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9 de junio de 2010

De dioses, príncipes y desierto


En las últimas semanas he podido disfrutar de dos de los super-taquillazos del momento: Furia de Titanes y El príncipe de Persia, las arenas del tiempo. Las dos con ese rollito épico-fantástico tan de moda y que tan buenos resultados da en la pantalla grande. Lo cierto es que disfruté mucho con las dos películas.
Furia de Titanes es el remake del clásico de 1981 del mismo nombre. Cuenta una historia bien conocida; la lucha por el poder y sus consecuencias. Los hombres se enfrentan a los reyes, y los reyes a los dioses. Pero la guerra entre los dioses puede destruir el mundo.
Nacido como un dios pero criado como un hombre, Perseo se ve incapaz de salvar a su familia de Hades, el dios vengativo del inframundo. Al no tener ya nada que perder, Perseo se ofrece a liderar la misión peligrosa para derrotar a Hades antes de que éste pueda arrebatar los poderes a Zeus y desate el infierno en la tierra.
Encabezando a un grupo de guerreros valientes, Perseo inicia un viaje peligroso hacia el fondo de los mundos prohibidos.
Combatiendo a demonios y a bestias terribles, él sólo podrá sobrevivir si es capaz de aceptar sus poderes como dios, de vencer su destino y crearse uno propio.


Aunque sinceramente, la historia es lo de menos. Aquí lo importante son las batallas y los efectos especiales que, y como no podía ser de otra manera, son lo mejor, a pesar de un 3D que no es tal. A mi no me aburrió aunque he leído que a mucha gente sí y que salían verdaderamente decepcionados del cine. La verdad es que tiempo de aburrirte no tienes, porque son 106 minutos que en mi caso se me pasaron volando. El protagonista es Sam Worthington, la estrella de Avatar, que cumple con su papel de héroe inexpresivo y cansado de la vida. Compartiendo plano está Gemma Arterton en el papel de Io, algo así como un ángel de la guarda del protagonista y que luce una imagen muy elfica. Ninguno de los dos destaca en sus papeles. Por otro lado tampoco los papeles están hechos para destacar a sus protagonistas. Los secundarios hacen lo que pueden porque, desengañémonos, la historia es realmente infumable y olvidable; una excusa para desplegar los últimos y mejorados efectos digitales del mercado. En este aspecto veremos las mejores criaturas mitológicas jamás recreadas. Y pasamos a las localizaciones. ¿Qué puedo decir si sale mi Tenerife del alma?, pues que se ve muy bien en la pantalla, pero el lugar es ya impresionante de por si. Es una gozada ver el mar de nubes, el pinar, los impresionantes acantilados de los Gigantes y ese terreno árido y lunar del parque nacional del Teide. Además de en Tenerife, también se rodaron algunas escenas en Lanzarote, Etiopía, Gales e Islandia. Lugares muy distantes entre sí pero que armonizan de una forma mágica en la pantalla.
Y esto es todo. Una película hecha para ser un taquillazo, que tiene errores importantes, que no es fiel a lo que hemos aprendido en las clases sobre mitología griega, vamos que se toma muchas licencias, en algunos casos imperdonables, que desaprovecha a buenos actores pero que a pesar de eso mantiene un aceptable nivel de interés. No sé si será suficiente, supongo que no, pero a mí me entretuvo y es todo lo que le pedía.


Ambientada en la Persia medieval, “El Príncipe de Persia. Las Arenas del Tiempo” narra la historia de un príncipe aventurero que une sus fuerzas con una misteriosa princesa rival con el fin de detener a un cruel dictador que pretende desatar una tormenta de arena que podría acabar con el mundo entero. En este intento, la alianza cometerá un error, desatando las Arenas del Tiempo, que destruyen un reino y transforman a sus habitantes en feroces demonios... Adaptación al largometraje de la saga de videojuegos del mismo nombre.
El principal fallo de la película es la elección de Jake Gyllenhal como protagonista. No porque sea mal actor, ni mucho menos, es que no le pega nada el personaje. Da igual que se haya dejado melena, que haya curtido su cuerpo en gimnasios y que haya desarrollado una increíble flexibilidad acorde al príncipe Dastan. No le pega ni con cola y eso es un hecho. A mi personalmente me distraía verlo en escena, no podía dejar de preguntarme cómo fue que le dieron el papel al muchacho si físicamente no le va. Aún así hay que reconocer el esfuerzo que hizo y que se nota que puso toda la carne en el asador, y eso le redime un poquito. Lo cierto es que esta película me gustó bastante más que Furia de Titanes. Es más ágil y fresca, mucho más entretenida, y al menos su guión es más estructurado, aunque no mucho más. La historia es sencilla, y va al grano. La película fue producida por Jerry Bruckheimer, responsable de películas como Piratas del Caribe, así que te harás una idea de por donde van los tiros. Aventura, aventura y más aventura. Y la taquilla ha respondido; en su primer fin de semana de estreno en España arrasó, y se colocó en el número uno de las más vistas. Aunque como adaptación del videojuego deje un poco que desear, como película de aventuras cumple, así que si te gusta este género disfrutaras de lo lindo. No tendrás en cuenta lo previsible de una historia que hemos visto ya en otras ocasiones, ni la precipitación de algunas escenas, porque El príncipe de Persia es puro entretenimiento, aderezado con un poco de romance y viajes en el tiempo.


La química de los protagonistas –Jake y Gemma Arterton– es notable, aunque en su relación se cumplan todos lo tópicos del género. Como actores secundarios encontramos a Ben Kingsley, creíble en su papel y con pinta de persa, que es un detalle que se agradece ya que se supone que lo son. También aparece Alfred Molina, en un papel bastante ¿simpático? y también tópico, pero qué le vamos a hacer. La verdad es que se nota mucho que está destinada a un público más bien juvenil, y que deja abierta las puertas para una segunda parte, aunque por supuesto ¿qué sería de una película de este estilo sin una segunda y tercera parte…? pues seguramente un fracaso de taquilla, y El Príncipe de Persia puede ser lo que sea pero desde luego no puede negarse que es un imán para la taquilla. En definitiva, a mi me gustó, es honesta al ofrecer lo que da, ni más ni menos.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece que estos días te has sumergido en una aventura tras otra. Los comentarios formidables, deberías ser columnista en un periódico. Aún me acuerdo con nostalgia de aquella revista de Sherezade que se quedó a la deriva...

Creo que te gusta más escribir así que no contando historias inventadas ¿me equivoco?

Besos.

Durrell

Raquel dijo...

Yo también me aucerdo de la revista, del foro Sherezade, una pena.
Gracias Durrell. Me resulta fácil escribir cuando se trata de dar mi opinión, pero disfruto mucho escribiendo historias ficticias, lo que ocurre es que no sé escribir relatos cortos, y que soy estremadamente insegura y critica con lo que escribo, por eso me bloqueo a menudo. Me gusta escribir cuando puedo divagar, no contar palabras, y alargarme.

Besos, y gracias por la visita.

Ana dijo...

Menos mal que este cacharrito se arregló a tiempo, así puedo comentar tu entrada, jeje. Me gusta mucho como has comentado las pelís, y las conclusiones. Evidentemente y como estas peliculas las vimos juntitas ya hablamos del tema y sacamos las mismas conclusiones, pero bueno tengo que decir que me gustaron las dos, dentro de lo que cabe, y me entretuvieron, ¿quien quiere mas? bastante ofrecen...
Besotes
:)

Joseba Morales dijo...

hiii, hace una burrada de la última vez que comenté (sorry) pero viendo las entradas sigues en la línea, genial :D y sobre las críticas pues das una lección si, incluso a profesionales. Más que nada porque dices lo que hay, no tratas de contaminar la opinión del lector y no engañas ni le pides peras al olmo o, mejor dicho, no crucificas al olmo por no dar peras xD. Ojalá fueran todos así u__u

Besote¡

María Narro dijo...

pues estoy de acuerdo con Durrell, deberías escribir en un periódico.

un besazo

Raquel dijo...

Eso es lo bueno de ver las películas acompañada, podemos sacar conclusiones juntas. Dan lo que ofrecen, en ese sentido no son nada engañosas.
Un beso.


Gracias Joseba, y ya sabes que eres bienvenido a mi blog.
Me ha gustado esta frase: no crucificas al olmo por no dar peras.
XD
Un abrazo.



Gracias María, me halagas con eso.
Un beso grande.

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