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17 de enero de 2011


En 1941, la señora Vial, un ama de casa de la ciudad sudafricana de Greytown, horneó ciento cincuenta bizcochos para las tropas de su país destinadas a Europa, en donde también estaba sirviendo su hijo. Una vez hubo acabado se dio cuenta de que le había desaparecido de su dedo el anillo de boda, y llegó a la conclusión de que se había deslizado en uno de los pasteles. Para evitar estropear los ciento cincuenta al buscarlo, los envió al Ejército con una nota en cada uno, rogando que le devolviesen el anillo si lo encontraban. Pero el que lo descubrió fue su propio hijo, que, por una extraordinaria casualidad, recibió uno de los pastelillos y encontró en él el anillo de su madre.

Fuente: Jesús Hernández.

6 comentarios:

Miguel Schweiz dijo...

Jajajajaja, es que las casualidades terminan al final por no serlo y nos dejan dudando. :)))

Besitos

Ana dijo...

Que puntería tuvo la madre o el hijo eligiendo pastel, jaja, la verdad es que hay casualidades muy raras, pero esta es además muy tierna. Encontrarse el anillo de su mamá debe ser como una señal, ¿no?
Un beso
;)

Ligia dijo...

Pues sí que es curioso... Abrazos

Natalia Ortiz dijo...

Qué curioso :) ¡Qué casualidades de la vida! Como suelen decir no sé si es suerte, el destino o qué... que no es que crea yo en ello, ¡pero es que lo quieren hacer aposta y no les sale mejor! Jaja.

Respecto a la red social, yo me quité algo de vergüenza gracias a internet, sinceramente. Muy mala pata en el colegio me había retraído demasiado y aunque en el instituto el cambio fue a bastante mejor, había mucha vergüenza y tal... Y hablaba más por el ordenador con algunos compañeros que en persona u.u Poco a poco, entre ir encontrando mejores personas en la vida real e internet, se ha ido yendo la vergüenza y aunque algo sigue habiendo, con el cambio a la universidad, he perdido la inmensa mayoría. Aunque eso sí... cuando dicen de hacer el tonto en fotografías, como no es algo que hubiera tenido oportunidad de hacer, ni suerte con la gente y todo, pues no... todavía me supera. Pero bueno, poco a poco.
Un saludo :)

Malena dijo...

Mi querida Raquel: Se me ocurre pensar que podría ser el origen del roscón de Reyes con la sorpresa dentro. ¿Verdad? :)

Mil besos y mil rosas.

Raquel dijo...

Gracias a todos por pasar por el desván y dejar una huella de vuestra visita.
Un beso grande.


PD: Natalia, me alegro mucho que gracias a Internet fueras quitándote la vergüenza y te hicieras más abierta. A mi también me cuesta, de hecho me considero una persona timida, creo que por eso me hice el blog, para expresarme de esta forma. Creo que lo importante es confiar en los demás, aunque nos terminen fallando, así que poco a poco quitate el miedo y si no lo consigues tampoco pasa nada. Cada uno es como es.
A ver si yo también sigo mis consejos :)

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