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18 de mayo de 2011

10 lugares para "NO" perderse (Primera parte)



Vas conduciendo. Es de noche y comienza a llover. No puedes ver nada y a tu izquierda vislumbras el cartel luminoso del motel Bates. Hay habitaciones libres y decides pasar allí la noche. Son doce habitaciones con baño regentadas por un tal Norman Bates. No hay ni un huésped. Detrás de la casa, sobre una pequeña colina, se alza una mansión victoriana. Norman vive allí con su protectora madre, que sufre de los nervios. Todo parece normal. Incluso Bates. Pero Bates tiene un extraño pasatiempo, le atrae la muerte y por eso diseca aves que cuelga de las paredes de su oficina. De primeras Norman parece una persona agradable, pero si te detuvieras a hablar un poco con él no tardarías en descubrir que no es tan normal como parece. Estás a tiempo. Yo que tu daría media vuelta y conduciría lejos. Y sobre todo, por nada del mundo se me ocurriría darme una ducha. Otras antes que tú cometieron la imprudencia de hacerlo… y no vivieron para contarlo.
El motel y la mansión Bates fueron los escenarios principales de la película Psicosis, del genial director Alfred Hitchcock. Hoy se la considera un clásico del terror. La escena de la ducha ha sido copiada y parodiada en multitud de ocasiones. Tanto la mansión como el motel aún se conservan en los estudios Universal, donde se han convertido en atracción turística y parada obligatoria.



Nada en la apariencia idílica de la urbanización Cuesta Verde puede revelar lo que de verdad se esconde bajo ella. Si te dieras un paseo por sus calles sólo podrías admirarte de su tranquilidad y hermosas vistas. Puede que te toparas con unos cuantos niños traviesos incordiando con sus bicicletas pero eso sería todo. Lo malo no esta a la vista, si no que se oculta tras sus muros. Al principio esos fenómenos extraños te darían risa. Las sillas se moverían, el suelo de tu cocina se convertiría en una pista de patinaje, las luces se encenderían solas, pero la risa empezaría a congelársete en el rostro cuando esas pequeñas molestias se transformaran en voces que hablan a tu pequeña hijita desde el televisor, árboles de apariencia extraña que secuestran a tu otro hijo en su cuarto, o juguetes que se mueven solos y han decidido crear un nuevo sistema planetario en el armario. Para entonces los músculos de tu mandíbula se habrían congelado y tu cara habría adoptado una mueca de horror. Nada comparado a lo que sentirías cuando descubrieras que los “amigos del televisor” han decidido llevarse a tu pequeña Carol Anne para que les haga compañía. Por no hablar de la incomodidad de encontrar en la piscina unos cuerpos putrefactos que el promotor de la obra dejó olvidados.
Poltergeist, película de 1982, producida y escrita por Steven Spielberg, es famosa por varios motivos; por ser la primera película en abordar el tema de los fenómenos paranormales y por la supuesta maldición que se le atribuye. Ya que dos de sus protagonistas, Heather O'Rourke y Dominique Dunne, murieron en extrañas circunstancias tras terminar el rodaje. La casa real se encuentra en la ciudad de Simi Valley, California. En 1994 quedó dañada en el terremoto de Northridge.

Para ser un hotel no está muy bien comunicado. Situado en lo alto de las montañas de Colorado, en invierno los caminos se vuelven totalmente intransitables por lo que queda completamente aislado del mundo. Tiene la apariencia de un palacio, cuenta con un espacioso hall y un bar que abre las veinticuatro horas del día, la pega es que el camarero no suele estar muy vivo. En temporada baja sólo el guardes y su familia lo ocupan, aunque no son los únicos habitantes del hotel… Entre sus atractivos, hay que destacar sus largos pasillos desiertos… a veces. Puede que te topes con una pareja de gemelas, pero no ofrecen peligro alguno; murieron años atrás a manos de su enloquecido padre y les gusta recorrer el hotel. Eso si, si te piden que juegues con ellas es mejor que no aceptes, y por nada del mundo les sigas hasta la habitación 237 (217 en la novela). Un inconveniente es que a las paredes les da por sangrar. Pero fuera del hotel hay un bonito laberinto de setos en el que te querrás perder. Si decides alojarte aquí, una última advertencia; el hotel puede querer poseerte así que si empiezas a ver espíritus y sientes la necesidad insaciable de hundir hachas en cráneos ajenos, por tu bien y el de tu amada familia, es mejor que lo abandones cuanto antes.
El resplandor, la adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King, se considera una obra maestra del género de terror. Es famosa, entre otras cosas, por la tensión que su director, Kubrick, infligió a sus actores. Se dice que la actriz protagonista Shelley Duvall necesitó atención psicológica debido al trato que Kubrick le daba; llegó a insultarla y humillarla para que la personalidad miedosa e insegura de su personaje fuera más realista, e incluso llegó a hacerle repetir 127 veces una misma toma. Jack Nicholson tampoco se libró de este trato. En la famosa escena del hacha y la puerta Jack mete su cabeza y dice: “¡Aquí esta Jack!”. Aunque la frase fue una improvisación, Kubrick le mandó repetirla 157 veces.





Desde lejos su presencia impone, pero a medida que te acercas la impresión cambia ligeramente. Sigue impresionando pero por su sobriedad fantasmal y ese aire extraño que la envuelve como un manto invisible.  
Un caserón apartado en la isla de Jersey no parece un lugar apropiado para tener dos niños; a pesar de sus bonitos exteriores. Las brumas perpetuas que lo rodean no lo convierten en un lugar seguro, y además las cortinas del caserón siempre están echadas; cuidadosamente echadas por la atenta madre de los dos niños. Un niño y una niña que sufren una extraña y mortal enfermedad de la piel. El  simple contacto con la luz del sol podría ser fatal. Así que toda la casa está en penumbras, acomodada a una oscuridad perenne y asfixiante con la que conviven a regañadientes. En tales condiciones no es de extrañar que la tensión pueda llegar a ser insoportable. No hay mayor miedo que el que se esconde tras una puerta cerrada, y si esa puerta es la de un viejo caserón aislado  esa sensación se multiplica  por mil. Más, cuando en la casa parecen haber otras presencias inquietantes.
Al más puro estilo Hitchcock, Amenábar firmaba en 2001 su tercera película, consagrándose como  director de éxito. La historia se vio algo ensombrecida  por otra película de fantasmas con final sorpresivo, El sexto sentido, pero Los otros tuvo una excelente recepción por parte del público y la crítica, alzándose con el premio a mejor película en los premios Goya, y obteniendo otros siete premios más.
El viejo caserón es en realidad el  Palacio de los Hornillos, en  Las Fraguas, Cantabria.




Cuando llega la oscuridad y el silencio todos duermen, pero no todos. Las horas nocturnas pasan para ti como una condena  y sólo puedes esperar que llegue la mañana para  olvidar por unas horas el insomnio que te consume poco a poco. Te sientes cansado, desesperado y entonces alguien  te ofrece una oportunidad única. Pasar una noche en una casa terrorífica y encantada  para llevar a cabo un experimento psicológico sobre la disfunción del sueño. Y que mejor escenario que esta extraña mansión, La casa de la colina, que tantas leyendas alberga tras sus muros. Una mansión gótica, recargada, tenebrosa y misteriosa, llena de recovecos oscuros, que te agravará el insomnio sin duda. Un escenario donde todo parece cobrar vida.
The Haunting, La guarida,  remake de una película de 1963 titulada igual y basada en la novela de Shirley Jackson, se estrenó con irregular suerte en 1999. La crítica la vapuleó en su momento y el público no se mostró demasiado entusiasmado con ella. Dirigida por Jan de Bont, entre sus  intérpretes se encontraban Liam Neelson, Lili Taylor, Owen Wilson y Catherine Zeta Jones. A destacar sus impresionantes decorados, con influencias góticas. Entre los inquietantes decorados sobresale el exótico salón rojo; la escalera central, presidida por el retrato de Crain; el gran salón, de 15 metros de altura, con unas grandiosas puertas de 6 metros; las siete puertas marroquíes; la enorme chimenea; los recargados dormitorios; la habitación circular con espejos; y, por supuesto, la  escalera de caracol de doble hélice, que produjo verdadero vértigo al actor Liam Neeson.
Para los exteriores se acudió a una casa señorial en Harlaxtan Manor, Lincolnshire, Inglaterra, que data de 1855.


Estate atento porque esto continuará…

17 de mayo de 2011

El salto del enamorado

En la zona denominada La Galga, actual municipio de Puntallana (La Palma), donde destacan sus imponentes riscos, vivió en otros tiempos un valiente y osado pastor. Este, quedó prendado de una hermosa joven que ignoraba todas sus pretensiones hacía ella. No obstante, el mancebo no cejaba en su empeño de cortejarla; y la bella dama mantenía una total indiferencia.
La hermosa joven agobiada por la constancia del pastor en conseguir su corazón, quiso probar su amor pidiéndole un imposible y así liberarse, de una vez por todas, de sus cortejos.
Para ello, le pidió que antes de ser su esposa, debía acercarse al precipicio y, apoyando sus manos en su lanza (vara con la que los pastores canarios sortean las dificultades orográficas), sorteara los abismos tres veces sin caer.
El valor y la destreza del amante quedaron patentes en los dos primeros saltos; pero, en el tercero, cuando se encomendó a su dama, falto ya de fuerzas, no se apoyó en tierra firme, despeñándose en las profundidades del barranco.
El amor le cegó y murió por conseguirlo. Su cuerpo nunca se encontró. Ella perdió la cordura y lloró todos los días que le restaron de vida.
Desde entonces, la gente del lugar para recordarlo, llama al risco El Salto del Enamorado.



Fuente:temascanarios.blogspot.com

14 de mayo de 2011

Estaba escrito...

Ya lo pronosticaron los Mayas, Nostradamus y otros profetas que anunciaban el final de la existencia para el 2012.
Aún no hemos llegado al 2012 y sin embargo el mundo ha llegado a su fin. No me refiero a la vida en el planeta sino al mundo… bloguero.
Dos días ha estado Blogger impidiéndonos el acceso a nuestras cuentas, además de borrar las entradas publicadas o programadas y los comentarios realizados desde el miércoles pasado, día 11.
Si tienes una cuenta en Blogger seguro que te suena el "Blogger no está actualmente disponible. Sentimos esta interrupción del servicio" como toda explicación. En mi caso ha sido aún peor, pues en lugar de aparecer este mensaje me salía otro, que decía algo así como que no tenía ninguna cuenta de Google y una serie de números y letras; un código cifrado que no sé si guardaba relación con alguna profecía de Nostradamus.
La verdad es que ya pensé que todo el trabajo de cinco años se había ido a la porra, y me asusté, pues muchas cosas, información, reseñas, críticas, diseños y escritos  no los he copiado y me llevaron tiempo y trabajo.
Mi blog es un pasatiempo entretenido, pero lo que ha pasado me ha hecho pensar lo dependientes que nos hemos vuelto de Internet y de las nuevas tecnologías. Aquí tenemos nuestro trabajo, nuestro ocio, y buena parte de nuestras relaciones sociales. Estamos enganchados a esto y cuando no lo tenemos parece que nos falte algo. Nos hemos acostumbrado a utilizar Internet para todo, y ya resulta imposible imaginarse estar sin la comodidad que resulta Internet en muchos sentidos.
Afortunadamente las cosas han vuelto a la normalidad. La explicación, un fallo en las labores de mantenimiento. Parece que las entradas borradas se han podido recuperar en algunos casos, y el caos que se vivió al final no lo fue tanto. Todo ha seguido rodando y los dos días sin blog muy pronto pasaran al olvido, de todas formas tampoco fue para tanto ¿no?












Sin embargo no puedo cerrar esta entrada sin mencionar un suceso mucho más importante y, por desgracia, más trágico. Se ha hablado bastante estos días de una profecía sobre un terremoto que destruiría la ciudad de Roma, y que tendría lugar el día 11 de mayo. Finalmente, como era de esperar, nada sucedió en Roma, aunque si hubo terremoto en Murcia, más concretamente en Lorca. De todas formas nadie hubiera podido predecir algo así, ni siquiera con los medios actuales. Estos fenómenos desgraciadamente aún escapan a nuestro control.
Mi apoyo a la ciudad de Lorca, mi deseo de que todo vuelva a la normalidad cuanto antes, y mi sentido pésame a los que perdieron a sus seres queridos en esta tragedia.

13 de mayo de 2011



La temible imagen del espectro que vaga por el mundo vestido con una tela blanca se popularizó en la Edad Media, pero los espíritus no siempre tuvieron este look; en las culturas antiguas, el alma de los muertos podía tomar otras formas. Fue a partir del siglo XIII cuando se generalizó la idea de que los fantasmas son reproducciones exactas del cuerpo en el entierro, hasta el punto de conservar el vestuario de ese momento. Así, la sábana del simpático Casper tiene su origen en los sudarios, lienzos de lino o algodón blanco con los que antiguamente se envolvían los cadáveres. Por su parte, las cadenas que arrastran los espíritus errantes simbolizan sus ataduras a la vida terrenal. Se creía que las tareas que el difunto había dejado pendientes le impedían encontrar descanso tras su muerte y le atrapaban entre este mundo y el otro.

10 de mayo de 2011

Extra cine




Caperucita roja ¿A quién tienes miedo?

Nueva versión del cuento clásico de "Caperucita Roja". En una aldea medieval atemorizada por la aparición de un hombre lobo, vive Valerie (Amanda Seyfried), una joven que está enamorada de un joven leñador huérfano.

A Catherine Hardwicke dirigir la primera película de la famosa saga Crepúsculo le ha marcado más de lo que parecía. Esta nueva versión del clásico cuento de Caperucita es un buen ejemplo de ello. No hay nada en ella que no recuerde a Crepúsculo: lánguidos actores protagonistas, misma atmósfera oscura, mismo trío amoroso; aunque dudo mucho que consiga sus cifras en taquilla y mucho menos ser considerada un fenómeno de masas como lo fue la saga Crepúsculo. De todas formas se nota el esfuerzo que ha puesta la directora de la película en calcar la historia; seguramente con la idea de repetir el éxito.
Todo comienza con Valerie y Peter. Desde ese primer momento ya vemos que esta caperucita roja no es tan tierna e inocente como la que inmortalizó Perrault y los hermanos Grimm. Valerie está enamorada de Peter, un leñador de muy buen ver, y ambos están planeando fugarse juntos. Pero la noticia del asesinato de su hermana a manos del hombre lobo que atemoriza la aldea  cambia sus planes.
En este momento entra en escena el padre Solomon, un famoso cazador de hombres lobo que mediante dudosas técnicas tratará de dar caza  a la bestia. En este momento todos los habitantes de la aldea pasan a ser sospechosos, ya que durante el día adopta forma humana. Valerie no tardará en descubrir que mantiene un vínculo especial con la bestia.
Sinceramente, bonita forma de cargarse un clásico. Un verdadero desastre. Los actores no pueden estar peor, sosos, planos e inexpresivos, sin chispa ni carisma. La fotografía es demasiado oscura,  aunque los escenarios sí me gustaron, sobre todo la casita de la abuela. Pero no tiene sentido del  ritmo, no consigue enganchar, no hay conexión entre las escenas, es un batiburrillo de cosas y géneros, ni de amor, ni de misterio, ni de terror, aunque toca todos los palos y no termina de definirse.  Una película sin gracia, sin pizca de ingenio y talante.  No deja  huella, ni para bien, ni para mal. Se olvida fácilmente. 3



Más allá de la vida

“Más allá de la vida” cuenta la historia de tres personas que están obsesionadas por la mortalidad de formas diferentes. Matt Damon interpreta el personaje de George, un obrero que tiene una conexión especial con la vida después de la muerte. En el otro lado del mundo, Marie, una periodista francesa, tiene una experiencia cercana a la muerte que sacude su concepto sobre la realidad. Y cuando Marcus, un escolar londinense, pierde a la persona que estaba más cercana a él, necesita desesperadamente respuestas. Mientras cada uno de ellos busca la verdad, sus vidas se cruzan, cambiando para siempre por lo que creen que podría —o debería— existir en el más allá.


Cuando una película consigue trasmitirme algo, más si ese algo es fuerte e intenso, gana puntos. Cuando terminé de ver Más allá de la vida me quedó una sensación extraña, un regusto amargo. He de reconocer que como película tiene sus fallos; el ritmo es algo lento, no es de esas películas rotundas, puede resultar aburrida en algunos tramos, pero en general me gustó. Me gustó porque hubo momentos en que me sentí parte de lo que veía, participe de lo que les ocurría a sus protagonistas. Me emocioné con algunas de sus historias, sobre todo con la de los gemelos, ya que al tener una hermana gemela sentí mucha más afinidad por ellos, y también porque es la historia que más me enganchó y yo diría que la mejor desarrollada de todas las que se muestran en la película. 
Puede que no sea el mejor trabajo de Clint Eastwood como director, pero es una historia con alma, mostrada con una serenidad y sobriedad que se agradece. Aunque  se venda  como una película con tintes paranormales en realidad es una película de amor, y también de soledad y vacíos; de los que quedan cuando se pierde a alguien muy querido y no se encuentra consuelo. Y de otros vacíos que surgen cuando  se ha estado cara a cara con la muerte y se  ha salido indemne, aunque no del todo, de la lucha.
Todos nos hemos preguntado alguna vez, a veces con esperanza, a veces con amargura,  si hay algo más allá de la vida; si tras ese túnel que dicen se ve al final de este viaje hay algo más que la nada; si existe un cielo en donde nos esperan las personas que hemos amado en vida, o  si es posible contactar con ellos. Quizás en estos tiempos acelerados y escépticos, donde sobra todo lo que no es material y de consumo rápido, nada de esto interese realmente. En realidad Eastwood tampoco lo plantea de una manera activa. El foco se centra en las personas de carne y hueso, en como afrontan su perdida, sus miedos y sus dones; como es el caso del protagonista, que más que  poseer un don lo suyo parece una maldición. Es una película de sentimientos, envuelta en una bonita fotografía que destila el aroma de los sueños, por sus sombras adormecidas, sus luces tenues, y  sus escenarios en penumbras.
En definitiva, una película interesante aunque algo monótona. Me gustó el mensaje que trasmite; esa necesidad de aferrarnos a algo cuando el ritmo de la vida es tan rápido que sentimos vértigo, el descubrir que ese algo son las personas que amamos o que empezamos  a amar. 6.5




Soy el número cuatro

John es un adolescente extraterrestre que intenta ocultarse de los despiadados enemigos que han sido enviados para destruirlo. Cambiando constantemente de identidad, mudándose de una ciudad a otra bajo la supervisión de su guardián, Henri, John es siempre “el chico nuevo” del lugar, sin vínculos con el pasado. Pero ahora la pequeña Ohio se ha convertido en su hogar, y John deberá enfrentarse a nuevos hechos inesperados que le cambiarán la vida: su primer amor, el descubrimiento de poderosas y nuevas habilidades, y una conexión especial con aquellos que comparten su increíble destino.

Más arriba hablaba de Caperucita y de su parecido con Crepúsculo. Ambas películas fueron dirigidas por la misma directora, ambas películas giran en torno a un triangulo amoroso y ambas películas van dirigidas al público adolescente. A esas dos películas hay que añadir esta, Soy el número cuatro; adaptación cinematográfica de otra saga juvenil firmada por Pittacus Lore (pseudónimo de James Frey y Jobie Hughes); otra de tantas sagas juveniles que han surgido a la sombra del éxito de Crepúsculo y Stephanie Meyer.
Así que naturalmente esta es una película destinada al público adolescente menos exigente.
No es que tenga nada en contra de estos productos de los que en un tiempo fui consumidora, pero naturalmente el tiempo pasa y una se vuelve más exigente. Seguramente en otro tiempo hubiera disfrutado medianamente de una historia con estos elementos, pero me temo que me he vuelto más rigurosa con los años y esta película me ha dejado fría. La historia es convencional, los personajes están poco elaborados, y el guión es regular. Si tiene algún atractivo ese es el físico de sus protagonistas, guapísimos todos ellos, y las escenas de acción, que son lo más logrado de la película. Pero hay demasiados momentos intranscendentes, en los que no pasa nada destacable, como para considerarla realmente entretenida. Se nota que se ha hecho pensando en las posibles continuaciones y se ha sacrificado la historia a favor de los efectos especiales.
Los productores de la película son Michael Bay y Steven Spielberg; del primero han tomado prestado la espectacularidad de sus escenas de acción, y del segundo, quizás le han rendido homenaje en su primera escena, en la que dos chicos se meten al mar de noche y hay algo que les acecha en el agua. Pero no te engañes, a pesar del nombre de Spielberg, esta es una película “desustanciada” y monótona más parecida a un capítulo de Smallville, del que su director DJ Caruso dirigió algunos capítulos, que a verdadero cine de acción. 4



A tres metros sobre el cielo

Un drama romántico adolescente que narra la historia de dos jóvenes que pertenecen a mundos opuestos. Es la crónica de una relación improbable, casi imposible, pero inevitable, que terminará arrastrando a la pareja a un frenético viaje iniciático en donde juntos descubrirán el primer gran amor. Ella es una chica de clase media-alta que está educada en la bondad, en la inocencia y en las normas. Él es un chico rebelde, impulsivo, inconsciente, aficionado al riesgo y al peligro, enzarzado en un sinfín de peleas y carreras ilegales de motos, al límite del sentido común.

No suelo ver cine español, no por nada, simplemente es que la mayoría de las veces no me llama la atención lo que ofrecen. Así que fue casualidad que la viera; una de mis hermanas la descargó y me la puso.
Intento hacer memoria, han  pasado  unas semanas desde que la vi y no la tengo muy fresca. Pero si recuerdo que me sorprendió la violencia y chulería del chico, y también la sosería de la chica protagonista.  Mario Casas y María Valverde; los jóvenes de moda del cine español. Igualmente me llamó la atención el guión, adaptación de una novela de Federico Moccia. No sé si se habrán desviado mucho o poco de la novela, pero si es tal como se muestra en la película no hay duda de que es horrible; parece escrito por un adolescente. Además que la trama es  bastante infantil, llena de situaciones absurdas y machistas.
En la película el chico todo lo soluciona a trompazo limpio. No se le pasa por la cabeza razonar, meditar, contar hasta diez, no, él a puñetazo limpio. Sí, vale que los malos tienen su morbo y todo lo que se quiera, pero a mi un personaje como este me repele, me es imposible sentir empatía por él y mucho menos encontrarlo atractivo. Parece que los valores que promulga esta peli son cuanto más chulito seas mejor, y que nadie te chiste, aunque seas tú el que haya empezado el jaleo y vayas por ahí destrozando coches a palos. Y me preocupa que alguien, como he leído por ahí, pueda encontrar bonita una historia como esta. Quiero pensar que será cosa de la edad, que la adolescencia es una cosa muy mala, porque sino malo, malo.
Es una película bastante penosa. La actriz principal hace un papel horrible, un verdadero suplicio escucharla con esa vocecita monótona y pava, y además  es un personaje totalmente plano, insustancial y hueco. El chico sólo luce cuerpo, lo único destacable del personaje, porque realmente las motivaciones que tiene el personaje para ser un macarra son de los más absurdo que he visto en mucho tiempo. Horrible sin más, y lo peor es que un producto como este, tan sumamente pésimo, haya sido una de las películas españolas más taquilleras. 2


8 de mayo de 2011



Según una leyenda, durante el sitio de Troya los griegos se aburrían tanto que uno de ellos, Palámedes, hijo del rey de Eubea, acabó inventando este juego.
También se ha querido ver en el Disco de Phaistos, una pieza de 2000 a. C. hallada en Creta en 1908 en la que hay grabada una espiral con casillas y grandes aves, un antecesor remoto del juego. Una versión más fundamentada afirma que éste nació en Florencia, en la corte de los Médicis, de donde pasó a la de Felipe II. Allí tuvo tanto éxito que se convirtió en un regalo de nobles.





El disco de Festo o Phaistos fue descubierto el 15 de julio de 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier. Actualmente se encuentra en el museo de Herakleion en Creta (Grecia). Está datado entre 1850 y 1650 a. C.


El juego de la Oca y el Camino de Santiago



Existe una teoría que atribuye su invención a la Orden de Los Templarios, creada en 1118 en Jerusalén por los cruzados europeos. Esta versión se mezcla con leyendas de los peregrinos que venían de Roma por el Camino de Santiago de Compostela, pasando la noche en posadas y monasterios representados en las casillas donde quizás se encontraban las claves para iniciados en la oscura y enigmática filosofía de esta misteriosa orden. Así, los puentes se consideran símbolos de transición, de cambio, y se corresponderían con algunos de los principales puentes que encontramos en la ruta jacobea. Y la casilla de la muerte representaría a Santiago de Compostela;  donde el peregrino abandonaría su vida anterior en busca de la transmutación definitiva que se produce en la última casilla, la que se ubica en las costas gallegas, en el Finis Terrae.

7 de mayo de 2011

Andrew Allen



Aunque empieza a ser conocido, sobre todo en Inglaterra, me ha costado encontrar información en español de este joven cantante. Es canadiense, extrovertido y tiene un sentido del humor bastante contagioso. Escribe sus propias canciones, las cuales expresan muy bien estas cualidades. En junio del 2010 publicó Loving yo tonight, que tuvo muy buena acogida. Tiene un sólo disco en el mercado pero ha ganado varios premios, y sobre todo se ha ganado el corazón del público gracias a canciones como Amazing, que sonó en la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2010.

 

MusicPlaylist

5 de mayo de 2011



Socotra o Socotora  es un pequeño archipiélago formado por cuatro islas en el océano Índico, frente a las costas del Cuerno de África, a 250 km al este del cabo Guardafui y a unos 350 km al sureste de las costas de Yemen, país al que pertenece pese a su proximidad a Somalia, que hasta la creación de la República Popular de Yemen del Sur en 1969 administró Socotra en nombre del Sultanato de Mahra y Socotra o el Sultanato de Qishn. Actualmente Socotra pertenece a la provincia yemení del Hadramawt.




Socotra  es una de las islas más exóticas del planeta.  Desde que, diez  millones de años atrás,  se desgajara del cuerno de África, es como si el tiempo no contara, manteniendo un eterno aislamiento con sus vecinos continentales.




La evolución de las plantas y animales ha tenido un desarrollo particular; sus extraños árboles  recuerdan a la flora descrita por Julio Verne en Viaje al centro de la tierra.






La isla Socotra tiene 130 kilómetros de extensión a lo largo y 35 kilómetros a lo ancho, con  clima  tropical.  




La formación vegetal más sorprendente de la isla se encuentra en los acantilados, al pie de las montañas. La vegetación allí está dominada visualmente por el árbol de pepino, Dendrosicyos socotrana, una subclase particular de la rosa del desierto, Adenium obesum subsp. socotranum y Euphorbia arbuscula.





Más arriba, en las montañas, domina la dragonera de Socotra o árbol de la sangre del dragón (Dracaena cinnabari), con una copa en forma de paraguas. Su resina, la sangre del Dragón, se utiliza como tinte desde la antigüedad. También se encuentra en el archipiélago la Dorstenia gigas, una Moraceae pachycaule.




Cuando Alejandro Magno dio orden de conquistarlas ya eran un fósil viviente. Hoy, este lugar irreal, el de mayor endemismo biológico de Oriente Medio, fascina a zoólogos y botánicos.
En las islas de Socotra también pueden apreciarse otro tipo de entornos naturales, y un buen ejemplo de ello son las dunas de Bedhula.




La isla fue proclamada  patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO en julio de 2008,  y desde entonces se han sumado esfuerzos de la Unión Europea y la Organización Internacional de Protección del Medio Ambiente para conservar la riqueza particular de Socotra.

3 de mayo de 2011





La afición por mascar cosas nos viene de lejos: los griegos ya le sacaban el jugo a las plantas; mascando la savia de abeto solidificada descubrieron que era una magnifica forma de calmar la sed, gracias a la excitación que producía en las glándulas salivales. Con estos antecedentes no es de extrañar que el chicle pareciera predestinado a aparecer con el tiempo.
Su desarrollo industrial comenzó en EEUU a finales del siglo XIX, cuando el general Antonio López de Santa Anna, vencedor de la batalla de El Álamo, ofreció una tonelada de resina de caucho a un antiguo fotógrafo, Mr. Adams; éste quiso usarlo para fabricar neumáticos, pero fracasó. Hasta que un día vio a una niña masticar parafina. Adams mezcló resina con parafina y obtuvo como resultado un producto masticable con el que podían hacerse, además, globos. Eso sí, era insípido. Hubo que esperar a 1880 para que la menta se le incorporara como sabor.





La base del chicle o goma de mascar era una resina de un tipo de árbol originario de las zonas tropicales de centro América (en la península del Yucatán y en el norte de Guatemala), conocido como Zapotillo o Chico Zapote. De aquí se obtuvo la primera versión del chicle. Esta nueva materia tenía dos propiedades muy importantes: mayor elasticidad y gran capacidad para retener el sabor, lo que permitió que salieran al mercado chicles con sabores diferentes (fresa, regaliz, menta,...).





En 1869 Adams solicitó la patente necesaria para su comercialización, y dos años después los Chiclets Adams ya estaban a la venta bajo la siguiente denominación: Adams´ New York Gum No.1 ¡Muerde y estira!




Un dentista de Ohio usó la goma para crear un producto gomoso para ejercitar la mandíbula y estimular las encías. William F. Semple fue premiado por su trabajo con la primera patente para fabricar chicle en diciembre de 1869; el chewinggum, que a partir del comienzo del Siglo XX se fabricó en forma industrial.

Ya los antiguos griegos masticaban resinas de un árbol: en su caso se llamaba mastic.

En 1928 se fabricó la primera goma capaz de hacer las populares pompas.



Mascar chicle era una práctica muy común en los soldados de la SGM: se introdujo en Europa por los norteamericanos, que alegaban que masticar chicle les ayudaba a controlar la ansiedad y a reducir el estrés propio de la guerra.

A mediados del siglo pasado se sustituyó la resina vegetal como componente principal de la goma de mascar por otros productos sintéticos (derivados del petróleo), debido a que esto abarataba los costes de producción.

Hace unos años se encontró en Suecia el que se cree el chicle más antiguo del que se tiene constancia: se trata de un trozo de resina de abedul, con 9000 años de antigüedad, en el que se puede observar la marca de los dientes de un individuo de la Edad de Piedra.

La compañía de chicles Wrigley's llevó a cabo una de las campañas mediáticas más potentes que se recuerdan enviando por correo tres tabletas de chicle a cada persona que apareciese en la guía de teléfonos de EE.UU convirtíendose así durante mucho tiempo en el primer vendedor del país.




Hoy en día la infinidad de tipos, marcas y sabores de chicles son incontables, así como sus consumidores. Sólo en España se calcula que se consume medio kilo de chicle al año por persona dando lugar a un volumen de ventas que según estudios realizados en el año 1997 mueve unos 175 millones de Euros.




A pesar de la creencia popular, los chicles no tardan siete años en digerirse. Esta es otra leyenda urbana; normalmente un chicle pasa a través del tracto digestivo sin causar daño y es eliminado tan rápido como cualquier otro alimento. Es más, los chicles pueden favorecer el tránsito intestinal, gracias a que el sorbitol, usado como edulcorante, puede actuar como laxante.



El Gum Wall

Si a cualquiera nos dijesen que eso de pegar chicles en los sitios puede convertirse en arte, no lo creeríamos. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado de pequeños y no tan pequeños un chicle debajo de la mesa en el colegio o instituto? ¿Cuántas veces andando por la calle tranquilamente, de repente un chicle se cruza en nuestro camino y tenemos que convivir con él hasta llegar a casa para poder quitarlo con fuerza y constancia (y aún así nunca desaparecen sus restos)?
Lo del chicle convertido en arte es una casualidad del destino, además de estar vinculado a una tradición. A lo largo de 17 años, en Post Alley, Seattle, existe un muro que se ha ido llenando de chicles durante todo este tiempo y ha conformado un colorido y bonito mural, al que se ha dado en llamar “gum wall”. Así que ya sabes, si pasas por allí alguna vez, no olvides llevar chicles de colores y contribuye a esta obra. (Fuente: Taringa.net)



El muro comenzó a llenarse de gomas de mascar a principios de los 90, cuando largas colas de espectadores en busca de tickets del teatro se estacionaban en su frente. Irritados por la espera, comenzaron a pegar sus chicles a modo de protesta. Luego utilizaron las gomas para pegar monedas, pero con el tiempo la tradición de las monedas desapareció y se mantuvo la insólita costumbre de  visitar y dejar huella de la visita en la pared.
Al principio, el personal del teatro se encargaba de despegar los chicles después de cada función, pero la práctica se había vuelto costumbre y en 1999 dejaron de hacerlo; el Gum Wall  se había convertido en una atracción turística.


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