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5 de julio de 2010



Hace cinco mil años ya se comían palomitas de maíz. Lo perfeccionaron los amerindios, que conocían perfectamente la diferencia entre el maíz dulce (que se consume de inmediato), el maíz destinado a alimento del ganado, y el llamado maíz indio, cuyo contenido de agua provoca la detonación.
Las palomitas de maíz eran un plato nativo de los amerindios y constituyeron una novedad para los primeros exploradores del Nuevo Mundo. Colón y sus hombres compraron collares de palomitas de maíz a los nativos de las Antillas, y hacia el año 1510, cuando Hernán Cortés invadió el territorio que es hoy Ciudad de México, descubrió que los aztecas llevaban amuletos formados por sartas de palomitas en las ceremonias religiosas.
Los indios idearon tres métodos para preparar las palomitas. Uno consistía en ensartar una mazorca de maíz en un palo y tostada sobre el fuego, recogiendo los granos que se desprendían de ella. También se separaban los granos de la mazorca y después se arrojaban directamente al fuego, los que explotaban se comían. El tercer método era el más complicado. Se calentaba una vasija de arcilla poco profunda, que contenía arena de grano grueso, y cuando la arena alcanzaba una elevada temperatura, se desparramaban sobre ella los granos de maíz, que, una vez cocidos, estallaban en la superficie.


Mas curiosidades sobre las palomitas de maíz (o Cotufas)


Cortez supo de la existencia de las palomitas de maíz cuando invadió México en 1519 y se puso en contacto con los Aztecas. Las palomitas de maíz eran un alimento importante para los indios Aztecas, que también lo utilizaron como decoración para los tocados ceremoniales de las estatuas de sus dioses, incluyendo Tlaloc, el dios del maíz pisingallo, de la lluvia y de la fertilidad.


Una antigua historia española, sobre una ceremonia que honra a los dioses Aztecas que cuidaban a los pescadores, narra: " dispersaron delante de él maíz pisingallo tostado, llamado el momochitl, una clase de maíz pisingallo que explota cuando se tuesta descubriendo su contenido que se asemeja a una flor muy blanca; estas flores se ofrendaban como granizos al dios del agua. "

Los primeros exploradores franceses que se encontraban en la región de Los Grandes Lagos (América del Norte) (año 1612) relataron que los Iroquíes hacían estallar el maíz pisingallo en un recipiente de cerámica con arena calentada y luego hacían sopa de palomitas de maíz, entre otras cosas.

Los colonos ingleses descubrieron las palomitas de maíz en el primer banquete del Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) en Plymouth, Massachussets. Quadequina, indio nativo, hermano del Wampanoag principal Massasoit, trajo a la celebración como regalo un bolso de piel de venado lleno de maíz pisingallo estallado.

Los americanos nativos traerían las palomitas de maíz como " bocadillos " a las reuniones con los colonos ingleses como símbolo de buena voluntad durante negociaciones de la paz.

Amas de casa coloniales servían las palomitas de maíz con azúcar y crema para el desayuno; ese fue el primer desayuno de cereal inflado comido por Europeos.

Las palomitas de maíz fueron muy populares desde el 1890 hasta la gran depresión en 1930. Los vendedores callejeros seguían a la muchedumbre empujando maquinas de palomitas de maíz a vapor o gas, en los parques, ferias y exposiciones.

Durante la depresión de 1930, las palomitas de maíz costaban entre 5 y 10 centavos por cartón y eran uno de los pocos lujos que las familias se podían dar. Mientras que otros negocios fracasaron, el negocio de palomitas de maíz prosperó.

La costumbre de comer palomitas de maíz en el cine fue estrenada en Estados Unidos entre 1929 y 1933, la época de la Gran Depresión, que llevó a trece millones de norteamericanos al paro. Entonces el principal medio de evasión era el cine, un espectáculo asequible para todos los bolsillos. Si querían tener el estómago igualmente entretenido durante la proyección, los empobrecidos espectadores sólo podían permitirse las palomitas, que se elaboraban al instante con una materia prima tan abundante en EE UU como son los granos de maíz. Los vendedores cosechaban unos beneficios de hasta el 2.500%.


Un banquero de Oklahoma compró una máquina de palomitas de maíz cuando su banco quebró, y comenzó un negocio en un pequeño almacén cerca de un teatro. Después de un par de años su negocio de palomitas de maíz había hecho tanto dinero como para comprar las tres granjas que había perdido en 1930.

Durante la Segunda Guerra Mundial el azúcar fue enviado a ultramar para las tropas de los EE.UU. Esto supuso que el azúcar fuera un bien excaso durante ese tiempo. Gracias a esta situación inusual, y a la imposibilidad de fabricar caramelos, los americanos comieron tres veces más palomitas de maíz que de costumbre.

El consumo de palomitas de maíz disminuyó al comienzo de los años 50 cuando la televisión irrumpió en los hogares, y la asistencia a cines y teatros decayó; y, con ello, la consumición de las palomitas de maíz. Cuando el público comenzó a comer palomitas de maíz en su casa, el nuevo lazo entre la televisión y las palomitas de maíz condujo a un resurge en popularidad.

Durante los años 90, y gracias a las palomitas de microondas, se gastaron sólo en EEUU 240 millones de dólares en ventas anuales de este producto.

Los americanos consumen hoy 17,3 mil millones de cuartos de galón de palomitas de maíz cada año.

Las palomitas de maíz son una fuente de antioxidantes: Una investigación realizada en EEUU ha encontrado gran cantidad de polifenoles en las palomitas de maíz con unos niveles cercanos a los que se encuentran en las frutas y verduras.
Los polifenoles son un compuesto antioxidante que ayudan a proteger a las células de los daños de los radicales libres. De esta forma podemos ayudar a nuestro cuerpo a protegernos del envejecimiento prematuro.

El nombre de popcorn es una onomatopeya derivada de la antigua palabra inglesa poppe, o sea “ruido explosivo”.


12 comentarios:

Ligia dijo...

¡Cuánto ignoraba de las cotufas! Son un comer y no parar. Besos

Angel dijo...

Y mira que tienen historia las palomitas, cuanta ignorancia la del común de los mortales entre los que me cuento. Y encima son saludables ¡tienen antioxodantes y todo!

Pues no veas las ganas de ponerme una peli y una hondilla (léase bol) con unas cuantas palomitas y encima gratis no como en el cine XD.

Ana dijo...

No sabía yo que la historia de las cotufas podía ser tan interesante. La verdad es que no me puedo resistir a ellas, debe ser como las pipas o las papas fritas, cuando empiezas no puedes parar.
Ah, gracias por las cotufas que me hiciste ayer, buenisímas...
Un besote
:D

Ana dijo...

Te dejé un mensaje antes pero no aparece, debe ser algún duendecillo de internet que está jugando conmigo. Pues nada, repito lo que dije antes: No sabía que la historia de las cotufas podía ser tan interesante. La verdad es que comer cotufas es como comer pipas o papas fritas, una vez que empiezas es un no parar.
Gracias por las cotufas que hiciste ayer, estaban buenisímas.
Un beso
:D

Anónimo dijo...

Raque creo que he visto un fastasma... ah no, era yo en el espejo, estoy mas blanca

Ana dijo...

Me gustan las cotufas, sobre todo las que me haces tú para pasar esas tardes aburridas y muertas de frío.

Virginia Martínez Escalona dijo...

"Palomitas de maíz (o cotufas)" me gustó eso xd :). Buenos amuletos que se buscaban los amerindios...así si tenían hambre, se iban desprendiendo de sus adornos, no es mala idea, oiga. Y como ahora, los que explotan se comen, las que se quedan en grano, a la basura xd.

Claro, ahora me explico lo de las palomitas en el cine. Era lo más rápido de servir, y como abundaban las mazorcas, pues había que darles salida, y el tipo ese que empezó con un puestecito sí que se lo montó bien, luego obtuvo muchos beneficios. Hay que hacer con él, mente de futuro, empezando por algo sencillo.

Una entrada muy interesante y que abre el apetito y las ganas de ver una peli. Un abrazo Raquel!!:)

Virginia Martínez Escalona dijo...

Raquel mi comentario no te llegó? Me da que alguien está usando mi cuenta...

Virginia Martínez Escalona dijo...

Parece que se solucionó...pero no entiendo nada xd. Bueno siento darte la tabarra, es que no sé que pasó antes, porque los comentarios que había hecho en mi blog, en el tuyo y otros no aparecían o aparecía "eliminado por mí". Perdonaa y un beso grande!

Malena dijo...

¡Me ha encantado, Raquel! Y sobre todo que son antioxidantes. Ahora ya tengo la excusa para comerlas :)

En serio, es una información curiosísima de la que no tenía ni idea.Gracias.

Mil besos y mil rosas.

P.D/ A mí me gustan más las dulces :)

Raquel dijo...

El duende ese hizo de las suyas ocultando los mensajes, que pillín! :))
Tampoco sabia yo que había tanta historia detrás de las cotufas, es interesante, ¿verdad?
Ya sé que te chiflan las cotufas, aunque ahora con el calor que está empezando a hacer no apaetce mucho.
Un beso grande Ana.



No te preocupes Virginia, por loq ue parece Blogger se volvió loco el otro día e hizo de las suyas con los mensajes.
Me parece una idea estupenda la del banquero que se compró una maquina de cotufas, creo que seguiré sus pasos. Porque las cotufas le gustan a casi todo el mundo y son un alimento barato y fácil de preparar aunque llenan bastante, pero hay poca gente que se resista a un paquetito si se le ofrecen. Quien sabe a lo mejor salimos de la crisis a base de palomitas de maíz.
Un beso Virginia.


A mi me gustan las saladas, las dulces me empalagan un poco. La verdad es que no sabía que tuvieran tantas propiedades pero por lo que parece son buenas para prevenir ciertas enfermedades, igual que el maíz dulce de las ensaladas.
Muchos besos Malena.

Prometeo dijo...

Quien no se ha comido una de palomitas....toda una institucion actual, cine de por emdio...un abrazo.

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