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16 de abril de 2011


El huevo de Pascua no es un invento de nuestros días sino que ya era consumido por los persas, los egipcios o los romanos. Antiguas comunidades para las que estos huevos tenían un significado especial.
Regalar huevos decorados era una costumbre que se originó en Europa y Medio Oriente antes del cristianismo.
Entre las tradiciones que podemos citar cabe recordar el uso que las mujeres romanas les daban a los huevos. En Roma las mujeres embarazadas cargaban con un huevo porque se creía que con él podrían conocer el sexo del niño al nacer.

En el antiguo Egipto y en Persia los amigos intercambiaban huevos decorados cuando comenzaba la primavera, como símbolo del renacer de la naturaleza. Los huevos eran regalados a las mujeres como un presente especial. Como la Primavera Europea prácticamente coincide con la Pascua, el huevo pasó a ser el signo del renacer de Cristo; la Resurrección.
Ya en la Edad Media se universalizó el uso de los huevos de Pascua con este sentido. Entre los siglos IX al XVIII, la iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuma, por considerarlo equivalente a la carne, por lo que la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poderlos consumir el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo estas tradiciones fueron incorporadas a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de pascua es un símbolo universal.

Además, cuenta la tradición que el mítico Conejo de Pascua se originó a partir de la ocurrencia de una mujer. Cuenta la historia que una mujer que pintaba huevos para sus hijos en la Pascua, los escondía en nidos de pájaros. En una de tantas veces, los niños encontraron dichos huevos, y un conejo saltó del nido, los pequeños con la inocencia de la edad asumieron que este simpático animal había proporcionado los huevos de Pascua


Más curiosidades

El huevo adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.

Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato.

A partir del siglo XVIII, cuando la industria chocolatera consigue avances importantes en el manejo y tratamiento del chocolate, se empieza a vaciar los huevos frescos y a rellenarlos de chocolate. Más tarde llegaron otras formas: conchas, campanas, carruajes... copiando figuras de la escuela austriaca, con sus colores y formas.

La noche del Domingo de Resurrección, desde el anochecer hasta el amanecer, los hombres jóvenes iban de casa en casa cantando. Si visitaban algún hogar donde vivían muchachas solteras, les cantaban una canción llamada LALYNKA, en la que se desea a las mujeres la suerte de poder casarse pronto y la felicidad matrimonial. Si los cantantes eran buenos, recibían de regalo huevos de Pascua. Los huevos no eran entonces tan abundantes como ahora, así que era un obsequio muy apreciado.

En Inglaterra, en los pueblos de montañas, esta celebración se inicia al amanecer del Domingo de Pascua. Hombres y mujeres suben a lo alto para ver nacer el Sol de la Resurrección. Al día siguiente, desde allí hacen deslizar huevos de vistosos colores que ruedan alegremente por las laderas y se pierden entre la vegetación de valles y llanuras.

En Grecia, el festejo de la Pascua no está completo si no se entrechocan huevos de variado color.

En Alemania los huevos de Pascua son de color rojo y están reservados para los mayores y los niños. Mientras, en Hawai creían que su isla era el producto de la explosión de un huevo puesto por un ave gigante, para los galos el huevo simboliza las energías solares y las energías relacionadas con la fecundidad, para los finlandeses el origen del universo se basa en la ruptura de 7 huevos a partir de los cuales nació el cielo, el sol y las estrellas.

En España, la zona de Cataluña y Valencia, es la región con más tradición en la elaboración de figuras de chocolate para celebrar la Pascua. Estas figuras adquieren una gran importancia a partir de mediados del siglo pasado. Son las monas de Pascua, figuras diversas, -en algunos casos verdaderas esculturas-, en chocolate que adoptan multitud de formas, cuyo límite lo pone la imaginación y pericia del maestro chocolatero.

7 comentarios:

Miguel Schweiz dijo...

Raquel si no te importa me gustaría un montón poner este enlace en mi blog Amanecer que habla sobre la pascua. ¿Me dejas?

Besito...

Renata dijo...

qué hermosa la foto del último huevito :)

Ligia dijo...

Qué cosas más curiosas sobre los huevos de pascua... Y la última imagen, una delicia. Abrazos

Ana dijo...

Me parece una bonita tradición... y por la pinta ese huevo tiene que estar buenisímo.
Un beso y ¡feliz semana!
:)

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Sabrosa entrada a la vez que instructiva.

Un abrazo que dure todo el fin de semana.

Marpín y Ranita

Natalia Ortiz dijo...

Muy interesante todo :) La gran mayoría de lo que has contado no la conocía. Gracias por compartirlo ^^
Qué buena pinta tienen todas las monas que has puesto jaja.
Creo que también haré una entrada de monas en estos días, pero a mi manera jeje.
Un beso :)

Raquel dijo...

Claro que sí, Miguel.Es un placer para mi.
Un beso :)


la verdad es que sí, es tan apetecible que se hace la boca agua.
Un saludo Renata.


Gracias Ligia, me alegra que te haya resultado interesante.
Un beso y feliz semana santa.


Es una tradición bastante dulce :)
Un beso Anita.


Muchas gracias Marpin y la rana.
Un fuerte abrazo para los dos :)



De nada Natalia. Yo tampoco conocía ni la mitad de estas cosas y me ha gustado buscar información sobre ellas.
Vale, estaré atenta a tu blog.
Un beso :)

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