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28 de octubre de 2012

El fabricante de monstruos, Ray Harryhausen

¿Te gusta el cine fantástico o de aventuras de los años dorados de Hollywood?

Entonces apostaría a que conoces el trabajo de este gran genio…


Un cíclope merendándose a un marinero, un irreal buitre gigante, el inolvidable búho metálico Bubo, un neanderthal peleando con un centauro-cíclope, la Medusa, el Pegaso, el Kraken, el monstruo Mir escalando el coliseo... Estas son algunas de las maravillosas criaturas y seres que conforman el zoo particular de este mago  del cine.

Podríamos calificar a Ray Harryhausen (1920) como un artesano de los efectos especiales, como un "creador de monstruos", pero sobre todo como uno de los mayores profesionales de efectos especiales de la historia del cine.
Maestro por excelencia de la técnica stop-motion (simular movimiento mediante la presentación sucesiva y regular de una serie de instantáneas) sus trabajos dan una idea de la monstruosidad de su talento, dotado de un aura sugerentemente épico y sorprendente, que digan lo que digan no ha envejecido tan mal como algunos piensan.

Ray Harryhousen tenía 13 años cuando quedó impactado, fascinado por los efectos de la película de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack "King Kong" (1933). Y supo, con toda la certeza, que a eso quería dedicarse, quería ser técnico de efectos especiales. Comprendió enseguida que dentro del gorila no se encontraba ningún actor que le diera vida, sino que se trataba de un pequeño muñeco con un esqueleto metálico recubierto de látex, espuma y pelo. Aquello le maravilló. Pronto aprendió que para crear una animación de estas características de 5 segundos, a 24 imágenes por segundo, se necesitaba rodar 24x5=210 posiciones diferentes. Un enorme esfuerzo para un resultado fascinante.
El trabajo de Ray partía de dibujos preparatorios. También se encargaba del storyboard. Todas sus creaciones tenían una armadura articulada (un simple esqueleto) que permitía hacerlos más creíbles.
Algunos de sus más notables trabajos son: “El gran gorila” en 1949 (junto a Willis O'Brien, película que obtuvo un Óscar a los mejores efectos visuales), “Simbad y la princesa” en 1958 (su primera película en color), “Jason y los argonautas” en 1963 y “Furia de titanes” en 1981. Películas que conservan ese aire divertido, encantador, rudimentario, con ese toque casero de cartón piedra que nos llama tanto la atención.

Aunque el mundo del cine, su entretenimiento o la manera de sorprender han cambiado muchísimo a lo largo de los años, y –no podemos negarlo- aunque a día de hoy sus criaturas fantásticas no nos provocarían ni un triste hipo de espanto hay que valorar su ingenio y la fuerza de sus creaciones. Porque sin duda el cine fantástico no sería ni de lejos lo que fue sin su enorme aportación: maquetas, diseños, dibujos, sobreimpresiones, muñecos articulados… Una magia obsoleta que se ha ido perdiendo gradualmente, apagada ya por la fría perfección de los efectos digitales.



3 comentarios:

Ana dijo...

Monstruosa entrada. Me encanta el talento de Ray Harryhausen, sobre todo ese aspecto artesano que tenían sus creaciones. Hoy en día los efectos digitales no pueden competir pero aún así uno añora ver el cartón piedra, jaja.
;)

Prometeo dijo...

Harryhausen u no de mis idolos cinematograficos, auan veo als pelicuals en las que trabajo solo por sus escenas animadas...fantasia y ARTE...insuperables aun hoy en dia ni con los adelantos ...un abarzo.

Raquel dijo...

Gracias por vuestros comentarios.
Un artista, más que eso, un artesano. Gracias a él el cine tuvo una magia especial.
Besos a lod dos :)

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