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16 de noviembre de 2016



James Dean  personificó el lema “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”.  Su trágica muerte en un accidente de coche el 30 de septiembre de 1955 sesgó una carrera prometedora, pero hizo catapultar su fama hasta convertirle en un mito.
A James le gustaba la velocidad, y estaba obsesionado con las carreras de coches. Con su primer descapotable compitió en varias de ellas alcanzando  notorios resultados, siempre entre los cuatro primeros.
Fue durante el rodaje de Gigantes (1955) cuando adquirió el famoso Porsche Spyder 550, al que bautizó como “Little Bastard”. En realidad, ese no era el coche que él deseaba. James había encargado un Lotus MK X, pero debido a un retraso en la entrega, y a su impaciencia por regresar a la competición,  se quedó con aquel coche mientras tanto.

Las heridas que sufrió James Dean eran mortales, murió de camino al War Memorial Hospital.

El Spyder era un vehículo de aluminio, que apenas pesaba 600 kilos y podía alcanzar sin dificultad los 220 kilómetros por hora.
Nueve días antes de su muerte, James estrenó el coche y dos días más tarde coincidió con el actor Alec Guinness en un restaurante. Por extraño que parezca, fue él quien predijo su triste final. Cuando James le enseñó su nueva adquisición, Alec le dijo: "Si conduces ese coche que tienes, pintado de ese color, será invisible para otros conductores. Refleja demasiado los rayos del sol... de lejos puede no verse. Si lo conduces, morirás en una semana". Eso fue exactamente lo que sucedió.

Alec Guinnes coincidió con James Dean en un restaurante. Al ver el nuevo coche del actor hizo una predicción que se cumplió; el joven Dean moriría en una semana.

El 30 de septiembre James se dirigía hacia Paso de Robles, en Salinas, California, junto a su mecánico, Rolf Wütherich, pues iba a competir  en una carrera. Con ellos viajaban su amigo Bill Hickman conduciendo la ranchera que remolcaba el Porsche 550, y el fotógrafo Sandford Roth. James decidió bajarse de la ranchera para conducir el Little Bastard; según dijo, para familiarizarse con su conducción antes de la competición.  Rolf subió con él.

Tras el accidente los restos del coche fueron vendidos por piezas. Todos aquellos que las compraron  sufrieron una desgracia tras otra, lo que dio pie a creer que el "Little Bastard" estaba maldito.
A pesar de la advertencia de un policía de tráfico que les paró por exceso de velocidad dos horas antes del siniestro, James apenas levantó el pie del acelerador hasta el cruce de la Ruta 41 con la 466, donde le cortó el paso un Ford Custom Tudor,  conducido por Donald Turnupspeed. El choque fue inevitable.  El Porsche, que en aquel momento iba a una velocidad de 89 kilómetros por hora, no pudo frenar y se estrelló contra un poste quedando convertido en un amasijo de metal. El actor murió camino del hospital; Rolf Wuetherich salió disparado del Spyder y sufrió varias lesiones, pero ninguna de gravedad.

El Ford Tudor con el que chocó el Porche 550 Spyder. A la derecha el estado en el que quedó el "Little Bastard"

Minutos después, Donald Turnupseed, quien sólo tenía heridas leves,  declaró a la policía no haber visto el Porsche Spyder 550, pues al ser un vehículo muy bajo y de color gris parecía haberse mimetizado con el asfalto.


3 comentarios:

Carol Torrecilla García dijo...

¡Qué pena, Raque, la muerte de James Dean! Tan joven y aunque conocía la historia de su triste final, no comprendo el porqué de esas ansias de las personas que se arriesgan en carreras de coches o motos, pues está claro que aunque no haya muerto en una de ellas, era previsible que tuviese un triste final parecido al que tuvo...
Lo que no sabía era el señor que lo predijo. Eso sí que da un poco de grima. Si yo hubiese dicho esa frase, me hubiese sentido un poco culpable..., aunque claro está que el pobre no tuvo culpa. Todo lo contrario; si acaso, le advirtió de un peligro que tal vez pudo evitarse...
En fin, un abrazo enorme, amiga.

Montse Martínez Ruiz dijo...

La predicción de Alec Guinnes me parece más una cuestión de pura lógica que de adivinación del futuro, lo que no quita misterio al trágico accidente de James Dean.
El hecho de morir joven cuando se encontraba en la cima de su carrera es lo que produjo de "mito" de Dean, como sucedió con la muerte de Marilyn Monroe, otro mito de Hollywood lleno de misterio. Supongo que conocerás la llamada película maldita "Vidas rebeldes" protagonizada por ella, Clark Gable y Montgomery Clift, la última película para Gable, el última gran papel para Clift y también la última película acabada de Marilyn.
Una pena esas muertes prematuras de actores que podrían haber dado grandes momentos en el cine.
Un besazo, Raquel.

Raquel dijo...

Hay a quien eso de la velocidad le engancha como una droga, la verdad es que yo tampoco entiendo por qué alguien se arriesga de esa manera, es como esta moda de los hombres pájaro que es casi como un suicidio, pero se ve que les da un subidón porque hay quien repite.
Es una pena la muerte que tuvo James Dean, pero es verdad que fue un cúmulo de coincidencias trágicas y un poco de imprudencia, quizás que el coche fuera plateado y tan bajo que era casi invisible de ver fuera la peor. Lo de Alec Guinness da un poco de mal rollo, la verdad es que como dices quizás sólo se limitó a advertirle de lo que podría pasar pero es una frase de mal agüero.
Gracias por pasarte por aquí, amiga Carol.
Un beso y una abrazo :)

Sí, tienes razón. Era un coche demasiado ligero, muy pegado al suelo y cuando le daba el sol podía pasar desapercibido en la carretera, era cuestión de lógica pensar que un coche así podría dar problemas, y por desgracia los peores presagios se cumplieron.
Su muerte le convirtió en un icono, al igual que a Marilyn, los dos siguen siendo rentables tantos años después de su muerte, es curioso.
Conocía la película aunque no le he visto entera nunca, pero me has dado un idea para una entrada sobre películas malditas.
Gracias por la visita Montse :)
Un beso!

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