Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta El desván. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El desván. Mostrar todas las entradas

17 de noviembre de 2019

Pequeño Timi


¿Cómo empezar a hablar de ti, pequeño Timi? Siempre serás nuestro pequeño, bonito y dulce Timi. Una bolita asustadiza que nos enamoró en el albergue, con sus ojitos dorados y esa cara de plata tan llena de inocencia y bondad. Tenías mucho miedo de todo pero poco a poco fuiste confiando, te diste cuenta de que tus nuevos dueños te iban a querer mucho y que sin casi conocerte ya lo hacían.
Tu también empezaste a querernos muy rápido, y después de un periodo de adaptación empezaste a ser el cachorro feliz que eras. Saltabas como un canguro, disparatado, divertido, jugando con la tierra, a escarbar, a ser el más veloz, mordiendo todo aquello que encontrabas a tu paso. Te hiciste un hueco en el sofá, al lado de la ventana, tu lugar favorito, y desde allí nos sonreías y te alegrabas cuando nos veías llegar. Los perros sonríen también, tú lo hacías y siempre te recordaré así, pero también con pena, con mucha pena por este tiempo tan fugaz. No es justo. No tenía que suceder así. Te queríamos en casa, como lo estuvieron Brown, Homer y Pancho; muchos años de felicidad y juegos. Pero apenas fueron tres meses y medio, y cuánta impotencia saber que ya no estarás más. No imaginaba mi vida sin un peludo, porque el vacío de Pancho fue demasiado, y ahora tú también y de una forma tan cruel nos dejas así… ¿cómo voy a superar esto de nuevo? ¿Cómo, si ya no puedo pensar en adoptar otra mascota…? ¿Para pasar de nuevo por este dolor? Pero qué dolor pensar que ya no vaya a tener otro ángel como lo fuiste tú, como los fueron mis otros perros bonitos. Sé que os necesito, vosotros sois luz, una luz única que da significado a la palabra amor, pero ahora tengo una herida en mi corazón y no sé si llegará a curarse. Siento dolor, rabia, impotencia, tristeza… y necesito aliviar ese dolor, calmar esa rabia, apagar la impotencia y superar esta tristeza para poder pensar en acoger otra alma pura como la tuya. Timi, tú fuiste una alegría. Ojalá mis alegrías fueran tan duraderas como lo son las tristezas, porque a veces pienso que mi vida esta descompensada, que la balanza se inclina más al lado feo, y que lo bueno siempre resulta efímero frente a lo malo que, por alguna razón, se instala, se queda, obligándome a convivir con ello. No quiero pensar así, ya sé que hay que buscar lo bello, pero es tan difícil  encontrarlo en días como hoy… Te quiero, te lo decía cada día porque es verdad, quererte fue instantáneo y muy fácil. Te voy a extrañar mucho, pequeño Timi. Se lo dije a Pancho en su despedida, y a ti con más razón, me han faltado días, semanas y meses porque no gasté todo el amor que tenía para darte. Espero que desde ese lugar bonito a donde van las almas como la tuya te hayas encontrado con Pancho, Homer y Brown, seguro que ellos te cuidarán como lo hicimos nosotros.



28 de marzo de 2019

Está bien que no estés bien...


No me malinterpretes, no es porque me alegre de ello, ni mucho menos; es que no tienes que sentirte mal por no estar bien. No te sientas culpable, no te avergüences, no finjas que no pasa nada; date ese tiempo para ti mismo. Sin presiones, sin fechas límite, porque el dolor hay que transitarlo para salir fortalecido.
Nos han hecho creer que podemos con todo. Que debemos tener siempre una sonrisa, y que llorar se debe hacer en la intimidad o no hacerse.  Que ante cualquier adversidad debemos vestirnos con la capa de superhéroe sin pararnos ni un segundo a lamentarnos. Estamos en una sociedad que te exige ser feliz, que te ha hecho creer que esa frase inspiradora de la taza del desayuno, mágicamente, conseguirá cambiar tu ánimo sin esfuerzo alguno. Cada vez hay más lemas y eslóganes optimistas que te dicen qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, que demonizan el hecho de sentirse una mierda, de sólo tener  ganas de tirarse a un rincón para rumiar las penas, para maldecir, para llorar a moco tendido. Pero no es verdad que puedas con todo, y desahogarte es mucho más sano que actuar como si nada hubiera pasado, fingiendo una fortaleza que no tienes.
Sientes, estás vivo, y vas a sufrir, lo quieras o no.
Y está bien admitir que no puedes hacerlo, que te queda grande, que te da miedo, que dudas, que te has perdido, que has perdido la ilusión, que no sabes cómo volver a tu yo de antes de la tristeza.
Está bien.
Lo que no es bueno es revolcarse en ella. Lo que puede perderte para siempre es cerrar los ojos y olvidar que dentro de ti hay una luz, una luz que genera calor, energía, cambio.
Si estás triste mucho tiempo se apagará irremediablemente. Quizás no para siempre, pero encenderla una vez que ya está extinta y fría es un trabajo muy arduo, muy complicado.
Está bien sentirse mal, pero no mucho rato.
Permítete ese momento pero luego busca a alguien con quien hablarlo.
Háblalo. Quítatelo de encima. Pero nunca te avergüences de llorar. Llorar no es debilidad, llorar es de fuertes, de esos a los que no les importa mostrar lo que sienten.



Hace mucho tiempo que comencé este blog, tanto que he perdido la cuenta de los años. Aún hoy sigo acercándome de vez en cuando. He publicado 792 entradas, y de todas ellas la que más visitas ha generado, y por mucha diferencia,  es esta: “…porque la vida es bella”. Mucha gente se acerca y deja mensajes, algunos me sorprenden porque me dan las gracias o me dicen que el texto les ha alegrado el día; también hay quien recrimina el mensaje: a veces cuesta creer que a pesar de todo la vida sea bella. A veces los pesimistas se salen con la suya...
Recuerdo muy bien cuando escribí aquel texto y el momento que estaba viviendo. Fue en 2012, y ese fue uno de los años más duros que me ha tocado vivir. Muchas cosas ponían a prueba mi fortaleza, pero aún así sentía que debía ser yo misma quien saliera de aquello que me hacía daño, plantando buena cara al mal tiempo. A veces la vida te conduce por caminos que no hubieras querido transitar y lo más duro, quizás cuando has tenido muchas rachas malas, es tener confianza y optimismo. Seguir viendo el lado bueno de las cosas y de la vida.  
Por eso entiendo que haya quien vea en esas palabras algo hueco e impostado; un eslogan para vender felicidad.
Sin embargo, así lo creo aunque tenga días en que dude mucho, que siempre hay algo que vale la pena, algo que te saca una sonrisa, y que te salva.
La vida, digan lo que digan los pesimistas, puede ser bella.



13 de febrero de 2016

700/10

Cuando empecé este blog no esperaba llegar tan lejos en el tiempo. Ni en broma. Si hubiera podido asomarme al futuro aquel 13 de febrero de 2006 me hubiera mareado descubrir que diez años después aquí seguiría, en mi desván, este desván lleno de cosas, libros, música, papeles y sueños.
Cuando miro atrás, la sensación es buena y también extraña. Cuando leo mis primeras entradas me sorprendo de mi “voz”. Es curioso que no me reconozca, es como cuando nos escuchamos en una grabación, suele sonar diferente a como imaginamos, a como creíamos. Es la distorsión de las ondas, y en este caso la distorsión del tiempo. Diez años que, claro está, han dejado su huella en mí. Cambiar suele resultar inevitable, aunque no siempre seamos conscientes.
Durante estos años he ido celebrando cada aniversario y cada centena de entradas que este humilde blog alcanzaba. Para mí, especialmente en los últimos años, sigue siendo un mérito, un reto personal donde poner a prueba mi constancia. Hemos alcanzado las 700 publicaciones. A lo largo de diez años deja una aceptable media. Pero no puedo dejar de decir algo. Lo habrás notado, querido lector, cada vez se han ido distanciando más, cada vez son menos, y quizás más impersonales.  El paisaje no es el mismo tampoco. Los tiempos cambian,  las modas pasan. Los blogs ya son viejas reliquias de sentimentales. Pocos resisten. Muchos languidecemos. Pero aunque sea así aquí estaremos, hasta que la wifi aguante, o hasta que las fuerzas nos abandonen.
 Mejor si estás a mi lado. Porque sin ti no tiene sentido. Porque lo bueno de todo es que sé que me lees, que estás ahí, que puedo compartir contigo este desván y todo lo que hay en él. Ya sé que no eres el mismo tampoco, pero te sigo apreciando como el primer día. Como cuando recibir un comentario era una emoción indescriptible, ¡alguien al otro lado!, ¡alguien que  ha encontrado la senda de baldosas amarillas, la cerradura oculta, la puerta camuflada de este lugar secreto! Un nickname y una respuesta, y la sensación de no estar solo en este inmenso mundo virtual.
            10 años y 700 entradas.

                                                                       Gracias!!


15 de enero de 2014

Un adiós a otro amigo

Cuando hace casi once meses murió Brown no imaginé que tendría que despedirme de otra de mis mascotas tan pronto.
Le había salido un bultito sobre un ojo. Al principio pensamos que podía ser un golpe sin más importancia pero no se le bajaba y lo llevamos al veterinario. Resultó ser un tumor. Estaba bastante extendido y no nos dieron muchas esperanzas. Sólo dos meses de vida. Fue un mazazo. No lo esperábamos, ninguno en casa pudo asimilar un diagnóstico tan inesperado y más cuando estábamos en el proceso de superar otra ausencia reciente. Pero Homer consiguió vivir cuatro meses, luchador como siempre. Porque Homer, Homito, había gastado unas cuantas vidas antes.
Cuando era un cachorro lo encontramos en la calle en unas condiciones pésimas, tenía sarna y estaba desnutrido. En principio no íbamos a quedárnoslo. Pero el destino se puso en marcha y el día que tenía que irse, el inquieto y nervioso Homer, se escapó de la furgoneta que se lo llevaba y un coche lo atropelló. Estuvo a punto de morir, se partió una patita, el rabo y la vejiga. Hubo que operarlo pero salió adelante con otra segunda operación, pues la pata volvió a partírsele en dos ocasiones más. Ya no podía irse. Lo que habíamos compartido nos había unido para siempre.
Durante trece años y medio vivió feliz, tuvo una segunda, y una tercera oportunidad. Él que estaba abandonado, que fue atropellado, encontró una familia que instantáneamente lo adoró. Porque era un perro muy bueno, y quizás por todo lo que le tocó vivir algo asustadizo y dependiente de nuestro cariño. En especial del cariño de mi hermana Miriam. Para ella era su niño, y estoy segura de que Homer siempre creyó que ella era su madre. He visto amores fieles pero lo que tenían ellos era especial. Un cariño así es difícil de encontrar, y creo que sólo los que tienen un perro pueden entenderlo. Compartir la vida durante tantos años, crecer juntos, sentir un amor puro e indestructible, y asimilar la enfermedad y la perdida. Porque una perdida siempre es una perdida, ya sea de una persona o de un animal. Duele. Es duro.
Cuando pierdes algo que te daba un cariño así es como perder un sentido. Te quedas sordo de sus sonidos. Pierdes su “voz”, pierdes el ruido de sus patas subiendo y bajando la escalera, su toque en la puerta para que le dejáramos salir o entrar, todo lo que le rodeaba… Ahora toca aprender a vivir sin esos ruidos pero no es fácil. Especialmente cuando en menos de un año he perdido a dos de mis mascotas.
Ya sé que es ley de vida. Y sé que en el fondo estará bien, que tenía que ser así porque ya había llegado su final.  Pero cuesta digerirlo, porque todo lo que rodea a la muerte es incomprensible y no sólo nos enfrenta al dolor sino a nosotros mismos, al vértigo que da comprender que el tiempo es fugaz, como nuestras vidas y las vidas de los que queremos.
Lo echo de menos pero sé que se fue llevándose mucho amor, y que dejó mucho.

Adiós, amigo. 


1 de enero de 2014

13

2013 ha sido un año…, digámoslo así, malo para este espacio. Y es que este rinconcito ya acusa la edad. Este febrero cumplirá 8 años, no es de extrañar que haya estado bastante achacoso.
Tengo que admitir que comienzo el año con la incógnita de qué le deparará estos 365 364 días que tenemos por estrenar a este desván secreto.
He pensado mucho si echar el cierre o continuar. En los últimos tiempos la ilusión no ha sido la misma, y tampoco los medios técnicos han favorecido a que esa ilusión se renovara. Me falló la conexión, el ordenador se escacharró,  y durante meses tuve que recurrir al wifi de las bibliotecas de mi ciudad.  De todas formas eso ya forma parte del pasado, y lo pasado, pasado está. De nada vale pensar en lo que fue, y tampoco en quienes venían asiduamente y dejaron de hacerlo. Cierto que la edad hace que las ausencias sean más significativas y que duelan más, pero esto es ley de vida. Unos vienen y otros se van.
Aún así, 2013 ha estado lleno de material nuevo. Aunque ni yo ni el desván hayamos estado 100% en forma he seguido publicando de forma más o menos continuada, más o menos. Y estas han sido las trece entradas más visitadas por vosotros.
Pero antes de nada, gracias. Gracias porque, aunque a veces crea que no hay nadie interesado ya en este desván, sé que hay muchos que siguen acordándose de este espacio. Sé que venís, que os quedáis mucho tiempo mirándolo todo, y que os gusta.
Este año me he propuesto, valga la redundancia y la contradicción, no hacerme ninguna propuesta de futuro respecto al blog. Que sea lo que sea.

(Si quieres ver las entradas pincha encima de las palabras subrayadas) 
#13
La número 13 fue la entrada más difícil del año para mí. Sin duda la más dura de escribir. Un adiós a un amigo que ha dejado un vacío muy grande en mi corazón.




#12
En el puesto 12, la entrada que dediqué a RonaldSearle; un caricaturista e ilustrador inglés con un estilo personal único.



#11
Ocupando el puesto 11 en este ranking, el fotógrafo William Eggleston; artista fascinado por los colores fuertes y vibrantes que consiguió que la fotografía a color tuviera el mismo prestigio que la fotografía en blanco y negro.


#10 
En el décimo lugar el músico Jake Bugg; un jovencito muy precoz que aprendió a tocar viendo videos en Youtube.



#9
La entrada número 9 es viajera, la que dediqué al Buda de Leshan. Un lugar impresionante  no apto para quienes sufren de vértigo.



#8
En el puesto 8 otra artista, Alejandra Lunik, Ilustradora y viñetista.


#7
La número 7 fue la que dediqué a los objetos malditos y terroríficos por Halloween.




#6
En la sexta posición el fotógrafo de la historia americana Timothy O´Sullivan. Él creó algunas de las imágenes más celebradas de la historia de Estados Unidos, incluyendo la foto que se considera la única evidencia de la batalla de Gettysburg.


#5 
En el quinto lugar otro destino para soñar. La Laguna Colorada, en el altiplano de Bolivia. Un lugar mágico y de impresionante belleza.


#4
En el número 4 está la entrada que dediqué a las rupturas y las canciones que hablan de ellas.


 #3
En el número 3 otra viñetista, Julieta Arroquy y su mundo “difficile”



#2
La segunda entrada más visitada del año es la que dediqué a  Pawel Kuczynski y a su obra cargada de crítica social.



#1

Y la entrada más visitada, y de largo, va sobre música. El honor va para Iyeoka Okoawo, una voz especial y una persona muy comprometida con la sociedad. 



27 de agosto de 2013

Siete años y seiscientas entradas



Siempre se dice eso de parece que fue ayer, pero es que es así. Parece que fue ayer cuando comencé a construir este blog y ya han pasado siete años. Fue un día 13 de febrero de 2006. Debía ser un experimento. Lo cierto es que no tenía intención de tener un blog, y mucho menos de dedicarle todo el tiempo que le he dedicado desde entonces, pero...
Al principio olvidé que lo tenía, pero cuando lo redescubrí, al encontrar la dirección y contraseña en uno de los papeles que guardo en mi abarrotada gaveta de libretas, me gustó la idea, y la verdad es que me sirvió de terapia. Para mí era más que un entretenimiento; sentía que daba vía libre a mi creatividad, y al mismo tiempo descubría cosas muy interesantes, y por supuesto me daba la oportunidad de conocer a otros blogueros que se interesaban por lo que publicaba.
Han sido siete años, pero ha habido largos periodos de inactividad; algunos necesarios, y otros por necesidad. Pero siempre he terminado volviendo al desván. Incluso en los momentos en que he sentido ganas de tirar la toalla.
Desde el 2012 han pasado cosas en mi vida y eso me ha hecho estar más distante del blog y también, aunque ojalá no hubiera sido así, de otros blogs amigos.
Desde entonces, otras circunstancias, como quedarme sin Internet, y durante un tiempo también sin ordenador, me han puesto difícil dedicarle todo el tiempo que normalmente le dedicaba a este espacio. De hecho casi no podía dedicarle tiempo.
Aún así, el cariño que siento por este blog me ha hecho seguir aunque hubiera sido más fácil cerrarlo. Sé que algún día llegará ese momento. Todo tiene un comienzo y un final. Pero esta no es una despedida, ni mucho menos, porque esta es la entrada número 600, y como ya es tradición quiero celebrarla contigo.
600 entradas y siete años.
Gracias por haber estado, por haberte interesado, por no dejar de volver aunque el camino no siempre esté visible en este desván secreto.

Sin ti no hubiera sido lo mismo. 

5 de abril de 2013

De vuelta

Con la primavera han florecido mis ganas de volver a este desván mío. No lo he encontrado muy desordenado a pesar de los días que he tardado en visitarlo, y me alegra. 
Vuelvo pero por el momento sin ordenador donde escribir, así que he tenido que recurrir a los de la biblioteca, espero que dentro de poco solucione ese problema, ya que no es muy cómodo que digamos escribir desde aquí, aunque este sea un sitio tranquilo lleno de estudiantes y gente lectora, también, en contrapartida por usar un servicio público como este, libre a todo el mundo, hay gérmenes pululando por el aire, sobre el teclado, y murmullos bajos que molestan, y pasos que me distraen un poco. Un poco tiquismiquis si que soy. En fin, gracias a todos los lectores que me han seguido leyendo y visitando, y a los amigos que se han acercado por aquí. 
Dejaré algunas entradas programadas, que tenía hechas y a la espera en la carpeta de borradores, y espero volver ya desde mi ordenador para seguir compartiendo con todos las cosas que me gustan, el cine que veo, la música que escucho, los libros que leo, o los lugares a los que me gustaría ir. 
Un abrazo.

9 de marzo de 2013

Ausente por un tiempo


Reconozco que hace tiempo que no me atrae tanto seguir mis huellas, marcadas en las vetas de los polvorientos tablones del suelo, que conducen hasta aquí. Hace mucho que no me paso a recoger, a poner orden y pasar un trapo a los rincones. La verdad es que en este momento de mi vida, con muchas cosas que cambian y permanecen, para mi desgracia, como no quiero, no tengo ganas de subir con el plumero. Y he pensado que a este Desván mío le hace falta ese polvo y unas cuantas telarañas. Así es como tienen que ser los desvanes, lugares desordenados, caóticos, un poquito sombríos, misteriosos, iluminados a medias, abarrotados de trastos…
Necesita ese polvo, y yo airearme un poco, poner luz en mis ideas, recuperar las ganas de seguir contando cosas, a vosotros y a mí misma. Estaría mal que al menos no colgara un cartel en la puerta poniendo “ausente por un tiempo”, por respeto a quienes leen y me visitan. Tengo que irme, es lo que me pide el cuerpo. Volveré, quizás cuando este invierno interminable termine.
Gracias por vuestras palabras, las valoro mucho. Gracias por ser fieles aunque no nos visitemos a menudo, por venir sin que os lo tenga que recordar ni pedir, sin esperar nada a cambio, gracias por vuestro cariño. Aunque este sea un medio gélido se siente el calor de las palabras, y en estas semanas pasadas me ha reconfortado leerlas.
Hasta pronto.

2 de enero de 2013

Buenas energías, buenos propósitos

Dos días han pasado ya desde que del calendario se descolgara el odioso 2012. Dos días para dar un poco de rodaje a este año impar, para ajustar los biorritmos y amoldarnos a una cifra tan fea, la verdad sea dicha.
Buenos propósitos, como siempre.
Solemos comenzar los años haciéndonos promesas. Cambiar, tirar, ser mejores, en todos los sentidos. Porque al llegar al final, y tener una nueva oportunidad para volver a empezar, tenemos la esperanza de aprender de los errores pasados para no cometerlos mas. La voluntad es buena pero… como en todo tiene que haber constancia para lograr algo. Ojalá, en vez de uvas, tomáramos capsulitas de tenacidad para que todos esos propósitos no se quedaran sólo en eso; es decir, en propósitos que vamos echando al saco de “mañana empiezo”.
No sé, querido y querida lectora, si lo habrás notado. Yo he intentado que no se apreciara mucho, pero el año que dejamos fue duro para mí. No fue un año demasiado alegre, no me reportó muchas cosas buenas, tan poco muy malas gracias a dios, pero si algunas muy molestas. He intentado que mi estado de ánimo no interfiriera con lo que he ido publicando en el blog, pero reconozco que muchas veces el desanimo me podía. He cumplido, pero no sé si lo he hecho bien. Quizás no he puesto cien por cien el corazón, quizás he descuidado este espacio y a los que alguna vez se asomaron a él. Este desván me ha dado mucho, pero el mantenimiento es costoso. Aunque sea secreto, y nadie pueda dar con él a simple vista, tenerlo limpito es un trabajo semanal que requiere tiempo y dedicación.  
Por eso mi propósito con respecto al blog es seguir cuidándolo, mientras pueda.
Algún día perderé la llave o me mudaré a un ático bien ventilado con un millón de vecinos. O puede que sea yo misma quien ponga un candado. No puedo prometer que seguiré, que tendré ilusión siempre,  que estaré de buen humor, pero sí que pondré mi corazón en lo que haga. Y que nunca volveré a sentir lo que el odioso 2012 me hizo sentir. Lo destierro de mi mente, de mi cuerpo y de mi alma, para siempre.
Adiós, no te echaré de menos, no pensaré en ti, y si lo hago no será en positivo. Tú te lo has buscado.
Hola 2013. Tráeme fuerza y constancia, y esfuérzate en gustarme mucho. Aunque seas feo e impar podemos llegar a querernos, dependerá de los dos.

Voy a cerrar los ojos y a soplar con todas mis fuerzas…



15 de noviembre de 2012

En el vaho


Cuando llega el otoño la persona que soy cambia. Como una mariposa que regresa al capullo, como un pájaro que ya no se siente cómodo en la rama en la que ha anidado todo el verano y tiene que emigrar al sur.

Entonces esa nostalgia que siempre está en mí, pegada a mis zapatos, me envuelve como niebla, y me siento desdibujada, y cuando me miro al espejo hay un gran borrón y  mucho vaho en mis retinas. El gris se mezcla con el marrón de mis ojos,  y el sol se exilia de mi armario.
Me visto de otoño, y entierro en un cajón las gafas de cristales rosas que han dejado de funcionar. La persona que soy se hace pequeña, pequeñita bajo el peso de la lana y las mantas que no palian mi frío. Y me doy cuenta que me cuesta sonreír. Estoy hosca, huraña, y mi corazón palpita demasiado rápido las noches que paso en vela.
Me da entonces por pensar en ti, que nunca me diste una oportunidad, y en ti, que no respondiste a mi ofrecimiento, o en ti, que borras huellas y rastros, o en ti, que pareces tan indiferente, o en ti, que nunca estás cuando te busco, cuando te necesito, y  en todas esas partes de ti que no comprendo, que me hacen sentir mal.
Y pienso en mí, en mis “yos”, en mis trajes de invierno, primavera y verano, y en el que llevo puesto como un uniforme de penitenciaria. En todas las “yos” que despiertan del letargo cada tres meses, y en la forma que, de un día para otro, se van sin dejar rastro.
 Me da por pensar en futuros cogidos con imperdibles, y en pasados grapados a los pulmones, a los pulmones y no al corazón. Será por eso que a veces me quedo sin aliento. Me da por pensar si algún yo misma seré capaz de unir todas esas piezas de mi para verme entera.

26 de agosto de 2012

Quinientas, y una



Casi se me olvida. 500 entradas ya, bueno 501 con esta.
Tradicionalmente siempre he celebrado estos números redondos como una especie de ritual de constancia. Mis primeras cien entradas fueron un reto; nunca pensé que iba a dedicarle tanto tiempo a esta afición pero poco a poco este espacio fue convirtiéndose en un refugio para hablar de muchas cosas. En esta ocasión, no voy a mentir, lo hago con un poquito más de desgana. Porque aunque ni yo misma lo crea son seis años ya, bueno, en realidad son cinco porque esto empezó como un experimento que durante un montón de tiempo quedó en el olvido hasta que mirando unos papeles encontré  casualmente la dirección del blog, del que ni siquiera me acordaba. Cinco años hablando de esas cosas que me gustan y compartiéndolas con vosotros, los que andáis por aquí.
Este rinconcito diminuto de la red nunca ha sido un lugar multitudinario, más bien, quizás por aquello de ser un sitio secreto, se ha caracterizado por  lo contrario, pero siempre ha sido un lugar confortable para que los que lo descubrieran decidieran quedarse más tiempo. No sé si lo he conseguido, pero al menos ha sido entretenido intertarlo y con eso ya me doy por satisfecha.
Fue en febrero, un día muy frío de febrero cuando metí por primera vez la llave en la cerradura extraña y cambiante que abre este desván. Y hoy, un día muy caluroso de agosto, tras un verano mortal con seis olas de calor casi seguidas, celebro haber publicado 500 entradas, muchas de ellas redactadas en ordenadores escacharrados que me lo han puesto difícil.
Llegar hasta aquí ha sido un reto para mí, y me siento orgullosa de no haberlo abandonado y sobre todo de seguir contando con vosotros, aunque no todos seguís estando, aunque no todos sabéis de este lugar todavía.

Gracias a los que estuvieron, a los que estáis y a  los que vendréis.

4 de mayo de 2012

...porque la vida es bella

Porque siempre hay un amanecer. Por las cosas inesperadas que nos levantan cuando pensamos que ya no podemos caer más bajo.
Porque a pesar de las pequeñas frustraciones del día a día, de los sueños rotos que ha dejado la maldita crisis, de la soledad que asola esta pequeña estrella que flota en la inmensidad del universo, de las injusticias, del hambre, de las guerras que destrozan vidas y esperanzas, siempre hay un puerto, un amigo, una ilusión, una sensación que nos salva de la tristeza.
Porque siempre hay algo por lo que seguir adelante. Porque el amor es más fuerte que el odio. Porque vale la pena tener fe. Y luchar por lo que uno cree aunque todos te digan que estás equivocado.
Porque nada está escrito. Por tus pasos que construyen caminos. Por los brazos que en los que nos apoyamos. Por las voces que nos guían en la oscuridad.
Porque aunque creas que ya no hay nada que valga la pena, aunque te decepcione el amor, la amistad,  la gente interesada, egoísta, que te hace daño con su indiferencia, o sus palabras, o sus silencios, o sus ausencias, siempre hay algo, por muy pequeño que sea que nos salva de sentirnos solos y abandonados.
Porque siempre hay algo ahí, para ti, por ti, para levantarte y empujarte a vivir.

Porque la vida, digan los que digan los pesimistas, es bella.

24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

No puedo estar más de acuerdo con esta preciosa frase. Puede ser un tonto consuelo, pero la felicidad para mí es esto. El dinero va y viene. Unas veces tenemos buena racha, otras veces no. Pero lo que nos llevamos, esas pequeñitas cosas del día a día que rescatamos y guardamos en un lugar privilegiado de la memoria, se quedan con nosotros, como un colchón de felicidad que nos salva de la tristeza. Hay que aferrarse a eso, sin lo cual nuestra vida sería más desierta y baldía, y regarlo cada día.
Feliz Navidad y que el año que viene os traiga una tonelada de estas pequeñas dosis de felicidad instantánea.

7 de diciembre de 2011

Desconectada


Desconectada, así he estado durante estas semanas pasadas, pero lamentablemente no por decisión propia. El ordenador que usaba para navegar y preparar entradas para el blog se ha estropeado, un problema del disco duro y al parecer sin solución, así que estoy de prestado, en el ordenador de mi hermana hasta que se vea que se puede hacer. Yo espero que pronto se pueda solucionar este problemilla porque gran parte de mi tiempo de ocio lo paso por aquí, y además mis aficiones también las desarrollo a traves del ordenador. Menos mal que pude guardar todos los documentos  a tiempo. Esto significa que no voy a poder estar al 100% con el blog, pero me niego a abandonarlo. Tengo algunas entradas en borradores  y estas irán saliendo poco a poco, y también espero preparar otras y pasarme por vuestros blogs.

12 de noviembre de 2011

Cosas gratis (o casi) que nos alegran la vida

Cuando llega esta época del año, en la que anochece antes y el frío se vuelve más intenso, los días son  lluviosos y las nubes lo cubren todo, es más fácil sentirse triste y desanimado, y si encima no estás pasando un buen momento, tienes la gripe o te encuentras sin trabajo la tristeza se acentúa haciéndose insoportable.  Es más sencillo dejarse llevar por  oscuros sentimientos cuando la luz del sol se convierte en recuerdo.
Reconozco que a mi me pasa. Cuando llega el Otoño, aún siendo una estación preciosa, mi animo se desploma y hay ocasiones en las que me siento deprimida y sin fuerzas.  Es en estos momentos cuando hay que buscar “antídotos”; mirar alrededor y encontrar pequeñas cosas, no siempre materiales, que nos alegran la vida.  A veces lo que más nos hace felices está a un palmo de distancia tan cerca que lo pasamos por alto.
Para vencer esta tristeza otoñal  sólo tienes que mirar a tu alrededor y fijarte en los detalles.

Porque está demostrado, los animales de compañía son lo más parecido a una medicina preventiva que hay. Cuando los acariciamos  la tensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Nuestras mascotas son un verdadero antídoto contra el estrés, nos hacen sentirnos menos solos, mejoran nuestro humor y nos ayudan a estar en forma. Son nuestros compañeros y nos dan su cariño, protección y amor a cambio de nada…o casi nada, sólo un paseíto, una caricia, atención. Nada comparado con todo lo que nos dan ellos.

El azúcar es bueno…siempre con moderación. No se trata de hacernos adictos al dulce, pero no hay nada que apetezca más que una golosina de vez en cuando. Darse ese pequeño capricho que nos alegra el día. El responsable de esa sensación de “euforia” que nos proporciona un chute de azúcar es el aumento de la glucosa en sangre, que nos hace sentir enérgicos y felices. La acción es inmediata pero el efecto desaparece igual de rápido, y eso puede acabar convirtiéndonos en adictos. Por lo que es conveniente restringir su consumo.
Sin embargo con moderación es uno de los placeres más baratos que hay. Lo que me lleva directamente a otro de los manjares irresistibles por naturaleza del que es difícil prescindir, el chocolate.



Por el precio de unos pocos céntimos puedes experimentar una de las sensaciones más deliciosas que existen. El chocolate actúa como un antidepresivo, es el precursor de la serotonina cerebral, proporcionando una sensación de tranquilidad y sedación placentera al que lo consume. De las más de 300 sustancias químicas que contiene el chocolate, la cafeína junto con la teobromina son las responsables de que este delicatesen actúe como una droga. Además el chocolate contiene muchas vitaminas en cantidades pequeñas, como las vitaminas A, E, B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y ácido fólico (una vitamina B también). Las vitaminas B ayudan a crear nuevas células rojas de la sangre. La vitamina A ayuda a mantener la piel y los dientes sanos. La vitamina E ayuda a mantener el metabolismo y el sistema inmunológico.


Tan barato que para practicarlo sólo hace falta tener ganas y un poco de tiempo. Con sólo media hora al día, y a buen ritmo, conseguirás  fortalecer tus piernas y mejorar tu calidad de vida en general. Además de distraerte, también podrás mantener a raya el estrés. Pasear puede ser una actividad de lo más gratificante si eliges un buen lugar para ello, por ejemplo un parque tranquilo, un paseo a la orilla del mar, o ese rincón mágico de tu ciudad. Y si es en plena naturaleza y en buena compañía, mejor que mejor.




Plantarle buena cara al mal tiempo. Reír es lo más sano del mundo. Los beneficios que nos produce la risa son muy conocidos, tanto para la mente como para el cuerpo. 20 segundos de risa equivalen a 3 minutos de ejercicio constante en el gimnasio. Los músculos de la cara, tórax y abdomen se relajan y se contraen a gran velocidad, mejorando su tono. Se normaliza la presión sanguínea. El corazón aumenta su frecuencia y es capaz de bombear de 140 a 210 mililitros de sangre por minuto, cuando lo normal son 70. Los pulmones movilizan el doble de aire (12 litros, en lugar de los 6 litros habituales), lo que contribuye a una mejor oxigenación del organismo. Y por si fuera poco, la risa es un activador metabólico, que provoca la liberación de adrenalina, favoreciendo la perdida de calorías. Además sonreír nos hace parecer más guapos.


Tejer, escuchar música, leer un buen libro, hacer maquetas, completar puzzles, plantar un huerto, coleccionar todo tipo de objetos, estudiar idiomas, escribir un blog… En definitiva, ocupar nuestro tiempo libre con aquello que nos entretiene y nos hace felices; aquello que nos plantea un reto o simplemente aquello que nos ayuda a mejorar.




Dedicarte tiempo y perderlo contigo misma/o. Mimarte y que te mimen, y hacer aquello que  siempre pospones por falta de tiempo. Un largo baño de espuma; un masaje casero; un maratón de tu serie favorita; una tarde en el sofá viendo tu película preferida  con un bol gigante de cotufas; cocinar aquel postre tan rico que tanto te gusta; comerte un helado aunque haga frio; comprarte aquellas botas que tanto te gustan… Esos pequeños placeres cotidianos sin los cuales la vida se haría más cuesta arriba.




Porque hay cosas pequeñitas que son importantes. Qué sería de nosotros sin los olores, por ejemplo; olores que nos recuerdan cosas, que nos evocan tiempos pasados o personas queridas, momentos únicos, o sensaciones agradables. El olor del café; el de la lluvia sobre el asfalto; el olor de la fruta o el del pan recién hecho; el olor de una casa querida, el de una colonia conocida, el del cielo tras la tormenta.
Sin las sensaciones; como la de columpiarse desafiando la ley de la gravedad. Bajar una pendiente en bicicleta como cuando eras niño. Abrazar con calor a la primera persona que llegue a casa. Dibujar en el vaho de los cristales. Sentir el calor de una manta abrigada en una tarde de frio. Estrenar calcetines. Una ducha calentita tras un día duro. Un trozo de tarta de chocolate deshaciéndose en el paladar. Explotar pompas de jabón. Una mirada en silencio. El ruido de la lluvia sobre el tejado o ese momento mágico cuando de pronto deja de llover. El ronroneo del gato sobre tus rodillas…


Esos bálsamos que reparan nuestra alma cada día sin que nos demos cuenta y que por fortuna no cuestan nada.

¿Y a ustedes, qué cosas les alegran la vida en los días de otoño?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...