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19 de diciembre de 2009


No es extraño ver en plena época navideña ramas de muérdago adornando puertas y ventanas, o colgando en el techo. Aunque en España no existe tanta tradición, en otros lugares de Europa y América, esta planta es considerada como 'símbolo' de la buena suerte, sobre todo en unas fechas festivas tan especiales.
Una de las características más peculiares del muérdago es su capacidad para enraizar sobre el tejido vivo de otras plantas y no sobre la tierra. Sus bayas, primero verdes y blancas, al madurar contienen una sustancia gelatinosa con la que se pegan a los troncos, para luego germinar y echar raíces.
Crece preferentemente en las ramas de encinas, pinos, manzanos y robles, en lo que a simple vista parece una madeja de tallos en forma de pelota, y se alimenta de la savia de éstos, de ahí su carácter parasitario.

Tradición histórica

Desde tiempos ancestrales, el muérdago ha sido considerado una planta sagrada, asociada a la fertilidad (debido a su permanente color verde), y que, además, trae muy buena suerte.
La tradición navideña dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si se trata de una pareja, será obsequiada con el don de la fertilidad.
Los antiguos druidas la utilizaban para preparar diversas pociones mágicas. Estos magos celebraban en las fiestas del solsticio de invierno una especial ceremonia para recoger el muérdago. La utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción y hasta para hacerse invisibles. Además, su nombre es de origen celta y significa "curalotodo".
La mitología afirma que esta planta nace cuando cae un rayo sobre el árbol, convirtiéndose así en símbolo de unión entre la tierra y el cielo.
Actualmente es conocida, como la "la planta de la suerte".

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables; una francesa nos relata que en su origen esta planta era un árbol pero habiendo sido utilizada para construir la cruz donde Jesucristo sufrió su martirio y muerte, Dios la condenó a no obtener jamás un lugar en la tierra y a tener que depositar sus raíces sobre otros árboles.
La leyenda del beso debajo del muérdago nos llega de mano del dios de la paz, Balder, este fue herido y muerto por una flecha de muérdago, esto entristeció mucho al resto de los dioses, que conmovidos por los llantos de la amada de Balder, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por ello, en tributo a esta pasión sin fin, Balder ordenó que cada vez que una pareja enamorada pasase por debajo de una rama de muérdago, se besasen para perpetuar su amor.

El rito de cortar el muérdago

Por supuesto, esta especie se puede comprar ya cortada, en mercadillos navideños. A menudo forma parte de pequeños ramos con otras plantas verdes, y casi siempre con bayas. En la antigüedad, el rito de cortar el muérdago era respetuoso y complejo.
El más valioso, el mejor, era el que crecía en los robles. La tradición decía que había que pedir permiso a la planta antes de cortarla y que, quien no lo hiciera con la debida reverencia, sufriría todo tipo de males. Además, era obligado hacerlo cuando la luna tenía seis días, de un solo corte y evitando que cayera al suelo.

Propiedades medicinales

El muérdago tiene beneficiosas cualidades antiespasmódicas y tranquilizantes, por eso se ha considerado muy útil contra la epilepsia, los vértigos y las convulsiones. También alivia el lumbago o la ciática.
Como muchas plantas, puede ser tóxico en grandes cantidades. Su uso debe ser externo, normalmente se aplica con compresas. Debido a sus propiedades homeostáticas, detiene las hemorragias si se pone sobre la zona afectada.


16 de diciembre de 2009

Bellamy Wright

Nadie hubiera podido imaginar que aquella chica desgarbada sin encantos aparentes era la reina del Red House, uno de los clubs de jazz más influyentes al oeste de Nueva Orleans.

Se llamaba Bellamy Wright pero nadie la llamaba así. No tenía familia. No conoció a su padre y su madre murió cuando ella tenía siete años. Durante un tiempo recorrió distintos orfanatos hasta que Ethel, su abuela materna, la encontró. Ethel la acogió en la pequeña casa familiar de un dormitorio, ilusionada de tenerla al fin consigo. A pesar de la pobreza en la que vivían, Bellamy fue muy feliz. Una felicidad que se esfumó cuando su tío Ed se mudó con ellas.

Su tío, alcohólico y drogadicto, le propinaba palizas diarias sin que su abuela, que estaba casi ciega y tenía dificultades para moverse, pudiera hacer nada para defenderla. Bellamy, amedrentada por el carácter inestable e iracundo de su tío, soportó los malos tratos sin rechistar; hasta que la situación se volvió insoportable. Un día, de madrugada, con un esguince en un pie y dos costillas rotas, Bellamy huyó.

No fue muy lejos. Durante meses deambuló por las sucias calles del suburbio de Laplace sobreviviendo gracias a la caridad o a lo que conseguía robar. Por fortuna Big Wilson se cruzó en su camino.
Los años en orfanatos y las palizas constantes habían hecho de Bellamy Wright una criatura retraída y asustadiza. Su constitución, delgada y de baja estatura, a pesar de sus doce años cumplidos, su timidez enfermiza, impresionaron vivamente a Big. Como un animal maltratado Bellamy huía de todo contacto. Sus ojos negros e inmensos irradiaban desconfianza pero también inteligencia. Había un halo en tornó a ella que atraía las miradas a pesar de su fealdad.

A Bellamy no le gustaba Big. Su cara agujereada le causaba un profundo rechazo, al igual que su complexión titánica. A Big tampoco le gustaba Bellamy. La consideraba inferior, le asustaba su silencio, sus ojos enormes e insoldables. No comprendía a aquel ser apocado pero se sentía identificado con ella. Él también había salido de la calle, y como ella estaba solo en el mundo.

Bellamy comprendió que podía considerarse afortunada, pues nadie haría nada parecido por ella. Lo que le ofrecía Big no era el paraíso, iba a tener que trabajar como una esclava en las cocinas del Red House, pero no le asustaba el trabajo, y se alegraba enormemente de que aquel gigante no la encontrara atractiva. Sabía que podía estar segura a su lado.

Y así fue como Big Wilson le procuró un cobijo, comida y sus primeros zapatos.

Como Bellamy nunca había tenido zapatos no conseguía hacerse a ellos; le apretaban, le incomodaban y siempre que podía se descalzaba porque así se sentía más libre. Así que todo el mundo empezó a llamarla “Sin zapatos” porque era más fácil de recordar que su nombre original. En las cocinas del Red House conoció a Annie Mae, la cocinera, que rápidamente se convirtió en una madre de adopción y fue la primera que se dio cuenta de su don.

Bellamy tenía una prodigiosa voz. Cuando ella cantaba no existía nada más. Nada importaba, porque aquella voz lo llenaba todo. Cuando Bellamy cantaba era el ser más hermoso de la tierra. Un día Big la escuchó y vio la oportunidad de negocio que se le presentaba.

La chiquilla no era gran cosa, nadie que la hubiera visto hubiera dado un centavo por ella, pero aquella poderosa voz compensaba con creces su aspecto insignificante.
Sobre el escenario, a contra luz, Bellamy se transformaba. Si bajo las tablas era una muchacha timorata, inexperta, y poco agraciada, sobre el escenario nadie podía igualar su elegancia, su sensibilidad, su pasión.

Y así fue como a los quince años Bellamy encontró su vocación.

Cada noche en el Red House ella cantaba y soñaba con convertirse en una artista de renombre. De noche Bellamy era la reina, de día seguía siendo la misma limpia cenizas, sin amor, sin familia y sin educación. Sólo en el escenario se sentía querida e importante, y aunque en un principio eso le bastaba, con el paso del tiempo no fue suficiente. Sentía que se derramaba, que le faltaba algo; algo que ni siquiera su música conseguía llenar del todo.

Un día alguien dispuesto a ayudarle a salir del ghetto la oyó. Nadie le había regalado los oídos nunca, y aquellos elogios le hicieron perder la cabeza.

Aquel hombre le ofrecía todo, y Big Wilson presenció con impotencia como la alejaba de él.

Él estaba habituado a vivir sin afecto, y pensaba que ella también podría acostumbrarse. Aunque había llegado a apreciarla nunca se lo dijo. Big sentía que bastaba con sus atenciones; tenía comida y un techo. La había sacado de la pobreza aunque nunca le diera grandes cosas. Pero no era suficiente, se había olvidado de lo más importante, de los abrazos, del amor, de la comprensión, de la amistad.

Y aquella era la última noche para los dos. Bellamy iba a cantar en el Red House por última vez y nadie quería perdérselo.

La oscura y calurosa sala estaba repleta. El humo de los cigarros ascendía al techo. El murmullo ensordecedor de cientos de personas flameaba en el ambiente como una ola. Una ola que cesó cuando ella salió al escenario. A contra luz, siempre a contra luz. Una trompeta rompió el silencio al que se le unieron un piano y un saxofón. Entonces su voz surgió, poderosa, espesa, elevando la temperatura ambiente. Nadie hubiera dado un centavo por aquella chica fea y apocada, pero cuando Bellamy cantaba nadie podía dejar de mirarla, de maravillarse con su increíble voz.

Desde un rincón en penumbras Big la escuchó con lágrimas en los ojos. No tenía derecho, se dijo, a privarla de la vida de comodidad que iba a encontrar en Nueva York. No podía hacerlo aunque se rompiera en mil pedazos. Ella tenía derecho a ser amada por una vez, a sentir el amor que él le había negado y que tanto había rechazado temeroso de sus propios sentimientos. Había perdido la oportunidad.

De un trago apuró su vaso de whisky. Aquella noche necesitaba olvidar.

13 de diciembre de 2009


Una tradición unida a la llegada de la navidad es la decoración del Árbol de Navidad. Lo ponemos cada año, lo adornamos con luces, cintas, bolas, muñecos… pero seguro que pocos saben por qué lo hacemos realmente, qué simbología y qué significado tiene el árbol. No es un elemento que se utilice aleatoriamente sino que tiene su razón de ser dentro de la tradición cristiana.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa observaron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y de la fertilidad adornando un árbol perenne en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Según la creencia de aquellos pueblos el árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil. En su copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses), el Valhalla (palacio de Odín) y en las raíces más profunda estaba Helheim (el rey de los muertos).

Cuando, años después, se produjo la evangelización de esos pueblos los cristianos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, uniéndolo así íntimamente a nuestra Navidad pero con un significado diferentes. Fue San Bonifacio, evangelizador de Alemania, quién cortó un árbol que representaba al Yggdrasil y lo sustituyó por un pino. Al ser también de origen perenne simbolizaba la naturaleza eterna de Dios y el amor hacia él. Como adornos eligió manzanas y velas. Las manzanas simbolizando el pecado original y la tentacion, y las velas representando a Jesucristo como luz del mundo. Como es evidente, con el paso del tiempo las manzanas y las velas se sustituyeron por otro tipo de decoración, pero la luz se mantiene a través de las pequeñas bombillas de colores, y la forma redondeada de los adornos nos hace recordar la manzana original. Aún así el color de cada esfera también tiene un significado:

- azul: oraciones de reconciliación

- plata: las de agradecimiento

- oro: alabanza

- rojo: las de petición

La estrella en la punta del pino representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Y recordando a la estrella de Belén.
Más tarde se agregó la tradición de poner regalos bajo el árbol para que los niños lo encontrasen. El árbol de Navidad recuerda al árbol de Paraíso cuyos frutos comieron Adán y Eva y de donde vino el pecado original. Por ello recuerda que Jesucristo llegó para ser el Mesías y salvar a todos los humanos del pecado original, para la reconciliación.
La naturaleza perenne del árbol (suele ser una conífera) representa también la Vida o la vida eterna. Su forma triangular representa a la Santísima Trinidad.

12 de diciembre de 2009

Daniel Merriweather



El primer álbum discográfico de este australiano de 27 años aficionado al R&B, titulado Love and War, fue lanzado oficialmente en junio de 2009, alcanzando el segundo puesto entre los discos mas vendidos en Gran Bretaña. El álbum fue precedido por el exitoso sencillo "Change" y "Red", ambos alcanzando los primeros puestos de los más sonados.
Entre sus mayores influencias musicales se encuentran artistas como Stevie Wonder, Prince, Jeff Buckley y Herbie Hancock.





10 de diciembre de 2009

Cuenta la leyenda que a comienzos del siglo XIX vivía en Londres un grabador llamado Boerner que, aunque era un reconocido hombre de ingenio, disfrutaba de su soledad lejos de todo el mundo, sobre todo en las fiestas navideñas.
Esta actitud no siempre era comprendida por sus familiares y amigos, que insistían en invitarle en Navidad y Año Nuevo. Incapaz de librarse de tan solicitas peticiones, Boerner tuvo entonces una idea de la que jamás imaginaría sus consecuencias. Y así fue como el primero de enero de 1812, sus parientes y amigos recibieron una sorprendente carta. Dentro había una tarjeta en la que estaba dibujado el propio Boerner en actitud de salir de su casa pero con la capa atrapada en la puerta, que se había cerrado a su espalda. Debajo del grabado había escrito lo siguiente:

Esta es la razón por la que no puedo visitarte este Año Nuevo.

La misiva hizo tanta gracia que el ingenioso Boerner fue disculpado.


No obstante, la reconocida como primera tarjeta navideña no se conoció hasta años más tarde. La propuso el londinense sir Henry Cole en el año 1848. Este caballero, propulsor del arte y la cultura, encargó al pintor John Callcot Harley –autor del “Espiritu de la religión”, que se encuentra en la cámara de los Lores– que grabara en una tarjeta motivos navideños. El artista dibujó tres escenas rodeadas con un marco de hiedra. La del centro presentaba a una numerosa familia de clase media reunida junto a una mesa sobre la que había abundantes alimentos.


Alegando que incitaba a la gula, algunos sectores influyentes criticaron la tarjeta. Una crónica de la época llegó a decir lo siguiente:

“No hay más que contemplar los rostros llenos de satisfacción de aquella familia y los ojos brillantes en los que se refleja la embriaguez de la bebida”

Inmediatamente se encargaron nuevas tarjetas, reemplazando las imágenes de Harsley por otras que mostraban a la Virgen y a Jesús, la mayoría de artistas famosos como Rafael, Fray Angélico o Botticelli.
En 1893 la costumbre recibió la confirmación real cuando la Reina Victoria encargó 1.000 tarjetas a una imprenta británica.
La costumbre de enviarlas en fechas señaladas se ha extendido hasta nuestros días.


Una pequeña muestra de postales navideñas de otros tiempos:






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4 de diciembre de 2009


Entre el 4 y el 9 de diciembre de 1952 una densa niebla cubrió los cielos de Londres y una masa de materias tóxicas permaneció sobre el ancho valle del Támesis durante cinco días. Esto ocasionó una catástrofe de magnitud sin precedentes. Los hospitales no daban abasto para recibir y tratar a los intoxicados. Los casos más comunes eran la dificultad para respirar y la cianosis, caracterizada por la coloración azul de la piel, que se produce por escasez de oxígeno en la sangre. El aire envenenado causó 4000 muertes en Londres y sus alrededores y la mayoría de las víctimas fueron niños y ancianos.
Dos cables fechados en Londres el día 8 daban cuenta de la situación en los siguientes términos:

"La peor niebla en la historia de Londres paralizó los servicios vitales de la ciudad y la vida normal de la capital hoy, dando perfecta protección a los ladrones y otros maleantes.
Hombres portando antorchas y reflectores dirigen los camiones y ambulancia a través de las calles.
Once de los más valiosos ejemplares vacunos de Gran Bretaña perecieron sin que pudiera hacerse nada por salvarlos de la asfixia causada por la niebla que cubre toda la capital. Otros 40 ejemplares de la exposición ganadera de Smithfield se encuentran tan afectados que existen pocas esperanzas de que puedan salvarse.
Los veterinarios han tratado de aliviarlos cubriéndoles los belfos con paños empañados con agua y whisky o con cocimientos de eucaliptos para facilitarles la respiración. También se les ha aplicado penicilina".


Curiosamente la noticia no hablaba de las víctimas humanas provocadas por la catástrofe, pero lo cierto es que en un comienzo no se sabía con certeza que era lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, a raíz de este primer episodio acontecido en Londres, el Parlamento Británico aprobó la Clean Air Act en 1956 que se convirtió en la primera ley europea que combatió este fenómeno.
Pero el mismo año de aprobación de la ley, la capital inglesa fue nuevamente azotada por una espesa niebla mortal y en cuatro días perecieron 1.000 personas. Un incidente similar se produjo en diciembre de 1962, muriendo más de 700 personas. Por entonces y de acuerdo a lo legislado en 1956 ya estaba en marcha un programa especial de defensa contra tales contingencias, por el cual se advertía a los enfermos de los pulmones y el corazón que se quedasen en casa.
Pero quizá el primer caso de niebla asesina del que se tiene constancia se produjo en 1880, causando la muerte a 2.200 londinenses. La causa fue la combinación del humo del carbón de las calefacciones y de la industria, para formar una nube toxica de dióxido de azufre y partículas de combustión llevadas por el aire. También hay documentada una niebla asesina en 1948 en la pequeña localidad de Denora (Pennsylvania, Estados Unidos), que acabo con la vida de 50 personas.

1 de diciembre de 2009

La luz en el ocaso



Nada existe más largo que los días ingratos
cuando caen los copos de los años nevosos;
el hastío, que es fruto de la triste desgana,
toma las proporciones de una cosa inmortal.


Charles Baudelaire.

Aquella mañana primaveral de finales de mayo Darío Castro se levantó de un humor extraño. No desayunó, y se encerró en su despacho del que no salió hasta bien entrada la tarde.
Había oscurecido cuando —totalmente convencido de la decisión que había tomado— realizó la llamada de teléfono más importante de su vida.
Su secretario Eduardo no tardó en llegar, a pesar de la hora intempestiva. Darío lo recibió en la biblioteca, donde había esparcido ante sí cartas, libros y viejas fotografías.
—Es el momento —le anunció.
—¿No hay marcha atrás?
—No.
El secretario, con la mirada ensombrecida, se acercó hasta él.
—Les he citado para mañana a las diez, como me pidió —dijo en voz baja, luchando contra la tristeza que empezaba a enredarse en su garganta.
El viejo no dijo nada y siguió revisando el montón de cartas amarillentas que tenía sobre la mesa con su habitual semblante serio.
A las diez de la mañana llegaron puntuales dos de los tres invitados que estaban citados. Eduardo los hizo pasar al despacho.
Mucho más tarde apareció el tercero.
—Ha llegado —anunció el secretario, interrumpiéndolos— Está en el jardín. No quiere entrar.
—Tan testarudo como siempre —se lamentó Darío—. Bueno… si Mahoma no va a la montaña, la montaña ha de ir a Mahoma. —exclamó poniéndose en pie.
—Pero… usted no... Le explicaré la situación
—¡Nada de eso! —Le cortó el viejo dando un vigoroso golpe en la mesa—. Aún puedo valerme por mi mismo, me vendrá bien caminar un poco.
Con dificultad se dirigió hasta la puerta corredera y salió al luminoso jardín. Hacía demasiado calor aquel día, y el esfuerzo lo dejó agotado.
Él tercer y joven invitado miraba absorto los rosales blancos. Darío lo observó en silencio.
Carraspeó para hacerse notar.
— Te presentaste al fin…
Desviando la vista de las rosas, el joven se volvió para mirarle con frialdad.
—No tuve alternativa —dijo impasible—, me dijeron que era grave, que te morías. Pero veo que exageraron la cosa.
—Y así es, me muero.
La cara del joven se contrajo en una mueca de incredulidad.
—Algún día. Hoy no lo creo. Te veo muy bien.
—Me muero. No me lleves la contraria.
—Como siempre no se te puede decir nada —dijo molesto—. Te mueres. ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
—Es lo que quiero averiguar —contestó el viejo pensativo, y desvió la vista hacía las rosas blancas, que resplandecían como estrellas fugaces bajo el cálido sol de mayo.



Recordaba aquella biblioteca, los libros apilados sin orden en los estantes a rebosar, el escritorio de caoba siempre desordenado, el cuadro marino que presidía la habitación, la alfombra gastada, las cortinas blancas. Nada había cambiado, sólo la figura sentada al otro lado del escritorio lo había hecho.
—Hace doce años me juré no volver a pisar esta casa. No me siento bien rompiendo mis promesas.
—Siempre fuiste muy orgulloso, pero en eso tienes a quien salir.
—No la menciones.
—No lo he hecho.
—No lo hagas. Su nombre se ensucia en tus labios.
—Sé que no me porté bien, y me merezco tu desprecio, pero…
—Pero te mueres y quieres limpiar tu consciencia.
—No —dijo mirándole fijamente—, sólo quiero pedirte perdón.
El joven resopló con sarcasmo. Tenía un peso en el estómago que le impedía respirar.
—No te mueres, viejo, la mala hierba no muere. —Se levantó llevado por un arrebato y añadió—: Si esto es lo que tenías que decirme, ya está todo dicho. ¡Te mueres! —gritó mirándole con intensidad—. Podré superarlo.
Darío le observó impasible. El joven alcanzó la puerta en dos zancadas.
—Necesito tu perdón.
Esas palabras, pronunciadas con una desesperación casi agónica, tuvieron un efecto paralizante en el joven.
—¡Qué pena —exclamó— que no pueda complacerte en eso!
—Cabezota y arrogante; en algo teníamos que parecernos. Soy consciente de lo que te pido. Sólo quiero que me escuches.
El joven se limitó a mirarle.
—Llevo muchos años enfermo, Jaime, demasiados. No he actuado bien. He sido egoísta, y un mal padre para ti, más preocupado de vivir la vida que de educarte. He sido un marido mujeriego, un amigo interesado, un jugador tramposo. He vivido la vida plenamente. Nunca me he privado de nada. Nunca me he arrepentido de lo que he hecho, de los que he dejado por el camino aún sabiendo que les hería. Pero la vida termina enfrentándonos contra nosotros mismos. Y créeme, he luchado despiadadamente.
Jaime le contempló, sombrío.
—Morir no es tan fácil —continuó—. Por mucho que uno lo desee o lo necesite, no es fácil. ¿Por qué… para qué aguardar pacientemente a que llegue mientras me debilito? Cuando uno es tan viejo como yo, y está tan enfermo, es inevitable pensar en ello. Cuando se tiene tanto tiempo libre, y se está tan solo, esta maquina infernal empieza a recordar. Llega un momento en que los recuerdos es lo único que te queda. Pero la mía ya no funciona como antes. Los recuerdos no son tan precisos como lo fueron ayer; cada vez hay más niebla. Tengo miedo de que llegue el momento en el que sólo haya niebla. Es muy difícil vivir cuando uno ya no lo desea.
Los ojos de Darío buscaron los de Jaime.
—Lo que tengo irá a más, se extenderá, me arrasara. No dejará nada. No quiero que la enfermedad y el dolor me conviertan en otra persona. Quiero vivir esto, ser consciente de ese transito con todas mis facultades intactas; y por eso, he decidido que no voy a esperar más.
Jaime tenía el rostro traspasado por el rencor.
—¡No quiero saber nada!
—Jaime…
—No. Ya está bien. Estoy harto de tus artimañas. —Gritó con desdén—. ¿Decides que quieres suicidarte? Vale. Tal vez sea lo mejor. De todas formas siempre optaste por la vía rápida. Pero no me pidas que acepte tu perdón porque no pienso darte el mío. Soporta tus culpas en esta y en la otra vida. Pero no me hagas a mí cargar con ellas.
Y dando un portazo se marchó.



Habían pasado unas horas, y sus pasos le llevaron de vuelta a la casa.
Oscurecía. Las flores del jardín palidecían bajo la luz fría del atardecer.
En el quicio de la puerta le esperaba Eduardo, que sin pronunciar palabra, como si hubiera leído en sus ojos lo que sentía, le llevó hasta la habitación del segundo piso.
—¿Cómo…? —susurró.
Su voz, temblorosa, parecía a punto de romperse.
—Una asociación le ha prestado la ayuda necesaria. Será a las ocho y media.
Pasó al interior. Las ventanas sin cortinas dejaban pasar la última luz del día. No se respiraba allí pena o tristeza. A su alrededor, cobijado por las personas que se habían acercado para despedirse, se sentía una paz que apaciguó su ánimo. Darío le miró a los ojos sin reproches, y sonrió. Acercándose a la cama, Jaime le sujetó una mano con fuerza.
—¿Estás preparado? —dijo.
—Ahora sí.

30 de noviembre de 2009


Una de las explosiones volcánicas más poderosas ocurrió en Krakatoa a finales del siglo XIX. Krakatoa era una isla volcánica localizada entre Java y Sumatra, situada cerca de la región de subducción de la placa Indo-Australiana bajo la placa Euroasiática.
En Mayo de 1883 comenzó una serie de erupciones que continuaron hasta el 27 de Agosto de 1883, cuando una explosión cataclísmica voló la isla en pedazos.

Antes se pensaba que estas grandes explosiones fueron debidas a vapor extremadamente caliente, generado cuando las paredes del volcán se fracturaron y entró agua del océano dentro de la cámara de magma. Investigaciones actuales revelan que las primeras erupciones vaciaron parcialmente la cámara de magma, permitiendo la entrada de nuevo magma a temperaturas muy superiores, generando gases que incrementaron la presión de manera incontrolable.

La isla explotó con la fuerza de 200 megatones, es decir, 10.000 veces más poderosa que la bomba Hiroshima La explosión se oyó en Madagascar y Australia (ambas islas distan entre sí unos 7600 km). Los Sunamis después de la explosión alcanzaron hasta 131 pies de altura y destruyeron 163 aldeas, a lo largo de la costa de Java y Sumatra, ahogando a un total de 36 000 personas. La ceniza de la explosión alcanzó hasta 80 km de altitud (más alta que la altitud que alcanzan los aviones cuando vuelan), y afectó los patrones de clima del año siguiente.

En 1927 comenzaron nuevas erupciones volcánicas en el fondo del mar, del que surgió una nueva isla en el mismo lugar conocida como Anak Krakatoa (hijo de Krakatoa). Esta isla sobrepasó la superficie del mar en 1928, y en 1973 ya alcanzaba una altura de 190 metros. La isla está deshabitada.

26 de noviembre de 2009

Luna Nueva


Como era de esperar el estreno de “Luna Nueva”, la segunda película de la saga “Crepúsculo”, ha arrasado en taquilla en su primera semana de estreno. Sólo en España más de 1.600.000 personas ya han visto la película, y se sitúa a la cabeza de películas más taquilleras en el día de su estreno; un éxito que no se veía desde Titanic.
Los márgenes de beneficios abruman; si rodar la película costó en tornó a los 50 millones de dólares lo recaudado hasta el momento en todo el mundo asciende a 260 millones. Un negocio más que rentable.
Pero no todo son rosas para “Crepúsculo”. Este apabullante fenómeno de masas no se libra de la polémica; y es que los críticos se muestran muy duros con todo lo referente a la saga.
Decididamente es un misterio que una película pésima como fue la primera haya conseguido mover a las masas como Moisés a las aguas del Mar Rojo. Moverlas y separarlas. Porque si a unos les apasiona, otros la odian con todo su ser.
Para entender el fenómeno hay que comprender a qué tipo de público va dirigido; y como producto de disfrute y entretenimiento para adolescentes cumple con creces las expectativas de éstos.
¿Quién no ha sido joven, inexperto, y romántico, y se ha encaprichado del malote del insti aunque todo nuestro ser nos gritara que no lo íbamos a pasar bien colgándonos de ese rebelde sin causa con corazón de piedra?
El amor tiene estas cosas y la adolescencia es una etapa muy mala.


Reconozco ser muy crítica con este fenómeno, pero respeto a quien le guste. Aún así, y siendo consecuente con mis gustos, debo decir que, aunque sólo he leído dos libros de los cuatro que componen la saga, he tenido suficiente para constatar que no son buenos, y que a su autora le queda un camino muy largo para escribir decentemente; lo que incrementa su mérito, porque mira que son malos y mira que tienen seguidores.
También reconozco que esta historia de tentación, bien, mal, amor y vampiros puede resultar atractiva, precisamente por estos cinco ingredientes.
Desprendiéndome de mis prejuicios me entregué ayer noche a su visualizado.


Tomando como referencia la primera película, esta segunda mejora considerablemente, cosa que tampoco era muy difícil de conseguir, para qué engañarnos. Punto para Chris Weitz, el director, y el responsable del truño “La brújula dorada”, que en esta ocasión se enmienda un poquito.


Todo empieza con el cumpleaños de Bella; cumple dieciocho años, pero se siente vieja. Cada día que pasa ella envejece un poco más mientras su amado luce su inalterable apariencia adolescente. Bella está segura de amarle y de querer pasar la eternidad junto a él, pero él no está muy seguro de querer transfórmala en vampiro, ya que una decisión así hay que meditarla, que eso es para toda la vida. Un accidente en la fiesta de cumpleaños hará que Edward tome una decisión que sumará a Bella en una profunda depresión. Para protegerla decidirá abandonarla.



Durante meses Bella se recluirá en su habitación, no hablará con nadie, no hará nada más que añorarle. Su padre, alarmado por el estado catatónico de su hija, la animará a recuperar sus viejas amistades, a volver al instituto, a tener una vida normal en definitiva. Bella lo intentará pero el recuerdo de su amado es demasiado fuerte. Sólo la presencia de Jacob, más crecido y musculoso que en la primera película, logrará hacerle olvidar un poco a Edward. Aún así la presencia de su amado chupasangre la acompañará allá donde vaya en forma de alucinación; una alucinación que velará por ella y su integridad física. Animada por esa “voz” que la previene de los peligros, y para sentirse más próxima a él, se dedicará a hacer cuantas más tonterías mejor, como conducir motos de gran cilindrada o arrojarse desde un acantilado a mar abierto.



Debido a una terrible confusión, Edward creerá que su amor ha muerto y decidirá poner fin a su vida enfrentándose a los Vulturis, un clan de vampiros muy antiguo y peligroso. ¿Te suena? , sí, igual que Romeo y Julieta.
La película recrea fielmente lo sucedido en el libro, así y con todo, se puede decir que es una buena adaptación que no defraudará a sus seguidores más fieles.


24 de noviembre de 2009


El bolígrafo que todos conocemos fue inventado en 1940 por el húngaro Ladislao Josef Biro y el químico Georg Biro ante la necesidad de crear un bolígrafo eficiente, ya que existían las plumas estilográficas pero su tinta tendía a espesarse. El acierto de Biro fue poner una bolita en la punta de la pluma que al girar sobre el papel iba dejando un rastro de tinta en el mismo. Obtuvo la idea observando a unos niños mientras jugaban en la calle con bolitas. En algún momento una de ellas atravesó un charco y al salir de este siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. De esta manera, Biro patentó en Hungría un prototipo que nunca se llegó a comercializar.
En 1940, en Argentina, Biro y su socio y amigo Meyne, quien le ayudó a escapar de la persecución nazi, crearon la compañía Biro y Meyne, y se dedicaron a perfeccionar el invento y lanzarlo al mercado con el nombre comercial de Birome, fruto de la asociación de los dos apellidos.
A partir de entonces, el bolígrafo desplazó a la pluma estilográfica como utensilio universal para escribir.
Posteriormente, Reynolds perfeccionó el invento.
En 1951, el Barón francés Marcel Bich compró la patente al húngaro-argentino Lazlo Biró y en 1953 comenzó la fabricación industrial de un bolígrafo barato y desechable: el Bic.

21 de noviembre de 2009

Ray LaMontagne



Ray LaMontagne nació en Nashua, New Hampshire, en 1974. No tuvo una infancia feliz; su madre viajaba constantemente, y su padre, que era músico y además una persona muy violenta, terminó abandonándolos cuando él era muy pequeño.
Debido a los antecedentes de su padre en la música, LaMontagne se abstuvo de realizar ninguna actividad musical, y dedicaba gran parte de su tiempo a leer novelas de fantasía en el bosque.
Tampoco fue un gran estudiante, apenas asistía a clase y sus notas eran muy pobres, pero consiguió graduarse en el High School de Morgan en Utah. Después de graduarse, LaMontagne se trasladó a Lewiston, Maine, en donde encontró un empleo a tiempo completo en una fabrica de zapatos.
Un día escuchó en la radio "Treetop Flyer" de Stephen Stills, y decidió dejar su empleo para dedicarse a la música.
Hasta la fecha ha editado cuatro discos: Trouble (2004), que fue grabado en dos semanas y del que vendió 400.000 copias en todo el mundo. Live From Bonnaroo en 2005. Till the Sun Turns Black (2006) con el llegó al puesto 28 en Billboard. Gossip in the Grain (2008), su último disco.
Como no, su estilo tira al folk.
Escúchalo, es muy bueno.


Sarah :


Hold in my arms:


Three more days:


Crazy:


Let it be me:


Cuando se formula un deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante un peligro, es costumbre cruzar los dedos, concretamente el mayor sobre el índice. El gesto, que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos.

Desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno.
No obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.


20 de noviembre de 2009

Día universal del niño

En 1954 la Asamblea General recomendó que todos los países instituyeran el Día Universal del Niño, fecha que se dedicaría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños del mundo. La Asamblea sugirió a los gobiernos que celebraran el Día en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente. El día 20 de noviembre marca la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.










17 de noviembre de 2009


La ciudad mas afortunada del mundo tal vez pueda ser Kokura, en Japón. Esta ciudad se salvó nada menos que dos veces de ser arrasada por una bomba atómica. Era el blanco secundario del Enola Gay cuando éste atacó Hiroshima. Cuando fue necesario atacar Nagasaki se convirtió en el blanco principal. Pero el mal tiempo existente sobre la ciudad de Kokura hizo que al final el blanco fuera Nagasaki.

15 de noviembre de 2009

La Soga


Título original: Rope

Director: Alfred Hitchcock.

Guión: Arthur Laurents y Hume Cronyn, basado en una obra de Patrick Hamilton. Intérpretes: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Joan Chandler, Constance Collier.

Música: David Buttolph.

Fotografía: William V. Skall, Joseph A.Valentine.

EEUU. 1948. 92 minutos.








La soga es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro “Rope”, escrita por Patrick Hamilton en 1929, que está inspirada a su vez en el asesinato real de Bobby Franks a manos de Nathan Freudenthal Leopold, Jr. y de Richard A. Loeb en 1924, y que causó una gran revuelo en su época.
Fue estrenada en 1948, en color; la primera en la carrera de Hitchcock. La película fue rodada en una sucesión de tomas-secuencias, cada una hecha de una sola toma sin cortes, que abarca la totalidad de la duración del rollo de película cinematográfica. Hitchcock pretendía rodarla en tiempo real en una sola toma, pero las cámaras de entonces sólo podían grabar 10 minutos seguidos y se vio obligado a realizar varios cortes. En cada fin de rollo de la película se hacía pasar la cámara por detrás de un lugar oscuro (como las chaquetas de los personajes) para disimular el cambio, aunque hay dos cortes que se notan a propósito. De este modo el resultado es una acción continua, de apariencia teatral, donde se evidencia el mérito interpretativo de los actores.

El joven David es asesinado por dos compañeros de facultad que quieren demostrar que el asesinato perfecto puede llevarse a cabo si el mismo es realizado por gente de alta valía intelectual.


La película arranca con la muerte del joven David Kentley (Dick Hogan) a manos de Brandon (John Dall) y Philip (Farley Granger), amigos y compañeros de facultad.
Siempre que veo esta escena no puedo evitar pensar: ¿cómo es posible que pueda gritar si hay dos tipos que le están estrangulando? Si CSI no me ha engañado todos estos años, yo diría que es prácticamente imposible que tal cosa suceda, ya que las cuerdas vocales estarían muy oprimidas para poder emitir sonido alguno. Obviando este fallo, intencionado o no, la escena impacta, y más cuando en un giro macabro deciden ocultar el cadáver en un viejo arcón sobre en que servirán la cena a la que están invitados los padres del chico asesinado, su novia y un antiguo profesor. Desde ese mismo momento nos convertimos en cómplices de asesinato, y durante 80 minutos sufriremos por el resto de personajes que ni siquiera sospecharan la verdad. Bueno, uno de ellos si que se olerá algo. Ese alguien más perspicaz que el resto es su antiguo profesor de filosofía, y defensor de la creencia del superhombre, Rupert Cadell, interpretado por James Stewart. Quizás lo más interesante de este personaje suceda al final, cuando descubra el pastel de lo que han hecho sus dos alumnos. En ese momento se verá enfrentado a sus propias ideas. ¿En serio alguien puede defender la autoria de un crimen como un acto de superioridad intelectual?
El componente ideológico de la película es muy interesante, y resulta imposible no posicionarse en ese sentido. Uno de los aciertos de La Soga es su ritmo, que no deja lugar al aburrimiento. La película es ágil, a pesar de sus complicaciones técnicas.

El arcón donde se esconde el cadáver servirá como mesa para la cena

Otros datos:

Aunque la película dura 80 minutos, el tiempo real en el que se supone que se desarrolla es algo mas largo, un poco más de 100 minutos. Lo que hizo Hitchcock fue acelerar la acción y jugar con el tempo cinematográfico: la cena sólo dura 20 minutos, el sol se pone más deprisa de lo normal...para darnos la impresión de que hemos visto una película de 100 minutos cuando en realidad solo ha durado 80.
La película consta sólo de 9 tomas.
Cuando Janet y la señora Artwater discuten acerca de su actores favoritos nombran a Cary Grant, y hacen referencia a una película en la que estaba magnifico junto con Ingrid Bergman, una película cuyo título no recuerda, refiriéndose a ella como “algo” (“something” en inglés). Se entiende que es un título de una sola palabra. Se refieren por supuesto a “Notorious” (Encadenados), película de Alfred Hitchcock de 1946. Cary Grant por cierto era la primera elección de Hitchcock para interpretar al profesor Rubert Cadell.
Durante el rodaje los actores tuvieron que hacer auténticas piruetas sin que se notara en cámara con el fin de no tropezarse con los cables que había por el suelo, debido al continuo movimiento de cámaras y aparatos de iluminación.
El guionista Arthur Laurents comentó que la actriz que hacía de criada era tratada como una auténtica criada por el resto de los actores.
El guionista también asegura que en la obra original el profesor Rupert Cadell (interpretado por James Stewart) tuvo un affair con uno de sus alumnos en el pasado.

El profesor Rupert Cadell tendrá que enfrentarse a sus propias convicciones




13 de noviembre de 2009


Quizás hoy en día sea indistinto conducir por un lado que por otro pero cuando el tráfico rodado lo constituían los carros, carruajes y carretas conducir por la izquierda era lo más lógico.
Los cocheros sujetaban las riendas con la mano izquierda y manejaban el látigo con la derecha. Si circulaban por la derecha, al chasquear el látigo hacia los caballos en el movimiento de retroceso los peatones que circulaban pegados a los carros eran lastimados. Así que, en todos los países con un poco de sentido común, se decidió que los carruajes circulasen por la izquierda para que el látigo quedase en el centro de la calzada y como mucho se lastimase a los animales de tiro del resto de los ciudadanos.
Cuando los vehículos de transporte pasaron a ser de tracción motora y el látigo era inservible, muchos de los países que conducían por la izquierda volvieron a la derecha ya que se consideraba que para el conductor era más fácil cambiar de marchas con la derecha y había una mejor visibilidad si los coches pasaban por su izquierda.
Los ingleses por su parte decidieron seguir con la tradición hasta hoy.


10 de noviembre de 2009

Acoso en Internet

No fue casual que le ofrecieran moderar los foros que tanto tiempo llevaba frecuentando. Si por algo destacaba Natalia era por su imparcialidad y por su don de gentes. Sabía mediar en las peleas, y gracias a su carisma conquistaba sin esfuerzo.

Aunque no obtenía nada a cambio por pasar gran parte de su tiempo de ocio colgada delante de una pantalla disfrutaba haciéndolo. Consideraba un honor que el administrador del foro hubiera confiado en ella de aquella manera.

Naturalmente, después de tantos años visitando el foro se había hecho con un buen número de amigos que habían traspasado lo virtual y con los que mantenía contacto telefónico diario.

Su seudónimo en los foros era Belisama, y entre los usuarios era muy valorada. Eso halagaba su vanidad hasta límites insospechados. Pero todo se torció el día en que el foro se contaminó.

El buen ambiente creado durante años se emponzoñó en cuestión de semanas. Llegaron nuevos usuarios a los que se recibió bien, sin estridencias. Pero los viejos se sintieron recelosos con los recién llegados. Ellos ya eran un grupo consolidado con unas costumbres hechas, y dudaban de que los nuevos fueran a integrarse bien sin poner patas arriba todo lo que ellos habían construido. La llegada de aquellos “intrusos” desestabilizó el foro. Los viejos no se mostraron muy hospitalarios, y los nuevos se sintieron heridos en su orgullo. Estaba claro que ni unos ni otros podían convivir. Es más, no estaban dispuestos a hacerlo. Lo malo era que tampoco estaban dispuestos a irse.

Los que no supieron ni quisieron adaptarse y ganarse la confianza de los usuarios más viejos optaron por la opción más vil. Destruir el foro. Por consiguiente las amenazas y los mensajes intimidatorios proliferaron.
De nada sirvieron las advertencias.
Por la buena marcha del foro Natalia había tenido que tomar algunas decisiones comprometidas. Expulsar usuarios era lo último que hubiera querido hacer pero aquel lugar que tanto había significado para ella estaba en serio peligro de hundirse si no se hacía algo al respecto. Lo sabía bien. No era la primera vez que veía clausurarse un foro por esta razón.
Cuando Natalia baneaba a alguno de estos trolls aparecían diez más bajo las piedras. La situación se volvió insufrible. El tiempo que pasaba ante la pantalla del ordenador se duplicó. Mantener el foro en condiciones le estaba restando mucho tiempo y estaba acabando con su paciencia.

No podía permitirse el lujo de descuidar sus estudios pero la situación del foro empezó a obsesionarla. Y un día el vaso se colmó.
Había estado casi toda la madrugada borrando mensajes, no se había acordado de comer y tampoco de que a las nueve de aquel día tenía un importante examen que apenas había tenido tiempo de preparar. Se preguntó, con razón, si valía la pena sacrificar su futuro por aquello, o si en realidad alguien se lo iba agradecer. Decidió que no y que debía desintoxicarse del foro y de Internet por su propio bien.
Sin embargo aquella decisión que parecía muy sencilla de llevar a cabo no lo fue tanto.
Se había convertido en un blanco fácil y empezó a ser acosada por uno de los trolls más agresivos. Había cometido el error de agregarle, cuando aún confiaba en él, en su lista de contactos de Hotmail y de Facebook. Había cometido muchos errores en el pasado facilitando información en el foro sobre su persona, sin imaginar que alguien pudiera utilizar esos datos en su contra. Así que, cuando descubrió que alguien había filtrado sus fotos y sus conversaciones personales en el foro, se sintió defraudada.
Pero aquella campaña de desprestigio no había hecho más que comenzar.

Cada día la bandeja de correo electrónico de Natalia aparecía repleta de amenazas, insultos y referencias a su vida privada. Aquel individuo había conseguido hacerse con claves y datos bancarios. Natalia se sintió vulnerable y desbordada. Ninguno de sus esfuerzos pudo detener el aluvión de mensajes. Nada consiguió hacer entrar en razón a aquella persona que ni siquiera conocía pero que parecía dispuesta a hacerle la vida imposible. Pero lo peor de todo fue descubrir que alguien había estado suplantando su identidad en Internet mandando a todos sus contactos mensajes injuriosos.
Para colmo de males sus viejos amigos del foro también le empezaron a dar la espalda. Aquella situación le había hecho cambiar el carácter. Se sentía débil, desganada, deprimida y decepcionada. Pero “los viejos” consideraron que les estaba dejando en la estacada cuando más la necesitaban.

Ya no quedaba nada del foro de antaño donde reinaba el buen rollo y en el que destacaba el compañerismo, y Natalia se dio cuenta de que muchas de las amistades que creía tener habían dejado de serlo; si es que alguna vez lo habían sido.
Para ella Internet había sido un refugio donde huir de la soledad; un lugar en donde creía haber conectado con otras personas con las que compartía aficiones y una misma manera de ver el mundo. Pero se dio cuenta de que aquello era humo. No esperaba encontrar allí la violencia de la que siempre había huido en su vida real, y no supo reaccionar frente la brutalidad que entraba en su hogar mediante su ordenador personal. Aquella había sido su manera de comunicarse con el mundo y ahora estaba contaminado.
No podía hablar de ello sin sentirse estúpida.

Aquellos insultos remitirían con el tiempo. No tenía que leerlos, ni soportarlos. Con mover el cursor hasta la flecha roja de la parte superior derecha la amenaza cesaría, pero no era así. Porque aquella amenaza había traspasado lo virtual. Aquel individuo conocía sus datos, su teléfono móvil, su dirección. Había visto sus fotos personales, y la de sus amigos. Sabía a que universidad iba. Sabía cada detalle de su vida y hasta la de sus familiares más cercanos. Ya no estaba a salvo, y no podía hacer nada. Se sintió tonta y desvalida por haber confiado en quien no lo merecía; por haber sido ella misma quien le había abierto la puerta de su vida privada.
Allí, frente a la pantalla parpadeante repleta de correo spam, se preguntó qué podría hacer para sentirse de nuevo segura.
“Confiar en que la policía haga su trabajo”, se dijo. Pero ¿de verdad eso solucionaba el problema?

Había perdido algo que no podría recuperar. Nada, ni nadie, podía remediar su sentimiento de vacío.

7 de noviembre de 2009


Una creencia muy extendida dice que cuando morimos perdemos 21 gramos y que esa medida corresponde al alma que se separa de nuestro cuerpo cuando fallecemos.
Esta afirmación se la debemos a Duncan MacDougall.
En 1907 MacDougall desarrolló un experimento con el que esperaba poder medir el alma. Empleando a seis enfermos terminales en una cama-báscula especialmente construida, midió sus pesos antes, durante y después de la muerte. Sus resultados fueron ambiguos, pero él llegó a la conclusión de que realmente ocurría una pérdida muy ligera de peso, unos 21 gramos de media. Esto causó un gran revuelo en su tiempo, y pareció ser la prueba de la existencia del alma humana.
MacDougall empleó una muestra muy pequeña (solo cuatro de los seis cadáveres originales) y sus resultados eran inconsistentes. Es más, a día de hoy el momento preciso de la muerte no siempre está claro, y en 1907 los métodos de medición médica eran bastante más primitivos. Desde un punto de vista escéptico se cree que este peso perdido corresponde al aire residente en los pulmones que se escapa en un último suspiro.

5 de noviembre de 2009

Chris Cornell



Christopher John Boyle, más conocido como Chris Cornell, nació en Seattle, Washington.
Su primera banda fue The Jones Street Band, que hacía covers de Rush, AC/DC, Sex Pistols y The Ramones.
En 1982 se unió a una banda llamada The Shemps, que había sido fundada por Matt Dentino, compañero de Kim Thayil. En 1984, después de la separación de la banda, Chris y su compañero Hiro le propusieron a Kim crear una nueva banda. Esta nueva agrupación se llamó Soundgarden, con Hiro en el bajo, Kim en la guitarra y Chris en la batería y voz.
Junto con Nirvana, Pearl Jam, y Alice in Chains, Soundgarden fue considerada una de las mayores bandas de principios de los años 90, precursora del movimiento Grunge.
Cornell se hizo tan famoso como Soundgarden durante la existencia del grupo, principalmente gracias a su excepcional capacidad vocal. Su habilidad de producir tonos altos casi "gritando" le da a su registro de barítono una amplitud aún mayor.
Tras la separación de Soundgarden, Cornell colaboró con Alain Johannes y Natasha Shneider de la banda Eleven. Mas tarde Chris Cornell formaría la banda Audioslave.
Finalmente Cornell dejaría la banda en 2007, para centrarse en su carrera en solitario.
Su último trabajo fue lanzando en 2008 bajo el titulo de Scream.





4 de noviembre de 2009


Colgar en algún sitio una herradura está considerado como el más universal de los amuletos de la suerte. Los griegos introdujeron la herradura en la cultura occidental en el siglo IV, y la consideraban un símbolo de buena suerte, pues estaban hechas de hierro, un elemento que se creía que ahuyentaba el mal. Además, su forma emulaba la luna en cuarto creciente, que se consideraba símbolo de fertilidad y fortuna.
Luego, los romanos se apropiaron de este objeto y su creencia pagana en sus poderes mágicos pasó a los cristianos, que dieron a esta superstición su versión basada en San Dunstan.

La leyenda atribuye a San Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal. Herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, Dunstan recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan se dio cuenta de que se trataba de Satanás y explicó que, para realizar su tarea, era necesario encadenarlo a la pared. Así, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso que el propio Diablo encadenado le pidió misericordia.
Dunstan se negó hasta que el diablo juró no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta. Pero no podía colgarse de cualquier forma; sus extremos debían estar hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

En la Edad Media, se creía que las brujas se desplazaban montadas en escobas porque temían a los caballos, y que cualquier elemento relacionado a los equinos, especialmente su herradura de hierro, las ahuyentaba. La mujer acusada de brujería era enterrada con una herradura clavada en la tapa de su ataúd para impedir su resurrección.
En Rusia, los herreros que forjaba herraduras eran considerados capaces de realizar “magia blanca” contra la brujería, y los juramentos solemnes relativos al matrimonio, los contratos comerciales y las compraventas de propiedades no se prestaban sobre una Biblia, sino sobre los yunques utilizados para martillear las herraduras.

2 de noviembre de 2009

500 días juntos


500 Days of Summer

Estreno: 23 de octubre de 2009

Director: Mark Webb

Guión: Scott Neustadter, Michael WeberMúsica: Mychael Danna, Rob Simonsen

Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt (Tom Hansen), Zooey Deschanel (Summer Finn), Clark Gregg (Vance), Geoffrey Arend (Mckenzie), Mathew Gray Gubler (Paul), Rachel Boston (Alison), Chloë Grace Moretz (Rachel Hansen)

Año de producción: 2009

Género: Comedia




El protagonista de la película es Gordon-Lewit (Tom) que se enamora perdidamente de una chica (Zooey Deschanel). Lamentablemente para él, ella no cree en el amor...


Esta no es una historia de amor, aunque pueda parecerlo. Es una historia sobre los sentimientos que nos hace experimentar el amor. Ilusión, deseo, pasión, decepción, fracaso…
Porque no siempre el amor dura. La mayoría de las veces tiene fecha de caducidad. Entonces, como decía ABBA en una de sus canciones más escuchadas, el ganador se lo lleva todo y al perdedor no le queda de otra que recoger sus pedazos y superar el dolor, e irse desenamorando poco a poco. Así es la vida.
¿Quién no ha sufrido por amor?
Que tire la primera piedra quien no haya experimentado en su carnes ese “atontamiento” y luego la amargura del desamor…
Por eso Tom es un personaje que se hace querer, que conmueve. Porque sabemos que aquello no va a durar, y que el desengaño será inevitable.
La película no tiene un desarrollo lineal. Su director, Mark Webb, opta por mostrar esta historia cotidiana de una forma novedosa y en auge, mediante el uso de los flashbacks y los forward. Así se nos relatan esos 500 días juntos, de forma desordenada. Gracias a este recurso narrativo la película se mantiene y no pierde interés.
500 días juntos me pareció una muy recomendable comedia ligera, con toques de humor. A resaltar su excelente banda sonora.


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