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16 de octubre de 2010


El Mayor y oficial británico Summerford combatía en los campos de Flanders en febrero de 1918 cuando salió despedido de su caballo por el resplandor de un rayo, lo que le dejó paralizado de cintura para abajo.
Summerford se retiró entonces, y se mudó a Vancouver para vivir una vida tranquila. Un día de 1924, mientras pescaba en la rivera de un río, un rayo cayó en el árbol sobre el que estaba sentado, causándole la parálisis del lado derecho de su cuerpo. Dos años después, Summerford ya se había recuperado lo suficiente como para dar un paseo por un parque local. Mientras paseaba por el parque un día de verano en 1930, fue alcanzado por otro rayo, que le paralizó permanentemente. Summerford murió dos años después, aunque ahí no acabaría todo. Cuatro años más tarde, durante una tormenta, un rayo cayó en un cementerio y destruyó una lápida. ¿Que quién yacía en esa lápida? El Mayor Summerford.

7 comentarios:

Ana dijo...

Y eso que antes se pensaba que los rayos no podían caer dos veces en un mismo lugar... ¡que se lo digan al mayor Summerford!
El pobre si que tuvo una vida electrizante, le perseguían os rayos. Seguro que nunca usó la expresión "que me parto un rayo si lo sé" por si acaso, jeje.
Un besote
:)

Natalia Ortiz dijo...

Dios mío, pobre hombre O.O, que los rayos no le dejan en paz ni en la tumba y ¡¡¡nunca mejor dicho!!!
Qué curioso es leer esto, desde luego.
¡Un saludo!

Angel dijo...

Pero qué es lo que hizo ese hombre para que los cielos le odiaran tanto.
Ayyy si es que ya uno no puede salir a la calle con tormenta!!!

Un abrazo!!

Miguel Schweiz dijo...

Hala, realmente increíble. 0_0

Besos Raquel

Prometeo dijo...

Hay mas de un hecho documentado como el que cuentas, curiosidades con alguna explicacion aunque no la sepamos...un abrazo.

Anónimo dijo...

Como también le ocurrió al protagonista de la canción de Brassens - La Tormenta - ha quedado demostrado, Raquel, el riesgo que se sufre con la aparición de los rayos.

El Mayor Summerford por gozar de esa irresistible atracción que, como dices, llegó a que le persiguieran hasta en su tumba, y el protagonista de la canción por ser vendedor de pararrayos. Con lo expuesto que eso parece ¿verdad? aunque los tiros no iban por ahí.

Unos eléctricos y deslumbrantes besos

Zhivago

Raquel dijo...

A eso se le llama tener una personalidad atrayente. Pobre hombre, alcanzado en vida por tres rayos y por si no fuera poco, un cuarto destruye la lápida donde descansaban sus restos. No sé cuántas probablidades hay de que suceda esto, pero no deben ser muchas. Leyendo estas casualidades imposibles me pregunto si es que existe un bromista cósmico que se divierte haciendo estas cosas, porque mira que es casualidad.

Gracias a todos por vuestros comentarios.
Besos y abrazos :)

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