Nick, candidato a un puesto directivo, trabaja durante 12 horas y traga con todo lo que se le ocurre a su jefe, Harken, pensando en la promesa de una merecida promoción. Pero ahora ya sabe que eso nunca va a ocurrir. Al mismo tiempo, Dale (Charlie Day), ayudante en una clínica dental, tiene verdaderos problemas para mantener a raya el acoso de la Dra. Julia Harris. Y Kurt, contable de profesión, acaba de enterarse de que el corrupto nuevo propietario de su empresa, Pellit, no sólo está empeñado en arruinar su carrera sino que también tiene planes para soltar ilegalmente residuos tóxicos en una población. ¿Qué se puede hacer con estos jefes sin escrúpulos? La huida no es una opción. Alguien tiene que pararles los pies a esos monstruos. Por eso, con la fuerza que dan un par de copas y los dudosos consejos de un ex convicto para el que todo tiene un precio, los tres protagonistas preparan un plan perfecto para librar al resto del mundo de sus respectivos jefes… para siempre.
Me dicen mis hermanas que suelo ser muy crítica con las películas que veo, que no me gusta ninguna y que tengo un gusto pésimo a la hora de elegir qué ver (ya veis lo criticas que son ellas conmigo), y yo me defiendo diciendo que no es que yo elija mal las películas es que ya no se hacen buenas películas. Tal vez esté equivocada y el problema sea mío; por no ser mas conformista, por no buscarle el lado bueno a bodrios como este y hablar bien aunque sea de la iluminación y el maquillaje, pero el caso es que no me sale. Así que os adelanto una cosa, la película es mala. Tiene sus puntos, pero en líneas generales es mala, mala, mala; no al extremo de La boda de mi mejor amiga (tendría que caer muy bajo), pero ingeniosa, entretenida y medianamente divertida no es.
No es problema de la idea, que tiene su chispa y podía haber dado más, es que se ha puesto de moda hacer comedias “sucias”. Que no hay ingenio, metemos chiste escatológico; que tenemos que construir un personaje divertido lo convertimos en un guarro, un sádico, o pervertido quedándonos sólo con los tópicos (ahí están como ejemplo las pelis de Resacón en las Vegas) ; que el guión es una chorrada desnudamos a una chica y que distraiga un poco. Así uno no se fija en sus carencias y se queda con lo superficial. Y entonces en apariencia puede resultar, pero no. Es una película, que sin ser un desastre del todo, está muy lejos de ser entretenida.
Para pasar el rato. Olvidable. 3.9
Los tres mosqueteros
“Los tres mosqueteros (2011)” es la nueva adaptación de la famosa novela de aventuras de Alejandro Dumas, en esta ocasión en versión 3D, dirigida por Paul W.S. Anderson, responsable entre otros títulos de la saga ”Resident evil”. Son conocidos como Athos, Porthos y Aramis, tres guerreros de élite que sirven al rey de Francia como sus mejores mosqueteros. Tras descubrir una malévola conspiración para derrocar al rey, los mosqueteros se cruzan con un joven que aspira a convertirse en héroe, D’Artagnan, y lo toman bajo su tutela. Juntos emprenden una peligrosa misión para frustrar el complot que amenaza no sólo a la Corona de Francia, sino al futuro de toda Europa.
En la otra cara de la moneda de donde se encuentra El árbol de la vida (si a intensidad se refiere) está Los tres mosqueteros; cine comercial, sin complejos, que no aspira a nada más que a hacerte entretenidas dos horas de tu vida, aunque para ello roce el absurdo más grande.
Disparatada en ocasiones, con un diseño de vestuario que ya lo quisieran para si las comparsas del Carnaval de mi tierra, la película es una fantasmada en toda regla. Fantasiosa, con acción a raudales, mucha aventura, espadas y pelucones; los que le plantaron al pobre rey de Francia, tan afeminado que si no fuera por el bigotillo hubiera creído que se trataba de una chica.
La verdad es que se trata de una película mala, no hay por donde cogerla pero el tráiler no deja dudas al respecto (avisados estais); mala que no es sinónimo de aburrida, ni mucho menos. Además entre sus atractivos se encuentra su plantel de actores, entre los que podemos encontrar a Matthew MacFadyen, Christoph Waltz, Milla Jovovich y Orlando Bloom.
¿Película mejorable? Sin duda. Pobre Dumas, si levantara la cabeza… 4.1
El arte de pasar de todo
“El arte de pasar de todo” relata el principio de la vida adulta de George, un adolescente solitario y fatalista que ha llegado hasta el último curso sin poder decir que haya trabajado en serio ni un solo día. Se ha hecho amigo de Sally, una chica guapa y complicada que reconoce en él a un alma gemela. Sally le arrastra como un huracán al interior de su intenso mundo. Le invita a las fiestas de moda, le acompaña a galerías y museos, se va con él de pellas y acaba convirtiéndose en su mejor amiga. De forma casi inevitable, George, un chico del montón, descubre que se muere por los pedazos de la coqueta Sally, pero es incapaz de hallar el modo de hacerle saber sus sentimientos. Sally proporciona a George un refugio donde cobijarse de la vulgaridad del instituto y de la incertidumbre del hogar, donde la situación existente entre su madre y su padrastro no es lo que parece. Entonces, con el final del último curso echándosele encima, George recibe un ultimátum del director: o completa en las siguientes tres semanas todas las tareas que no ha realizado en todo el año, o no se graduará. George no tarda en ver cuán rápidamente el mundo se viene abajo cuando uno ha perfeccionado el arte de ir tirando.
Que una película tenga el sello de cine independiente significa que es cine para minorías; cine pobre, a veces inspirado, siempre sincero, y sin artificios. Un cine de atmósfera indie, es decir sin pretensiones. Una historia y unos personajes. Y lo que resulta de ahí. A veces bueno, otras malo, pero siempre bajo un punto de vista personal.
El arte de pasar de todo es una película amable, de esas que te inspiran buen rollo; de las que sacas una sonrisa y te parece suficiente. No es que la historia sea original, no es que los personajes estén muy bien desarrollados, no es que la puesta en escena sea innovadora, pero es cercana y franca, como asomarse a uno mismo y mirarse cuando era adolescente, y toparse con aquellas dudas y todo el peso de crecer y madurar, y tener que decidir que hacer el resto de la vida. Una película con la que es fácil identificarse. Ligera, romántica y juvenil. 5.8
El árbol de la vida
Años 50. El film narra la evolución de Jack (Hunter McCracken), un niño que vive con su madre (Jessica Chastain), que encarna el amor y la bondad, mientras que su padre (Brad Pitt), que representa la severidad, es el encargado de enseñarle a enfrentarse a un mundo hostil. Sean Penn interpreta a Jack en la edad adulta. Por otro lado, se trata también la historia del Universo desde sus orígenes.
Lo dijo Oscar Wilde: “Que hablen mal de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen”. Aunque suene frívolo Oscar tenía razón. Puede que esta sea una película muy criticada pero su triunfo es que no deja indiferente. Todo el mundo habla de ella porque no se parece a nada que se haya visto últimamente en un cine; pedante, intensa, pretenciosa, aburrida, cargante, fascinadora, poética, filosófica, blasfema, religiosa… la película es un conjunto de imágenes y sensaciones, a veces inconexas, a veces metafóricas, y tan intensas que se hace complicado no sentirse agotado y abrumado al terminar de verla. Lo bucólico está bien, se agradece en ocasiones, pero aquí hay una sobredosis que no es apta para todos los públicos.
¿Cómo valorar una película de esta envergadura sin caer en la crítica fácil? Visualmente es muy bella, pero dura demasiado. Después de 138 minutos aguantar el tipo a base sólo de lirismo es difícil; es como ir a un banquete y que todos los platos del menú sean lo mismo. Vale, si el plato es bueno te gusta al principio pero acabas con dolor de tripa.
La película tiene sus cosas buenas pero las malas lastran las buenas y al final tienes la sensación de haber visto un truño importante; de esos que generan interminables bostezos. De primeras parece un anuncio de seguros de vida, después recuerda a un panfleto de los que reparten los testigos de Jehová, más tarde un documental muy mono sobre el origen de la vida; olas, agua, árboles, cascadas y dinosaurios; hay un momento que parece una película con argumento, pero rápidamente pasamos a otra cosa; sueños, pesadillas, limbo, paraíso, suicidio, recuerdos, muerte y vida… nada queda muy claro, todo queda a la libre interpretación que cada uno le quiera dar. Personalmente, me ha parecido un poco pretenciosa por parte del director esta forma de vender su película: un mensaje grandioso en un argumento algo ajustado.
Respecto a los actores decir que están maravillosos; en ese aspecto nada que objetar. Brad Pitt borda su personaje, es buen actor, con suficiente carisma para sacar adelante cualquier interpretación. El niño, Hunter McCracken, también está muy bien. Jessica Chastain está algo más floja pero no exactamente por su culpa, si no por su personaje; demasiado contemplativo. Sean Penn sale perdiendo, no aporta nada y su personaje resulta prescindible.
En definitiva, una película que difícilmente te gustará si no te gusta la poesía, la filosofía, la geografía y no crees en Dios. En cambio la disfrutarás si buscas la belleza de la naturaleza y te apasionan las reflexiones sobre la vida y la muerte. 6
































