Hay fechas para todo y por supuesto hasta para elegir
el día más triste del año; y cómo no, de todos los días de la semana los lunes
son los que más manía despiertan. Para empezar porque vienen a continuación del
fin de semana. El lunes es un aguafiestas, nos recuerda que tenemos que madrugar,
volver a las obligaciones, y si encima
es un lunes en medio del mes de enero, y
viene frío, desapacible, antipático y gris se convierte matemáticamente en el
más tristón.
Blue Monday es un invento reciente.
En 2005 el psicólogo Cliff Arnall ideó una fórmula para calcular cuál es el
peor día del año y llegó a la conclusión de que ese día era el tercer lunes de
enero pues se juntaban varios factores; para empezar la tristeza que provoca el
invierno y su clima, los excesos
navideños que nos pasan factura y además suele coincidir en ese instante en que
dejamos a un lado los propósitos de año nuevo (hablé de lo poco que nos duran
en este post)
. En nuestro país a esto siempre se le ha llamado la cuesta de enero, pero
tiene mucho más tirón su expresión en inglés, Blue Monday.
¿Por qué
blue? Para los habitantes de habla inglesa la palabra “blue”, además de azul,
significa “tristeza”. Feel blue, es un estado de melancolía que tiene que ver con las fluctuaciones del ánimo. El azul es un color
primario y de una gama fría. Sin embargo también es el color preferido de la
mayoría de las personas, es elegante, sereno, se asocia a la inteligencia y
concentración y fue elegido el color de la paz.
Los lunes
pueden ser azules aunque vengan teñidos de gris, pero ¿de qué color son los
martes? Creo que estaría bien elegir un
color para este día de la semana que al menos en nuestro país, tampoco es muy
querido, pues su nombre proviene de la época romana y se consagraba a Marte, el
dios de la guerra en la mitología latina; los martes se consideraban un día de
mal agüero para emprender cualquier asunto importante, sobre todo si estaba
asociado a un número en concreto, el temido trece.
Por todo
ello creo que su color estaría en la gama de los colores cálidos, quizás un
color caramelo, un ocre, o un tono tierra. Para mí, los martes de enero tienen
estas tonalidades; la de un sol tibio que no llega a calentar demasiado, la del
resplandor que arroja una vela sobre una pared, o ese color de las galletas
recién horneadas… un color hogareño para esos días, como hoy, en que la climatología sólo invita a estar al calor del hogar…










