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10 de julio de 2012

Victor Lustig pasó a la historia como el mayor embaucador de todos los tiempos. Dotado de gran carisma  y una sonrisa taimada, Víctor quedaría inmortalizado como “El hombre que vendió la Torre Eiffel”. Con un profundo historial de estafas a sus espaldas, como el haber vendido máquinas que imprimían dinero en su juventud, Lustig sería el artífice de uno de los mayores engaños de la historia.
Fue en 1925, cuando al leer en un periódico sobre los acuciantes problemas que tenía la ciudad a causa de los gastos de mantenimiento del emblemático monumento parisino. Adoptando el falso personaje de un oficial de gobierno  enviara una invitación de negocios a seis comerciantes de la industria metalúrgica. La reunión, que tuvo lugar en la misma torre, ofrecía a los posibles compradores transporte en lujosas limusinas y elaborados discursos sobre los beneficios de comprar el monumento, Lustig se las arreglaría para hacerlos entrar en un remate en el cual apostarían una gran cantidad de dinero. El remate lo ganaría el ingenuo  André Poisson, y Víctor ya con un maletín repleto de billetes tomó un tren hacia Viena donde vivió como un duque durante varios años.



Sin embargo, las aventuras de Lustig no terminarían ahí. Tiempo después de su particular venta de la torre convencería al mítico Al Capone de realizar un negocio, inexistente, por 40 mil dólares que prometía duplicar en un plazo de 60 días. Tras mantener durante dos meses el dinero en una caja de seguridad Víctor lo devolvería a Capone con una nota de disculpa y el comentario de que el negocio había fallado. Capone, sorprendido por la “integridad” del buen hombre, le enviaría la suma de 5 mil dólares en señal de agradecimiento por no haber escapado con el dinero. De esta manera Lustig se quedaría no solo con una considerable cantidad de dinero sino que, además, ganaría el favor y amistad de uno de los mayores jefes de la mafia, solo por no haberlo estafado.
Abusando de su suerte, varios años después, sería atrapado en uno de sus negocios y enviado a la prisión de Alcatraz. De todas maneras se las arreglaría para vivir como un Rey dentro de la misma.

5 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Vaya con Lusting, sí que era listo, sí. Qué imaginación tenía el hombre y qué engaños realizaba... pero fíjate incluso cuando lo atraparon vivía como un rey en la cárcel. La vida es rara :S
Y sin duda, lo más curioso de todo es lo de Al Capone. Parece increíble que no lo estafara finalmente. Antiguamente no sé si se podía doblar tal cantidad en tan sólo 2 meses, pero vamos... una de las asignaturas que tengo es Fundamentos de administración de empresas, y me estoy haciendo experta ya a estas alturas en temas de rentas, préstamos, empréstitos, acciones... y te digo que tarda y tarda en aumentar el dinero, tal y como vemos en la vida real.
Y en cuanto al cambio del blog, que ya se me pasaba... como siempre, he de decir que me gusta :) Una imagen colorida y divertida. Os tendré que decir que me deis un cursillo o alguna pauta jaja, y así yo también variar un poco, porque cambiáis mucho de imagen y os salen muy bien.
Un abrazo, Raquel =)

Prometeo dijo...

Todo un personaje, como diria mi madre lo que hay que ahcer para vivir sin trabajar...hoy en dia seria un politico mas...un abrazo.

Ana dijo...

Lusting seguro que no fue a la universidad pero ni falta que le hizo, era un listo, ¿eh? y supo muy bien como conseguir lo que quería sin mucho esfuerzo... ¡incluso vendiendo la torre y encontrando un comprador!, jaja. Eso me recuerda otras ventas sonadas, como aquel que compró la Luna...
Un bonito cambio de look, colorido y alegre.
Un beso geme
:)

Raquel dijo...

Tenía una mente para el mal :)), y mucha personalidad para incluso en la cárcel vivir como un rey. Lo de Capone lo tenía pensando así desde el principio, como una forma de ganarse su confianza, desde luego tonto no era pero era un plan arriesgado.
Qué interesante lo de las finanzas, Natalia. De bancos y préstamos y eso lo único que sé es que nadie da duros a cuatro pesetas y que ellos siempre ganan, así que no me extraña que el dinero tarde en dar beneficios. Hya personas con un don para los negocios pero hay que tener las ideas muy claras.
Gracias, la imagen me la hizo mi hermana, que es toda una artista. Con texturas, collage, es muy entretenido hacerlo :)
Un abrazo Natalia :)


Pues sí, pero en lo único que se diferencia con los políticos es que tenía una mente privilegiada; vivir bien sin dar ni golpe es dificil :)
Un abrazo.


Era muy listo y sabía embaucar a los tontos, porque mira que creerse lo de la Torre Eiffel...
Hay gente muy lista por ahí, y encima les sale bien.
Un beso Ana :)

Carol Torrecilla García dijo...

Pero qué estafador. Y qué rostro. ¿Cómo se puede tener tanta cara????
Es una anécdota fantástica. ¿De dónde las sacas???? ;)

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