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15 de mayo de 2009


SALA
DE
LECTURA







*Chesil Beach (Ian McEwan)











Tienen poco más de veinte años, y se conocieron en una manifestación en contra de las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta, su padre es un exitoso hombre de negocios y su madre una activa profesora universitaria. Edward, en cambio, pertenece a una familia que apenas se sostiene en la zona baja de la clase media; su padre es maestro y su madre, tras un insólito accidente, vive desde hace años en una nebulosa. Florence es violinista, y Edward ha estudiado historia. Y ambos son inocentes, y vírgenes, y se aman. Es un día de julio de 1962, un año antes de que, según Philip Larkin, en Inglaterra se empezara a follar, cuando El amante de Lady Chatterley aún estaba prohibido, no había aparecido el primer LP de los Beatles, y el tsunami de la revolución sexual no había llegado a esas costas. Edward y Florence se han casado y van a pasar su noche de bodas en un hotel junto a Chesil Beach, y lo que sucede esa noche entre estos dos inocentes, en unos años donde hablar sobre problemas sexuales era imposible, es la materia con que McEwan construye su chejoviano, delicadísimo, terrible mapa de una relación, del amor, del sexo, y también de una época, y de sus discursos y sus silencios.


No quería empezar este comentario de forma negativa, pero eso no va ser posible. Mientras leía Chesil Beach el desconcierto se iba apoderando de mí. La situación narrada, los personajes, la tensión palpable, sumaban más desconcierto a esa primera impresión. Reposada la lectura empecé a comprender que esa emoción no era tan mala como me había parecido en un principio.

En realidad tenía la mente en “Expiación” y “Chesil Beach” me pareció una novela acelerada y demasiado breve. Me parecía que la historia se cortaba muy abruptamente. Pero han pasado unas semanas desde que la acabé y ahora empiezo a ver la historia desde otro ángulo.

En realidad, y para ser coherente con lo que he dicho hasta ahora, tengo que reconocer que la historia de la novela se queda en mera anécdota. Una anécdota que deja un regusto amargo. Sin embargo “Chesil Beach” tiene cosas a su favor. Hay que tener en cuenta la fecha en la que se narran los hechos, una fecha de represión a todos los niveles incluido el sexual, y teniendo en cuenta eso me parece más creíble las actitudes de los dos. Aunque, para qué negarlo, lo que choca es esa mojigatería, esa prudencia excesiva de los dos y la falta total de comunicación que los lleva a donde los lleva, sin posibilidad de volver a atrás.

Me da la impresión que en “Chesil Beach” su autor, Ian McEwan, calla más de lo que cuenta, como si dejara en el aire cosas, sin profundizar en ellas, solo sugiriéndolas. Así que no te queda más remedio que pensar en el libro y rellenar los huecos, y ese ejercicio me hizo cambiar algo mi opinión. En un principio desconcierta; la historia, los personajes, la relación tensa de los protagonistas y la falta de dialogo, sus miedos injustificados, su frustración…pero luego el desconcierto se evapora y queda la sensación de haber leído una historia intensa y bien llevada.

Aún así creo que le falla algo para ser una gran novela, no me acaba de enganchar del todo, y me parece queso nivel está muy por abajo del de Expiación.


Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.


Groucho Marx


Imagen: Sandra Batoni

Viñeta: Autoliniers


5 comentarios:

Mar dijo...

De desván a desván... con gatita negra incluída.

Luego dicen que no hay casualidades...

Me gusta tu blog.

Saludos.

Ana dijo...

Ya tengo un par de libros pendientes por leer de este autor, a ver si me pongo a ello.
Saludos :)

Miguel Schweiz dijo...

Jo Raquel, no lo he leído... así que no puedo comparatir de momento los argumentos. Aunque al coincidir en tantas cosas, me quedo con tu comentario como siempre excelente. Y además el buscarlo y leerlo, claro.

En cuanto lo haga te digo algo aquí o entre paréntesis en otro post.

Besos

Malena dijo...

Mi querida Raquel, gracias a tí y a otro compañero, tengo la gran suerte de poder ampliar mis conocimientos sobre libros y películas puesto que los comentarios mejor no pueden hacerse. Gracias.

Besos y rosas.

Raquel dijo...

Si que es casualidad que coincidamos hasta en lo del gato.
Gracias Mar.


Ana, Miguel, Malena, gracias por visitarme y dejar constancia.
Besos para todos.

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