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29 de septiembre de 2008

Hasta siempre, Paul




Paul Newman falleció el pasado sábado a los 83 años de edad en su casa de Nueva York. Con su muerte el séptimo arte pierde a uno de los actores más carismáticos de la historia de Hollywood. Paul tenía cáncer de pulmón. Luchó contra su enfermedad todo lo que pudo hasta que los médicos le anunciaron que la batalla estaba perdida. Murió en su casa, junto a su familia, como era su deseo.





Su mirada azul, intensa y seductora le confería un magnetismo al que era difícil resistirse. Su indudable atractivo físico le valió ser considerado uno de los hombres más atractivos del mundo. Pero Paul Newman era mucho más que una cara bonita y así lo demostró en sus más de 50 películas, gracias a las cuales fue nominado al Oscar en diez ocasiones. Fue en 1986 cuando finalmente recibiría su ansiado Oscar por su interpretación en el El color del dinero, de Martín Scorsese.





Entre sus premios más importantes también se encuentran sus doce nominaciones a los Globos de Oro de los que ganó dos, uno como actor y otro como productor por su película Rachel, Rachel (1969).





Sus inicios no fueron fáciles, su primera película fue un fiasco. Tendría que esperar unos años para encontrar un papel que le situara en el universo de Hollywood. Oportunidad que le llegó cuando Robert Wise le dio el papel principal en Marcado por el odio (1956) donde se metió en la piel del boxeador Rocky Graziano. 1958 fue un año clave, además de ser nominado al Oscar por La gata sobre el tejado de Zinc, Paul conocería en el rodaje de El largo y cálido verano a su segunda mujer, la también actriz Joan Woodward. Ambos formaron uno de los matrimonios más estables y discretos del panorama hollywoodiense.





Le siguieron una serie de excelentes actuaciones, entre las que destacan: Éxodo (1960), de Otto Preminger, versión cinematográfica de la novela de Leon Uris; El buscavidas (1961); Cortina rasgada, 1966) del genial Hitchcock; La leyenda del indomable (1967); Dos hombres y un destino de George Roy Hill (1969) donde coincidiría por primera vez con otro rubio deseado, Robert Redford; El golpe de George Roy Hill (1973) donde repetiría con Redford; El coloso en llamas de John Guillermin (1974); Veredicto final de Sidney Lumet (1982 ); El color del dinero de Martin Scorsese (1986) y Camino a la perdición de Sam Mendes (2002). Su último trabajo fue Cars, como doblador de voz.





Paul Newman llevaba retirado del cine desde mayo de 2007. "Empiezas a perder la memoria, la seguridad en ti mismo y la inventiva. Para mí se ha cerrado el libro", declaraba en su momento. Había dedicado más de cincuenta años de su vida a actuar.

Curiosamente, los ojos azules de Hollywood eran daltónicos. Paul era muy consciente de la fascinación que su mirada, y su buen físico, tenía entre las mujeres y solía bromear al respecto. Así imaginaba que sería su epitafio: “Aquí yace Paul Newman, quien murió fracasado porque sus ojos se volvieron marrones”.





Paul era un excelente actor, un hombre comprometido, un fumador empedernido. Discreto; padre de familia; un marido enamorado; un amante del automovilismo; un buen hombre. Su muerte ha dejado un vacío en el, cada vez más oscuro, universo hollywoodiense.


Descanse en paz.

5 comentarios:

Gemmayla dijo...

Raquel, pero qué hombre más bello...bello por dentro, bello por fuera. Desde mi óptica, el hombre más bello que ha dado el celuloide...más bello que Marlon Brando, más que Robert Redford.
Cánon de belleza perfecta.
Entran unas ganas irrefrenables de llorar.

Raquel dijo...

Estoy contigo; siempre me resultó más guapo que Robert Redford.Tenía una belleza fuera de lo común, y una mirada impresionante, pero a parte de lo externo, interiormente era un hombre igual de admirable.
He sentido su muerte, sobre todo porque fue a consecuencia de un cáncer.
De ese Hollywood dorado a penas quedan representantes.

Anónimo dijo...

Fumador empedernido, Raquel. Cuántos fumadores empecinados desearían alcanzar los 80 años !!! Creo que en realidad Paul ha sido alguien muy afortunado si creemos a los que aseguran que el tabaco mata. Por otro lado trsmitía una energía, un entusiasmo desbordantes. Un genuino Acuario.

Anónimo dijo...

Un actor no muere del todo, algo de su esencia permanecerá para siempre en sus películas. Siempre que nos apetezca recordar sus ojos azules y su talento, podremos hacerlo y disfrutar de nuevo con Paul Newman. Descanse en Paz.
De A.

Malena dijo...

Me alegra el que hayas hecho este homenaje,Raquel. No sólo fue un gran actor sino también una gran persona, que supo mantener su dignidad y su intimidad, fuera de los "chismorreos" de Hollywood.

Descanse en paz.

Un beso.

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