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4 de agosto de 2013

William Eggleston, fotógrafo


Hasta que apareció él la fotografía de prestigio sólo se concebía en blanco y negro, pero William Eggleston logró que la fotografía a color se valorara al mismo nivel. Hasta conseguirlo tuvo que recorrer un largo y difícil camino. En los años setenta exhibió en el MoMa de Nueva York, pero su exposición, compuesta por setenta y cinco fotografías, fue muy criticada.
Fue en los años setenta, entre 1973 y 1974, cuando descubrió el proceso conocido como "Dye-transfer". En este proceso se realizan tres tomas de un original de color con una película de blanco y negro, utilizando para cada toma un filtro distinto (rojo, verde, azul). Eggleston quedó fascinado por la saturación de colores pues el empleo de pigmentos puros permitía obtener un colorido más intenso que con los procesos fotográficos tradicionales, por lo que no tardó en aplicar esta técnica a sus propias fotografías. Una de sus obras más conocidas realizadas con esta técnica se titula The Red Ceiling, también es conocida como Greenwood, Mississippi, 1973 que Eggleston considera como una de sus mejores obras.
Con su técnica fotográfica de saturación de colores y composiciones estrambóticas William Eggleston revolucionó lo que se conocía hasta el momento, y hoy en día su obra, de corte documental con una visión muy diferente a la de su época, se ha revalorizado muchísimo.
Actualmente se lo reconoce como uno de los mejores fotógrafos del mundo.

"Sólo saco una fotografía de una cosa. Nunca dos. Si sacara más de una, después sería muy complicado decidir cuál es la mejor. Sería ridículo. Hago una y es la que es." - William Eggleston

6 comentarios:

Ligia dijo...

Buena reflexión la que hace, porque a veces a mí me cuesta decidirme por una foto cuando le hago varias para escoger la que mejor quede, ja, ja. Por supuesto, nada que ver con sus magníficas y profesionales fotos. Abrazos

Nieves dijo...

Muy interesante tu entrada sobre este fotógrafo, al que he conocido gracias a ti, me ha llamado también la atención, al igual que a Ligia, lo de que sólo saca una foto de cada cosa, yo especialmente cuando algo me gusta, hago varias fotos desde distintos ángulos y la verdad es que lo que hace este fotógrafo es lo más sensato porque luego, efectivamente, es un verdadero trabajo decidirte por una sola. Un beso,

Ana dijo...

Bienvenido al color, dijo Eggleston y revolucionó el mundo de la fotografía. Curioso que esta tan revalorizado, ejem, no le veo nada de especial a su obra. Espero no haber costernado a nadie con mi opinión, jaja
:D

Raquel dijo...

Tiene razón, pero a mi me pasa al revés, siempre saco más de una foto en distintos ángulos hasta encontrar el que más me gusta, suelo borrar el resto, pero es verdad que se hace difícil decidir cual es la mejor.
Un abrazo Ligia :)


Es lo que le decía a Ligia, suelo hacer lo mismo que tu, hacer muchas fotos y siempre desde otras perspectivas, y a la hora de elegir cual es la que me gusta más es una odisea.
Me gusta que te guste este fotógrafo. Lo conocí por la foto de la chica del pelo largo y me llamó la atención la textura, la saturación. Y cuando conocí su trabajo me resultó interesante, aunque quizás sobrevalorado. En realidad lo bueno de este fotógrafo es que son fotos sencillas.
Un abrazo Nieves :)


:) No te preocupes seguro que nadie se ha consternado, porque tienes un poquillo de razón. La foto del triciclo se vendió por más de medio millón de dólares, ahí es nada, y la miras y dices… bueno, es una foto como la que puedo hacer yo y medio mundo con la cámara del móvil. Así es el arte. Aún así me gusta este fotógrafo, tiene algo. Lástima que al publicar la entrada me olvidara de colgar su fotografía más famosa.
Un beso Anita :)

Ana Laura dijo...

No lo conocía, gracias.

Raquel dijo...

Gracias a ti por visitarme.
Saludos.

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