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5 de enero de 2016




La aldea de Dargavs es conocida como la Ciudad de los Muertos. Ubicada en una de las cinco cadenas montañosas del Cáucaso Ruso se le considerada uno de los lugares más misteriosos de dicho país.  Esta ciudad es en realidad una antigua necrópolis donde las tumbas y criptas, algunas de las cuales se remontan al siglo XVI, han inspirado muchos mitos y leyendas a lo largo de los años.





Dargav  se encuentra en Osetia del Norte, al sur de Rusia.  A tres horas en coche por peligrosas y sinuosas carreteras,   la aldea se encuentra en la ladera de una colina con vistas al río Fiagdon, en la mitad del valle de una montaña que se extiende por más de 17 kilómetros (10. 6 millas) con picos de 4000 metros (13 000 pies) que se asoman sobre el lugar.




Hay que remontarse al siglo XIV d.C  para hallar la primera mención de la ciudad. Los ancestros de la hoy llamada Osetia se establecieron en cadena montañosa obligados a escoger el lugar más ventoso e inaccesible debido al alto costo de la tierra.
La necrópolis tiene la apariencia de una aldea medieval típicas de la arquitectura Nakh, con pequeñas viviendas de piedra agrupadas sobre una colina cubierta de hierba, estas chozas tienen tejados curvos y un pico puntiagudo en su parte más alta.  En estas construcciones se enterraban los lugareños con todas sus pertenencias. Algunas de estas criptas tienen dos y cuatro pisos de altura. En su interior sus paredes tienen aberturas cuadradas para colocar los cuerpos. Algunas tienen recámaras subterráneas. También hay criptas comunes que eran utilizadas por aquellos que no tenían familia o venían de fuera de la aldea. En cada una de estas criptas aún pueden verse cráneos y huesos humanos.




Una de las curiosidades de este lugar es que los habitantes eran enterrados en estructuras de madera similares a botes (de hecho una tenía un remo al lado) El misterio sigue siendo cómo y por qué los botes estaban allí si no había ríos navegables cerca. Una explicación es que se creía que las almas que partían tenían que cruzar un río para poder llegar al cielo, parecido a las historias de vida después de la muerte del Antiguo Egipto y Mesopotamia. Otro hecho interesante es que hay pozos frente a cada cripta. Se encontraron muchas monedas en el suelo cerca del complejo y se dice que cuando la gente de Osetia sepultaba a sus muertos, arrojaban una moneda al pozo.  Si la moneda golpeaba una piedra en el fondo, significaba que el alma del difunto había llegado al cielo.




Una leyenda que rodea a la necrópolis cuenta que todo el que se atreve a entrar no sale con vida.  Se dice que esta es la razón por la que los lugareños jamás visitaban Dargavs. Muchos historiadores creen que una plaga azotó la zona de Osetia en algún momento entre los siglos XVI y XVIII d.C., la cual cobró la vida de decenas de miles de personas y disminuyó la población de Osetia de 200.000 habitantes a finales del siglo XVIII, a 16.000 para mediados del siglo XIX.




A pesar de la riqueza arqueológica, del misterio y de la belleza del lugar, Dargavs luce hoy en día completamente desértica;  es una rareza vez turistas en el lugar, lo cual puede deberse más a la dificultad para entrar que a cualquier maldición asociada con esta fascinante aldea.






Fuentes: Ancient-origins.es, Wikipedia, Labrujulaverde. 

5 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

Parece que esta aldea ya estaba en un lugar inhóspito muy propicio a poco habitado y abandonado al menor inconveniente. Es curioso cómo llegan a formarse leyendas!
Me ha gustado mucho conocer este lugar tan interesante!
Un besito, Raquel y feliz año 2016.

Ana Bohemia dijo...

Me ha resultado muy curioso lo de las barcas, por eso de que tenían que cruzar un río para llegar al cielo, un poco como la laguna estigia, ¿no?, y también me causó interés lo del pozo con las monedas, también ponían monedas los griegos en los ojos de los muertos para pagar al barquero, supongo que algunos ritos funerarios derivan de esta forma y se convierten en otras tradiciones.
Un lugar extraño, que hoy he descubierto gracias a tu blog.
Bonita cabecera nueva.
Bechooo....
;)

Ligia dijo...

Un lugar y unas costumbres muy interesantes, Raquel, que desconocía hasta ahora. La verdad es que las imágenes tienen una apariencia sobrecogedora. Abrazos y feliz año!!

Raquel dijo...

Pues sí, es realmente curioso como algunos lugares parecen destinados a forjar leyendas; la lejanía, el aislamiento, la soledad que los rodea... son los elementos indispensables para ello.
Gracias Montse, y feliz 2016.
Un beso :)


Era algo muy habitual, ¿no? parece que antes tenían esa idea, y es muy poética ¿verdad? Como lo de las monedas.
Gracias sister.
Bechoo ;)


Sí, es un lugar fascinante con esos tejados y esas edificaciones. Parece un escenario de pelícvula.
Abrazos, Ligia, y feliz año para ti también :)

Nicole Sagan dijo...

Hola Raquel:
Me ha apasionado esta entrada. Creo que no me daría miedo visitarla, pero sí mucha pena. Sin embargo es muy interesante.
Es verdad que gusrda muchas similitudes con las costumbres de otras culturas con respecto a los rituales mortuorios. A mí me ha recordado a los egipcios, a quienes se les sepultaba con la riqueza, solo que en una ciudad más sobria y por tanto, a mis ojos, más bella. Vas a pensar que estoy loca, pero para mí lo es: tiene su elegancia. También lo del remo me ha recordado a Caronte. A cad@ un@ nos sugiere algo distinto. En cualquier caso es mucho mejor que los cementerios de ahora, masificados. Ahí supongo que se descansa en paz. Aunque solo yazca el cuerpo. (Siempre he creído que el alma trasciende).
Gracias de nuevo por descubrirnos mundo, Raquel.
Sin moverme de casa viajo por el mundo. Eres genial.
Tu amiga te manda un abrazo.

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