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17 de noviembre de 2011




El popular pegamento Super Glue, extremadamente estable, fue inventado accidentalmente en 1942 por Harry Coover.
Nacido en Newark, Delaware (EE UU), el 6 de marzo de 1919, empezó a trabajar como químico en la compañía Eastman-Kodak, en Nueva York. En la II Guerra Mundial trabajó con cianoacrilatos buscando un material transparente adecuado para las miras plásticas de los fusiles. Fue entonces cuando se topó con un material muy pegajoso, el cianocrilato de metilo, con el que era casi imposible trabajar porque se adhería a todo. Coover volvió a encontrarse con el mismo material nueve años más tarde, y fue entonces cuando se hizo consciente de que acababa de descubrir un nuevo tipo de adhesivo que no necesitaba presión ni calor, porque se activaba al entrar en contacto con cantidades de agua ínfimas, por ejemplo la capa de humedad que cubre todas las cosas de manera natural.

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Kodak sacó a la venta la primera versión del Super Glue en 1958.

En la guerra de Vietnam incluso se usó el Super Glue para pegar tejido humano sin necesidad de puntos.
La razón por la que los pegamentos no se quedan adheridos a las paredes del tubo que los contiene se encuentra en la misma composición química de las sustancias adhesivas. Efectivamente, los pegamentos no son otra cosa que monómeros de cianoacrilato, una sustancia que necesita entrar en contacto con el agua de la atmósfera u otra sustancia rica en hidrógeno para sufrir la polimerización. Gracias a este fenómeno, el pegamento es capaz de unir dos superficies.
Por otro lado, los tubos de pegamento también contienen oxígeno en forma de aire seco, lo que inhibe la reaccion de polimerización.

Para eliminar restos de pegamento de los dedos basta con humedecer un algodón en quitaesmaltes de uñas y frotar.




4 comentarios:

Nicole Sagan dijo...

Muy interesante, de veras.
Me gusta mucho saber estas cosas curiosas, Raquel.
Gracias por compartirlo.
Saludos. XD

Prometeo dijo...

La de recuerdos con estos pegamentos...una delicia y muy buen trabajo el tuyo, curiosidades aparte. Un abrazo.

Ana dijo...

Los mayores inventos siempre son por casualidad, como la de este pegamento. Hay una cosa en el mundo "super agradable", ¡de verdad!, sentir que tienes la yema de los dedos pegoteada de esa plasta, una plasta que no tiene la amabilidad de irse ni frotandola con un estropajo de acero...
:D

Raquel dijo...

De nada Nicole, a mi también me gusta saber el origen de estas cosas.
Un abrazo.


Y yo, recuerdo la tapa pegada que era imposible destapar por mucha fuerza que se pusiera y los inevitables dedos pegados cuando al abrirlo por fin se desparramaba el pegamento. Pero hay que reconocer que es el pegamento más instantaneo que hay.
Un abrazo Prometeo.


La casualidad y los inventos... de hecho la mitad de cosas que se inventan y se descubren es así por casualidad y buscando otras cosas.
Lo de los dedos pegados es una sensación única, y el despegarlos por fin... indescriptible el sentir la piel casi desgarrandose :)))
Un beso.

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