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17 de julio de 2010

Eclipse


Título original: The Twilight Saga: Eclipse (Twilight 3)
Año: 2010
Duración: 124 min.
País: EEUU
Director: David Slade
Guión: Melissa Rosenberg (Basado en la novela de Stephenie Meyer)
Música: Howard Shore
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Billy Burke, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Nikki Reed, Elizabeth Reaser, Peter Facinelli, Dakota Fanning, Cameron Bright, Anna Kendrick, Bryce Dallas Howard, Michael Welch, Alex Meraz, Boo Boo Stewart, Catalina Sandino Moreno
Productora: Imprint Entertainment / Summit Entertainment
Género: Fantástico.



Las cosas no han cambiado mucho por Forks. Bella sigue deseando fervientemente que Edward la convierta en una chupasangre desalmada; sigue necesitando apasionadamente sentir los fríos brazos de su amado alrededor de su anhelante cuerpo -aunque él, prudente y contenido la siga rechazando-, y además sigue amenazada por una vampiresa pelirroja, al que se le une un ejército de neófitos que no se detendrán hasta atraparla.


Sí, en ocasiones he sido crítica con esta saga, tanto con la literaria como con la cinematográfica, y para no perder la costumbre me temo que tendré que seguir siéndolo. No es que no lo haya intentado, claro que sí. Me he leído tres de los cuatro libros que componen la saga, he visto las películas que han salido hasta ahora, y he puesto todo de mi. Me he desprendido de los prejuicios que arrastraba después de leerme las novelas, y de la pésima impresión tras ver unas películas sin demasiado chicha, pero no hay manera. Me sigue pareciendo un producto flojo, demasiado flojo. Empezando por los actores, que no son demasiado carismáticos aunque sean los más aclamados del momento, y terminando por un guión que decae a medida que avanza la película. Porque todo apunta a que va a pasar algo gordo, algo épico, pero llegado el momento lo que debían ser fuegos artificiales se queda en una ristra de petardos a medio explotar.

Aún así, y aunque pueda parecer lo contrario, no soy de las que critican todo lo que esté relacionado con esta saga porque si, ni me parece lógico ese movimiento que ha surgido en torno a sus seguidores, de menospreciarlos continuamente. No creo que los que ven o leen “Crepúsculo” sean tontos y que no tengan idea de lo que es literatura, o buen cine. Me parecen patéticos los que aprovechan la ocasión para hacer eso. El respeto ante todo. Yo también fui adolescente no hace tanto tiempo, y también vi pelis ñoñas en el cine sólo porque el prota estaba bueno. Sí, yo también lo hice. ¿Y quién soy yo para meterme con esas chicas que suspiran y aplauden con fervor al descamisado de turno porque se le marca la tableta y está de toma pan y moja? Yo hice lo mismo, más o menos, y no me avergüenzo.


Además ver este tipo de películas, leer ese tipo de novelas, no nos convierte en espectadores de segunda, o en lectores de segunda. ¿O es que hay que leer todo el rato a Dostoievski, y pegarse maratones de cine de Kurosawa para demostrar lo cultos que somos? ¿Es que hay alguien que sólo lee a Dostoieski -y que sabe como se escribe su nombre sin tener que recurrir a Google- y ve únicamente películas de Kurosawa? ¿Y qué hay de la variedad? Todos los días no me como una langosta aunque sea una cosa muy exquisita, a veces se me antoja una tortilla de papas o un bocadillo de sardinas, y lo disfruto igual.
Eclipse es un bocadillo de sardinas, pringoso y chorreante, pero a veces apetece. Sabes que no vas a saborear nada que se parezca a una langosta, porque es un bocadillo de sardinas y no tienen nada que ver. Pero tienes hambre y te lo comes con gusto.
Perdonad el desvarío, ya sigo con mi crítica.
Para empezar, de los tres libros que he leído el tercero es el que más me gustó. Así que esperaba que la tercera película, Eclipse, fuera la más entretenida. Pero una vez más me dejó fría. Tal vez el problema está en los personajes; no los comprendo, no me siento identificada con los que piensan y hacen.
Bella no piensa en otra cosa que no sea morir. Mientras sus compañeros de instituto valoran sus opciones de entrar en una u otra universidad, ella tiene claro que no quiere vivir un solo año más. Le da igual dejar de ver a su familia; su mundo es Edward y esa es su prioridad.
Edward es demasiado frío, y mantiene siempre las distancias. La quiere, y por eso duda de “convertirla” en lo que él es. Es tan casto, tan antiguo, tan rancio que no sé que atractivo pueda encontrarle nadie a un personaje como él.
Jacob es lo contrario de lo que es Edward. Apasionado, desinhibido, y a ella le hace tilín. Y surge, más notoriamente que en las películas anteriores, un triángulo amoroso.


En medio del triángulo, lo mismo de siempre. Una amenaza pelirroja que acecha. Como diría mi hermana, una mala de pacotilla que tiene menos carisma que una acelga pocha. Además junto a la pelirroja hay un ejército de nuevos vampiros, neófitos, que avanzan por el país dejando un reguero de muertes y que también van detrás de Bella. Se va a producir una guerra, y para detener la amenaza los vampiros Cullen y los licántropos de la reserva india de Jacob van a tener que unir sus fuerzas. Hasta aquí todo bien. Entre tanto vamos conociendo algunas historias secundarias sobre los componentes de la familia Cullen, cómo se convirtieron en vampiro y cómo acabaron purgándose de su pasado sangriento gracias al amor. También descubrimos algunas de las leyendas de la reserva india acerca de la lucha ancestral entre licántropos y vampiros. Además, y para incrementar la presión, por ahí andan los Vulturis, con los que Bella y Edward tienen una cuenta pendiente.
Entonces, hay un momento clave en toda película de acción que se precie, vemos la típica escena de entrenamiento. Se acerca algo gordo, una batalla que va a ser legendaria. Pero no. Nada que ver. La escena de la batalla es tan decepcionante como todo lo demás. Tan lánguida como los protagonistas.


Y la cosa acaba, acaba igual que la segunda, y parece - no, peor aún-, y sabemos, nos queda constancia, que todo lo que acabamos de ver sólo es relleno. Y nos sentimos un poco estafados porque no hemos visto nada nuevo, nada que no hayamos visto en las películas anteriores, nada que no haya quedado claro desde la primera película porque Bella no ha dejado de repetirlo: quiere convertirse en vampira a toda costa.
Este marear la perdiz es bastante bueno para la taquilla. Sólo en su primera sesión recaudó en EEUU nada menos que 31 millones de dólares. En España los datos no han podido ser mejores; 8.5 millones de euros, además se convierte en la película más taquillera en España durante sus primeros cinco días de exhibición. Ahí es nada, y lo que queda.
Vale, no puedo decir que sea lo mejor que he visto, evidentemente, pero tampoco lo peor. El consuelo, tonto, es que hay bodrios peores en las carteleras.
Destaco su banda sonora, que nuevamente corre a cargo de la banda Muse, y en la parte instrumental todo un maestro, Howard Shore.


5 comentarios:

Prometeo dijo...

¡Que quieres que te diga! aficionado como soy a toda lo que tiene algo de "fantasia", admirador de Karloff, Lugosi, lee, etc....etc....etc...pues me resultan muy, no se. La primera dentro de lo malo se dejaba ver; la segunda es la primera cambiando al lobo por el vampiro, las mismas escenas, el mismo argumento (el final con los vamp europeos de pena y copia de Rice- su sombra es muy alargada) eso si tecnicamente muy superior; el casting de lo peor que he visto...en fin no sigo pues la ver cuando su pase televisivo, antes no. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me encantó la comparación con el bocadillo de sardinas...y lo de..le hace tilín :)
MUAKS!!

Angel dijo...

Ni me gustó la primera, ni me gustó la segunda, y creo que la tercera no la veré. Lo que si me ha gustado es tu crítica, como te dijo Ana una vez, despiadada crítica.
Estoy de acuerdo contigo con lo de Dostoieski y Kurosawa, quien realmente crea que porque solo atiende a lo "rigurosamente intelectual" se está perdiendo un mundo ahí fuera. Aun así no le recomendaría esta saga para que lo descubriera.
Y sí, pringosa como un bocadillo de sardinas.

Un abrazo!!

Ana dijo...

¡Como se te dan de bien las críticas!, debe ser la experiencia del marujeo, jeje, ¡que no! A mi de vez en cuando me apetece hacerme un bocata de sardinas, o de atún, y mira me mata el hambre, me sienta de muerte y todo eso. La verdad es que estoy totalmente de acuerdo, y esa mala, ¡que mala ni ocho cuartos!, si mi reflejo por las mañanas me da mas miedo que esa seudovillana.
Un besito
:)

Raquel dijo...

Pues me imagino que como admirador de Karloff y Lugosi, estos vampiros te pareceran de risa. Es que la Meyer se ha cargado todo el atractivo de los vampiros de un plumazo; ¿qué ha sido de los ataudes, de los colmillos, de el miedo al sol, de el reflejo en los espejos, del ajo...?
Haces bien en esperar a su pase televisivo.
Un abrazo.


Ese día estaba inspirada, jeje
Un beso grande :)


Gracias Angel; pues me he contenido porque tampoco quiero ser muy dura. La peli está bien si eres fan, o quinceañero.
Sí, esos que van de intelectuales y desprecian los best seller, o las pelis de acción, se están perdiendo mucho. Vale que no sean comparables, pero cada una tiene su hueco, y hay que respetarlo.
Un abrazo :)


Jajaja, ay, es verdad, que mala más mala, si ni es villana ni nada que se le parezca.
Son muchos años llevando el marujeo dentro, así que debo tener soltura ya, a estas alturas :))
Gracias.
Besos.

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