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29 de septiembre de 2018

52 hercios

Cuando en 1989 la U.S. Navy situó sus hidrófonos en medio del océano pacifico no podía imaginar el increíble y extraordinario hallazgo que iba a realizar.  En plena guerra fría aquellos instrumentos tenían una finalidad, la de percibir señales de submarinos  soviéticos para así controlarlos en caso de ataque. Pero lo que captó el equipo de biólogos de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) fue un sonido inusual en el Pacífico Norte; una alta frecuencia de 52 Hz, demasiado alta para ser de una ballena pues estos animales suelen emitir sonidos a 15-25 Hz, y aún así demasiado bajo para el oído humano. Intrigados, hicieron un seguimiento de aquel sonido volviendo  a detectarlo en sucesivos años, y llegaron a la conclusión de que, no existía otra explicación, sólo podía tratarse de una ballena; una rara, insólita y única ballena y aquel debía ser su canto a 52 Hz. Esta rareza de su canto, que seguramente se debía a una malformación, le imposibilitaba comunicarse con otros cetáceos. Por ese motivo empezó a ser conocida como “la ballena más solitaria del mundo”. Durante 12 años, desde 1996 hasta 2004, el oceanógrafo William Alfred Watkins le hizo un seguimiento. Los cantos  siguieron detectándose  muchos años más, hasta que en 2013  se apagaron sin llegar a ser  comprendidos, escuchados y contestados por otras ballenas. 



25 de julio de 2018

Consecuencias del turismo descontrolado






























Viajar abre la mente. Es una experiencia que  enriquece, que derriba prejuicios, fronteras, ideas preconcebidas, y que en el mejor de los casos puede cambiarnos para siempre. Ya lo dijo Mark Twain, quien recomendaba este ejercicio contra la intolerancia y la estrechez mental, y también Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito y viajero incansable, quien decía que el que viaja feliz viaja ligero porque para ello sólo se necesita voluntad y poco más, y el Dalai Lama, que recomienda visitar una vez al año un lugar en el que no hayas estado nunca.
Viajar es una experiencia vital y así ha quedado reflejado en miles de cuadernos y bitácoras de viajeros ilustres que recorrieron mundo y a los que el gusanillo viajero se les metió bajo la piel para no abandonarles nunca. Viajar es aprender y sobre todo estar dispuesto a hacerlo, y por el camino permitirte vivir sólo el presente conociéndote a ti mismo. Pero el hábito de viajar ha creado una nueva raza que poco tiene que ver con todo esto, el turista.
El turista, así en general, no quiere vivir una experiencia vital, quiere alojarse en un resort con todo incluido, tirarse horas al sol y sacar muchas fotos; y es este tipo de turismo de masas el que está poniendo en riesgo la sostenibilidad de nuestro planeta.

Sobreexplotación, contaminación, pérdida de identidad, reducción de hábitats naturales y extinción de especies son algunas de las consecuencias de esta actividad descontrolada.

Hace poco más de sesenta años se producían unos 25 millones de desplazamientos al año, pero hoy en día la cifra es asombrosa y alarmante, pues alcanza los 1200 millones, lo que convierte al turismo en el negocio más productivo al generar el 10% de la riqueza mundial.
En España es el sector que más crece y por lo tanto el que más empleo crea. En el 2013 nuestro país recibió 60 millones de visitantes y pasó a 82 en sólo seis años; un ritmo insostenible, pues el turismo que recibe nuestro país no es precisamente rentable ni de calidad. Basado en el típico reclamo de “sol y playa”, los turistas que abarrotan nuestras costas e islas gastan poco dinero, y debido a la competitividad del sector se apuesta por la masificación. Cuantos más mejor. Cuanto más barato mejor. Lo que en las regiones que reciben este tipo de turismo ha generado recelos y animadversión,  pues se sienten invadidos por esta plaga que, desgraciadamente en muchos casos, no se comportan con el debido civismo.

Algunos de los lugares que están sufriendo esta plaga son:

Europaland
 Amsterdam, París, Barcelona, Roma o Venecia son algunas de las ciudades europeas que peor llevan la presión turística. Este año los habitantes de Venecia se plantaron frente a la invasión que está poniendo en riesgo uno de los lugares más bonitos del mundo, pues recibe más turistas de los que puede soportar, cerca de 28 millones, lo que genera colas interminables, aumento del coste de vida para los locales e impacto ambiental por los enormes cruceros que navegan cerca de los míticos canales.



Bali, un paraíso contaminado
El crecimiento desbordante de turistas ha propiciado la deforestación de la región. En los terrenos ganados se elevan enormes construcciones hoteleras, pero la falta de infraestructuras y canalizaciones adecuadas para la eliminación de los residuos generados por esta actividad pone en riesgo las paradisíacas playas que acumulan toneladas de basuras y plásticos que son arrojadas al mar, provocando la muerte de especies marinas.



Everest, hora punta en la montaña más alta del mundo
No todo el que se lo propone lo consigue pero cada vez son más los y las que se ponen como meta alcanzar la cima del Everest lo que se traduce en un hecho insólito, largas filas de personas en procesión ascendiendo por una de las montañas más peligrosas y extremas del planeta. A un módico precio, que suele oscilar de entre los 10.000  y 50.000 euros por cabeza, cualquiera puede intentarlo aunque el riesgo se traduzca en perder la propia vida. A pesar de que muchos escaladores expertos han exigido un mayor control en la zona, Nepal  ha hecho oídos sordos. Parece que los millones de dólares que se embolsa al año gracias a la inconsciencia de algunos tienen algo que ver en ello.



La muralla china, patrimonio de la multitud
China es, además de uno de los países más poblados, una potencia emergente que se ha convertido también en el principal emisor de turistas del mundo. A si mismo China tiene uno de los principales atractivos que atraen visitantes, La Gran Muralla China, que es visitada por 18 millones de personas al año. En 2014 se registró un récord histórico el día Nacional de la República Popular China, que se celebra el uno de Octubre, acudieron a ella nada menos que 8 millones de personas. Hay otras dos fechas en que posiblemente te encuentres entre una multitud parecida si decides viajar a la muralla que son el día de año nuevo y el día del trabajador.



Playas de Tailandia, abarrotadas.
Phuket o Phi Phi son playas de postal, de esas que el cine y la publicidad ha retratado infinidad de veces. Arena blanca y fina, aguas turquesas y cristalinas, cielos resplandecientes y un entorno idílico para disfrutar sin prisa. Sin embargo la realidad es otra. Miles de turistas abarrotan cada centímetro cuadrado, la masificación que sufre Tailandia está poniendo en peligro el frágil ecosistema del archipiélago, en donde desaparecen selvas para construir hoteles y la barrera de coral está muy dañada por las lanchas cargadas de turistas que lo surcan cada día. Para evitar que este paraíso siga deteriorándose se ha limitado el acceso a algunos de estos enclaves, como a la playa May Bay,  que cerrará cinco meses al año.




23 de enero de 2016

5 lugares extremos de nuestro planeta

Lago Natrón

La descripción de este lago, ubicado entre la frontera de Kenia y Tanzania, es de auténtica pesadilla. La composición química de sus aguas es capaz de convertir en piedra a los animales que se posan en su salada superficie. El motivo parece encontrarse en su cercanía con el estratovolcán Ol Doinyo Lengai (“La montaña de Dios”). Entre los compuestos del lago destaca el natrón, un compuesto de sales y minerales (principalmente de bicarbonato de sodio y carbonato de sodio), proveniente de las cenizas volcánicas. Sus aguas alcalinas tienen un increíble pH de 10.5 y es un líquido tan cáustico que puede provocar quemaduras en la piel y en los ojos.
El carbonato de sodio, uno de los compuestos químicos más abundantes en el lago, es uno de los que más se empleaban en el Antiguo Egipto para la momificación, actuando como un conservante muy eficaz.
Las extremas temperaturas que son capaces de alcanzar sus aguas, hasta 60° C., y su extrema salinidad (es uno de los lagos más salados del mundo) lo convierten en un lugar mortífero.
Otra cualidad que le otorga un curioso aspecto es el color de sus aguas, rojo o rosado, e incluso naranja en las partes más bajas, un color que se debe a los microorganismos que viven allí.



Desierto de Lut

En el sureste de Irán, allí donde convergen tres cadenas montañosas, se encuentra el  desierto más cálido del mundo, el Dash-e-Lut, que traducido del persa significa “Desierto del Vacío”.
Este desierto se denomina “abiótico”, lo que quiere decir que es tan seco y cálido que ni siquiera las bacterias podrían sobrevivir allí.
Su zona más caliente es una planicie de roca volcánica negra llamada Gandom Beriyan. La oscuridad del terreno absorbe más la radiación solar, y las montañas vecinas forman un túnel de viento cálido.
En 2005 el satélite de la NASA “Aqua” registró en esa zona una temperatura ambiental de unos 71 grados, un record de temperatura jamás documentada en nuestro planeta.
Sus formaciones geológicas, barrancos y dolinas que asoman entre la arena se conocen como Kaluts. En todo el paisaje prevalece un tono rojizo que nos recuerda a la superficie de Marte, tan desértica e inaccesible como el planeta rojo.



La aldea de Oimiakón

La aldea siberiana de Oimiakón es el lugar habitado más frío del planeta. Su temperatura desciende hasta los 68 grados bajo cero. Su invierno dura nueve meses, sus noches son de 21 horas y sus mañanas tienen sólo tres horas de luz.
Atravesando la región siberiana de Kolima se encuentra  una solitaria y helada carretera, la M56. Esta vía de más de dos mil kilómetros de largo es conocida como la “carretera de los huesos”, ya que al parecer fue construida por miles de presos entre 1932 y 1953, muchos de los cuales fallecieron durante el trabajo y fueron sepultados bajo la carretera.
Sus 500 habitantes apenas pisan la calle, hacerlo es arriesgarse a morir, ya que el simple hecho de respirar es extremadamente doloroso. Los motores de los coches no se detienen nunca, si lo hicieran la gasolina se congelaría al instante. Nadie lleva gafas al aire libre, pues el frío extremo haría que los cristales se pegaran a la piel. Tampoco tienen agua corriente. Hay una pequeña pista de aterrizaje de la segunda Guerra Mundial y un hotel que se inauguró en 2007.




La rinconada, Perú

En  el distrito de Ananea, provincia de San Antonio de Putina del departamento de Puno en Perú, a unos 5.400 metros sobre el nivel del mar se encuentra  La rinconada, el poblado habitado más alto del mundo. 
El pueblo se encuentra debajo de un glaciar, y junto a un lago, y sólo se puede acceder en camión a través de traicioneros y sinuosos caminos de montaña. Las temperaturas en La Rinconada registran durante el día un grado centígrado, mientras que por la noche y madrugada los termómetros llegan a marcar los 18 grados bajo cero. Las condiciones de vida son muy duras para sus 35000 habitantes. A pesar de contar con un importante yacimiento de oro, sus gentes viven en la extrema pobreza. La mina ha facilitado que en el lugar haya una vía asfaltada, suministro de luz y de telefonía móvil pero no hay otros servicios básicos; la basura se acumula en las calles, no hay agua corriente, ni cloacas. El frío intenso impide que haya epidemias en la zona, pues las heces y basuras se arrojan a las calles sin más. El lago, cuyas aguas fueran limpias y abundantes de peces, está completamente contaminado y sus aguas no son potables debido al mercurio y el antimonio, necesarios para la extracción del oro.



La carretera Guoliang

El camino Guoliang, situado en las montañas de la provincia de Henan, China, es uno de los caminos más famosos y una de las carreteras más peligrosas del mundo. Es un túnel de 1,2 km, y 5 metros de altura por 4 metros de ancho, que se encuentra a una altitud de 1.248 metros sobre el nivel del mar. Conducir aquí requiere una gran habilidad y mucho cuidado.
El túnel fue abierto al tráfico el 1 de mayo de 1977 después de cinco años de duro trabajo de trece residentes locales, algunos de los cuales murieron durante su construcción. El camino conduce a la pequeña aldea de Taihang. Este empinado y estrecho camino a medida que China abrió sus fronteras a los turistas extranjeros se convirtió rápidamente en una atracción turística popular en la región, y atrae a un número considerable de turistas.


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