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18 de junio de 2016



En una ocasión dos genios coincidieron en un mismo lugar y tuvieron una charla muy interesante. Esos dos eran Albert Einstein y el actor Charles Chaplin. Congeniaron al instante y entre bromas y halagos mutuos tuvo lugar esta conversación que ha quedado para la historia:
—Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal, todo el mundo le comprende y le admira —le dijo Einstein a Chaplin.
A lo que Chaplin respondió:

—Lo suyo es mucho más digno de respeto, todo el mundo le admira y prácticamente nadie le comprende.

7 comentarios:

Carol Torrecilla García dijo...

¡Qué bueno, Raque!!! Me he reído mucho. Es verdad que las personas suelen confundir lo ininteligible con lo mejor, cuando el encanto de lo sencillo es maravilloso. Claro que gracias a Albert llegamos muy lejos, pero gracias a Dios no hemos tenido que escoger entre los dos. Me encanta Chaplin.
Besos y gracias por esta reflexión tan hilarante.

Raquel dijo...

Me gusta eso que has dicho, el encanto de lo sencillo, estoy de acuerdo.
Besos y gracias a ti por pasarte por aquí.

Natalia Ortiz dijo...

Jaja, no lo había oído nunca y la verdad es que es curioso a la vez que tiene razón.

Un abrazo :)

Raquel dijo...

Charles Chaplin tenía un ingenio fuera de serie :)
Un abrazo Natalia!

Raquel dijo...

Charles Chaplin tenía un ingenio fuera de serie :)
Un abrazo Natalia!

Ligia dijo...

Muy ingenioso, y además estaba en lo cierto, ja, ja... Abrazos

Miguel Schweiz dijo...

Unos genios, genios, genios... No tenían vivencias parecidas, pero ambos con un cerebro que iba siempre detrás del infinito.

Chaplin no solo era ingenioso sino había pocas cosas que no supiera hacer. Y Los americanos, o mejor dicho esa "cumbre anónima", fueron muy injustos con él. No sólo lo echaron del país sino que el único Oscar que recibó este genio fue por la música Candilejas...

Fantástico Raquel, no conocía esta charla.

Abrazo

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