Cuando
en 1989 la U.S. Navy situó sus hidrófonos en medio del océano pacifico no podía
imaginar el increíble y extraordinario hallazgo que iba a realizar. En plena guerra fría aquellos instrumentos
tenían una finalidad, la de percibir señales de submarinos soviéticos para así controlarlos en caso de ataque.
Pero lo que captó el equipo de biólogos de la Woods Hole Oceanographic
Institution (WHOI) fue un sonido inusual en el Pacífico Norte; una alta frecuencia de 52 Hz, demasiado alta para ser de una ballena pues estos animales
suelen emitir sonidos a 15-25 Hz, y aún así demasiado bajo para el oído humano.
Intrigados, hicieron un seguimiento de aquel sonido volviendo a detectarlo en sucesivos años, y llegaron a
la conclusión de que, no existía otra explicación, sólo podía tratarse de una
ballena; una rara, insólita y única ballena y aquel debía ser su canto a 52 Hz.
Esta rareza de su canto, que seguramente se debía a una malformación, le
imposibilitaba comunicarse con otros cetáceos. Por ese motivo empezó a ser
conocida como “la ballena más solitaria del mundo”. Durante 12 años, desde 1996
hasta 2004, el oceanógrafo William Alfred Watkins le hizo un seguimiento. Los
cantos siguieron detectándose muchos años más, hasta que en 2013 se apagaron sin llegar a ser comprendidos, escuchados y contestados por
otras ballenas.
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29 de septiembre de 2018
25 de julio de 2018
Consecuencias del turismo descontrolado
Viajar abre la mente. Es una experiencia que enriquece, que derriba prejuicios, fronteras,
ideas preconcebidas, y que en el mejor de los casos puede cambiarnos para
siempre. Ya lo dijo Mark Twain, quien recomendaba este ejercicio contra la
intolerancia y la estrechez mental, y también Antoine de Saint-Exupéry, autor
de El principito y viajero incansable, quien decía que el que viaja feliz viaja
ligero porque para ello sólo se necesita voluntad y poco más, y el Dalai Lama, que
recomienda visitar una vez al año un lugar en el que no hayas estado nunca.
Viajar es una experiencia vital y así ha quedado reflejado
en miles de cuadernos y bitácoras de viajeros ilustres que recorrieron mundo y
a los que el gusanillo viajero se les metió bajo la piel para no abandonarles
nunca. Viajar es aprender y sobre todo estar dispuesto a hacerlo, y por el
camino permitirte vivir sólo el presente conociéndote a ti mismo. Pero el
hábito de viajar ha creado una nueva raza que poco tiene que ver con todo esto,
el turista.
El turista, así en general, no quiere vivir una experiencia
vital, quiere alojarse en un resort con todo incluido, tirarse horas al sol y
sacar muchas fotos; y es este tipo de turismo de masas el que está poniendo en
riesgo la sostenibilidad de nuestro planeta.
Sobreexplotación, contaminación, pérdida de identidad, reducción
de hábitats naturales y extinción de especies son algunas de las consecuencias
de esta actividad descontrolada.
Hace poco más de sesenta años se producían unos 25 millones
de desplazamientos al año, pero hoy en día la cifra es asombrosa y alarmante, pues
alcanza los 1200 millones, lo que convierte al turismo en el negocio más
productivo al generar el 10% de la riqueza mundial.
En España es el sector que más crece y por lo tanto el que
más empleo crea. En el 2013 nuestro país recibió 60 millones de visitantes y
pasó a 82 en sólo seis años; un ritmo insostenible, pues el turismo que recibe
nuestro país no es precisamente rentable ni de calidad. Basado en el típico
reclamo de “sol y playa”, los turistas que abarrotan nuestras costas e islas gastan
poco dinero, y debido a la competitividad del sector se apuesta por la
masificación. Cuantos más mejor. Cuanto más barato mejor. Lo que en las regiones que reciben este tipo de turismo ha generado recelos y animadversión, pues se sienten invadidos por esta plaga que,
desgraciadamente en muchos casos, no se comportan con el debido civismo.
Algunos de los lugares que están sufriendo esta plaga son:
Europaland
Amsterdam, París,
Barcelona, Roma o Venecia son algunas de las ciudades europeas que peor llevan
la presión turística. Este año los habitantes de Venecia se plantaron frente a
la invasión que está poniendo en riesgo uno de los lugares más bonitos del
mundo, pues recibe más turistas de los que puede soportar, cerca de 28
millones, lo que genera colas interminables, aumento del coste de vida para los
locales e impacto ambiental por los enormes cruceros que navegan cerca de los
míticos canales.
Bali, un paraíso contaminado
El crecimiento desbordante de turistas ha propiciado
la deforestación de la región. En los terrenos ganados se elevan enormes construcciones
hoteleras, pero la falta de infraestructuras y canalizaciones adecuadas para la
eliminación de los residuos generados por esta actividad pone en riesgo las paradisíacas playas que acumulan toneladas de basuras y plásticos que son
arrojadas al mar, provocando la muerte de especies marinas.
Everest, hora punta en la montaña más alta del mundo
No todo el que se lo propone lo consigue pero cada vez
son más los y las que se ponen como meta alcanzar la cima del Everest lo que se
traduce en un hecho insólito, largas filas de personas en procesión ascendiendo
por una de las montañas más peligrosas y extremas del planeta. A un módico
precio, que suele oscilar de entre los 10.000 y 50.000 euros por cabeza, cualquiera puede
intentarlo aunque el riesgo se traduzca en perder la propia vida. A pesar de
que muchos escaladores expertos han exigido un mayor control en la zona,
Nepal ha hecho oídos sordos. Parece que
los millones de dólares que se embolsa al año gracias a la inconsciencia de
algunos tienen algo que ver en ello.
La muralla china, patrimonio de la multitud
China es, además de uno de los países más poblados, una
potencia emergente que se ha convertido también en el principal emisor de
turistas del mundo. A si mismo China tiene uno de los principales atractivos
que atraen visitantes, La Gran Muralla China, que es visitada por 18 millones
de personas al año. En 2014 se registró un récord histórico el día Nacional de
la República Popular China, que se celebra el uno de Octubre, acudieron a ella
nada menos que 8 millones de personas. Hay otras dos fechas en que posiblemente
te encuentres entre una multitud parecida si decides viajar a la muralla que
son el día de año nuevo y el día del trabajador.
Playas de Tailandia, abarrotadas.
Phuket o Phi Phi son playas de postal, de esas que el
cine y la publicidad ha retratado infinidad de veces. Arena blanca y fina,
aguas turquesas y cristalinas, cielos resplandecientes y un entorno idílico para
disfrutar sin prisa. Sin embargo la realidad es otra. Miles de turistas
abarrotan cada centímetro cuadrado, la masificación que sufre Tailandia está
poniendo en peligro el frágil ecosistema del archipiélago, en donde desaparecen
selvas para construir hoteles y la barrera de coral está muy dañada por las
lanchas cargadas de turistas que lo surcan cada día. Para evitar que este
paraíso siga deteriorándose se ha limitado el acceso a algunos de estos
enclaves, como a la playa May Bay, que
cerrará cinco meses al año.
23 de enero de 2016
5 lugares extremos de nuestro planeta
Lago
Natrón
La
descripción de este lago, ubicado entre la frontera de Kenia y Tanzania, es de
auténtica pesadilla. La composición química de sus aguas es capaz de convertir
en piedra a los animales que se posan en su salada superficie. El motivo parece
encontrarse en su cercanía con el estratovolcán Ol Doinyo Lengai (“La montaña de
Dios”). Entre los compuestos del lago destaca el natrón, un compuesto de sales
y minerales (principalmente de bicarbonato de sodio y carbonato de sodio), proveniente
de las cenizas volcánicas. Sus aguas
alcalinas tienen un increíble pH de 10.5 y es un líquido tan cáustico que puede
provocar quemaduras en la piel y en los ojos.
El
carbonato de sodio, uno de los compuestos químicos más abundantes en el lago,
es uno de los que más se empleaban en el Antiguo Egipto para la momificación,
actuando como un conservante muy eficaz.
Las
extremas temperaturas que son capaces de alcanzar sus aguas, hasta 60° C., y su
extrema salinidad (es uno de los lagos más salados del mundo) lo convierten en
un lugar mortífero.
Otra
cualidad que le otorga un curioso aspecto es el color de sus aguas, rojo o
rosado, e incluso naranja en las partes más bajas, un color que se debe a los
microorganismos que viven allí.
Desierto
de Lut
En
el sureste de Irán, allí donde convergen tres cadenas montañosas, se encuentra
el desierto más cálido del mundo, el
Dash-e-Lut, que traducido del persa significa “Desierto del Vacío”.
Este
desierto se denomina “abiótico”, lo que quiere decir que es tan seco y cálido
que ni siquiera las bacterias podrían sobrevivir allí.
Su
zona más caliente es una planicie de roca volcánica negra llamada Gandom
Beriyan. La oscuridad del terreno absorbe más la radiación solar, y las
montañas vecinas forman un túnel de viento cálido.
En
2005 el satélite de la NASA “Aqua” registró en esa zona una temperatura ambiental
de unos 71 grados, un record de temperatura jamás documentada en nuestro
planeta.
Sus
formaciones geológicas, barrancos y dolinas que asoman entre la arena se
conocen como Kaluts. En todo el paisaje prevalece un tono rojizo que nos recuerda
a la superficie de Marte, tan desértica e inaccesible como el planeta rojo.
La
aldea de Oimiakón
La
aldea siberiana de Oimiakón es el lugar habitado más frío del planeta. Su
temperatura desciende hasta los 68 grados bajo cero. Su invierno dura nueve
meses, sus noches son de 21 horas y sus mañanas tienen sólo tres horas de luz.
Atravesando
la región siberiana de Kolima se encuentra una solitaria y helada carretera, la M56. Esta
vía de más de dos mil kilómetros de largo es conocida como la “carretera de los
huesos”, ya que al parecer fue construida por miles de presos entre 1932 y
1953, muchos de los cuales fallecieron durante el trabajo y fueron sepultados
bajo la carretera.
Sus
500 habitantes apenas pisan la calle, hacerlo es arriesgarse a morir, ya que el
simple hecho de respirar es extremadamente doloroso. Los motores de los coches
no se detienen nunca, si lo hicieran la gasolina se congelaría al instante. Nadie
lleva gafas al aire libre, pues el frío extremo haría que los cristales se
pegaran a la piel. Tampoco tienen agua corriente. Hay una pequeña pista de
aterrizaje de la segunda Guerra Mundial y un hotel que se inauguró en 2007.
La
rinconada, Perú
En el distrito de Ananea, provincia de San
Antonio de Putina del departamento de Puno en Perú, a unos 5.400 metros sobre
el nivel del mar se encuentra La
rinconada, el poblado habitado más alto del mundo.
El
pueblo se encuentra debajo de un glaciar, y junto a un lago, y sólo se puede
acceder en camión a través de traicioneros y sinuosos caminos de montaña.
Las temperaturas en La Rinconada registran durante
el día un grado centígrado, mientras que por la noche y madrugada los
termómetros llegan a marcar los 18 grados bajo cero. Las condiciones de vida
son muy duras para sus 35000 habitantes. A pesar de contar con un importante
yacimiento de oro, sus gentes viven en la extrema pobreza. La mina ha
facilitado que en el lugar haya una vía asfaltada, suministro de luz y de
telefonía móvil pero no hay otros servicios básicos; la basura se acumula en las
calles, no hay agua corriente, ni cloacas. El frío intenso impide que haya
epidemias en la zona, pues las heces y basuras se arrojan a las calles sin más.
El lago, cuyas aguas fueran limpias y abundantes de peces, está completamente
contaminado y sus aguas no son potables debido al mercurio y el antimonio,
necesarios para la extracción del oro.
La
carretera Guoliang
El
camino Guoliang, situado en las montañas de la provincia de Henan, China, es
uno de los caminos más famosos y una de las carreteras más peligrosas del
mundo. Es un túnel de 1,2 km, y 5 metros de altura por 4 metros de ancho, que
se encuentra a una altitud de 1.248 metros sobre el nivel del mar. Conducir
aquí requiere una gran habilidad y mucho cuidado.
El
túnel fue abierto al tráfico el 1 de mayo de 1977 después de cinco años de duro
trabajo de trece residentes locales, algunos de los cuales murieron durante su
construcción. El camino conduce a la pequeña aldea de Taihang. Este empinado y
estrecho camino a medida que China abrió sus fronteras a los turistas
extranjeros se convirtió rápidamente en una atracción turística popular en la
región, y atrae a un número considerable de turistas.
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