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12 de noviembre de 2011

Cosas gratis (o casi) que nos alegran la vida

Cuando llega esta época del año, en la que anochece antes y el frío se vuelve más intenso, los días son  lluviosos y las nubes lo cubren todo, es más fácil sentirse triste y desanimado, y si encima no estás pasando un buen momento, tienes la gripe o te encuentras sin trabajo la tristeza se acentúa haciéndose insoportable.  Es más sencillo dejarse llevar por  oscuros sentimientos cuando la luz del sol se convierte en recuerdo.
Reconozco que a mi me pasa. Cuando llega el Otoño, aún siendo una estación preciosa, mi animo se desploma y hay ocasiones en las que me siento deprimida y sin fuerzas.  Es en estos momentos cuando hay que buscar “antídotos”; mirar alrededor y encontrar pequeñas cosas, no siempre materiales, que nos alegran la vida.  A veces lo que más nos hace felices está a un palmo de distancia tan cerca que lo pasamos por alto.
Para vencer esta tristeza otoñal  sólo tienes que mirar a tu alrededor y fijarte en los detalles.

Porque está demostrado, los animales de compañía son lo más parecido a una medicina preventiva que hay. Cuando los acariciamos  la tensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Nuestras mascotas son un verdadero antídoto contra el estrés, nos hacen sentirnos menos solos, mejoran nuestro humor y nos ayudan a estar en forma. Son nuestros compañeros y nos dan su cariño, protección y amor a cambio de nada…o casi nada, sólo un paseíto, una caricia, atención. Nada comparado con todo lo que nos dan ellos.

El azúcar es bueno…siempre con moderación. No se trata de hacernos adictos al dulce, pero no hay nada que apetezca más que una golosina de vez en cuando. Darse ese pequeño capricho que nos alegra el día. El responsable de esa sensación de “euforia” que nos proporciona un chute de azúcar es el aumento de la glucosa en sangre, que nos hace sentir enérgicos y felices. La acción es inmediata pero el efecto desaparece igual de rápido, y eso puede acabar convirtiéndonos en adictos. Por lo que es conveniente restringir su consumo.
Sin embargo con moderación es uno de los placeres más baratos que hay. Lo que me lleva directamente a otro de los manjares irresistibles por naturaleza del que es difícil prescindir, el chocolate.



Por el precio de unos pocos céntimos puedes experimentar una de las sensaciones más deliciosas que existen. El chocolate actúa como un antidepresivo, es el precursor de la serotonina cerebral, proporcionando una sensación de tranquilidad y sedación placentera al que lo consume. De las más de 300 sustancias químicas que contiene el chocolate, la cafeína junto con la teobromina son las responsables de que este delicatesen actúe como una droga. Además el chocolate contiene muchas vitaminas en cantidades pequeñas, como las vitaminas A, E, B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y ácido fólico (una vitamina B también). Las vitaminas B ayudan a crear nuevas células rojas de la sangre. La vitamina A ayuda a mantener la piel y los dientes sanos. La vitamina E ayuda a mantener el metabolismo y el sistema inmunológico.


Tan barato que para practicarlo sólo hace falta tener ganas y un poco de tiempo. Con sólo media hora al día, y a buen ritmo, conseguirás  fortalecer tus piernas y mejorar tu calidad de vida en general. Además de distraerte, también podrás mantener a raya el estrés. Pasear puede ser una actividad de lo más gratificante si eliges un buen lugar para ello, por ejemplo un parque tranquilo, un paseo a la orilla del mar, o ese rincón mágico de tu ciudad. Y si es en plena naturaleza y en buena compañía, mejor que mejor.




Plantarle buena cara al mal tiempo. Reír es lo más sano del mundo. Los beneficios que nos produce la risa son muy conocidos, tanto para la mente como para el cuerpo. 20 segundos de risa equivalen a 3 minutos de ejercicio constante en el gimnasio. Los músculos de la cara, tórax y abdomen se relajan y se contraen a gran velocidad, mejorando su tono. Se normaliza la presión sanguínea. El corazón aumenta su frecuencia y es capaz de bombear de 140 a 210 mililitros de sangre por minuto, cuando lo normal son 70. Los pulmones movilizan el doble de aire (12 litros, en lugar de los 6 litros habituales), lo que contribuye a una mejor oxigenación del organismo. Y por si fuera poco, la risa es un activador metabólico, que provoca la liberación de adrenalina, favoreciendo la perdida de calorías. Además sonreír nos hace parecer más guapos.


Tejer, escuchar música, leer un buen libro, hacer maquetas, completar puzzles, plantar un huerto, coleccionar todo tipo de objetos, estudiar idiomas, escribir un blog… En definitiva, ocupar nuestro tiempo libre con aquello que nos entretiene y nos hace felices; aquello que nos plantea un reto o simplemente aquello que nos ayuda a mejorar.




Dedicarte tiempo y perderlo contigo misma/o. Mimarte y que te mimen, y hacer aquello que  siempre pospones por falta de tiempo. Un largo baño de espuma; un masaje casero; un maratón de tu serie favorita; una tarde en el sofá viendo tu película preferida  con un bol gigante de cotufas; cocinar aquel postre tan rico que tanto te gusta; comerte un helado aunque haga frio; comprarte aquellas botas que tanto te gustan… Esos pequeños placeres cotidianos sin los cuales la vida se haría más cuesta arriba.




Porque hay cosas pequeñitas que son importantes. Qué sería de nosotros sin los olores, por ejemplo; olores que nos recuerdan cosas, que nos evocan tiempos pasados o personas queridas, momentos únicos, o sensaciones agradables. El olor del café; el de la lluvia sobre el asfalto; el olor de la fruta o el del pan recién hecho; el olor de una casa querida, el de una colonia conocida, el del cielo tras la tormenta.
Sin las sensaciones; como la de columpiarse desafiando la ley de la gravedad. Bajar una pendiente en bicicleta como cuando eras niño. Abrazar con calor a la primera persona que llegue a casa. Dibujar en el vaho de los cristales. Sentir el calor de una manta abrigada en una tarde de frio. Estrenar calcetines. Una ducha calentita tras un día duro. Un trozo de tarta de chocolate deshaciéndose en el paladar. Explotar pompas de jabón. Una mirada en silencio. El ruido de la lluvia sobre el tejado o ese momento mágico cuando de pronto deja de llover. El ronroneo del gato sobre tus rodillas…


Esos bálsamos que reparan nuestra alma cada día sin que nos demos cuenta y que por fortuna no cuestan nada.

¿Y a ustedes, qué cosas les alegran la vida en los días de otoño?

6 de febrero de 2011

Trescientas vo(e)ces

Parece que fue ayer pero ya llevamos juntos cinco años. Creo que te conté nuestra historia. Fue cuando cumplimos cien días juntos. Cien subidas y bajadas a un desván secreto oculto tras una estantería sin libros. Cien días que eran en realidad tres años. Te dije que todo empezó como un juego. Hablamos de los otros desvanes que habían inspirado el mío y, muy pronto, casi sin darnos cuenta, volvimos a reunirnos para celebrar otras cien entradas. Hoy, a esas 200 tengo que sumarle 100 más. 300 entradas que para mi siguen significando mucho; el reto de ser constante.
Hemos cambiado en este tiempo. Tu, querido lector, mutando, transformándote, creciendo. Muchos, como tú, se han acercado y se han quedado. Otros estuvieron de paso. Cuando te vas me invade la melancolía. Me pregunto por qué no te quedas más tiempo, si te aburres, si pasó algo para que tan de repente tu interés desapareciera. Cuando vienes es como si abrieran las ventanas. La luz llega y me siento feliz por poder compartir contigo aquello que me gusta, mis aficiones, lo que me preocupa, lo que leo, escucho o veo. Siento tu conexión y me da fuerzas para seguir.
Nunca hablamos de nuestras vidas. No subimos al desván para eso, aunque implícitamente esté en todo lo que nos contamos; aunque algunas veces me haya sentido tentada de hacerlo.
Has cambiado, pero yo también. Es curioso, porque en el día a día no soy conciente pero cuando echo la vista atrás me doy cuenta. Pequeños e insignificantes cambios, que cuando los uno pesan. Creo que así es la vida. Hay quien dice que no se cambia, pero yo opino que no dejamos de hacerlo. Que es bueno cambiar. Y necesario.
Por eso no te voy a pedir que no cambies, que no te canses o te aburras, que no desaparezcas. Sólo que vuelvas cuando te apetezca, si te apetece. Tampoco yo puedo prometer que no cambiaré, que no me cansaré o que no desapareceré. Pero sí que mientras siga significando algo para mi, aquí estaré, compartiendo contigo esas pequeñas cosas que hacen nuestra vida un poquito mejor.

300 veces, voces, compartiendo contigo.
Gracias

10 de enero de 2011

Funvision Home Computer Game

La videoconsola que recordaba no era una Atari, sino una de sus muchos clones, una Funvision 2600 Compatible. La caja hecha polvo que he econtrado rebuscando en el trastero de debajo de la escalera dice que fue fabricada en Taiwan. Esta super nueva, creo que no tuvo mucho uso, pero le falta el adaptador; no sé qué pudo pasar con él, supongo que en su momento se utilizó para otra cosa o vete a saber. Las instrucciones están sólo en inglés. Los dos cartuchos que trae contienen varios juegos: en el primer cartucho Football, y en el segundo Boxing, Cowboy, Autolaw, Arlsee Battle, Freeway, Tennis, Fishing Durbi y Commbet.
Me he quedado con las ganas de enchufarla pero no he encontrado ningún adapatador que le valga :(









En youtube encontré estos dos videos de juegos de la Atari, pero son igualitos a los que trae esta consola. ¡Qué recuerdos!




22 de septiembre de 2010

No te vayas todavía... querido verano


Año tras año, cuando el verano se acaba, me siento algo triste. Es inevitable. Siempre me ha gustado esta estación, sinónimo de libertad y sol, y cuando se acaba me entristece porque siento que el otoño, con sus nubarrones y su oscuridad, se me echa encima. Con los años he dejado de tenerle tanta tirria a esa estación lánguida que es el otoño, y he sabido apreciar sus cosas. La electricidad de sus cielos, la intensidad de sus colores, la calidez de sus largas veladas. Pero no siempre fue así. La llegada del otoño significaba volver a la rutina después de muchos meses a la bartola. Volver al colegio, al instituto, a las obligaciones y a los deberes. Cambiar el jugar en la calle por estar sentada en un aula fría durante horas eternas. Me costaba adaptarme, coger el ritmo. No me gustaba el otoño.
Lo que menos me atraía de la estación otoñal, y no me atrae todavía, es su oscuridad. Cuando cambian la hora es como si me cambiaran por dentro, durante días estoy desubicada, con los ánimos revueltos. Los días son cortos, y las noches interminables. Y todo es oscuro y gris. Y eso me hace sentir triste y de mal humor.
Pero cuando me acostumbro, cuando mi cuerpo se acompasa al nuevo ritmo, la cosa mejora. Lo malo es que casi siempre coincide con la llegada del invierno.
Otra cosa que odiaba del otoño era la sensación de volver a empezar. Los fascículos coleccionables en los kioscos; los anuncios de gimnasios empapelando las paredes de la ciudad, alentándonos a deshacernos de nuestros excesos; la impresión de encerrar en un cajón la libertad disfrutada del verano, una sensación tan terrible como deshacer las maletas después de un viaje maravilloso...
Pero este volver a la normalidad también tenía sus cosas buenas. Recuerdo con nostalgia el olor de los libros nuevos que se amontonaban en la mesa del comedor al llegar el otoño. Era un olor especial y una emoción diferente disfrutar de aquellos libros nuevos; sentir la textura suave, flamante, luminosa de las hojas, y sumergirme en las palabras, y disfrutar con sus ilustraciones, o las fotos, porque había muchos mundos allí. Ventanas que me hablaban de personas de otros tiempos, de sucesos pasados, de números, de arte, de poesía, de muchas cosas. Los libros eran mi juguete ese día, y los disfrutaba.
Después encontré otras cosas que compensaban el trastorno que ocasionaba en mí la llegada del otoño. Empecé a mirar esta estación con otros ojos y encontré su belleza. Un cielo encapotado y amenazante puede ser la excusa perfecta para pasar una tarde calentita enrollada en la manta más abrigada viendo películas antiguas. El frío, afilado y húmedo tan característico de esta estación nos proporciona también muchas oportunidades, por ejemplo de estrenar la ropa de abrigo que nos compramos en las rebajas de verano porque estaba tirada de precio; sacar del cajón los calcetines, complemento indispensable para sobrevivir al otoño y a las gripes traicioneras que llegan con la vuelta a la rutina y las aglomeraciones en sitios cerrados y mal ventilados cuando llueve. Estrechar lazos familiares al facilitarnos la comunicación. El frío nos une en el sofá cuando no hay calefacción y caen goteras nuevamente; en la cocina cuando esperamos turno frente al microondas para calentarnos el nesquik, y en el botiquín cuando acudimos moqueantes a por la última pastilla efervescente que eliminará nuestro taladrante e insoportable dolor de cabeza.
Sí, hay cosas buenas en el otoño… para los pies fríos, calcetines hasta la rodilla, para las gargantas inflamadas, pastillas de chupar y bufandas de lana. Para las noches frías, edredones hasta las orejas y abrazos firmes. Para los charcos, botas de agua… Sí que hay cosas buenas. Los colores de los árboles. Una alfombra de hojas. La luz en algunos momentos del día, intensa y melodramática. El cambio gradual de la atmósfera tras una llovizna fuerte. El olor de la tierra y los árboles, y el sonido del trigo seco cuando el agua se evapora. El dibujo de las gotas en los cristales, y el vaho que sale de la boca cuando salimos a la calle. La sensación de tener las mejillas rojas por el frío, y el placer de dormir calentito con dos mantas encima. Y la sensación de estar protegido cuando hay una tormenta. Pero sobre todo la imagen como de otro tiempo de los castañeros, asando castañas. Una imagen que asocio instintivamente a la llegada del frío.

Feliz Otoño

19 de agosto de 2010

De vuelta... y vuelta

Gracias a todos por vuestros comentarios de la entrada anterior. He descansado y vuelvo con ganas de retomar el blog.
Como veréis he hecho cambios. Empezando por la cabecera, aunque me gustaba mucho la que tenía, pero como dice mi hermana hay que cambiar de vez en cuando, así no nos aburrimos. Aprovechando que pintaba también le he dado un ligero lavado de cara a la apariencia del blog en general.
La verdad es que, aunque me gusta el diseño, soy muy indecisa a la hora de hacer cambios. Me gustan las cosas sencillas, y nunca termino de decidirme. Al final opté por lo conocido. El blanco es uno de mis colores favoritos, y le soy fiel. Creo que un fondo claro ayuda a la hora de leer porque satura menos.
Tengo unos colores que me gustan especialmente, y que desde el principio he utilizado en todas las cabeceras que ha tenido este blog, que son el naranja, el violeta, el gris, el fucsia y el blanco. Pero hay que cambiar, la vida es cambio, así que le doy la bienvenida al verde. No sé cuanto durará, pero bueno, como Blogger nos ha puesto fácil “el plan renove” seguramente este no será el último cambio que haga en mi blog. De todas formas lo importante es el contenido, porque por muy bonito que sea el continente si no hay algo más… mala cosa. Y yo espero seguir con los contenidos de siempre; cine, libros, música, curiosidades, videos, relatos, arte, etc, y espero de corazón que os siga interesando. Si me acompañáis, mejor que mejor, ya se sabe que este mundo no es muy fiel, por eso os agradezco a todos vuestros sinceros comentarios y aportaciones.
Gracias por estar ahí.

Las cabeceras antiguas:


19 de abril de 2010

Play 200


De vuelta, casi recuperada, y con ganas de seguir escribiendo en este desván secreto que tanto me da, a veces de la forma más sorprendente e inesperada.
Ya echaba de menos subir aquí arriba y mirar entre las cajas polvorientas. Echaba de menos el desván con sus tesoros y antiguallas, y sus mundos ocultos en viejos armarios. Echaba de menos la sensación de abstracción que posee este lugar, como si traspasar sus puertas te enviara a otro tiempo lejano, porque muchas veces me sorprende como se me pasa el tiempo aquí arriba, ojeando libros, escuchando música, o buceando entre álbumes de fotos. Necesitaba subir de nuevo, buscar la llave que lo abre, y que esta oculta bajo unos tablones sueltos, y simplemente estar, sin hacer nada más.
Casualmente esta es la entrada 200… Doscientas subidas a este rincón. Reconozco que todo empezó como un juego, por probar, pero ahora se ha convertido en algo más; en un juego divertido, que me entretiene y me hace pasar un buen rato, y que además me da la oportunidad de cambiar impresiones con otros visitantes. No puedo pedir más.

Gracias a todos por seguir estando ahí.

30 de enero de 2010

Por la Paz



La paz comienza con una sonrisa. María Teresa de Calcuta

Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz. Juan Pablo II

O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos. Benjamin Franklin

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz. Albert Einstein

La guerra es una invención de la mente humana; y la mente humana también puede inventar la paz. Winston Churchill




20 de enero de 2010


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Está demostrado científicamente: besar tiene efectos beneficiosos para la salud.
Según el Dr. Michael W. Smith, M.D. "Un beso apasionado potencia el sistema inmunológico y eleva todas las actividades del cuerpo" Señala, además, los diez efectos positivos que nos proporciona la acción de besar:

1. Aquellas personas que tiene como costumbre despedirse con un beso cada mañana viven cinco años más que los que no lo hacen.

2. Besar es un gran estímulo para la autoestima. Hace que quien besa se sienta apreciado y querido y su mente más grata y conforme.

3. Besar quema entre dos y tres calorías por minuto y puede doblar su tasa de metabolismo. Los investigadores dicen que tres apasionados besos al día (al menos de 20 segundos cada uno), ayudan a bajar hasta unos 450 gramos.

4. Besar está considerado como un antiestresante o remedio para neutralizar el estrés. Un beso apasionado alivia las tensiones, disminuye la energía negativa y produce una sensación de bienestar al reducir la hormona del estrés.

5. Al besar se usan 30 músculos faciales ayudando a mantener estos tonificados y previniendo el "escurrimiento" de las mejillas. La tensión de los músculos de la cara durante un beso apasionado, contribuye mantener la piel suave y tersa al incrementar la circulación.

6. Besar es bueno para el corazón ya que se segrega adrenalina que mejora el bombeo de sangre que se envía a todo el organismo. Besar frecuentemente, ha sido probado científicamente, estabiliza la actividad cardiovascular, baja la tensión arterial y modera los niveles de colesterol.

7. Las personas que besan frecuentemente son menos propensas a enfermar de trastornos del estómago, del aparato urinario y de infecciones severas en la sangre.

8. Durante el beso, antibióticos naturales como la tialina, se segregan través de la saliva, así como cierto tipo de sustancias que al actuar como anestésicos alivian el dolor.

9. Besar reduce la ansiedad y detiene las "tormentas" de la mente. El beso incrementa el nivel oxitocina, una hormona denominada de la "calma" produciendo felicidad y paz.

10. El acto de besar produce endorfinas que son 200 veces más poderosas que la morfina. Toma nota; cuanto más apasionado sea el beso, mejor que mejor.


Beso, pico, morreo, ósculo…hay tantas formas de llamarlo como de darlo, pero, ¿cómo surgió el beso?

Esta expresión de afecto se practica desde hace muchísimo tiempo pero se desconoce a ciencia cierta cómo y cuando surgió. Aparece como una forma instintiva de demostrar afecto y se da por primera vez de la madre hacia su hijo. Numerosas interpretaciones buscan el origen del beso en el impulso de succión del bebé, las tendencias caníbales (el mordisco amoroso), o la costumbre de tribus primitivas de olfatearse y olerse.
Las referencias más antiguas datan del 2500 a. C. Los besos fueron esculpidos en las paredes de los templos de Khajuraho, en la India.


Según Plutarco, historiador griego que vivió entre los años 50 – 125 d.C. las personas comenzaron a besarse y abrazarse por una ley propagada por los romanos mediante la cual se prohibía a las mujeres tomar vino. Cada día, los esposos debían verificar el aliento de sus cónyuges para evidenciar si existía rastro que descubriese la ingestión de la bebida.
Como al parecer este procedimiento no dio gran resultado, pronto se implantó otra ley más rigurosa donde se ordenaba que los romanos, además de aspirar el aliento tenían que rozar los labios de su pareja para descubrir algún vestigio etílico.

El Kamasutra por su parte describe tres clases de besos: el nominal, en el que los labios apenas se tocan; el palpitante en el que se mueve el labio inferior, pero no el superior; y el beso de tocamiento, en el que participan labios y lengua.

Pero el significado del beso es distinto en cada cultura, y también en las distintas épocas. En la Antigüedad los hombres persas se daban besos en la boca, pero solo se admitía entre personas de un mismo nivel. Si dos hombres eran considerados jerárquicamente inferiores, el beso debía ser dado en el rostro.

Hasta la segunda mitad del siglo IV a.C., los griegos sólo permitían besos en la boca entre padres e hijos, hermanos o amigos muy próximos. El filósofo Platón declaraba "sentir gozo al besar".
Por su parte, en la cultura celta se creía que el beso incluso tenía propiedades curativas.

Para asustar sus hijos pequeños, las madres nativas de Indochina francesa amenazaban darle "un beso de hombre blanco"; y en muchas tribus africanas, los nativos reverenciaban al jefe besando el suelo que él pisaba.

Antiguamente en Inglaterra, al llegar a casa de alguien, el visitante besaba al anfitrión, a su mujer y a todos los hijos y hasta al mismo cachorro y al gato. Y en Escocia, el padre besaba los labios de novia al final de la ceremonia de casamiento. Se decía que la felicidad conyugal dependía de esa bendición en forma de beso. Después, en la fiesta, la novia debía circular entre los invitados y besar a todos los hombres en la boca, que a cambio le daban algún dinero.

En el período del Renacimiento, el beso en la boca era una forma de salutación muy común. En el siglo XV, los nobles franceses podían besar a cualquier mujer que quisiesen. En Italia si un hombre besaba a una doncella en público estaba obligado a casarse con ella inmediatamente.

En Rusia, una de las mas altas formas de reconocimiento oficial era un beso al zar.

Uno de los besos mas conocidos es el "Beso francés", que es en que las lenguas se entrelazan. También es conocido como "beso de lengua". La expresión fue creada por Volta en 1920.

En lenguaje esquimal, la palabra para besar es la misma que sirve para decir cariño, por eso en el llamado "beso esquimal", ellos se frotan sus narices una con otra.


El beso pasó de ser una muestra de afecto a ser también una expresión de amor hacia la otra persona. Sin embargo y durante la Revolución Industrial, quedó prohibido.

Posteriormente y ante tal prohibición, allá por los años 60, la gente se reveló y para demostrarlo hacia lo que no se podía: besarse en público.


El beso de Judas


La historia bíblica refiere que Jesús fue señalado (entregado) a sus captores gracias a Judas Iscariote quien le dio un beso en la mejilla. La carga simbólica de este acto, fue retratada por números artistas en pinturas y murales durante siglos.
Es interesante comprobar las diferencias que existen en dos evangelios que cuentan el suceso. De acuerdo con San Lucas (22: 47-48) luego de que Judas besara el rostro de Jesús, este le preguntó: “con un beso entregas al hijo del hombre?”. Momentos después fue arrestado por los guardias que llevaban espadas y palos.
Por otro lado, San Marcos (14: 44-45) relata que Judas les había dicho a los soldados que estaban con el “Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo, y llévenlo bien custodiado”. Luego se le acerco, le dijo “maestro” y le dio uno de los besos mas famosos de la historia. El evangelio de San Juan por su parte, ignora absolutamente el hecho.


El primer beso del cine


El 21 de julio de 1896, en Canadá se estreno una película muy particular. El nuevo invento (el cinematógrafo) apenas había sido presentado meses antes y ya provocaba la primera controversia. Por encargo de Edison el director americano William Heise realizó una pequeño film llamado justamente "The kiss" (el beso).
En ella se veía un beso apasionado entre los actores May Irwin y John Rice que duraba 15 segundos.
El espectáculo causó revuelo entre los asistentes y miembros de la prensa que fueron implacables con sus críticas. Un diario local, (The Chap Book ) lo calificó como “absolutamente desagradable”.



El beso del Hotel de Ville


En 1950 el fotógrafo Robert Doisneau se encontraba en una terraza de un bar con su cámara Rolleifleux. Observaba atentamente a la gente que pasaba por la calle y entre la multitud pudo distinguir a una pareja de enamorados que, despreocupados de cuanto le rodeaban, avanzaban besándose apasionadamente. Rápidamente, el fotógrafo tomó su cámara de fotos y disparó esta instantánea conocida como El Beso del Hotel de Ville que se hizo famosa hasta convertirse en la foto más vendida de la Historia con 410.000 copias.
Durante años está fue la historia oficial, hasta que en 1.992 una pareja salió a la luz diciendo que ellos eran los protagonistas aquella fotografía. Doisneau se vio obligado entonces a rebelar la verdad ante un juez para evitar que aquellos impostores pudieran tener derecho a los 100.000 dólares que reclamaban como derechos de imagen.
La revista Life le había encargado un reportaje sobre amantes en París. Y fue el propio Doisneau el que hizo una serie de fotos a las que tituló “Besos“. Aquellos dos jovenes enamorados a los que “casualmente” captó en las calles parisinas no eran sino actores desconocidos (novios, eso sí) a los que pidió que posaran para una fotografía.
La historia se pudo mantener oculta durante 42 años, e incluso, 13 años más tarde, en el 2005, la protagonista real de aquel beso, Françoise Bornat vendió la copia de su fotografía, firmada por el fotógrafo, por la nada desdeñable cifra de 200.000 dólares.



El beso de Rodin


Esta escultura es de mármol y mide 1,90 x 1,20 x 1,15 mts.
Inspirada por el apasionado amor de Francesca da Rimini y Paolo Malatesta. Formaba parte de la gran obra inconclusa de Rodin Las Puertas del Infierno.
Antes de crear la versión en mármol, Rodin había hecho varias esculturas de menor tamaño en yeso, terracota y bronce. En principio fue llamada Francesca da Rimini, uno de los personajes del Infierno de Dante, que se enamoró del hermano de su marido, Paolo, a su vez casado. Enamorados mientras leían juntos la historia de Lanzarote y Ginebra, fueron descubiertos y asesinados por el marido de Francesca. En El Beso puede verse el libro en la mano de Paolo. Cuando los críticos de arte vieron la escultura en 1887, sugirieron el título menos específico de El Beso (Le Baiser) en lugar del de Francesca da Rimini.







El beso de Times Square

El fin de la Segunda Guerra Mundial, con su reinante atmósfera de alegría y desenfado, sirvió de marco para la realización de una hermosa fotografía que dio la vuelta al mundo.
Times Square, en Nueva York, es el escenario de la famosa imagen de un marinero y una enfermera besándose. Pero lo más curioso es que, en realidad, se trata de dos imágenes, en lugar de una. Dos fotografías casi idénticas, tomadas casi simultáneamente.

La primera fotografía fue tomada por Alfred Eisenstaedt, fotógrafo de la revista Life, el día 14 de agosto de 1945. En ese día los norteamericanos salieron a las calles a festejar el fin de la guerra, y a Alfred le llamó la atención el marinero que se acercaba a todas las mujeres que veía.

Una de ellas fue la enfermera Edith Shain, que sólo se identificó en 1980 al enviarle una carta a Eisenstaedt donde reconoció ser la protagonista de la fotografía, y hasta ese entonces el hecho le había
causado mucha vergüenza como para reconocerlo públicamente.

Del marinero, después de muchas controversias, finalmente se supo que es un veterano de guerra llamado Glenn McDuffie, quien se encontraba esperando el metro cuando supo de la noticia y, en medio de la euforia, besó a Edith. Pasó mucho tiempo intentando probar que era él quien aparecía en la foto, hecho que sólo se pudo corroborar luego de muchos estudios.

Esta otra fotografía fue tomada por Victor Jorgensen, fotógrafo de la Marina Norteamericana.








El beso polémico

Rock Hudson fue uno de los galanes más emblemáticos de Hollywood del siglo XX. Estrella indiscutible del celuloide, participó en más de 70 películas. Muy pocos sabían que Hudson era gay y que llevaba desde hacia años una doble vida. Muy pocos sabían igualmente que el actor había contraído SIDA a principios de los ochenta.

Cuando en 1985, fue llamado para participar en la exitosa serie de TV "Dinastía", ya realizaba viajes regulares a una clínica parisina donde en secreto era tratado de su enfermedad. Eran los comienzos de la epidemia y no estaban definidas completamente las formas de contagio, todavía se especulaba sobre si el virus podría trasmitirse por la saliva. Por este motivo cuando leyó en uno de los guiones que tenia que besar a la actriz Linda Evans en una escena se sintió tremendamente desesperado.

Después de pensarlo mucho Hudson decidió hacerlo. Cuando tiempo después su estado de salud empeoró, la prensa amarilla le dedicó mucho tiempo a ese beso apasionado sobre el césped. Linda Evans por su parte, quien fue la principal damnificada, se mostró despreocupada por la cuestión y en una cena para recaudar fondos para combatir el virus le envió cordiales saludos.


El beso de Gustav Klimt

"El Beso", 1907-1908, es probablemente la obra más conocida del pintor austríaco Gustav Klimt. "Der Kuss", nombrada en alemán, se encuentra expuesta en la Österreichische Galerie Belvedere de Vienna.

El beso es una imagen de amor espiritual e idealizado. Aparece un apareja abrazada que encarna la felicidad erótica imperturbable. Los modelos son el propio Klimt y su amiga Emile Flöge. Ambos cuerpos forman una masa dorada, con ornamentos cuadrados para el hombre y curvilíneos para la mujer.

El beso ofrece una imagen contradictoria de sus mujeres, esta vez la mujer se entrega al hombre, que es un ser activo, es el que lleva la fuerza y da el beso, mientras la mujer, afronta esto con pasividad.



17 de agosto de 2009

40 aniversario Woodstock



Iban a ser tres días de paz y música pero aquellos tres días de agosto de 1969 pasaron a la historia como el último coletazo de una generación marcada por la guerra de Vietnan y el deseo de rebelarse contra de las normas establecidas. El festival de Woodstock fue el más importante de la década de los sesenta y hoy en día sigue siendo un referente a nivel musical.


Michael Lang, John Roberts, Joel Rosenman y Artie Kornfeld fueron los padres de la criatura.


Después de muchas discusiones que casi echan por tierra el proyecto, y motivados principalmente por la posibilidad de hacer un gran negocio, decidieron organizar un concierto multitudinario para el que calcularon una asistencia de unas 200.000 personas que pagarían una entrada de $18 por tres días. Sin embargo, ante la desbordante afluencia de público, la alambrada que limitaba el acceso fue cortada por un grupo anarquista, UAW/MF, para crear un evento totalmente gratuito, propiciando la concurrencia de muchas más personas.


El concierto se celebró en una granja lechera de 2,4 km ² en la ciudad rural de Bethel, Nueva York, desde el 15 hasta el 17 de agosto de 1969. El festival reunió finalmente a unos 500.000 jóvenes.
La ruta 17 del Estado de Nueva York se colapsó por el número de coches que querían llegar a Bethel y hasta 18 mil personas con billete se quedaron en el camino.


Fueron tres días lluviosos, caracterizados por el barro, el sexo y las drogas; y a pesar de los cientos de personas que abarrotaban el lugar no se produjeron actos vandálicos de consideración. Aún así, se registraron tres muertes, pero ninguna por motivos violentos; una se produjo por una sobredosis de heroína, otra tras una ruptura de apéndice y una última a consecuencia de un atropello de tractor. También se produjeron dos nacimientos no confirmados.


La foto de Bobbi y Nick Ercoline, una pareja de enamorados abrazados bajo una manta, se convirtió en icono. El fotógrafo Burk Uzzle quedó cautivado por el espontáneo abrazo de la pareja, y no dudo en inmortalizar el romántico momento que fue la portada del disco de Woodstock. 40 años después la pareja ha vuelto a posar como la primera vez.


El cartel del festival -la inconfundible paloma blanca posada en un mástil de guitarra- fue diseñado por Arnold Skolnik.


Debido a la poca previsión de los organizadores, que se vieron superados por el número de personas que llenaron las instalaciones del festival, la armada estadounidense envió médicos y comida vía aérea. El mismo helicóptero tiró flores y ropa seca a los asistentes. Así mismo se instalaron cocinas gratuitas ante la falta de comida.


Actuaron 33 artistas, entre los que destacaron Jimmy Hendrix, Santana, Janis Joplin, Creedence Clearwater Revival, Jefferson Airplane, The Who, Blood, Sweat & Tears, The Grateful Dead, Ravi Shankar y el jovencísimo y casi desconocido entonces Joe Cocker.


Los promotores del festival contactaron también con John Lennon, pidiéndole que actuase junto a los Beatles. Lennon dijo que los Beatles solo tocarían si la banda de Yoko Ono, la Plastic Ono Band, era invitada a hacerlo. Pero los promotores rechazaron las exigencias de Lennon.
The Doors tampoco llegó a tocar en el festival. Jim Morrison canceló su participación pocos días antes. Por lo visto Morrison temía cantar ante grandes multitudes por el miedo a que alguien pudiera dispararle mientras estaba en el escenario.
Bob Dylan fue otro que no acudió a la cita de Woodstock. Según la versión oficial se debió a que su hijo cayó enfermo, pero a Bob Dylan también le molestaba la cantidad de hippies acampados en su casa, que se encontraba cerca del lugar original del festival, y decidió no hacerlo.

El cantante británico Joe Cocker tocó una versión de 'With a little help from my friends' de The Beatles y fue uno de los temas más aplaudidos del festival.


Una de las actuaciones más recordadas fue la ofrecida por Jimmy Hendrix. La interpretación de 'The star spangled banner' fue descrita por un crítico de rock del 'New York Post' como "el gran momento de los años 60". Sin embargo, fue presenciado por una pequeña parte del público que había asistido al festival ya que la mayoría ya se habían marchado (eran las 9 de la mañana de un lunes). Éste fue el concierto más largo que ofreció Hendrix en toda su vida e insistió en tocar en último lugar.


Los organizadores de Woodstock tardaron una década en recuperar el dinero que debían. Se gastaron 3,1 millones de dólares y se ingresó 1,8. De 12 a 18 mil entradas tuvieron que ser reembolsadas a la gente que quedó atascada. La limpieza les costó unos 100 mil dólares adicionales.



Actuaciones


Richie Havens

El folk de Richie Havens abrió el festival a las cinco de la tarde del viernes 15. En su repertorio incluyó varias versiones de The Beatles.


Ravi Shankar

Al artista indio le pilló la lluvia en pleno concierto. Interpretó tan sólo cinco canciones con su shitar.


Joan Baez

Fue la encargada de cerrar la primera noche, dándole así peso a la canción protesta dentro de un cartel en el que brillaban más las estrellas del rock.


Santana

El mexicano de San Francisco fue el tercer artista en saltar al escenario el sábado a mediodía. En total interpretó siente canciones.


Canned Heat

El rollo guitarrero continuó con el blues-rock de la banda de Los Ángeles. Se extendieron improvisando sobre cuatro temas.

Janis Joplin

Una de las actuaciones más recordadas. La Joplin interpretó dos veces 'Piece of my heart' y 'Ball and chain'.


Sly and the Family Stone

Saltaron al escenario a la 1.30 de la madrugada del sábado añadiendo el toque funk a la segunda noche.

Grateful Dead

La banda de Jerry García era uno de los iconos hippies de la costa oeste. Interpretaron cuatro temas antes de dar paso a la Creedence Clearwater Revival.


The Who

Desde el otro lado del charco llegaron, a las 3 de la madrugada, The Who, que hicieron uno de los conciertos más largos al interpretar 24 canciones.


Jefferson Airplane

Ya a las 8 de la mañana del domingo los reyes de la psicodelia de San Francisco pusieron punto final a la segunda jornada.


Joe Cocker

Todo el mundo recuerda su interpretación de 'With a little help of my friends'. El concierto empezó a las 14.00 del domingo y tras la última canción el festival se interrumpió por una fuerte tormenta.


Ten Years After

Capitaneados por Alvin Lee los ingleses se extendieron improvisando blues con tan sólo cinco canciones.

Johnny Winter

Tras los conciertos de The Band y Blood, Sweet & Tears salió al escenario el tejano, a eso de la 1 de la madrugada.

Crosby, Stills, Nash & Young

Eran unas de las grandes estrellas del momento. Su actuación tuvo una parte acústica y otra eléctrica.


The Paul Butterfield Blues Band


El armonicista de Chicago salió a escena cuando ya amanecía. Tras él, ya a las 9 de la mañana del lunes, fue Jimi Hendrix quien cerró el festival en uno de los conciertos más recordados de la historia.




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