praline y he visto montañas de trufas y pasteles, y campanas de pan de jengibre, y bombones, y huevos de pascua, y figuritas de azúcar, y he admirado su toldo colorido y los geranios que adornan su fachada. Pero cuando se abusa de este recurso -básicamente es la principal basa de la escritora- la descripción se torna paja que ralentiza el ritmo, lo que hace que el tono se vuelva aburrido. Aburrido pesar de que la historia tiene elementos y personajes interesantes, pero es hacia la mitad del libro cuando se nota un cambio acusado en el tono; curiosamente el personaje de Vianne comienza a apagarse y el de su antogonista, Reynaud, a cobrar fuerza.
El libro esta narrado desde dos puntos de vista opuestos y a la vez complementarios. Se alterna la voz de Vianne, vital y resuelta,  y la de Reynaud, severo y recalcitrante. Y aunque al principio parecía que sería el personaje de Vianne el mas interesante finalmente Reynaud le adelanta por la izquierda. Y eso que este personaje, uno de los mejor elaborados del libro, causa rechazo instantáneamente.
Otra cosa que noté es que me costó ubicar la historia en un espacio de tiempo, es decir el modo en que describe a ciertos personajes, la mentalidad del pueblo de Lansquenet, la influencia que ejerce el cura en ellos, parece mas propia de mediados del siglo pasado, quizás los años 50 o 60, pero menciona cosas modernas que nos hace pensar que se trata de una época mas cercana a la actual.  Aunque no es un “defecto” si puede confundir un poco.
Pero admito que no son los personajes principales los que más llamaron mi atención, sino los secundarios, en especial el de la anciana Armande.   Muchas de las historias  de estos secundarios quedan descolgadas y su conclusión es decepcionante y en algunos casos precipitada. La autora enmendó esto en  “Zapatos de caramelo” y “El perfume secreto del melocotón” donde retoma los personajes de “Chocolat”.
En el momento de su lanzamiento, en 1999, el libro de Joanne Harris fue un éxito. Se convirtió en un best seller colándose en las listas de los libros más vendidos en muchos países. A raíz de la buena acogida y crítica que obtuvo se hizo una película, con Juliette Binoche y Johnny Depp como protagonistas. Así mismo, y por su temática, la novela fue comparada con “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, pero leídos los dos lo cierto es que salvo en el detalle del placer de comida poco tienen en común, y personalmente me quedo con el de Laura Esquivel.



Aprovechando que había leído el libro vi la versión cinematográfica que se realizó en el año 2000, dirigida por Lasse Hallström y con un plantel de actores encabezados por Juliette Binoche, Johnny Depp, Judi Dench y Alfred Molina.
Mantiene la esencia original del libro pero introduce muchos cambios, algunos que mejoran el material de partida como la relación entre los personajes de Juliette y Johnny que aquí se refuerza, y la historia de los antepasados de Vianne, que ganan en exotismo, pero otros cambios en los personajes más secundarios le roban el encanto que sí desprendían en libro, en este aspecto los peor parados son Reynaud y Armande.
Su virtud más notable se encuentra en la parte visual, su fotografía y escenarios. Creíble su recreación de finales de los años 50 en un pintoresco pero arcaico pueblecito francés, incluyendo el vestuario, y preciosa también su  banda sonora a cargo de Rachael Portman.
Las actuaciones correctas, destacando especialmente a Juliette Binoche, quien se llevó una nominación a los Oscar al igual que su compañera de reparto Judi Dench.  
En general me pasó lo mismo que con el libro. Amables intenciones envueltas en celofán de colores pero este dulce bombón no me sació. Eso sí, una película entretenida y muy agradable que te deja buen sabor de boca, sobre todo por su temática donde se habla de la intolerancia, los prejuicios, el fanatismo religioso, el feminismo, la libertad  o el machismo.
Recomendable para esos instantes en que necesitas endulzar tu vida. 

Imagen:Leroy Campbell

31 de marzo de 2014

Jee Young Lee

El trabajo de esta artista coreana me ha sorprendido. Todos los elementos de la composición son artesanales, fabricados para la ocasión por ella misma. Jee Young Lee cuida minuciosamente cada elemento que luego fotografiará, incluyendo la iluminación, así que para recrear estos mágicos escenarios puede llegar a tardar de semanas a meses. El resultado vale la pena, y es que parece increíble que ninguna de sus imágenes esté retocada digitalmente.
Dice inspirarse en sus propios sueños, en cuadros y en las fábulas coreanas que leía en su niñez, así que sus fotografías transmiten muchos mundos distintos, algunos llenos de surrealismo, otros fantásticos u oníricos, y sin duda todos ellos únicos. 












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