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29 de septiembre de 2012

SALA
DE

LECTURA




 Adiós, Muñeca  Raymond Chandler





Sinopsis:
Considerada por algunos críticos como la mejor novela de Raymond Chandler (1888-1959), la indagación en la corrupción que supone" Adiós, muñeca" (1940) supuso un paso más para el autor en su personal interpretación de las convenciones del género negro. Si en" El sueño eterno" era un caso de chantaje el que servía para urdir la acción de Philip Marlowe, aquí será la búsqueda que emprende de su «pequeña Velma», tras salir de la cárcel, el singular gigante Moose Malloy («Incluso en Central Avenue, que no es la calle más discreta del mundo en materia de vestimenta, pasaba tan inadvertido como una tarántula en un trozo de bizcocho») la que desencadene un siniestro recorrido que desenmascara los resortes del poder en una ciudad en la que «las leyes se hacen para los que pagan».
 

En alguna parte había leído sobre esta novela, la segunda de Raymond Chandler que escribió en 1940, en concreto alabando sus diálogos rápidos, inteligentes y cargados de cinismo. Unos diálogos que se toman como ejemplo en los cursos de escritura creativa. Su experiencia como guionista en Hollywood -En 1943 adaptó el guion de Double Indemnity (Perdición), sobre la novela de James Cain, dirigida por Billy Wilder- le valió para entender mejor el arte del diálogo y de los personajes, algo por lo que destacaría toda su obra.
El estilo de Chandler huía de las florituras. Su estilo era sencillo pero refinado, elegante, una fusión de lenguaje literario y coloquial. Como el mismo decía lo único perdurable del arte de escribir es el estilo y el suyo no sólo ha perdurado sino que ha sido imitado en muchas ocasiones, pero ya se sabe que la imitación es una de las formas más sinceras de admiración. Por ello y a pesar de que leía por primera vez a este escritor su “estilo” me sonaba. Muchas novelas negras de detectives han calcado la esencia de Raymond Chandler. Él fue el creador del detective Philip Marlowe y apuntaló lo que hoy en día es la novela negra. Sus obras se enfocaban en la corrupción y en el poder del dinero.
En “Adiós, muñeca” la corrupción tanto personal como social está muy presente. Hay una mujer fatal, algunos asesinatos, joyas, un gorila peligroso, una buena chica, muchos tragos de whisky, y esa pose que hizo de Philip Marlowe un referente inevitable; detective solitario, fumador empedernido, mujeriego, profesional en su trabajo, perdedor en sus relaciones personales.
“Adiós, muñeca” fue llevada al cine en 1975, protagonizada por Robert Mitchum.

“Fuera adonde fuera, hiciera lo que hiciera, esto era lo que encontraría al volver: una pared vacía en una habitación vacía de una casa vacía. Dejé la copa en una mesita baja sin siquiera probarla. El alcohol no era la solución. Nada era una solución, excepto un corazón endurecido que no pidiera nada a nadie”.
La leyenda de Sleepy Hollow y otros cuentos de fantasmas.

 
A principios del verano saqué de la biblioteca este libro, un clásico de la literatura, sobre todo en EEUU, escrito por Washington Irving. El libro es una recopilación de cuentos fantásticos que en su momento aparecieron publicadas en el periódico neoyorquino Morning Chronicle. Los relatos que vamos a encontrar en el libro son los siguientes: «Rip van Winkle», el hombre que quedó suspendido en el tiempo durante varios años; «La leyenda de Sleepy Hollow», la historia de un jinete sin cabeza que aterroriza a una tranquila población rural (pertenecientes a su magna obra The Sketch Book (1920); «Leyenda de la rosa de la Alhambra» y «La leyenda del astrólogo árabe» (extraídos éstos de la citada Alhambra); «El espectro del novio», inspirado en una leyenda alemana, o «La aventura del estudiante alemán», un cuento ambientado en los días de la Revolución Francesa (que inspiró a Gautier el relato «La muerta enamorada»).
Yo tengo que reconocer que si lo saqué fue únicamente para leer el de Sleepy Hollow, que al final fue el cuento más decepcionante de todos los incluidos en el libro. De hecho todos me gustaron más que éste, en especial me encantaron los inspirados en la Alhambra por las descripciones. Pero en general mi impresión no es del todo buena. Quizás se deba a que estas historietas se han quedado un poco desfasadas, que el concepto de terror que tenemos ahora no es el mismo, pero algunos de sus relatos me resultaron algo flojitos en cuanto a la historia, aunque su prosa me pareció muy buena, están muy bien escritos pero no producen mucho miedo que digamos, aún así muy recomendables.
Os dejó un extracto  de uno de sus relatos, que me resultó muy familiar y eso que han pasado 188 años desde su publicación:
Eran los tiempos en que gobernaba Belcher y las gentes andaban con la bolsa vacía, vivía una época convulsa todo el país, por lo demás, y corría de mano en mano el papel de crédito, los pagarés, pues comenzaba el imperio de los bancos hipotecarios, entre los que destacaba el famoso Land Bank, y se iniciaban toda clase de especulaciones, entre las que era muy notable la de las viviendas recién construidas, pues llegaba gente en masa a las ciudades con la intención de asentarse en ellas. La continua impresión de papel moneda desató los precios y la gente se ilusionaba además con nuevas ciudades en ellos. Por doquier se veían vendedores a veces de nada con supuestos planos de ciudades que eran El Dorados, de las que nadie  había oído decir cosa alguna pero a las que pronto quisieron irse  muchos… En una palabra la fiebre de aquella gran especulación, algo, por cierto, consustancial a la historia de nuestro país, acabó por desatar un estado en el que cualquiera quería hacerse rico, con nada, de la noche a la mañana. Pero como de común acontece, la fiebre fue cediendo, se esfumaron pronto esos sueños de grandeza y muchos se vieron en la ruina… Quienes habían enfermado de tales sueños vivieron después una larga y dura convalecencia; el país entero, en fin, se lamentaba de aquellos dolorosos “tiempos difíciles”.
Washington Irving relato El diablo y Tom Walker.


2 comentarios:

Ana dijo...

He leído los dos libros y me quedo con el de Washington Irving y eso a pesar de que el estilo policiaco y de novela negra me gusta, pero "Adiós, muñeca" no me llenó en absoluto como libro, ni sus personajes ni sus famosos dialogos.
Sobre todo me gustaron los últimos cuentos del libro de Sleepy Hollows, su prosa, sus palabras. Además muy actual, ¿eh? Después de 188 años y todavía con las mismas, o será que los tiempos dificiles siempre son iguales.
Besos lectora
:)

Raquel dijo...

Tambien es que estanos un poco saturados con las historias de detectives y mujeres fatales, que fueron bien explotadas en el cine en la época dorada, por eso la historia puede que no suene muy original, aunque coincido contigo en que no es una historia que me haya llenado. En cambio los relatos de Irving si, al menos un poquito más, y eso que fueron escritos hace casi 200 años.
Un beso grande :)

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