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8 de mayo de 2010


Durante décadas fue el programa de la televisión española por excelencia. Creado por Narciso Ibañez Serrador, “Chicho”, en 1972 se convirtió en uno de los programas de entretenimiento más seguidos por los espectadores de la época, llegando a reunir a más de 20 millones frente a las pantallas. La mecánica del concurso era sencilla; se dividía en tres partes diferentes: preguntas y respuestas, habilidad física, y carácter psicológico. Justamente el nombre del concurso hacía referencia a esas tres partes tan diferenciadas.
En la primera parte tres parejas debían responder alternativamente durante un tiempo cronometrado a una tanda de preguntas; la pareja que acumulaba más dinero de las tres en el marcador obtenía el privilegio de regresar al siguiente programa. La segunda parte era la eliminatoria, en la que las dos parejas restantes se disputaban el acceso a la tercera parte, la subasta. Las pruebas a las que se enfrentaban en esta eliminatoria eran físicas o de habilidad, pero siempre divertidas. La tercera parte era la subasta, relacionada con un tema especifico, y en donde iban pasando por la mesa del plató distintos objetos que ocultaban regalos.
Desde el 24 de abril de 1972 hasta el 11 de junio de 2004 se hicieron diez ediciones del concurso, la última de todas después de diez años de ausencia y con significativos cambios. El programa pasó a llamarse “Un, dos, tres…A leer esta vez” con el objetivo de fomentar la lectura entre los más jóvenes.

Y si algo falla, el responsable es...

Narciso Ibañez Serrador ya había disfrutado de las mieles del éxito cuando TVE le propuso realizar un concurso. “Chicho” había recibido varias veces el premio 'Ondas', la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, dos Ninfas de Oro en Montecarlo, la Rosa de Oro en Montreux, dos Pragas de Oro e incluso premios cinematográficos en los prestigiosos festivales de Taormina y Avoriaz, por lo que su padre, Narciso Ibañez Menta, le recomendó que se olvidara del tema y siguiera con sus “Historias para no dormir”, ya que pensaba que aceptar tal encargo podría hacerle perder el prestigio que había alcanzado hasta aquel momento. Aunque Chicho sentía verdadera veneración por su padre y solía seguir sus consejos, afortunadamente siguió su intuición y empezó a diseñar el concurso que le habían encargado. Por aquello de que su padre no se enterara de que finalmente había aceptado dirigir un concurso, en los primeros programas su nombre no apareció en los rótulos de la cabecera; sin embargo, el éxito fue tan inmediato que el crítico televisivo de ABC, Enrique del Corral, exigió que el verdadero responsable de aquel programa diera la cara. Desde entonces, las palabras “Narciso Ibáñez Serrador” han aparecido en grandes letras en la cabecera del concurso a lo largo de toda su historia.

En la parte positiva...


A lo largo de los treinta y dos años que el programa estuvo en antena, seis fueron sus presentadores en distintas etapas del mismo. Yo recuerdo especialmente a Mayra, a Jordi y Miriam, porque coincidieron justo en la época de mi niñez, y forman parte de esos recuerdos especiales que guardo con gran cariño. Por eso cuando me enteré del cáncer de lengua que había padecido Mayra a principios del año pasado lo sentí mucho; afortunadamente, y a pesar de lo que dijeron los médicos, su voz tan bien modulada diciendo eso de “y hasta aquí puedo leer” no se ha silenciado gracias a su lucha y a su actitud positiva.
Desgraciadamente la semana pasada la noticia del fallecimiento de Jordi Estadella nos sorprendía a todos. No sabía que estuviera enfermo así que la noticia de su muerte me pilló desprevenida. Curiosamente, al igual que con Mayra, tengo un recuerdo especial de su voz; esa voz curtida en la radio. Jordi fue locutor, presentador y actor de doblaje; puso la voz a personajes como Groucho Marx, Jerry Lewis y Luc Durand («Inspector Gadget»).

Descanse en paz.


Las azafatas o secretarias, con sus gafas enormes y sus minifaldas, eran unos de los principales atractivos del programa. Además de presentar a los concursantes debían cantar y bailar. Muchas de aquellas chicas saltaron a la fama. Entre las que triunfaron podemos citar a Victoria Abril, Silvia Marsó, Lydia Bosch, Kim Manning, Paula Vazquez o Nina, entre otras.


Pero si hay un elemento que no podemos olvidar ese son las “mascotas”. La calabaza Ruperta, la bota Botilde, el Chollo y el Antichollo y el Boom y el Crack.









Otro elemento importante fueron los cómicos, actores de la talla de Valentín Tornos que dio vida a “Don Cicuta” en la primera etapa, Pedro Sempson (El profesor Lápiz), Juan Tamariz, José Carabias, Bigote Arrocet, las hermanas Hurtado, Martes y Trece, Raúl Sender, Arevalo, Freda Lorente, Beatriz Carvajal, Antonio Ozores, el dúo Sacapuntas, Ángel Garó o Rosario Pardo, en su última etapa, pasaron por el programa.

En la parte negativa...



Don Cicuta fue uno de los personajes más entrañables del Un, dos, tres. A pesar de su peculiar apariencia, levita de enterrador del siglo XIX, sombrero alto y barba larga, y de su carácter cascarrabias y pedante, el personaje de Don Cicuta fue toda una revelación. Don Cicuta procedía de un pueblo imaginario de la España rural, llamado Tacañón del Todo, cuyos habitantes permanecían anclados a las costumbres, principios y estética del siglo XIX. Don Cicuta era su principal representante y actuaba como valedor de los valores de la España más oscura frente al "libertinaje" imperante en la televisión del momento. Su misión era velar para que no se sobrepasasen en el programa los límites de la decencia, la austeridad y el buen gusto.
Valentín Tornos fue el encargado de dar vida a Don Cicuta. Aunque Valentín tenía una larga y consagrada carrera como actor de teatro, fue gracias al programa y sobre todo a “Don Cicuta” que saltó a la fama. Una fama que le llegó justo al final de su carrera.



Las Tacañonas sustituyeron a los Tacañones en la tercera etapa. Las tacañonas venían del pueblo Tacañón del Todo y eran las nietas de Don Cicuta. Las hermanas Hurtado fueron las encargadas de darles vida durante doce años, concretamente desde 1982 hasta 1994.
En la última etapa del programa la parte negativa corrió a cargo de unos bomberos, inspirados en la novela «Fahrenheit 451» de Ray Bradbury.


Números musicales...


Si hay algo que recuerdo especialmente son los números musicales, me encantaban. Quizás porque cada programa estaban dedicados a algo diferente; algunas veces al circo, otras al Imperio Romano, otras a la navidad, a Julio Verne, a los piratas o a las mil y una noches. El colorido de los decorados, los bailes, el vestuario…no me extraña que me quedara embobada viendo la tele. Hoy mi memoria me falla, han pasado muchos años y yo era una niña, pero gracias a youtube y a los nostálgicos muchos de los videos de aquellas actuaciones han sido colgados en la Red para el disfrute de todos. Yo me quedo con este, del programa dedicado a New York, aunque hay muchos y todos me gustan…



Y llegamos al final. Espero que si has conseguido llegar hasta aquí hayas disfrutado de esta entrada. Hay mucha información del concurso en Internet, y he intentado resumir todo lo que he podido, procurando no dejar nada importante en el tintero. Supongo que tú también tendrás tus propios recuerdos de este programa que se autocalificaba alegre y que nos pedía dejar nuestro malhumor para transformar en un juguete nuestro televisor. Ese concurso que durante años fue el más entretenido de la televisión y que era para toda la familia. Un programa que tenía la virtud de hacernos olvidar por unos instantes los problemas y que con tanta facilidad nos hacía soñar. Tal vez el tiempo pasado ha conseguido sobrevalorar lo que fue y significó para mí este programa. Si soy sincera casi no recuerdo nada, pero lo que si tengo presente es la sensación que sentía viéndolo; era de felicidad, de relajación plena. Y es que la tele ha cambiado mucho, muy pocos programas se hacen hoy en día para entretener como lo hacía Un, dos, tres. Por eso el último intento de traerlo de nuevo a la tele fracasó. El tiempo no pasa el balde, y muchas de las cosas que funcionaban a finales de los ochenta y principios de los noventa estaban más que obsoletas en el 2004; la gente demandaba otras cosas y un programa de estas características no tenía cabida en una televisión sometida por el morbo y la tontería. Fracasó, y además de una forma absoluta, y yo lo sentí mucho a pesar de la mezcla de emociones que experimenté en aquel lejano 2004. Pero a pesar de eso nada ha empeñado el recuerdo grato que guardo de este concurso, que es más que eso. El Un, dos, tres, siempre será para mi aquella fuente de risas, de sueños y de alegrías de mi infancia.



5 comentarios:

Ana dijo...

¡Que gran programa! Hay que ver cuanta información hay, y que buenos videos. Creo que me gustaba este programa por la gran teatralidad y espectaculo que lo rodeaba, se hacía entretenido, pero ahora visto desde la distancia era un programa muy largo, y no me extraña que no cuajara su intento de reflote en 2004, las cosas han cambiado de lo lindo pero como dice Chicho: mientras alguien nos siga recordando no moriremos. Supongo que el recuerdo de este programa no morirá.
Muchos besos
:D

Prometeo dijo...

Un concurso lleno de magia y fantasia, me quedaba boquiabierto viendo todos aquellos numeros, el presentador mas enchufado, los personajes mas peculiares como los que has recordado, las tacañonas, don cicuta..un delicia animada, lleno de alegria y sensualidad, elegante y al tiempo expansivo. Un gran recuerdo...un fuerte abarzo.

Raquel dijo...

Pues sí, mientras alguien nos recuerde seguiremos existiendo. Los que crecimos viendo este programa no lo olvidaremos, siempre tendrá un hueco especial en nuestros recuerdos.
Muchos besos, Ana :)


Es verdad; había magia en aquel programa.
Un fuerte abrazo, Prometeo.

Ligia dijo...

Maravilloso tu post, Raquel. En verdad que fue un programa lleno de encanto, entretenimiento y magia. Durante esos diez años que duró no perdió frescura e independientemente de quien haya estado, yo lo recuerdo con mucho cariño. Abrazos

Raquel dijo...

Gracias, Ligia. Me alegra saber que guardas tan bonito recuerdo de Un, dos, tres. Es verdad que durante todos los años que estuvo en la tele no perdió esa frescura que tenía. Chicho sabía cuando parar, para descansar y dejar a la gente con ganas de volver a ver el programa; era uno de sus trucos para enganchar al público. Cada temporada se despedían, y parecía que iba a ser para siempre, pero siempre regresaba, y era porque el público lo pedía.
Un abrazo.

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