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12 de junio de 2011

Derivas




A veces me siento perdida en un océano inmenso. A veces me siento a la deriva. Bajo un cielo amenazador, sorteando las olas, remontando las horas vacías. Bogando hacia un horizonte que cada día parece más distante.

A veces las corrientes me arrastran y el mar furioso golpea mi embarcación. A veces tan pequeña como una nuez, otras veces grande y robusta. A veces tan frágil como el cristal, otras veces ligera como las nubes.

A veces siento que el viaje es largo y pesado. Y siento miedo del silencio, de las horas oscuras. Otras veces me siento y miro, y disfruto de la calma que me mece. Tendida allí descubro que el cielo cambia de color. Y percibo los cambios de estación. Veo nacer estrellas y las veo caer sobre un mar verde, metálico, espumoso, que brama, en un ciclo eterno.

A veces hundo mis manos y remo. Y los peces mordisquean mis dedos. Y lucho contra las mareas. Y reniego, y pataleo,   y grito, y caigo sin fuerzas. Y me siento como una botella que ha recorrido mil kilómetros sin encontrar una playa donde encallar.

Otras veces no me dejo vencer. En pie, resistiendo al viento que rasga mis velas, pongo rumbo y, tras la niebla, vislumbro un rayo de sol abrazando una isla.



7 comentarios:

Ligia dijo...

Un rayo de sol abrazando una isla... Qué bonito final para unos sentimientos de rebeldía. Abrazos

Natalia Ortiz dijo...

Me ha gustado mucho lo que has escrito, Raquel, y lo identifico con los momentos en los que somos optimistas y decidimos luchar, y en los momentos en los que a pesar de todo, no lo conseguimos, y después de los gritos y pataleos, caemos sin fuerzas. Pero todo irá bien mientras resista tu embarcación.
Un beso :)

Nacida en África dijo...

Mi querida Raquel: Es precioso lo que has escrito y defines en cada letra con un gran sentimiento lo que es la vida. Viaje hacia algún sitio que en nuestra mente lo dibujamos como aquel lugar donde estaremos serenos y felices pero para llegar a él debemos unas veces de bogar con un mar tranquilo y otras veces con olas que parecen querer tragarnos.

Te deseo un feliz viaje a Ítaca.

Es un gran escrito, Raquel. Me ha encantado.

Brisas y besos.

Malena

Ana dijo...

Felicidades, no sé como se hace para escribir algo que llegue tanto, y con lo que en realidad me siento muy identificada. Tal vez todos nos sentimos perdidos, bogando entre olas que a veces nos mecen y otras nos sacuden, pero la suerte es que exista un pedazo de tierra soleada donde encallar, ¿verdad? Un descanso o una recompensa...
Sigue escribiendo así.
Un besito hermana
:)

Raquel dijo...

Gracias, a todas y cada una por vuestras palabras.
Hay momentos en que nos dejamos llevar por sentimientos que nos hunden, y nos desesperamos. Ultimamente me siento un poco así; con ganas de recuperar a esa Raquel optimista que se enfrenta a las cosas con más valentía aunque un huracán esté destrozando sus velas. Espero encontrarla.

Un beso enorme :)

Durrell dijo...

Hola Raquel, yo también deseo que emergas optimista como siempre, valiente lo sigues siendo y lo serás. Lo importante es tener un rumbo para seguir ese gran viaje a Itaca, tal como dice Malena. Lo demás son accidentes del camino...
Te acompañaran montones de besos que aquí te dejo para ti.

Raquel dijo...

Gracias Durrell. Voy a encontrar el optimismo perdido, a mirar las estrellas y a fijar el rumbo; porque como dice el dicho no hay vientos favorables para quien no sabe a dónde va. Que gran verdad es esa. Voy a dejar de quejarme de lo malo y a fijarme en lo bueno, que lo hay aunque ahora no lo vea, y voy a sentirme fuerte de nuevo. Y si me lo propongo, si fijo ese rumbo, es más fácil conseguirlo.
Un beso enorme :)

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