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9 de marzo de 2011


Hellen Watson de Ellerbuck, Inglaterra, experimentó un sueño profético en tiempos de guerra, referente a su hijo, Teddy, que se hallaba entre los dados por desaparecidos en 1940, después de la batalla de Dunkerque. Muchos registros vitales quedaron destruidos durante la evacuación de Dunkerque y no quedó documentación oficial de donde habían enterrado a su hijo. Sin embargo, una noche, en 1956, Hellen soñó que se encontraba en un cementerio militar en Dunkerque en medio de hileras e hileras de cruces blancas sin inscripciones. Mientras se aproximaba a una de estas tumbas en particular, apareció su hijo, le sonrió y luego desapareció.
A continuación, tras viajar hasta el cementerio de Dunkerque, Hellen Watson encontró la tumba que su hijo había indicado en el sueño. Se puso en contacto con medios oficiales y éstos se mostraron conformes en exhumar el ataúd. Dentro se encontró el rosario, un relicario y una pitillera con monograma que pertenecieron al cabo Teddy Watson.

8 comentarios:

Ligia dijo...

Qué fuerte...
No sé si aquí los "medios oficiales" te tacharían de loca...
Abrazos

Ana dijo...

Increible, la verdad es que se le ponen a una los pelos de punta. Esto demuestra que hay algo mas después de la vida, y que los muertos se pueden comunicar con los vivos, aunque sea mediante sueños.
Un beso
:)

Nacida en África dijo...

Mi querida Raquel: Es un escrito que impresiona pero es que creo que los lazos que se establecen entre padres e hijos no los pueden romper ni la muerte.

Brisas y besos.

Malena

Prometeo dijo...

Bella historia, lastima que ene stos tiempos de neon y bajo consumo las cosas vayan por otros caminos mas materialistas, se van perdiendo por el camino la intuicion, el espiritualismo, la capacidad de ver mas alla de los ojos....yo tuve una experiencia personal de esos fenomenos, otros tiempos lejanos, un niño, un abarzo.

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Nos quedamos, si nos lo permites.

Un cordial saludo.

Marpin y La Rana

Durrell dijo...

La incerteza es un dolor añadido. No te alivia la pérdida el encontrar el cuerpo de un hijo muerto, pero si da un cierto consuelo saber donde estan sus restos.
No sé si creer que la historia es cierta, ya sabes que leyendas se crean de un día para otro. Pero me gustaría que la madre de Marta del Castillo y tantas otras como ella, tuvieran un sueño semejante. O mejor que no fuese necesario.

Un gran abrazo.

Raquel dijo...

Pues lo más seguro, Ligia :)
Un abrazo.


Pues si que pone los pelos de punta. Yo no sé si es posible eso, pero sería bonito, muy bonito poder "comunicarse" de un mdo u otro con los seres queridos que ya no están.
Un beso :)


Pues yo creo lo mismo, hay lazos an fuertes que la muerte no puede romperlos. Es una historia increible.
Muchos besos.


Yo no es que crea ni deje de creer pero la verdad es que impresiona. Tienes razón en eso de que en los tiempos actuales la intuición, la espiritualidad se va pediendo. La gente ya no quiere ver con el corazón. Vaya experiencia, prometeo, a mi me daría muchisimo miedo.
Un abrazo.



Por supuesto, marpin y la rana, acomodense que aqui son bien recibidos :)



Sin duda, Durrell, no hay nada que mortifique más que la duda, que no saber.
La historia no sé si es cierta, pero creo que si, hay gente que tiene estas intuiciones. Yo también desearia que la madre de Marta, y las madres de tantos niños y chicos desaparecidos tuvieran un sueño así. Al menos podrían descansar.
Un abrazo grande :)

Natalia Ortiz dijo...

Madre mía, qué barbaridad... menudo sueño. Es realmente asombroso, impresionante... y digno de asustar mucho. Porque ya es malo soñar algo así, extraño y todo lo que se quiera, pero encima ir y que sea todo cierto, parece de fantasmas o de no sé sabe qué. Qué extraño jaja, y curioso. Me gusta =) Aprendiendo mucho en tu blog, como siempre, y sabiendo de enormes curiosidades. Un beso :)

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