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31 de marzo de 2016




Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Ellos creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.



Kintsugi, o Kintsukuroi, es un arte tradicional japonés, que consiste en la reparación de la cerámica rota con un barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Lo que hace que la cerámica no sólo quede reparada sino que es aún más resistente que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza.
La historia del kintsugi (en japonés carpintería de oro) se remonta a finales del siglo XV cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a China, para ser reparado, dos de sus tazones de té favoritos. Los tazones volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los volvían toscos y desagradables a la vista. El resultado no fue de su agrado, así que busco artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas, convertida en arte.



La técnica y arte de la reparación de los objetos fue tan apreciada que algunos llegaron al punto de ser acusados de romper cerámica para luego poderla reparar con dicho método, sobre la base de que la complejidad de la reparación transforma estéticamente la pieza reparada, dándole así un nuevo valor. De esa manera se da el caso de que antiguas piezas reparadas mediante este método sean más valoradas que piezas que nunca se rompieron. "Si bien el proceso está asociado con los artesanos japoneses, la técnica ha sido aplicada a piezas de cerámica de otros orígenes, entre ellos China, Vietnam y Corea".



La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtud…
Es una muestra de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia, palabra que en psicología se refiere a la capacidad para sobreponerse a situaciones límite.

Recuerda esto: si te has roto, si sufres y estás pasando por una situación complicada, piensa en esto, las grietas te hacen más fuerte sólo si las rellenas con algo bello. 

5 comentarios:

Ligia dijo...

Qué bonito, Raquel. No lo sabía y me parece una estupenda reflexión. Abrazos

Carol Torrecilla García dijo...

Es una costumbre preciosa y creo que deberíamos aprender mucho de la cultura oriental. Gracias por publicar las cosas tan bellas que hacen las personas en otros lugares y así acercarnos a su cultura.
Besos y abrazos:
Carol

Alí Reyes dijo...

¡Me encantó! Qué lindo mensaje. gracias por hablarme de la técnica y de lo que a mí también respecta

Ana Bohemia dijo...

Es una forma de reparar lo roto muy poético, algunas cicatrices nos hacen mejores, nos enriquecen, nos hacen tener historia, el valor del tiempo y del uso, es una filosofía que se puede aplicar a la vida.
Besos
;)

Natalia Ortiz dijo...

No tenía ni idea de que los japoneses hacían estas reparaciones. Me ha parecido muy curioso, además de muy bello. Mientras leía la entrada pensaba en aquellas personas que tienen el corazón roto o que están mal por los motivos que sean, pero que con el tiempo tanto su corazón como ellos acaban reparándose.

Me alegra ver que sigues llenando de entradas tu pequeño gran rincón =)
Un abrazo Raquel

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