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10 de febrero de 2017

La química del amor

O dicho de otra forma, ¿por qué nos enamoramos?

Desde el punto de vista bioquímico, el enamoramiento comienza en la corteza cerebral. Posteriormente pasa al sistema endocrino y se transforma en una respuesta fisiológica y en cambios químicos originados por la segregación de dopamina en el hipotálamo.


El amor actúa igual que una droga en nuestros cerebros. La vista y el olfato tienen mucho que ver en este proceso de enamoramiento. Así pues cuando vemos a la persona amada se activan en nuestro cerebro algunas zonas como el córtex anterior cingulado, produciendo sensaciones de euforia. Pero al mismo tiempo las áreas encargadas de realizar juicios sociales y valoración se inactivan, lo que explicaría la frase “ciego de amor”.



Aunque nos atraen las personas con rasgos similares a los nuestros, tendemos a elegir el olor de quienes tienen un sistema inmunológico distinto. Incluso influye el tipo sanguíneo (A, B, AB, O), ya que la atracción suele suceder con las personas del mismo tipo.



La atracción tiene mecanismos diferentes en hombres y en mujeres En los hombres intervienen más los ojos, en la mujer los oídos, y en ambos el olfato: en especial las feromonas, unas sustancias capaces de producir modificaciones en el sexo opuesto y que tienen que ver con la atracción instantánea, el cacareado “amor a primera vista”. Después del orgasmo, el sistema límbico del cerebro libera la hormona oxitocina, llega a subir hasta 400 % por encima del nivel normal, que ayuda a forjar lazos permanentes. La hormona actúa cambiando las conexiones de los miles de millones de circuitos cerebrales. Cuando se combina con los estrógenos, hormonas femeninas, la mujer se siente cariñosa y conversadora. Pero cuando se mezcla con las hormonas masculinas, la testosterona,  provoca una necesidad incontenible de dormir. Si se tienen suficientes relaciones con la misma persona es muy probable que esta bomba de hormonas nos haga perder la cabeza por alguien.



Para explicar el “enamoramiento” desde un punto de vista más científico se debe tener en cuenta la intervención de las sustancias monoaminas “como la dopamina, un neurotransmisor y una hormona que se asocia con un sistema de recompensa y placer en el cerebro”, al secretarlas nos sentimos muy bien. Un cerebro enamorado  experimenta menos dolor, y además se le suma el factor de crecimiento neural, y se reduce el neurotransmisor serotonina, que hace que la persona tenga pensamientos y conductas obsesivas por el otro.



La feniletilamina (FEA), anfetamina que segrega el cuerpo, es una de las sustancias implicadas en el enamoramiento. Este compuesto activa la secreción de dopamina, neurotransmisor implicado en las sensaciones de deseo y que nos hace repetir lo que nos proporciona placer, y produce oxitocina que activa el deseo sexual.



Cuando el cerebro se  inunda de esta sustancia, este responde secretando dopamina, neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que genera placer, norepinefrina y oxiticina, que además de estimular las contracciones uterinas para el parto y producir leche, es un mensajero químico del deseo sexual, y estimula los neurotransmisores que originan al enamoramiento. Tal mezcla de compuestos hace que los enamorados permanezcan horas haciendo el amor y noches conversando, sin cansancio, que estén siempre excitados, que necesiten al otro como una droga y que su capacidad para juzgarla se reduzca a cero.




Pero la producción de dopanima tiene fecha de caducidad, por ello en un periodo de uno a tres años, la producción de dopamina cae de forma brutal. En este tiempo las parejas pasan a la ‘atracción intelectiva’, lo que hace que empiece a valorarse al otro mucho más que como una persona que lo atrae física, sensual y sexualmente y pasa de la etapa en la que se dice “te deseo” a la que se dice “te quiero”. 



5 comentarios:

Ligia dijo...

Ufff, qué complicaciones!! Y algunos pensando que un angelito llamado Cupido va lanzando flechas por ahí, ja, ja... Abrazos

Ana Bohemia dijo...

Todo está en la cabeza, es el órgano mas importante en el amor. La química del amor interfiere en el cerebro que funciona durante 24 horas, 365 días, desde su nacimiento hasta que se enamora... ¡es así!, jaja, luego se nubla.
Besos Raque
:D

Montse Martínez Ruiz dijo...

Es una pena que todo ese proces químico sólo dure tres años, aunque por otro lado si durara más nos volveríamos "locos de amor"
Me ha gustado este aspecto puramente científico del amor.
Muchos besos, Raquel.

Carol Torrecilla García dijo...

Hola, Raque:
No está nada mal estar tan informada...
Es muy cierto lo que dices. Creo que el amor se construye y alimenta cada día después de enamorarse.
Muy buen post.
Abrazos, amiga.

Raquel dijo...

El amor es complicado, vaya que sí. A mi me gusta más la idea de Cupido y sus flechas.
Un saludo Ligia :)

Pues sí, en realidad todas las emociones parten de ahí, aunque algunos nos pese más el corazón.
Besos Ana :)

Es cierto, menos mal que luego todo ese chute de hormonas vuelven a la normalidad, creo que sin duda mantener ese estado permanentemente nos mataría.
Gracias Montse.
Un beso :)

Menos mal que está Google para proporcionarnos sabiduría; me encanta saber cosas nuevas, tengo una vena curiosa.
Sí, si no muere. Pero creo que todo tipo de amor necesita ser alimentado siempre, no solo el romántico.
Un abrazo y gracias por visitarme :)

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