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21 de agosto de 2010

Josh Ritter


El verano, esa estación de sobremesas lentas, de calor asfixiante, de noches intensas. En esas tardes interminables que suelen ser los domingos, con las horas enredadas en las aspas del ventilador, y las cortinas echadas paliando los ardientes rayos del sol, pongo en marcha el reproductor del ordenador. Reviso los viejos éxitos de Michael Jackson, canturreo las letras pegadizas de mis grupos de rock favoritos, pero siempre me detengo en esas canciones sosas, en esas que me sostienen en el aire y que son el acompañamiento perfecto para la modorra que va subiendo por mis piernas, inmovilizándome poco a poco.
Entonces sueño. Abandono mi cuerpo desmadejado en el sofá, y vuelo lejos. Vuelo por encima de las nubes como un pájaro, y me siento libre. Con la brisa en mi cara y los brazos bien extendidos, junto a las gaviotas que giran en círculo sobre un pequeño barco pesquero. Planeando sobre las olas, junto a los delfines que saltan y se alejan. Olvido la pesadez del cuerpo y me siento liviana, como una hoja que surca la ciudad apática. Soy libre. Vuelo.
Volé con Josh Ritter, y su “Girl in the war”, enlazando una canción tras otra, pasando por “Kathleen” y "Rattling Locks", para acabar con “Wolves” y “The Curse”
Espero que os guste tanto como a mí el sonido de este cantautor nacido en Idaho, casado con otra cantautora, Dawn Landes, y que algunos entendidos han visto como el sucesor natural de Dylan.



2 comentarios:

Ana dijo...

Bonita entrada Raque, me ha gustado mucho leerte, me ha inspirado mucho, supongo que será el efecto de Josh Ritter y su música pero me he trasportado. Gracias por este descubrimiento.
Un besazo enorme
:)

Raquel dijo...

Gracias, sister. La canción de Girl in the war es mi favorita y con ella me inspiré para escribir esta entrada. Cerré los ojos y me dejé llevar por lo que me contaba la música, es una buena terapia.
Un beso grande :)

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