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23 de septiembre de 2009

Adiós Verano. Hola Otoño

El verano se acaba. Ha pasado tan rápido que me ha dado un poco de pena que haya terminado. Pero al menos nos queda su recuerdo, ¡qué remedio! Ha sido un verano cálido, algo seco, pero bastante benévolo por estas tierras. Me llevo un buen recuerdo, aunque no haya podido salir de vacaciones. Viviendo en un lugar tan turístico como Tenerife eso no supone un drama, y bueno, el que no se consuela es porque no quiere.
El fin de semana pasado era el último del verano. La estación más tórrida del año se despidió…con un buen chaparrón. Un broche adecuado. Me sigue dando nostalgia que acabe, como cuando era niña y llegaba septiembre y comenzaban las clases. Así que la lluvia le da más dramatismo a esta transición de estaciones.
En el Puerto de la Cruz, lugar turístico por excelencia, llovía mucho el domingo. Bueno, en realidad sólo lloviznaba, pero la débil lluvia deslució las últimas fotos veraniegas. ¿Qué tendrá la lluvia que es capaz de llamar a la nostalgia de esa forma? No hay nada más deprimente que el lugar de vacaciones un día lluvioso.
Se despide el verano y llega el otoño, una estación que me entristece. Trato de que me guste pero será la oscuridad tras la luz estival, el cambio de hora que eterniza las tardes, el cielo encapotado, ver caer las hojas de los árboles o la textura que adquieren las cosas bajo la luz gris del otoño, no sé por qué será, pero me pone muy melancólica.
No queda de otra que acostumbrarse. Aunque el otoño no es una de mis estaciones favoritas le encuentro cierto encanto. Bien mirado es una estación romántica y serena. Pasear sobre una alfombra de hojas secas al atardecer apetece en esta época. Hay muchas cosas del otoño que me gustan. Me gustan los calcetines calentitos, y la confortable ropa de abrigo. Las mantitas en el sillón; los colores de la naturaleza tan ricos y variados; las castañas asadas con su olor a otoño inundando las calles y la templanza de las mañanas.
Aunque el otoño suene a despedida, también suena a madurez y vino, a cosas añejas, a tierra mojada y a tormenta
.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu despedida del Verano, a pesar de que a mi este año, no se por qué, me ha costado despedirlo más que nunca. Por eso me siento tan identificada, no estaba preparada para que se fuera..
Principalmente lo que menos me gusta del Otoño es el cambio absurdo de horario.Me encantan las tardes veraniegas, eternas, llenas de luz, color..y aunque también (como dices) el Otoño tenga sus encantos, este año ha venido demasiado pronto (para mi).
Nos vemos compartiendo ya paraguas Raque, y tardes de cine casero en el salón con cotufitas...tampoco suena tan mal, no?
MUAKS!!! ;)

Ana dijo...

Debo estar de un tonto sentimental porque ha sido ver este video del final del verano y entrarme una llorera mas boba.
Que penita da despedirse de estos días amables de verano, pero la vida y el mundo es transición y todo cambia, todo gira. El Otoño también tiene un gran encanto y yo diría que inspirador porque me han encantado tus palabras.
Besitos :)

Ligia dijo...

A mí me apena que se vaya el veranito. El otoño es como algo intermedio que, hasta que no me centre con el frío y con la lluvia, ya en el invierno, estoy un poco "fuera de lugar". Abrazos

Malena dijo...

Hola Raquel. A mí me gusta el otoño. Los caminos de los parques alfombrados de hojas de colores cálidos y una evocación de recuerdos infantiles donde mi padre venía a casa habiéndome comprado castañas. Me hace soñar. Debo ser un bicho raro. :)

Tu despedida del verano ha sido dulce y preciosa.

Mil besos.

Prometeo dijo...

Es una de mis estaciones preferidas, quzas la que mas, me gusta perderme por los bosques con esa gama inmensa de marrones y verdes alternando siempre, con las setas que brotan, con la ultima moras, el membrillo con su luz...un abarzo.

Durrell dijo...

En verdad el verano casi no lo he sentido, me pareció algo ajeno que pasó rápido. El Otoño ha llegado pronto este año y tampoco es una de mis estaciones preferidas, los cambios de luces sobre el entorno son demasiado pronunciados y la melancolía se adueña de los interiores, de las calles, de las montañas...
Pensaba que Tenerife era un contínuo verano, que el mar te acogía caliente todo el año en una única estación veraniega. Ya ves qué ignorancia la mía...

Un gran abrazo, Raquel.

Raquel dijo...

No suena nada mal, Sara.
Besos :)


Si que es verdad, el otoño es inspirador. Yo también lloré como una boba con el video, qué nostalgica que es una. Ay!
Besos.


A mi también me pasa, el otoño me descoloca un poco.
Un abrazo.


Gracias Malena. Que bonitos recuerdos.
Un beso.


Que bonito lo que has escrito, prometeo. Precioso. Creo que voy a acabar adorando esta estación.
Un beso.


En Tenerife los inviernbos son cálidos, y en general no se nota tanto los cambios de estación, pero donde vivo si. Generalemnte es una ciudad algo sombría pero muy bonita.
Un abrazo, Durrell

Sara dijo...

Un momento muy bello del año es cuando podemos ver el cambio de estación porque también lo vemos en la moda, es por eso que siempre tenemos que estar atentos a estas cosas, espero tener la posibilidad de ver nuevas producciones en las venta de ropa por mayor

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