Buscar este blog

11 de febrero de 2018


El monarca Gustavo III de Suecia detestaba el café hasta el punto de creer que se trataba de una bebida letal y que su consumo prolongado podía causar la muerte.
Para demostrarlo, se le ocurrió una absurda idea. Condenó a un reo de asesinato a ser ejecutado lentamente bebiendo doce tazas de café diarias. Un  grupo de médicos designados por el rey irían comprobando su progresivo deterioro físico. Pero el soberano nunca vio el desenlace del experimento, ya que casi diez años después, en 1792, fue asesinado por un disidente que se llamaba Anckarström. Y en los años sucesivos fueron muriendo uno a uno los médicos que el rey había designado.

De hecho, al final el único que quedó vivo fue el reo, quien acabó siendo indultado y murió mucho tiempo después, por causas perfectamente naturales. Aunque eso sí, nunca dejó de tomarse sus tacitas diarias de café.

5 comentarios:

Ana Bohemia dijo...

Esto me recuerda a esta historia, la de Clemente VIII y el café
http://www.mimundo.philips.es/historias-del-cafe-el-papa-clemente-viii-y-la-bebida-diabolica/
Me gusta el café, su olor embriagador, pero nunca lo suelo beber solo.
Besitos
:)

Alí Reyes dijo...

Lo único malo es que el reo quedó enviciado para toda la vida

Natalia Ortiz dijo...

Jaja, vaya, vaya, las vueltas que da la vida. Anda que a veces la gente tiene unas ideas... Con lo fácil que es no beberlo si no te gusta o cualquier otro motivo. Lo bueno es que al final el que más vivió fue el reo.
Un abrazo Raquel :)

Montse Martínez Ruiz dijo...

Bueno, los reyes siempe han sido muy tontos y los que les rodeaban no sé si lo eran más o si les llevaban la corriente para estar en la corte ¡me gusta pensar que el reo les venció, jaja!
Una historia sorprendente, me ha gustado mucho.
Un beso.

Alí Reyes dijo...

Hola Raquel. Este mes tigrero cumple los diez años y quiero que leas el post pues te no,nro a tí en él

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...