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16 de enero de 2010



Petra, fue la capital del antiguo reino Nabateo, y hoy en día constituye uno de los mas importantes enclaves arqueológicos del mundo. Situada en Jordania, el nombre de Petra proviene del griego πέτρα que significa piedra, y su nombre es perfectamente adecuado, ya que no sólo se trata de una ciudad construida con piedra, sino que literalmente fue excavada y esculpida en la piedra. Se le conoce también con el nombre de la ciudad rosa del desierto.


El asentamiento de Petra se localiza en un valle angosto, al este del valle de la Aravá que se extiende desde el mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba. Los restos más célebres de Petra son sin duda sus construcciones labradas en la misma roca del valle (hemispeos), en particular, los edificios conocidos como la Khazneh (la Tesorería) y el Deir (el Monasterio).


Fundada en la antigüedad hacia el final de siglo VII a. de C. por los edomitas, fue ocupada en el siglo VI a. de C. por los nabateos que la hicieron prosperar gracias a su situación en la ruta de las caravanas que llevaban el incienso, las especias y otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo.


Hacia el siglo VIII, el cambio de las rutas comerciales y los terremotos sufridos, condujeron al abandono de la ciudad por sus habitantes. Cayó en el olvido en la era moderna, y el lugar fue redescubierto para el mundo occidental por un explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt en 1812.


Alrededor de Petra se encuentran tumbas excavadas en la roca que presentan fachadas de tipo helenístico, la célebre Khazneh y el monasterio Deir. También se encuentran veinte rocas llamadas jinns que representan quizá a los dioses vigilando la ciudad.
El Siq también es representado a menudo por su lado misterioso y monumental así como la Khazneal-Firaun, calle central de Petra.


Hay un teatro que fue originalmente construido por los nabateos en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores, y luego fue ampliado por los romanos en el 106 E.C. a 8500 espectadores. Fue tallado mayormente en la roca, pero la parte del proscenio fue construida con una mezcla de roca tallada y de albañilería; tenía una orquesta semi-circular y gradas en tres niveles superpuestos en forma de luna creciente. El teatro fue descubierto en 1961 y sacado a la luz por un equipo de arqueólogos americanos.


El Qasr al-Bint, fue uno de los principales templos de la ciudad y una de las pocas estructuras construidas, en vez de tallada en la roca. Destruido por un terremoto, fue reconstruido más tarde.
Muchos de los más grandes monumentos (el Khazneh, el teatro, Qasr al-Bint…) se construyeron durante el reinado del rey Aretas IV Philopatris (del año -9 al año 40).


Durante la dominación bizantina, se construyeron grandes iglesias fastuosamente decoradas con piedra traída de Grecia, Egipto y otras tierras lejanas. A menudo utilizaban el mármol y el granito en los antiguos templos nabateos y romanos. La "Iglesia bizantina", descubierta en 1990, fue construida en el siglo V, y se encuentra al norte de la calle de las columnas. La iglesia fue víctima de un incendio al final del siglo V, que destruyó el mármol (repartido en más de 4000 fragmentos encontrados por los arqueólogos) y dañó más de 140 papiros que se mantenían en una sala adosada perteneciente a una familia acomodada.


Sus edificios forman un conjunto monumental único. El 6 de diciembre de 1985 Petra fue proclamada Patrimonio Mundial de la UNESCO; y desde 1993 la zona que rodea el lugar fue designada Parque Nacional arqueológico.
Desde el 7 de julio de 2007, Petra forma parte de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.



15 de enero de 2010

Muse



Matthew Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme forman la banda inglesa Muse, originaria de Teignmouth, Devon.
Quizás hayas oído hablar de ellos, cosa que no es muy difícil dado que han colaborado en la banda sonora de dos super taquillazos como “Crepúsculo” y “Luna Nueva”. De hecho la autora de la saga Crepúsculo, Stephanie Meyer, se ha confesado fan de la banda, y ha llegado a decir que sus canciones le han servido de inspiración para sus libros.
Hasta la fecha han sacado cinco discos; el último de ellos en 2009, que lleva por título “The Resistance”. Entre sus influencias se cuentan compositores clásicos, especialmente los de la era romántica como Sergéi Rajmáninov.
Voy avanzando. Por el momento he dejado el folk y ahora toca la etapa rock alternativo, signifique lo que signifique eso de “alternativo”.




13 de enero de 2010

La casa de los álamos negros

Aquel caserón enorme y carcomido por el paso del tiempo siempre me había llamado la atención. Mi fascinación se debía, principalmente, al contraste que ofrecía con las otras casas del barrio.

Aquella casa señorial desprendía historia por los cuatro costados, a pesar de que el progreso la había dejado encajada entre construcciones más modernas, otorgándole el extraño aspecto de un galeón varado en una orilla. La carretera nueva había cercenado parte de su maravilloso jardín y la había acercado a los ojos de la gente. Pero era difícil no reparar en ella de todas formas. Había algo en su presencia inquietante que parecía llamar a gritos a cualquiera que se le acercara.

Una escalinata de piedra conducía hasta la entrada, en donde aún eran visibles las sombras de su majestuoso pasado. El techo de madera había desaparecido por obra del fuego y la lluvia constante que había enmohecido sus vigas. No tenía ventanas, y desde fuera se vislumbraba parte de su lujoso interior, ennegrecido por el violento incendio que la había aniquilado desde dentro.

Se contaban muchas historias sobre esa casa, sobre el incendio y los extraños habitantes que la ocuparon muchos años atrás. Nadie recordaba sus nombres, pero si el temor instintivo que despertaban en sus vecinos.

En aquel tiempo, aquel lugar umbrío y aislado apenas contaba con unos pocos y solitarios caserones repartidos a lo largo de un camino bordeado por álamos negros.

Debido, quizás, al sentimiento de aislamiento que ofrecía aquella pequeña comunidad enterrada en lo profundo de un bosque era más fácil creer en las murmuraciones de la gente malintencionada, sobre todo si el blanco de esas murmuraciones no hacía nada para desmentirlas. El carácter huraño de los habitantes del viejo caserón facilitaba que dichos rumores se extendieran y la gente acabara dándolos por ciertos. Se decía que practicaban magia negra, y que más de una vez se les había visto realizar aquelarres en los bosques cercanos.

Cuando uno de los niños del pueblo apareció muerto tras una semana desaparecido las miradas acusatorias se dirigieron a los silenciosos habitantes del caserón. Tal fue la histeria causada por el horrible suceso que nadie dudó de su culpabilidad. Aquella misma noche una horda de exaltados prendió fuego a la casa de los álamos negros con todos sus habitantes dentro. Extrañamente, la casa sólo ardió por dentro y aunque el techo resultó seriamente dañado, su estructura de madera permaneció prácticamente intacta.

Nunca se encontraron los cuerpos, aunque había gente que aseguraba haber escuchado sus gritos agónicos la noche del incendio lo que parecía asegurar su presencia en la casa. Resultaba imposible precisar qué había pasado con ellos, aunque muchos dieran por cierto que debían haberse desintegrado completamente. Claro que también podían haberse salvado, y era esa escalofriante sospecha lo que quitó el sueño a los vecinos de aquella bárbara comunidad.

Algunos días después el autor real del asesinato del niño fue detenido, y una losa cayó sobre quienes habían tomado la justicia por su mano. Después de todo habían matado a unos inocentes, aunque nadie se sintiera especialmente arrepentido por ello. Eran una amenaza, una silenciosa amenaza que debía ser aniquilada. Y ellos sólo habían actuado en consecuencia, los habían aniquilado. De todas formas, ¿quién iba a enterarse? Aquellos pobres desgraciados no tenían familia, no se relacionaban con nadie, y nadie iba a echarles de menos.

Había sido por el bien de todos, se repetían; por el bien de la comunidad.

Entonces otros rumores empezaron a circular por la aldea. Algunos contaban que habían escuchado lamentos en lo profundo del bosque. Otros decían que habían visto huellas, restos de fogatas y animales descuartizados. “Tal vez sigan vivos” se dijo. “Quizá heridos, pero vivos en alguna parte esperando el momento oportuno para vengarse…”

Pronto sus temores se vieron confirmados. La casa de uno de los principales incitadores del incendio se quemó con él y toda su familia dentro; y a diferencia de lo que había pasado con la casa de los álamos negros, no quedó piedra sobre piedra. Sus cadáveres carbonizados fueron hallados entre los restos con expresión de profundo horror.

Aquella era la prueba fehaciente que necesitaban. Sus sospechas sólo podían que ser ciertas.
Una semana después una segunda casa se quemó. El pánico se extendió en la pequeña comunidad. A pesar de sus esfuerzos ninguna casa de las que constituían la aldea se libró del fuego y la destrucción. Los que consiguieron huir antes de que el fuego les cercara nunca volvieron a pisar aquel lugar, y aún así no consiguieron librarse de la maldición. Ninguno de los que habían participado en el incendio se libró de la muerte. El viejo caserón fue la única construcción que quedó en pie, como único testigo de los horrores que allí habían tenido lugar. La maleza cubrió los restos de las casas incendiadas. El bosque se cernió sobre todo respetando únicamente la vieja casa, como si hubiera un pacto entre la naturaleza salvaje y ella. Y durante años, incluso siglos, nadie habito aquellos contornos.

El devenir de los años cercó el bosque; tierras de cultivo ganaron terreno a los árboles, y más tarde las tierras ganadas al bosque se edificaron, hasta que los edificios rodearon la casa y todos sus terrenos adyacentes. Los secretos de aquella vieja ruina habían hibernado durante demasiado tiempo. Casi nadie recordaba lo que había pasado y los que tenían edad para recordar lo relatado por sus padres y abuelos eran muy viejos para detallar la historia tal cual la habían oído. No quedaba nadie que reclamara aquella casona como suya, y tampoco había motivo para seguir manteniéndola en pie.

El día que iba a demolerse nadie del barrio quiso perdérselo. Aquella casa siniestra había sido un elemento fijo e invariable en el escenario de nuestras vidas. Las maquinas excavadoras irrumpieron en el aún espacioso jardín, pero cuando se aproximaban a la escalinata de piedra una lengua de fuego surgió del interior de la casa. En cuestión de segundos el caserón quedó envuelto en llamas; llamas que bramaban con una fuerza atronadora.

A pesar de los metros que nos separaban del fuego, el calor que surgió de aquel infierno envolvió a todos los que nos habíamos acercado para observar la demolición como si de una pesada y sofocante manta se tratase. Sentí el calor en las mejillas y en los ojos, pero aún así no conseguí cerrarlos; el espectáculo del fuego era demasiado hipnótico, y la belleza de las llamas demasiado turbadora.

Los hombres de las excavadoras quedaron acorralados y nadie pudo ayudarlos. En pocos minutos el fuego se descontroló y saltó hacía la hilera de álamos negros. Cuando llegaron los bomberos el fuego reptaba de arbusto en arbusto amenazando con prender las casas próximas. Durante horas se luchó contra el incendio y sólo se consiguió extinguirlo gracias a una proverbial lluvia que sofocó las llamas y enfrió los rescoldos. Durante aquella triste madrugada el fuego de la vieja casona fue visible desde muchos puntos de la ciudad. Yo lo observé desde mi habitación, hechizada como otras veces por el influjo de sus paredes que ardían sin consumirse. A la mañana siguiente, la casa había sumado nuevas victimas a su larga trayectoria sangrienta. Los dos hombres de las excavadoras y dos bomberos se unieron a su saldo final.

El fuego que había ardido con furia dieciocho horas seguidas logró, esta vez sí, consumir la estructura de madera. Sólo quedó en pie la escalinata de piedra y el viejo sótano, en el que fueron encontrados cuatro cadáveres momificados. La visión de aquellos cuerpos helaba la sangre. Nadie había contemplado nunca expresiones de horror y dolor semejantes.

El solar en el que se había erguido la casa fue tapiado y abandonado una vez más. La naturaleza, como había hecho en el pasado, cubrió las cenizas borrando cualquier rastro. Una extraña calma cayó sobre aquel lugar que siguió aislado del mundo. La oscura leyenda de la casa de los álamos negros había escrito su último párrafo.


El joven Will Purvis fue juzgado por el asesinato de un granjero en Columbia, Mississippi, y aunque insistió durante todo el juicio que era inocente, los doce jurados lo encontraron culpable. A continuación fue sentenciado a la horca y se le sacó de la sala del tribunal:

Purvis les gritó a los jurados:

-Viviré para ver como muere el último de vosotros.

El 7 de febrero de 1894, Purvis se hallaba en el patíbulo, con un recio nudo corredizo en torno al cuello. Pero en vez de quedar colgando y con el cuello roto al abrirse la trampilla, Purvis cayó recto por la trampilla. De manera misteriosa, el nudo corredizo se había desanudado y, por lo tanto, el lazo se deslizó por la cabeza del condenado. los agentes volvieron a atar el nudo corredizo y se preparó por segunda vez la ejecución. Sin embargo, la multitud que se había congregado en el lugar tenía una opinión diferente. Para ellos, la salvación de Purvis era un milagro y, obviamente, no se le debía ahorcar. Gritando, cantando y chillando alabanzas a Dios, los espectadores tuvieron la suficiente influencia como para que se pospusiera la ejecución. Se rechazaron varias apelaciones presentadas por el abogado de Purvis y se volvió a fijar el ahorcamiento para el 12 de diciembre de 1895, a pesar de hecho de que Purvis era ahora una figura popular.

Unas cuantas noches antes de la segunda ejecución programada, un pequeño número de admiradores sacó a Purvis de la cárcel y éste se ocultó en espera de la llegada del mandato de un nuevo gobernador que mostrase más simpatía por su apuro. No obstante, en 1896 se entregó y la sentencia se le conmutó por cadena perpetua.

En 1898, una serie de cartas y una opinión pública favorable dio finalmente sus frutos. Purvis fue indultado y liberado de la prisión. Pero no fue hasta 1917 cuando quedó vindicado. En su lecho de muerte, un hombre llamado Joseph Beard confesó ser el asesino por el que Purvis estuvo a punto de ser ejecutado.

Para coronar su curioso caso, Purvis murió el 13 de octubre de 1938, tres días después del fallecimiento del último jurado superviviente del juicio. tal y como había prometido, Purvis los sobrevivió a todos ellos.

11 de enero de 2010

El ultimatum evolutivo

Te presento este interesante y más que instructivo corto, realizado por Pablo Llorens para SETEM Comunitat Valenciana. El dilema entre "Homo consumus" y "Homo responsabilus" analizado por el Prof. Setemius desde su programa "Grandes Documentales Marcianos".
Si te gusta y crees que puede ser de utilidad para otras personas pásalo o cuélgalo en tu blog.
Y recuerda:

¡¡¡No seas Homo consumus!!! ¡¡¡Evoluciona!!!


2 de enero de 2010


La silueta de la estrella que dirigió a los magos hasta el lugar de Belén donde nació Jesús constituye desde hace siglos uno de los símbolos asociados lógicamente con la Navidad. Para muchos desmitificadores, el episodio en cuestión no pasa de ser un relato fantasioso creado por el cristianismo primitivo. Por el contrario, no han sido pocos los que han tratado de dar una explicación científica al fenómeno aceptando su historicidad. En realidad, ¿qué fue la estrella -astro según el Evangelio de san Mateo- de Belén?

La noche del 17 de diciembre de 1603, el astrónomo Kepler se hallaba sentado en el Hrasdchin de Praga observando la conjunción de dos planetas -Saturno y Júpiter- que se producía en la constelación de los Peces. Mientras se afanaba por calcular sus posiciones, Kepler dio con un escrito del rabino Abarbanel en el que se afirmaba que el nacimiento del Mesías debía producirse precisamente en esas circunstancias cósmicas. Dado que era cristiano, este dato llamó la atención de Kepler que no pudo dejar de preguntarse si el nacimiento de Jesús había tenido lugar en una fecha en que se hubiera producido un fenómeno similar.

Realizando sus cálculos astronómicos, Kepler descubrió que una conjunción semejante se había dado en el 6-7 a. de C. Cuál no sería su sorpresa al percatarse de que esa fecha encajaba a la perfección con los datos proporcionados por el Evangelio de Mateo. En este texto -el primero del Nuevo Testamento- se dice efectivamente que Jesús había nacido cuando aún reinaba Herodes el Grande, el paranoico monarca judío que sembró de cadáveres su reinado incluyendo los de los llamados niños inocentes. Herodes el Grande falleció el 4 a. de C. y, por lo tanto, Jesús debería haber venido a este mundo en una fecha que bien podía ser la del 6-7 a. de C.

Aún más exacto que Kepler fue en 1925, P. Schnabel. Entre otras labores, este erudito descifró unos escritos cuneiformes de la escuela de astrología de Sippar, en Babilonia. En ellos se hacía referencia a la mencionada conjunción en el 7 a. de C. y se indicaba que Júpiter y Saturno habían sido visibles durante un período de cinco meses. Efectivamente, hacia el final de febrero del 7 a. de C. atravesaba el firmamento la constelación mencionada. El 12 de abril ambos planetas efectuaron su orto helíaco a una distancia de 8 grados de longitud en la constelación de los Peces. El 29 de mayo se vio durante dos horas la primera aproximación. La segunda conjunción tuvo lugar el 3 de octubre, el día del Yom Kippur judío o fiesta de la Expiación. El 4 de diciembre se vio por tercera y última vez.

Muy posiblemente, fue esta conjunción la vista por los magos -que no reyes- de los que habla san Mateo, unos personajes que no practicaban las artes ocultas sino que pertenecían a la tribu meda del mismo nombre ya mencionada por Heródoto y que, al parecer, contaban con conocimientos astronómicos. Una vez más, los datos encajaban con el Evangelio de san Mateo e incluso explicarían la manera en que los magos pudieron ver la “estrella” y seguirla durante meses hasta llegar a Palestina. La misma se habría aparecido en diversas ocasiones -la primera llamando su atención, la última indicándoles donde estaba el niño. De esa manera, por lo tanto, Jesús habría nacido en mayo u octubre del 7 a. de C. -más verosímilmente en la primera fecha- y, como señala el primer libro del Nuevo Testamento, su nacimiento había venido acompañado de la visión de un astro en el cielo, astro rastreado por los magos.

Texto: César Vidal.

28 de diciembre de 2009

Las navidades gamberras de Roberto Mangosi


Es posible que te hayas topado con alguno de los trabajos de este ilustrador italiano navegando en Internet, pero si no has tenido esa suerte te presento una pequeña parte de su trabajo dedicado, como no, a la Navidad.


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Cuenta el evangelio según San Mateo que unos Magos de Oriente preguntaban en Jerusalén dónde había nacido el futuro rey de Israel para poder adorarlo. El rey Herodes, temeroso de que alguien pudiera reemplazarlo en el puesto de gobernante del país, les pidió a los Reyes Magos que cuando encontraran al Mesías volvieran para decirle dónde se encontraba.

Los magos recibieron un aviso de Dios de que no volvieran a Jerusalén. Herodes, enfurecido, ordenó a sus soldados que mataran a todos los niños menores de dos años de la ciudad de Belén y alrededores.

Y es en memoria de estas muertes sin sentido, que los cristianos celebran el día de los Santos Inocentes el 28 de diciembre. Este mismo día es tomado en España, Latinoamérica y en diferentes países mediterráneos como la jornada tradicional para efectuar bromas a seres que como aquellos niños inocentes, sin saber ni entender, tuvieron que aceptar su destino.

En los países anglosajones se celebra el 1 de abril con el nombre de Fool's Day. Antiguamente, los pasteleros hacían tortas saladas y se clavaban monedas en el suelo.

En la actualidad, lo más usual es recortar un monigote de papel y pegarlo en la espalda de un transeúnte, que lo lleva sin enterarse. Algunos también tiran petardos o hacen bromas de mal gusto y en la TV o los periódicos aparecen noticias falsas.

26 de diciembre de 2009



San Nicolás de Bari fue un santo del siglo IV que se caracterizó por su predilección por los niños y pobres, y realizó innumerables milagros a favor de sus fieles en vida y después de muerto.
Se le conoce por una infinidad de nombres: Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, o Señor Invierno en centro.Europa...Una multitud de nombres para un mismo personaje que reparte regalos a los más pequeños la madrugada del día de Navidad.

Se sabe que nació en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III y era una de las figuras más veneradas de la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente aunque fue en Italia, especialmente en Bari donde se conservan sus reliquias desde el año 1087 que fueron recuperadas por marinos italianos quitadas a los musulmanes.
Proveniente de una familia adinerada, cuando fallecieron sus padres decidió encauzar su vida en la religión y centrarse en los más pequeños entre los que repartió su fortuna personal. Habría que remontarse a la época del Imperio Romano cuando en las fiestas religiosas de época comenzó la tradición del reparto de regalos entre los más pequeños.

Vestido de rojo, gorro y botas altas

La figura de San Nicolás arraigó en Holanda en el siglo XIII y era representado con barba blanca, vestiduras eclesiásticas, un saco de regalos para los niños y montado en un burro. En 1624 "los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano -Nueva York al pasar a dominio inglés-", trajeron un personaje con el nombre de Sinterklaas, nombre que más adelante derivaría en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y siendo un personaje muy popular en el continente americano.

Tiempo más tarde fue Santa Claus el que saltó a Europa haciéndose muy popular en el continente. La imagen de bonachón que se presenta actualmente ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Se sabe que en un poema escrito por Clement C. Moore en 1823, cambió el trineo con un caballo blanco por otro tirado por renos, llevado por un hombre alegre, regordete y de baja estatura que hacía su aparición en la vigilia de Navidad.


Ilustración Thomas Nast

Más adelante un dibujante llamado Thomas Nast dibujó la imagen del personaje vestido de rojo, gorro y botas altas creándole el entorno del polo norte. Pero no fue hasta 1931 cuando la marca Coca Cola le dio su actual aspecto.

Santa Claus = Coca Cola

En el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931.
En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo.

Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados.
Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestído de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.







22 de diciembre de 2009

Alma


A pocos días de celebrar la navidad me he topado con este curioso y siniestro corto de animación escrito y dirigido por el catalán Rodrigo Blaas que le va ni que pintado a estas ¿entrañables? fiestas. A mi no me ha dejado indiferente, y es que cuando era niña –y también ahora– le tenía cierto reparo a las muñecas…


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