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18 de mayo de 2011

10 lugares para "NO" perderse (Primera parte)



Vas conduciendo. Es de noche y comienza a llover. No puedes ver nada y a tu izquierda vislumbras el cartel luminoso del motel Bates. Hay habitaciones libres y decides pasar allí la noche. Son doce habitaciones con baño regentadas por un tal Norman Bates. No hay ni un huésped. Detrás de la casa, sobre una pequeña colina, se alza una mansión victoriana. Norman vive allí con su protectora madre, que sufre de los nervios. Todo parece normal. Incluso Bates. Pero Bates tiene un extraño pasatiempo, le atrae la muerte y por eso diseca aves que cuelga de las paredes de su oficina. De primeras Norman parece una persona agradable, pero si te detuvieras a hablar un poco con él no tardarías en descubrir que no es tan normal como parece. Estás a tiempo. Yo que tu daría media vuelta y conduciría lejos. Y sobre todo, por nada del mundo se me ocurriría darme una ducha. Otras antes que tú cometieron la imprudencia de hacerlo… y no vivieron para contarlo.
El motel y la mansión Bates fueron los escenarios principales de la película Psicosis, del genial director Alfred Hitchcock. Hoy se la considera un clásico del terror. La escena de la ducha ha sido copiada y parodiada en multitud de ocasiones. Tanto la mansión como el motel aún se conservan en los estudios Universal, donde se han convertido en atracción turística y parada obligatoria.



Nada en la apariencia idílica de la urbanización Cuesta Verde puede revelar lo que de verdad se esconde bajo ella. Si te dieras un paseo por sus calles sólo podrías admirarte de su tranquilidad y hermosas vistas. Puede que te toparas con unos cuantos niños traviesos incordiando con sus bicicletas pero eso sería todo. Lo malo no esta a la vista, si no que se oculta tras sus muros. Al principio esos fenómenos extraños te darían risa. Las sillas se moverían, el suelo de tu cocina se convertiría en una pista de patinaje, las luces se encenderían solas, pero la risa empezaría a congelársete en el rostro cuando esas pequeñas molestias se transformaran en voces que hablan a tu pequeña hijita desde el televisor, árboles de apariencia extraña que secuestran a tu otro hijo en su cuarto, o juguetes que se mueven solos y han decidido crear un nuevo sistema planetario en el armario. Para entonces los músculos de tu mandíbula se habrían congelado y tu cara habría adoptado una mueca de horror. Nada comparado a lo que sentirías cuando descubrieras que los “amigos del televisor” han decidido llevarse a tu pequeña Carol Anne para que les haga compañía. Por no hablar de la incomodidad de encontrar en la piscina unos cuerpos putrefactos que el promotor de la obra dejó olvidados.
Poltergeist, película de 1982, producida y escrita por Steven Spielberg, es famosa por varios motivos; por ser la primera película en abordar el tema de los fenómenos paranormales y por la supuesta maldición que se le atribuye. Ya que dos de sus protagonistas, Heather O'Rourke y Dominique Dunne, murieron en extrañas circunstancias tras terminar el rodaje. La casa real se encuentra en la ciudad de Simi Valley, California. En 1994 quedó dañada en el terremoto de Northridge.

Para ser un hotel no está muy bien comunicado. Situado en lo alto de las montañas de Colorado, en invierno los caminos se vuelven totalmente intransitables por lo que queda completamente aislado del mundo. Tiene la apariencia de un palacio, cuenta con un espacioso hall y un bar que abre las veinticuatro horas del día, la pega es que el camarero no suele estar muy vivo. En temporada baja sólo el guardes y su familia lo ocupan, aunque no son los únicos habitantes del hotel… Entre sus atractivos, hay que destacar sus largos pasillos desiertos… a veces. Puede que te topes con una pareja de gemelas, pero no ofrecen peligro alguno; murieron años atrás a manos de su enloquecido padre y les gusta recorrer el hotel. Eso si, si te piden que juegues con ellas es mejor que no aceptes, y por nada del mundo les sigas hasta la habitación 237 (217 en la novela). Un inconveniente es que a las paredes les da por sangrar. Pero fuera del hotel hay un bonito laberinto de setos en el que te querrás perder. Si decides alojarte aquí, una última advertencia; el hotel puede querer poseerte así que si empiezas a ver espíritus y sientes la necesidad insaciable de hundir hachas en cráneos ajenos, por tu bien y el de tu amada familia, es mejor que lo abandones cuanto antes.
El resplandor, la adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King, se considera una obra maestra del género de terror. Es famosa, entre otras cosas, por la tensión que su director, Kubrick, infligió a sus actores. Se dice que la actriz protagonista Shelley Duvall necesitó atención psicológica debido al trato que Kubrick le daba; llegó a insultarla y humillarla para que la personalidad miedosa e insegura de su personaje fuera más realista, e incluso llegó a hacerle repetir 127 veces una misma toma. Jack Nicholson tampoco se libró de este trato. En la famosa escena del hacha y la puerta Jack mete su cabeza y dice: “¡Aquí esta Jack!”. Aunque la frase fue una improvisación, Kubrick le mandó repetirla 157 veces.





Desde lejos su presencia impone, pero a medida que te acercas la impresión cambia ligeramente. Sigue impresionando pero por su sobriedad fantasmal y ese aire extraño que la envuelve como un manto invisible.  
Un caserón apartado en la isla de Jersey no parece un lugar apropiado para tener dos niños; a pesar de sus bonitos exteriores. Las brumas perpetuas que lo rodean no lo convierten en un lugar seguro, y además las cortinas del caserón siempre están echadas; cuidadosamente echadas por la atenta madre de los dos niños. Un niño y una niña que sufren una extraña y mortal enfermedad de la piel. El  simple contacto con la luz del sol podría ser fatal. Así que toda la casa está en penumbras, acomodada a una oscuridad perenne y asfixiante con la que conviven a regañadientes. En tales condiciones no es de extrañar que la tensión pueda llegar a ser insoportable. No hay mayor miedo que el que se esconde tras una puerta cerrada, y si esa puerta es la de un viejo caserón aislado  esa sensación se multiplica  por mil. Más, cuando en la casa parecen haber otras presencias inquietantes.
Al más puro estilo Hitchcock, Amenábar firmaba en 2001 su tercera película, consagrándose como  director de éxito. La historia se vio algo ensombrecida  por otra película de fantasmas con final sorpresivo, El sexto sentido, pero Los otros tuvo una excelente recepción por parte del público y la crítica, alzándose con el premio a mejor película en los premios Goya, y obteniendo otros siete premios más.
El viejo caserón es en realidad el  Palacio de los Hornillos, en  Las Fraguas, Cantabria.




Cuando llega la oscuridad y el silencio todos duermen, pero no todos. Las horas nocturnas pasan para ti como una condena  y sólo puedes esperar que llegue la mañana para  olvidar por unas horas el insomnio que te consume poco a poco. Te sientes cansado, desesperado y entonces alguien  te ofrece una oportunidad única. Pasar una noche en una casa terrorífica y encantada  para llevar a cabo un experimento psicológico sobre la disfunción del sueño. Y que mejor escenario que esta extraña mansión, La casa de la colina, que tantas leyendas alberga tras sus muros. Una mansión gótica, recargada, tenebrosa y misteriosa, llena de recovecos oscuros, que te agravará el insomnio sin duda. Un escenario donde todo parece cobrar vida.
The Haunting, La guarida,  remake de una película de 1963 titulada igual y basada en la novela de Shirley Jackson, se estrenó con irregular suerte en 1999. La crítica la vapuleó en su momento y el público no se mostró demasiado entusiasmado con ella. Dirigida por Jan de Bont, entre sus  intérpretes se encontraban Liam Neelson, Lili Taylor, Owen Wilson y Catherine Zeta Jones. A destacar sus impresionantes decorados, con influencias góticas. Entre los inquietantes decorados sobresale el exótico salón rojo; la escalera central, presidida por el retrato de Crain; el gran salón, de 15 metros de altura, con unas grandiosas puertas de 6 metros; las siete puertas marroquíes; la enorme chimenea; los recargados dormitorios; la habitación circular con espejos; y, por supuesto, la  escalera de caracol de doble hélice, que produjo verdadero vértigo al actor Liam Neeson.
Para los exteriores se acudió a una casa señorial en Harlaxtan Manor, Lincolnshire, Inglaterra, que data de 1855.


Estate atento porque esto continuará…

4 comentarios:

Ana dijo...

Interesantes lugares, jaja, a mi personalmente me han dado ganas de visitarlos, y pasar una temporadita en el Hotel Overlook, (por motivos evidentes a mí no me dan miedo esas gemelas...) Pero creo que no aguantaría la presión de estas aislada. El motel Bates no es de mi estilo,encuentro la decoración algo... muerta, jaja. Esas mansiones son muy grandes, con razón estan llenas de fantasmas. La casa de Poltergeist no esta mal, si no fuera por el inconveniente de esos cadaveres de la piscina...
Me ha gustado mucho esta entrada, muy currada Raque, y muy entretenida.
Un beso
:)

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Estupendo post, te felicitamos. Un abrazo de Marpín y La Rana.

Raquel dijo...

Qué curioso, a mi tampoco me dan miedo esas gemelas :)), pero creo que tampoco me iría con ellas a jugar por el hotel Overlook.
Coincido contigo en lo de la decoración del motel Bates, pero es que las cosas vivas no le gustan mucho a Norman.
Pues fijate, la casa de Poltergeist es la que menos me gusta, nada que ver con las demás, y eso que es la más nueva; será por eso que no me gusta. Hoy en día hacen cada chapuza, hasta se olvidan de quitar los muertos del jardín.
Gracias, Anita, pero que vas a decir tu que eres mi hermana. Aúin así se agradece el comentario.



Gracias, me alegra mucho que os guste este post.
Un abrazo :)

Prometeo dijo...

Me apunto a tu recorrido, lastima d eno poder hacerlo en persona pero eso es otro cantar. Muy buen y original articulo y a esperar su continuacion.
Un fuerte abarzo.

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