¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene la
expresión “estar a dos velas”? Hay debate, al parecer esta expresión, usada
para referirse a estar sin dinero o en una situación precaria, parece provenir
de las iglesias. Después de misa se apagaban todas las velas menos dos, las que
estaban situadas delante del sagrario; y como estas alumbraban muy poco el
templo quedaba triste y mortecino igual que el ánimo del que no tiene dinero
para comer. Aunque existe otro origen. En el libro El porqué de los dichos
(Ariel, 2015), su autor José María Irabarren, sugiere que “estar a dos velas”
alude al juego y al hecho de que, antiguamente, en las timbas y partidas de
naipes ilegales, el banquero solía contar los puntos y el dinero a la luz de
dos velas. En este supuesto, si un jugador lograba ganar todo el dinero de la
banca literalmente dejaba al banquero "a dos velas” (Fuente: Muy Interesante).
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15 de septiembre de 2019
24 de agosto de 2019
Radiación BED (Banana Equivalent Dose)
¿Sabías que los plátanos junto con la cerámica y la arena para gatos son mercancías capaces de hacer saltar los sensores de radiación de puertos y aduanas de Estados Unidos que se usan para detectar el posible contrabando ilegal de material nuclear?
Esto es así porque los plátanos son uno de los considerados "materiales radiactivos legítimos" al ser suficientemente radiactivos como para hacer saltar estas alarmas.
Hay muchos
alimentos que son radiactivos por naturaleza y los plátanos, en particular, lo
son debido a que son ricos en potasio. El potasio contiene un 0,0117 por ciento
de potasio-40 (isótopo K-40), que es radiactivo. Las fugas de radiación de las
plantas nucleares suelen medirse en unidades extraordinariamente pequeñas (becquerels).
Comparando la exposición por estas causas a la dosis equivalente de un plátano
se puede obtener una evaluación más realista de los riesgos reales.
En un plátano común de unos 150 g hay unos 600 mg de
potasio [396 mg por cada 100 g], que contiene unos 0,070 mg de potasio
radiactivo - que equivale a 18,5 becquerels. El perfil radiológico medio del
plátano común es por tanto de 120,37 becquerels por kilogramo. La dosis
equivalente de 365 plátanos (uno al día durante un año) es de 0,036 mSv en un
año. Comparativamente la radiación natural en la Tierra es de 2,4 mSv año, por
lo que simplemente vivir en el planeta Tierra durante un año representa una
absorción de radiación 60 veces superior a comerse un plátano al día durante un
año.
Otros alimentos, como las nueces, papas y semillas de
girasol, también contienen potasio K40. Éste no es dañino para el humano porque
el cuerpo no lo acumula; tiene la capacidad de eliminar el exceso de tal
mineral cuando ha obtenido la cantidad suficiente.
Se necesitarían 60 mil cuatrillones de kilos de
plátanos para igualar la radiación de la bomba de Hiroshima.
En definitiva, aunque los plátanos son ligeramente
radioactivos son un alimento muy saludable, son útiles en el
tratamiento de numerosas dolencias, y conocidos por ayudar o sanar
completamente úlceras, anemia, presión arterial alta, acidez estomacal,
depresión, estreñimiento, y en algunos casos, la ansiedad. También pueden
aliviar los síntomas premenstruales, resacas, y pueden agudizar tu mente.
11 de agosto de 2019
La
Iglesia de madera de Borgund, es un antiguo templo del tipo stavkirke, que se
encuentra en la localidad de Borgund, Noruega. Su construcción data de finales
del siglo XII.
Su
buen estado de conservación la ha convertido en la mejor representante de las
stavkirke, y varias reconstrucciones de otras iglesias de este tipo se han
apoyado en ella, es también la más conocida y una de las más visitadas.
La
primera vez que fue mencionada fue en 1342. Investigaciones científicas han
descubierto que la madera fue cortada en el invierno de 1180 y 1181, por lo que
se cree que la iglesia fue terminada hacia 1200.
Consagrada
a San Andrés, fue utilizada como iglesia hasta 1868, cuando a su lado se
construyó la nueva iglesia de Borgund. Fue comprada por la Sociedad para la
Preservación de los Monumentos Antiguos en 1877 y desde entonces comenzó a ser
utilizada con fines turísticos, convirtiéndose en un museo.
La
iglesia fue motivo de investigaciones arqueológicas en 1969 y 1986. Bajo su
piso se encontraron restos de edificios de madera, probablemente de una iglesia
que se situaba en el mismo lugar.
La
iglesia de Borgund es uno de los mayores atractivos turísticos, lo que ha
generado ciertos problemas. En 1973 se colocó un piso alterno para proteger al
original y las visitas se han restringido a ciertas épocas del año. Hay un
centro para visitantes que cuenta con su propia cafetería. Además, se encuentra
en un entorno paisajístico excepcional, pues se halla muy próxima al fiordo
noruego más extenso, el llamado Sognenfjorden.
27 de julio de 2019
Inspiración en Imágenes: Cuando el hombre se paseó por la Luna.
![]() |
| Lunar Orbit and Landing Approach, proyecto LOLA |
![]() |
| Controladores de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, durante la misión Apolo 11 a la Luna, en julio de 1969. |
![]() |
| Buzz Aldrin dejó su huela en la superficie de la Luna durante la misión del 'Apolo 11', el 20 de julio de 1969. |
![]() |
| El astronauta Buzz Aldrin, junto a la bandera estadounidense clavada en la Luna, el 20 de julio de 1969. |
![]() |
| 1950. Túnel de viento a presión de 19 pies, Laboratorio Aeronáutico de Langley. |
29 de junio de 2019
Pancho
Como
si el tiempo hubiera pasado a toda velocidad, así han pasado 14 años contigo,
pero qué bonito este tiempo a tu lado, qué suerte la mía de haberte tenido, de
haberte cuidado y querido tanto, y que suerte haberme sentido tan querida por
ti. Te fuiste y siento un gran vacío en mi pecho. Eras lo más bonito y tierno
de mi vida, eras mi refugio, eras más que una mascota, eras mi niño peludo, mi
bebé gordito y mimado, eras el chiquitín de la familia, asustadizo, gruñón con
otros perros y algunos humanos, pero todo corazón, alegría, vitalidad, una
fuente de cariño inagotable.
Siempre
me gustaste, desde el primer vistazo cuando nos conocimos, y viniste a casa metido
en una cajita de cartón. Me gustaba acunarte, cogerte en brazos y sostener esas
patitas muy cortitas y gorditas, y que tu cabecita se apoyara en mi hombro. Me
gustaba enredar entre mis dedos los ricitos de tu tupé, y mirar esos ojos tan
profundos y bonitos, esos ojos tan llenitos de amor incondicional, y hablarte,
y ver en tu expresión ese afecto, esa seguridad que sentías en mis brazos. Yo
te protegía y tú te escondías detrás de mí, y juntos caminábamos por el barrio
o por donde fuera, uno al lado del otro. Siento que no gasté todo el amor que
tenía para darte y que me han faltado días, meses, años, porque no quería que
te fueras tan pronto. Es tan duro no verte al volver a casa… Te echo tanto de
menos. Me siento muy triste sin ti. Siempre me quisiste, y siempre te querré,
ojalá hubiéramos tenido más tiempo. Gracias por darme tanto, tanto amor me
diste que sé que me durará toda la vida.
Te
quiero mucho Pancho.
19 de mayo de 2019
Doris
Doris Day nació en Cincinnati, Ohio, en 1922. Empezó a
hacerse conocida en el mundillo del artisteo a principios
de los años 40 como vocalista. Llegó a ser muy apreciada como cantante pero su
verdadero salto a la fama se lo proporcionó el cine. Doris Day no tardó en convertirse en una de
las actrices favoritas del público con sus papeles de heroína sencilla de
musicales ligeros: en los años 50 era ya la estrella femenina más popular de
Estados Unidos. A finales de esa década y principios de la siguiente fue la
heroína virginal de una serie de comedias de alcoba, junto a seductores como
Rock Hudson y Cary Grant. Por lo general, el argumento de sus películas poseía
una vaga aureola de sexualidad, pero Doris Day permanecía siempre casta hasta
el último plano.
El sueño de Doris había sido ser bailarina, pero un accidente de
coche, en el que se fracturó las dos piernas, se lo impidió. El director de
cine Michael Curtiz le ofreció un papel en la película musical Romance en alta
mar (1947), su primera película. Luego le siguieron películas como Calamity
Jane, Lucky me, El hombre que sabía demasiado, Confidencias a medianoche,
Pijama para dos, No me mandes flores, entre otras. Doris llegó a filmar 39
películas y grabó 31 discos de estudio. En el terreno amoroso tuvo una agitada
vida sentimental, llegó a casarse cuatro veces. Se retiró del cine en 1968 pero
siguió su carrera en televisión hasta 1983.
Doris Day fue una gran defensora de los animales. En
marzo de 1988 compró un hotel en la localidad californiana de Carmel en el que
facilitó camas y comidas para los perros. Un año después, en el verano de 1989,
fue elegida presidenta de la recién creada asociación People Protecting
Primates (PPP), dedicada a la protección de los simios.
Doris murió en Carmel, donde había vivido los últimos
años, a los 97 años debido a una neumonía el 13 de mayo de 2019. Con ella se ha
ido uno de los pocos iconos del Hollywood dorado que aún quedaban con vida.
Hasta siempre, Doris!
23 de abril de 2019
Cinco anécdotas de escritores.
#1 Los elogios mutuos entre Benavente y Valle-Inclán.
Durante una de sus habituales tertulias literarias,
Jacinto Benavente decía grandes elogios de Ramón María del Valle-Inclán, del
que decía que era uno de los más valiosos escritores que tenía España.
-Pues don Ramón- le interrumpe uno de los contertulios
–no opina lo mismo de usted
Benavente replicó inmediatamente con su característica
agudeza verbal:
-A lo mejor estamos equivocados los dos.
#2 Búscate otro trabajo.
En 1996 el editor de Bloomsbury, Barry Cunningham, aceptó publicar “Harry Potter y la piedra
filosofal” después de que once editoriales lo rechazaran, pero a pesar de ello instó a su autora, J.K.
Rowling, a que siguiera buscando trabajo de otra cosa ya que estaba convencido
de que aquel manuscrito no iba a tener
mucha repercusión y que J.K. Rowling no tendría éxito escribiendo libros para niños.
Afortunadamente para ella y para millones de niños y no tan niños en el mundo,
J. K. Rowling se convirtió en una de las escritoras más leídas de todos los
tiempos. El éxito de “Harry Potter” la convirtió en la tercera mujer más rica
de Gran Bretaña y la primera de Escocia.
#3 El actor Charles Dickens.
Charles Dickens tenía memoria fotográfica y era un
ávido lector. Su escritor favorito era Tobias Smollett y también disfrutaba de
los clásicos como Robinson Crussoe o Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, su
pasión por la lectura no lo llevó a la escritura directamente sino que quería
ser actor teatral. Aún así su carrera se vio truncada por una gripe que le impidió
presentarse para un papel lo que propició empezar su carrera como escritor.
#4 La modestia de Jules Verne.
En una entrevista publicada por el diario
norteamericano The Pittsburgh Gazette, Julio Verne declaró: Le sorprenderá
quizás saber que no me enorgullece particularmente haber escrito sobre el
automóvil, el submarino, el dirigible, antes de que entraran en el dominio de
las realidades científicas. Cuando he hablado de ellos en mis libros como de
cosas reales, ya estaban inventados a medias. Yo me limité simplemente a
realizar una ficción de lo que debía convertirse después en un hecho (...) Cada
hecho geográfico y científico contenido en cualquiera de mis libros ha sido
examinado con mucho cuidado y es escrupulosamente exacto.
#5 La muñeca de Kafka.
En 1924, mientras Franz Kafka paseaba por un parque
cercano a su casa, se encontró a una niña llorando porque había perdido su
muñeca. Aquel día decidió escribir una carta en la que la muñeca contara el
porqué de su marcha. Había decidido irse a correr mundo. Como la niña encontró
consuelo en su lectura, Kafka siguió escribiendo misivas de la muñeca que
hablaban de sus viajes, así durante tres semanas. En la última carta, explicaba
por qué no podía volver: se iba a casar, lo que suponemos sería una explicación
razonable de su abandono para la niña.
Nunca se supo
quién fue esa niña; un estudioso del escritor, Klaus Wagenbach, buscó a
la niña durante años, sin éxito. Estas cartas, que desaparecieron, han generado
otra ramificación literaria. El escritor Jordi Sierra i Fabra decidió recrear
la situación en una novela llamada Kafka y la muñeca viajera, que reconstruye
el encuentro entre Kafka y la niña a través de la ficción. También Paul Auster,
en Brooklyn follies, menciona la anécdota para ensalzar al escritor, capaz de
crear una obra de arte para una sola lectora simplemente llevado por la
solidaridad con un ser humano que sufre.
Feliz día del libro
28 de marzo de 2019
Está bien que no estés bien...
No me malinterpretes, no es porque me alegre de ello, ni
mucho menos; es que no tienes que sentirte mal por no estar bien. No te sientas
culpable, no te avergüences, no finjas que no pasa nada; date ese tiempo para
ti mismo. Sin presiones, sin fechas límite, porque el dolor hay que transitarlo
para salir fortalecido.
Nos han hecho creer que podemos con todo. Que debemos
tener siempre una sonrisa, y que llorar se debe hacer en la intimidad o no
hacerse. Que ante cualquier adversidad
debemos vestirnos con la capa de superhéroe sin pararnos ni un segundo a
lamentarnos. Estamos en una sociedad que te exige ser feliz, que te ha hecho
creer que esa frase inspiradora de la taza del desayuno, mágicamente,
conseguirá cambiar tu ánimo sin esfuerzo alguno. Cada vez hay más lemas y
eslóganes optimistas que te dicen qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, que
demonizan el hecho de sentirse una mierda, de sólo tener ganas de tirarse a un rincón para rumiar las
penas, para maldecir, para llorar a moco tendido. Pero no es verdad que puedas
con todo, y desahogarte es mucho más sano que actuar como si nada hubiera
pasado, fingiendo una fortaleza que no tienes.
Sientes, estás vivo, y vas a sufrir, lo quieras o no.
Y está bien admitir que no puedes hacerlo, que te
queda grande, que te da miedo, que dudas, que te has perdido, que has perdido
la ilusión, que no sabes cómo volver a tu yo de antes de la tristeza.
Está bien.
Lo que no es bueno es revolcarse en ella. Lo que puede
perderte para siempre es cerrar los ojos y olvidar que dentro de ti hay una
luz, una luz que genera calor, energía, cambio.
Si estás triste mucho tiempo se apagará
irremediablemente. Quizás no para siempre, pero encenderla una vez que ya está
extinta y fría es un trabajo muy arduo, muy complicado.
Está bien sentirse mal, pero no mucho rato.
Permítete ese momento pero luego busca a alguien con
quien hablarlo.
Háblalo. Quítatelo de encima. Pero nunca te
avergüences de llorar. Llorar no es debilidad, llorar es de fuertes, de esos a
los que no les importa mostrar lo que sienten.
Hace mucho tiempo que comencé este blog, tanto que he
perdido la cuenta de los años. Aún hoy sigo acercándome de vez en cuando. He
publicado 792 entradas, y de todas ellas la que más visitas ha generado, y por
mucha diferencia, es esta: “…porque la vida es bella”. Mucha gente se acerca y deja mensajes, algunos me sorprenden
porque me dan las gracias o me dicen que el texto les ha alegrado el día; también
hay quien recrimina el mensaje: a veces cuesta creer que a pesar de todo la
vida sea bella. A veces los pesimistas se salen con la suya...
Recuerdo muy bien cuando escribí aquel texto y el
momento que estaba viviendo. Fue en 2012, y ese fue uno de los años más duros
que me ha tocado vivir. Muchas cosas ponían a prueba mi fortaleza, pero aún así
sentía que debía ser yo misma quien saliera de aquello que me hacía daño,
plantando buena cara al mal tiempo. A veces la vida te conduce por caminos que
no hubieras querido transitar y lo más duro, quizás cuando has tenido muchas
rachas malas, es tener confianza y optimismo. Seguir viendo el lado bueno de
las cosas y de la vida.
Por eso entiendo que haya quien vea en esas palabras
algo hueco e impostado; un eslogan para vender felicidad.
Sin embargo, así lo creo aunque tenga días en que dude
mucho, que siempre hay algo que vale la pena, algo que te saca una sonrisa, y
que te salva.
La vida, digan lo que digan los pesimistas, puede ser bella.
16 de marzo de 2019
24 de diciembre de 2018
Es tiempo de Navidad
Creas en ellas o no, las disfrutes como un niño o te llenen de nostalgia, trabajes esos días o hagas puente... es tiempo de Navidad. Tiempo para compartir. Tiempo para regalar tiempo, porque pasar un rato con alguien que amas es lo mejor que puedes regalar. Aunque no lo creas seguro que eres el mejor regalo para alguien.
Feliz Navidad
30 de noviembre de 2018
El efecto Forer, o porque crees en el horóscopo.
El efecto Forer, o efecto Barnum, se da cuando aceptas
como verdad una aseveración acerca de ti mismo, aunque en realidad lo que ha
pasado es que has aceptado como propias generalizaciones que pueden ser válidas
para cualquier individuo. Has sido una víctima de la falacia de la validación
personal.
Fue en 1948 cuando el psicólogo Bertram R. Forer se percató
de que la mayoría de las personas aceptaban estas descripciones vagas como
personales y acertadas, así que realizó un experimento. Dio a un grupo de
estudiantes estas afirmaciones como resultado de un test de personalidad y les
pidió que las valoraran según su grado
de aciertos. Lo que no sabían sus estudiantes es que todos tenían la misma hoja
que decía esto:
“Tienes necesidad de ser aceptado por los demás y
buscas que te admiren, sin embargo, tiendes a ser muy crítico contigo mismo.
Aunque tienes algunas debilidades de personalidad, generalmente logras
compensarlas. Tienes una capacidad increíble que no has convertido en tu
ventaja. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a preocuparte y
ser inseguro en tu interior. A veces tienes grandes dudas sobre si has tomado
la decisión correcta o si has hecho lo adecuado. Prefieres cierta cantidad de
cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te acorralan las
restricciones y limitaciones. También te enorgulleces de ser un pensador
independiente, no aceptas lo que digan los demás sin pruebas satisfactorias.
Pero has descubierto que es poco sabio ser muy franco y revelarte a ti mismo
ante los otros. A veces eres extrovertido, afable y sociable, mientras que en
otras ocasiones eres introvertido y reservado. Algunas de tus expectativas
pueden ser más bien irreales.”
Estas aseveraciones
fueron recogidas por Forer de una columna de astrología de una revista.
En una escala de 0 a 5, donde el 5 significaba que el
alumno sentía que los resultados eran excelentes y acertados, y el 4 que los resultados habían sido buenos;
el promedio de la evaluación de la clase fue de 4,26; es decir que casi todos
los alumnos consideraron esos resultados como muy cercanos a su personalidad.
En realidad lo que pasa es que no hay nada en lo que
puedas estar en desacuerdo con las afirmaciones dadas, pues la mayoría te
presentan dos opciones: “eres X, pero a veces eres Y”. Esto es lo
suficientemente vago como para ajustarse prácticamente a cualquier ser humano.
Este efecto es usado las llamadas “pseudociencias”,
como médiums, adivinos, lectores de la mente, grafólogos, etc. pues ofrece un
sentido de reafirmación y control de lo desconocido. Vamos a ser claros, a
todos nos encanta sentir que podemos controlar algo que aparentemente parece no
poder ser controlado, así que el saber lo que va a ocurrir sientes que podrás
evitarlo o cambiarlo.
Pero una parte del éxito del efecto Forer se debe a su
relación con el sesgo cognitivo de confirmación, que ocurre cuando lees una
predicción astrológica que confirma tus propias creencias. Por ejemplo, estás
de bajón y tu horóscopo dice que “vienen momentos complicados de los que
saldrás airoso”, está confirmando cómo te sientes; te da la razón y no hay nada
más que nos agrade que tener la razón.
Aunque lo parezca el efecto Forer no es tan inofensivo
como parece pues puede afectar la vida de muchas personas, que no sólo
invertirán sumas astronómicas para que les saquen la carta astral, les lean la
palma de la mano o el café; sino que además pueden tomar decisiones importantes
basados en el sesgo cognitivo, que como vemos, no ofrece muchas garantías.
Por eso, una última recomendación, sé crítico/a con
aquello que lees, busca evidencias sólidas, descarta las fuentes que no sean confiables.
16 de noviembre de 2018
11 de noviembre de 2018
El autoestopista fantasma y La chica de la curva
Seguro que has oído hablar de ellos. El autoestopista
fantasma o La chica de la curva son descritos como espíritus de personas
fallecidas; topárselos augura fatales consecuencias a quien los recoja en su
coche.
Encontrar el origen de esta leyenda urbana no es
fácil, pues no tiene un origen definido y
se encuentra diseminada por una extensa área geográfica.
Aunque hay muchas versiones del relato, todas tienen
una misma raíz. Un solitario conductor se encuentra con un autoestopista que luego
desaparece sin explicación alguna, generalmente en el propio vehículo en
movimiento. Aunque suene increíble esta leyenda circula desde hace siglos, y se
ha ido adaptando a los distintos medios
de transporte. En las versiones más antiguas, la joven paraba a los jinetes
para que la subieran al carruaje, o a la grupa de su caballo.
Una leyenda tan extendida lógicamente ha mutado con el
trascurrir del tiempo. Hay versiones que la describen como una joven con un vestido
rasgado, a veces de novia y otras de luto, que se aparece a los viajeros a la vera de los caminos cerca
de una curva peligrosa. Les pide a éstos que la lleven; cuando sube, se dice
que transcurre un tiempo en absoluto silencio hasta que ella, misteriosamente,
desaparece del vehículo en movimiento. Se suele contar luego que el viajero
termina enterándose que la mujer había muerto en un accidente o de alguna forma
trágica. La versión que la viste con vestido de bodas afirma que murió con su
novio.
¿Cuál es su motivación? Pues su principal propósito varía
un poco, algunas veces alerta al
conductor sobre una curva peligrosa, precisamente aquella en la que murió;
otras veces causa la muerte del conductor, al no alertarle del peligro de la
curva.
La curva de Torreseca
Según cuenta esta leyenda en particular, los hechos
tuvieron lugar durante una noche lluviosa. Una pareja de recién casados disfrutaba
de su viaje de novios, felices ambos aunque
él conducía de manera temeraria hasta que el coche patinó, se deslizó por la
carretera y cayó por el barranco al pie de una curva muy cerrada, muriendo los
dos en el acto.
Un año después, un hombre que viajaba por la misma carretera
recoge a una muchacha vestida de novia. Al verla tiritar le ofrece su cazadora
para que no pase frío. Al instante, ella le dice: «Gracias; por favor, frene. En esta
curva me maté yo». El hombre desvía su mirada hacia ella y frena en seco, pues
tanto ella y la cazadora han desaparecido.
Tiempo después, el hombre se dirige a la tumba de
aquella pareja que se mató en la curva y encuentra su cazadora encima de la lápida
de la tumba de ella, provocándole la muerte debido al impacto de tal hallazgo.
La "Dama de la Cruz Verde"
La Dama de la Cruz Verde es un personaje de las
leyendas de la Sierra de Guadarrama que sitúan en el Puerto de la Cruz Verde,
entre los municipios de Robledo de Chavela y San Lorenzo de El Escorial, la
aparición de la Dama de la Cruz Verde: una mujer que, hace años, murió en las
carreteras del mismo y que se aparece a los conductores haciendo autoestop.
Esta leyenda es una de las variantes locales que se
han dado en muchos lugares del mundo de la denominada Autoestopista Fantasma,
tales como las leyendas urbanas de la Dama Blanca o Chica de la Curva. También
se ha visto un personaje similar en el Puerto de Galapagar.
Dos ejemplos de una leyenda que es internacional, pues
alrededor del planeta se han dado más casos de autoestopistas fantasmas. Tanto
ha calado la imagen de la chica de la curva que ya forma parte del imaginario
colectivo.
9 de noviembre de 2018
2 de noviembre de 2018
La chica de la curva
Es de noche. La carretera está oscura como lo que te
rodea. Al otro lado de los arcenes hay un monte. Lo sabes porque te llega el
aroma de los pinos mojados a través de la ventanilla, pero la tiniebla es tan
densa que no puedes ver nada, sólo una pequeña parcela borrosa; lo que los
faros de tu coche consiguen arrancar a la oscuridad al pasar.
Es una carretera monótona y estás solo. Cae una lluvia
fina. La radio no sintoniza bien pero no
quieres apagarla. Necesitas escuchar algo, aunque sean interferencias. No
quieres dormirte. Hay muchas curvas en ese tramo.
A través de los imponentes árboles ves un cielo nuboso
y una luna mordida que parece sacada de un cuento de terror. Pero pronto todo
empieza a repetirse como un bucle. Carretera, oscuridad, una curva, otra curva,
oscuridad, oscuridad, oscuridad… No quieres dormirte pero notas ese cosquilleo
en los dedos, ese que precede al sueño.
Abres más la ventanilla para que el aire frío te
despeje. Entonces la ves. Está allí en medio de la carretera, bajo la lluvia. Sólo
te da tiempo a esquivarla y clavar los frenos. Tu coche se desliza más de lo
que quieres sobre la capa de agua hasta pararse por completo. Tienes los ojos
muy abiertos y las manos aferradas al volante. El corazón te va muy rápido.
Miras los dígitos luminosos de la hora en el salpicadero, las doce en punto. Te
sientes aturdido. ¿Qué acaba de pasar? Levantas la vista con un ligero temblor
de cabeza para mirar por el espejo retrovisor. ¿Un accidente? No has visto
ningún coche, ningún rastro, sólo aquella figura…
La luz de los faros rompe las sombras de delante pero
detrás todo está a oscuras. Esa oscuridad tan extraña que ha sido tu compañera
de viaje.
Te asomas al espejo retrovisor pero no ves nada. Estás
temblando y no sabes por qué. Apagas la radio para escuchar. Pero no oyes
ningún grito de auxilio. Ninguna voz reclamando ayuda.
Das marcha atrás despacio. Estaba allí, no estás loco.
Lentamente tu coche deshace el camino pero no hay nadie. No puede ser, piensas.
La viste, estás seguro. Decides bajarte y echar un vistazo. Abres la puerta,
las finas gotas de lluvia caen sobre tu brazo. Al inspirar el aire helado sientes
un escalofrío. Te sientes paralizado. ¿Una alucinación? Quizás tu mente te ha
jugado una mala pasada.
No sabes por qué lo haces pero accionas el claxon, como
si quisieras ahuyentar algo, para ahuyentar algo. Aún así todo permanece en
calma. Esperas. Nada pasa así que cierras la puerta y te pones en marcha. El
coche se ha enfriado, o quizás eres tú y es de ti de quien surge aquel gélido
halito. Tiemblas tanto que te cuesta sujetar el volante. Pero te sumerges en la carretera y
sigues adelante.
Oscuridad, una curva, otra curva, oscuridad,
oscuridad… El sueño golpeándote detrás de los párpados. Oscuridad… y una mano
fría, mojada sobre tu hombro. Has estado a punto de dormirte otra vez. Abres
los ojos y miras por el espejo retrovisor. El miedo te golpea en la nuca. Está
ahí, detrás de ti y te grita: ¡Cuidado!
Vuelves la mirada hacia la carretera y frenas a fondo.
Te has quedado a milímetros de despeñarte en esa curva y tu respiración agitada
lo llena todo. Tienes que cerrar los ojos para soportar el latido de la cabeza.
Cuando los abres ella ya se ha ido. Pero sales bajo la lluvia a buscarla. Revisas el
coche, los alrededores. Te asomas al abismo y das unos cuantos pasos
tambaleantes por el asfalto mojado.
Hay algo a un lado del camino. Sacas el móvil y
enciendes la linterna. Descubres una pequeña capilla de madera. Ves la cruz, las flores de plástico, la foto
plastificada con una nota al pie. “Inés, nunca te olvidaremos”. Son sus ojos,
su rostro. Un recordatorio de su vida y
muerte.
Vuelves al coche, estás calado de la cabeza a los
pies. La adrenalina aún recorre tu cuerpo como fogonazos. El frío se ha
esfumado. Recorres el último tramo de aquella carretera conteniendo el aliento.
Cuando llegas a la civilización sientes una sensación de alivio. Decides que no
contarás a nadie lo sucedido. Aún no estás seguro de si lo soñaste, de si fue
real o una alucinación. Sólo sabes que nunca
olvidarás aquellos ojos y el contacto de aquella mano fría en tu hombro. No sabes quién fue Inés, si como parece, dejó
su vida en aquella curva. De lo único de lo que estás seguro es de que será tu
secreto mejor guardado.
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