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7 de noviembre de 2010


El 15 de Diciembre de 1664 un barco se hundía en el estrecho de Menay, en la costa del norte de Gales. Como consecuencia del hundimiento 82 pasajeros de los que componían el pasaje murieron, salvo un hombre llamado Hugh Williams. Ciento veintiún años después, el 5 de Diciembre de 1785, otro barco se hundía, pereciendo 60 pasajeros y sobreviviendo una única persona, llamaba Hugh Williams. Años más tarde, un 5 de Agosto de 1860, otro barco zozobraba en el mismo lugar muriendo 25 pasajeros. Sólo uno de ellos consiguió sobrevivir; su nombre era…Hugh Williams.

6 comentarios:

Ligia dijo...

¿Y tenían relación uno con otro? Ya sería el colmo de suerte en la familia...
Habrá alguien que se llame así ahora? ¿Querrá hacer un crucero? Lo digo para yo no ir...
Curioso. Abrazos

Raquel dijo...

:))) Pues visto por ese lado mas que un nombre con seguro de vida, es un nombre gafe. Habrá que tener cuidado de no coincidir con ningún Hugh Williams, por si acaso.
Me parece que no tenian relación entre si, simplemente la casualidad de compartir nombre y ser el único superviviente de un accidente, que ya es casualidad.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pues yo creo que estas situaciones son únicamente producto del azar, sin tener que buscar otros razonamientos que lo pudieran explicar.

El otro día, sin ir más lejos, fui testigo presencial de algo bastante parecido. Y aunque ocurrió en el estanque del retiro, de todas las barquitas que esa mañana salieron sólo la mía fue la que egresó.

Como ya digo ¡pura casualidad!

Hugh Williams Zhivago.

Raquel dijo...

jaja, pero ¿qué me dices? ¿solo tú barca regresó? No sabía yo que el triángulo de las bermudas estaba en el Retiro de Madrid.
Aunque me fascinan estas casualidades, yo también creo que son producto del azar. Aunque bueno..., a veces hay cosas que rizan el rizo, que son tan extrañas, casualidades tan increíbles, que la imaginación se dispara. Destino o azar... ¿quién sabe?
Un abrazo.

Natalia Ortiz dijo...

Es de ese tipo de historias de la vida que te dejan perplejo y a la vez te hacen soltar una pequeña risa por tanta casualidad. ¡Es increíble! Y una gran suerte para todos aquellos Hugh Williams. Me pregunto cómo encontrarás estas curiosidades jeje.
¡Un beso!

Raquel dijo...

Es que es extraño, extraño; no puede existir tanta casualidad, o a lo mejor si pero es sorprendente.
La verdad es que estas historias me gustan e Internet está llena de ellas.
Un beso :)

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