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29 de junio de 2019

Pancho


Como si el tiempo hubiera pasado a toda velocidad, así han pasado 14 años contigo, pero qué bonito este tiempo a tu lado, qué suerte la mía de haberte tenido, de haberte cuidado y querido tanto, y que suerte haberme sentido tan querida por ti. Te fuiste y siento un gran vacío en mi pecho. Eras lo más bonito y tierno de mi vida, eras mi refugio, eras más que una mascota, eras mi niño peludo, mi bebé gordito y mimado, eras el chiquitín de la familia, asustadizo, gruñón con otros perros y algunos humanos, pero todo corazón, alegría, vitalidad, una fuente de cariño inagotable.
Siempre me gustaste, desde el primer vistazo cuando nos conocimos, y viniste a casa metido en una cajita de cartón. Me gustaba acunarte, cogerte en brazos y sostener esas patitas muy cortitas y gorditas, y que tu cabecita se apoyara en mi hombro. Me gustaba enredar entre mis dedos los ricitos de tu tupé, y mirar esos ojos tan profundos y bonitos, esos ojos tan llenitos de amor incondicional, y hablarte, y ver en tu expresión ese afecto, esa seguridad que sentías en mis brazos. Yo te protegía y tú te escondías detrás de mí, y juntos caminábamos por el barrio o por donde fuera, uno al lado del otro. Siento que no gasté todo el amor que tenía para darte y que me han faltado días, meses, años, porque no quería que te fueras tan pronto. Es tan duro no verte al volver a casa… Te echo tanto de menos. Me siento muy triste sin ti. Siempre me quisiste, y siempre te querré, ojalá hubiéramos tenido más tiempo. Gracias por darme tanto, tanto amor me diste que sé que me durará toda la vida.
Te quiero mucho Pancho.



19 de mayo de 2019

Doris



Doris Day nació en Cincinnati, Ohio, en 1922. Empezó a hacerse conocida en el mundillo del artisteo  a  principios de los años 40 como vocalista. Llegó a ser muy apreciada como cantante pero su verdadero salto a la fama se lo proporcionó el cine.  Doris Day no tardó en convertirse en una de las actrices favoritas del público con sus papeles de heroína sencilla de musicales ligeros: en los años 50 era ya la estrella femenina más popular de Estados Unidos. A finales de esa década y principios de la siguiente fue la heroína virginal de una serie de comedias de alcoba, junto a seductores como Rock Hudson y Cary Grant. Por lo general, el argumento de sus películas poseía una vaga aureola de sexualidad, pero Doris Day permanecía siempre casta hasta el último plano.
El sueño de Doris  había sido ser bailarina, pero un accidente de coche, en el que se fracturó las dos piernas, se lo impidió. El director de cine Michael Curtiz le ofreció un papel en la película musical Romance en alta mar (1947), su primera película. Luego le siguieron películas como Calamity Jane, Lucky me, El hombre que sabía demasiado, Confidencias a medianoche, Pijama para dos, No me mandes flores, entre otras. Doris llegó a filmar 39 películas y grabó 31 discos de estudio. En el terreno amoroso tuvo una agitada vida sentimental, llegó a casarse cuatro veces. Se retiró del cine en 1968 pero siguió su carrera en televisión hasta 1983.

Doris y Rock Hudson  trabajaron juntos en tres películas pero su química los convirtió en la pareja perfecta de Hollywood. Fueron amigos inseparables hasta la muerte del actor a causa del sida en 1985.

Doris Day fue una gran defensora de los animales. En marzo de 1988 compró un hotel en la localidad californiana de Carmel en el que facilitó camas y comidas para los perros. Un año después, en el verano de 1989, fue elegida presidenta de la recién creada asociación People Protecting Primates (PPP), dedicada a la protección de los simios.
Doris murió en Carmel, donde había vivido los últimos años, a los 97 años debido a una neumonía el 13 de mayo de 2019. Con ella se ha ido uno de los pocos iconos del Hollywood dorado que aún quedaban con vida.


Hasta siempre, Doris!

23 de abril de 2019

Cinco anécdotas de escritores.




#1 Los elogios mutuos entre Benavente y Valle-Inclán.

Durante una de sus habituales tertulias literarias, Jacinto Benavente decía grandes elogios de Ramón María del Valle-Inclán, del que decía que era uno de los más valiosos escritores que tenía España.

-Pues don Ramón- le interrumpe uno de los contertulios –no opina lo mismo de usted

Benavente replicó inmediatamente con su característica agudeza verbal:

-A lo mejor estamos equivocados los dos.

#2 Búscate otro trabajo.

En 1996 el editor de Bloomsbury, Barry Cunningham,  aceptó publicar “Harry Potter y la piedra filosofal” después de que once editoriales lo rechazaran, pero  a pesar de ello instó a su autora, J.K. Rowling, a que siguiera buscando trabajo de otra cosa ya que estaba convencido de que  aquel manuscrito no iba a tener mucha repercusión y que J.K. Rowling no tendría  éxito escribiendo libros para niños. Afortunadamente para ella y para millones de niños y no tan niños en el mundo, J. K. Rowling se convirtió en una de las escritoras más leídas de todos los tiempos. El éxito de “Harry Potter” la convirtió en la tercera mujer más rica de Gran Bretaña y la primera de Escocia.

#3 El actor Charles Dickens.

Charles Dickens tenía memoria fotográfica y era un ávido lector. Su escritor favorito era Tobias Smollett y también disfrutaba de los clásicos como Robinson Crussoe o Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, su pasión por la lectura no lo llevó a la escritura directamente sino que quería ser actor teatral. Aún así su carrera se vio truncada por una gripe que le impidió presentarse para un papel lo que propició empezar su carrera como escritor.

#4 La modestia de Jules Verne.

En una entrevista publicada por el diario norteamericano The Pittsburgh Gazette, Julio Verne declaró: Le sorprenderá quizás saber que no me enorgullece particularmente haber escrito sobre el automóvil, el submarino, el dirigible, antes de que entraran en el dominio de las realidades científicas. Cuando he hablado de ellos en mis libros como de cosas reales, ya estaban inventados a medias. Yo me limité simplemente a realizar una ficción de lo que debía convertirse después en un hecho (...) Cada hecho geográfico y científico contenido en cualquiera de mis libros ha sido examinado con mucho cuidado y es escrupulosamente exacto.

#5 La muñeca de Kafka.

En 1924, mientras Franz Kafka paseaba por un parque cercano a su casa, se encontró a una niña llorando porque había perdido su muñeca. Aquel día decidió escribir una carta en la que la muñeca contara el porqué de su marcha. Había decidido irse a correr mundo. Como la niña encontró consuelo en su lectura, Kafka siguió escribiendo misivas de la muñeca que hablaban de sus viajes, así durante tres semanas. En la última carta, explicaba por qué no podía volver: se iba a casar, lo que suponemos sería una explicación razonable de su abandono para la niña.
Nunca se supo  quién fue esa niña; un estudioso del escritor, Klaus Wagenbach, buscó a la niña durante años, sin éxito. Estas cartas, que desaparecieron, han generado otra ramificación literaria. El escritor Jordi Sierra i Fabra decidió recrear la situación en una novela llamada Kafka y la muñeca viajera, que reconstruye el encuentro entre Kafka y la niña a través de la ficción. También Paul Auster, en Brooklyn follies, menciona la anécdota para ensalzar al escritor, capaz de crear una obra de arte para una sola lectora simplemente llevado por la solidaridad con un ser humano que sufre.



Feliz día del libro

28 de marzo de 2019

Está bien que no estés bien...


No me malinterpretes, no es porque me alegre de ello, ni mucho menos; es que no tienes que sentirte mal por no estar bien. No te sientas culpable, no te avergüences, no finjas que no pasa nada; date ese tiempo para ti mismo. Sin presiones, sin fechas límite, porque el dolor hay que transitarlo para salir fortalecido.
Nos han hecho creer que podemos con todo. Que debemos tener siempre una sonrisa, y que llorar se debe hacer en la intimidad o no hacerse.  Que ante cualquier adversidad debemos vestirnos con la capa de superhéroe sin pararnos ni un segundo a lamentarnos. Estamos en una sociedad que te exige ser feliz, que te ha hecho creer que esa frase inspiradora de la taza del desayuno, mágicamente, conseguirá cambiar tu ánimo sin esfuerzo alguno. Cada vez hay más lemas y eslóganes optimistas que te dicen qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, que demonizan el hecho de sentirse una mierda, de sólo tener  ganas de tirarse a un rincón para rumiar las penas, para maldecir, para llorar a moco tendido. Pero no es verdad que puedas con todo, y desahogarte es mucho más sano que actuar como si nada hubiera pasado, fingiendo una fortaleza que no tienes.
Sientes, estás vivo, y vas a sufrir, lo quieras o no.
Y está bien admitir que no puedes hacerlo, que te queda grande, que te da miedo, que dudas, que te has perdido, que has perdido la ilusión, que no sabes cómo volver a tu yo de antes de la tristeza.
Está bien.
Lo que no es bueno es revolcarse en ella. Lo que puede perderte para siempre es cerrar los ojos y olvidar que dentro de ti hay una luz, una luz que genera calor, energía, cambio.
Si estás triste mucho tiempo se apagará irremediablemente. Quizás no para siempre, pero encenderla una vez que ya está extinta y fría es un trabajo muy arduo, muy complicado.
Está bien sentirse mal, pero no mucho rato.
Permítete ese momento pero luego busca a alguien con quien hablarlo.
Háblalo. Quítatelo de encima. Pero nunca te avergüences de llorar. Llorar no es debilidad, llorar es de fuertes, de esos a los que no les importa mostrar lo que sienten.



Hace mucho tiempo que comencé este blog, tanto que he perdido la cuenta de los años. Aún hoy sigo acercándome de vez en cuando. He publicado 792 entradas, y de todas ellas la que más visitas ha generado, y por mucha diferencia,  es esta: “…porque la vida es bella”. Mucha gente se acerca y deja mensajes, algunos me sorprenden porque me dan las gracias o me dicen que el texto les ha alegrado el día; también hay quien recrimina el mensaje: a veces cuesta creer que a pesar de todo la vida sea bella. A veces los pesimistas se salen con la suya...
Recuerdo muy bien cuando escribí aquel texto y el momento que estaba viviendo. Fue en 2012, y ese fue uno de los años más duros que me ha tocado vivir. Muchas cosas ponían a prueba mi fortaleza, pero aún así sentía que debía ser yo misma quien saliera de aquello que me hacía daño, plantando buena cara al mal tiempo. A veces la vida te conduce por caminos que no hubieras querido transitar y lo más duro, quizás cuando has tenido muchas rachas malas, es tener confianza y optimismo. Seguir viendo el lado bueno de las cosas y de la vida.  
Por eso entiendo que haya quien vea en esas palabras algo hueco e impostado; un eslogan para vender felicidad.
Sin embargo, así lo creo aunque tenga días en que dude mucho, que siempre hay algo que vale la pena, algo que te saca una sonrisa, y que te salva.
La vida, digan lo que digan los pesimistas, puede ser bella.



24 de diciembre de 2018

Es tiempo de Navidad


Creas en ellas o no, las disfrutes como un niño o te llenen de nostalgia, trabajes esos días  o hagas puente... es tiempo de Navidad. Tiempo para compartir. Tiempo para regalar tiempo, porque pasar un rato con alguien que amas es lo mejor que puedes regalar. Aunque no lo creas seguro que eres el mejor regalo para alguien. 

Feliz Navidad

30 de noviembre de 2018

El efecto Forer, o porque crees en el horóscopo.


El efecto Forer, o efecto Barnum, se da cuando aceptas como verdad una aseveración acerca de ti mismo, aunque en realidad lo que ha pasado es que has aceptado como propias generalizaciones que pueden ser válidas para cualquier individuo. Has sido una víctima de la falacia de la validación personal.


Fue en 1948 cuando el psicólogo Bertram R. Forer se percató de que la mayoría de las personas aceptaban estas descripciones vagas como personales y acertadas, así que realizó un experimento. Dio a un grupo de estudiantes estas afirmaciones como  resultado de un test de personalidad y les pidió que las valoraran  según su grado de aciertos. Lo que no sabían sus estudiantes es que todos tenían la misma hoja que decía esto:

“Tienes necesidad de ser aceptado por los demás y buscas que te admiren, sin embargo, tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad, generalmente logras compensarlas. Tienes una capacidad increíble que no has convertido en tu ventaja. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a preocuparte y ser inseguro en tu interior. A veces tienes grandes dudas sobre si has tomado la decisión correcta o si has hecho lo adecuado. Prefieres cierta cantidad de cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te acorralan las restricciones y limitaciones. También te enorgulleces de ser un pensador independiente, no aceptas lo que digan los demás sin pruebas satisfactorias. Pero has descubierto que es poco sabio ser muy franco y revelarte a ti mismo ante los otros. A veces eres extrovertido, afable y sociable, mientras que en otras ocasiones eres introvertido y reservado. Algunas de tus expectativas pueden ser más bien irreales.”

Estas  aseveraciones fueron recogidas por Forer de una columna de astrología de una revista.
En una escala de 0 a 5, donde el 5 significaba que el alumno sentía que los resultados eran excelentes y acertados,  y el 4 que los resultados habían sido buenos; el promedio de la evaluación de la clase fue de 4,26; es decir que casi todos los alumnos consideraron esos resultados como muy cercanos a su personalidad.  



En realidad lo que pasa es que no hay nada en lo que puedas estar en desacuerdo con las afirmaciones dadas, pues la mayoría te presentan dos opciones: “eres X, pero a veces eres Y”. Esto es lo suficientemente vago como para ajustarse prácticamente a cualquier ser humano.

Este efecto es usado las llamadas “pseudociencias”, como médiums, adivinos, lectores de la mente, grafólogos, etc. pues ofrece un sentido de reafirmación y control de lo desconocido. Vamos a ser claros, a todos nos encanta sentir que podemos controlar algo que aparentemente parece no poder ser controlado, así que el saber lo que va a ocurrir sientes que podrás evitarlo o cambiarlo.



Pero una parte del éxito del efecto Forer se debe a su relación con el sesgo cognitivo de confirmación, que ocurre cuando lees una predicción astrológica que confirma tus propias creencias. Por ejemplo, estás de bajón y tu horóscopo dice que “vienen momentos complicados de los que saldrás airoso”, está confirmando cómo te sientes; te da la razón y no hay nada más que nos agrade que tener la razón.

Aunque lo parezca el efecto Forer no es tan inofensivo como parece pues puede afectar la vida de muchas personas, que no sólo invertirán sumas astronómicas para que les saquen la carta astral, les lean la palma de la mano o el café; sino que además pueden tomar decisiones importantes basados en el sesgo cognitivo, que como vemos, no ofrece muchas garantías.
Por eso, una última recomendación, sé crítico/a con aquello que lees, busca evidencias sólidas, descarta las fuentes que no sean confiables.



16 de noviembre de 2018

11 de noviembre de 2018

El autoestopista fantasma y La chica de la curva




Seguro que has oído hablar de ellos. El autoestopista fantasma o La chica de la curva son descritos como espíritus de personas fallecidas; topárselos augura fatales consecuencias a quien los recoja en su coche.

Encontrar el origen de esta leyenda urbana no es fácil, pues no tiene un origen definido y  se encuentra diseminada por una extensa área geográfica.
Aunque hay muchas versiones del relato, todas tienen una misma raíz. Un solitario conductor se encuentra con un autoestopista que luego desaparece sin explicación alguna, generalmente en el propio vehículo en movimiento. Aunque suene increíble esta leyenda circula desde hace siglos, y se ha ido adaptando  a los distintos medios de transporte. En las versiones más antiguas, la joven paraba a los jinetes para que la subieran al carruaje, o a la grupa de su caballo.



Una leyenda tan extendida lógicamente ha mutado con el trascurrir del tiempo. Hay versiones que  la describen como una joven con un vestido rasgado, a veces de novia y otras de luto, que se aparece  a los viajeros a la vera de los caminos cerca de una curva peligrosa. Les pide a éstos que la lleven; cuando sube, se dice que transcurre un tiempo en absoluto silencio hasta que ella, misteriosamente, desaparece del vehículo en movimiento. Se suele contar luego que el viajero termina enterándose que la mujer había muerto en un accidente o de alguna forma trágica. La versión que la viste con vestido de bodas afirma que murió con su novio.
¿Cuál es su motivación? Pues su principal propósito varía un poco, algunas veces  alerta al conductor sobre una curva peligrosa, precisamente aquella en la que murió; otras veces causa la muerte del conductor, al no alertarle del peligro de la curva.



La curva de Torreseca
Según cuenta esta leyenda en particular, los hechos tuvieron lugar durante una noche lluviosa. Una pareja de recién casados disfrutaba de su viaje de novios, felices ambos  aunque él conducía de manera temeraria hasta que el coche patinó, se deslizó por la carretera y cayó por el barranco al pie de una curva muy cerrada, muriendo los dos en el acto.
Un año después, un hombre que viajaba por la misma carretera recoge a una muchacha vestida de novia. Al verla tiritar le ofrece su cazadora para que no pase frío. Al instante, ella  le dice: «Gracias; por favor, frene. En esta curva me maté yo». El hombre desvía su mirada hacia ella y frena en seco, pues tanto ella y la cazadora han desaparecido.
Tiempo después, el hombre se dirige a la tumba de aquella pareja que se mató en la curva y encuentra su cazadora encima de la lápida de la tumba de ella, provocándole la muerte debido al impacto de tal hallazgo.



La "Dama de la Cruz Verde"
La Dama de la Cruz Verde es un personaje de las leyendas de la Sierra de Guadarrama que sitúan en el Puerto de la Cruz Verde, entre los municipios de Robledo de Chavela y San Lorenzo de El Escorial, la aparición de la Dama de la Cruz Verde: una mujer que, hace años, murió en las carreteras del mismo y que se aparece a los conductores haciendo autoestop.
Esta leyenda es una de las variantes locales que se han dado en muchos lugares del mundo de la denominada Autoestopista Fantasma, tales como las leyendas urbanas de la Dama Blanca o Chica de la Curva. También se ha visto un personaje similar en el Puerto de Galapagar.



Dos ejemplos de una leyenda que es internacional, pues alrededor del planeta se han dado más casos de autoestopistas fantasmas. Tanto ha calado la imagen de la chica de la curva que ya forma parte del imaginario colectivo.

2 de noviembre de 2018

La chica de la curva


Es de noche. La carretera está oscura como lo que te rodea. Al otro lado de los arcenes hay un monte. Lo sabes porque te llega el aroma de los pinos mojados a través de la ventanilla, pero la tiniebla es tan densa que no puedes ver nada, sólo una pequeña parcela borrosa; lo que los faros de tu coche consiguen arrancar a la oscuridad al pasar.
Es una carretera monótona y estás solo. Cae una lluvia fina.  La radio no sintoniza bien pero no quieres apagarla. Necesitas escuchar algo, aunque sean interferencias. No quieres dormirte. Hay muchas curvas en ese tramo.
A través de los imponentes árboles ves un cielo nuboso y una luna mordida que parece sacada de un cuento de terror. Pero pronto todo empieza a repetirse como un bucle. Carretera, oscuridad, una curva, otra curva, oscuridad, oscuridad, oscuridad… No quieres dormirte pero notas ese cosquilleo en los dedos, ese que precede al sueño.
Abres más la ventanilla para que el aire frío te despeje. Entonces la ves. Está allí en medio de la carretera, bajo la lluvia. Sólo te da tiempo a esquivarla y clavar los frenos. Tu coche se desliza más de lo que quieres sobre la capa de agua hasta pararse por completo. Tienes los ojos muy abiertos y las manos aferradas al volante. El corazón te va muy rápido. Miras los dígitos luminosos de la hora en el salpicadero, las doce en punto. Te sientes aturdido. ¿Qué acaba de pasar? Levantas la vista con un ligero temblor de cabeza para mirar por el espejo retrovisor. ¿Un accidente? No has visto ningún coche, ningún rastro, sólo aquella figura…
La luz de los faros rompe las sombras de delante pero detrás todo está a oscuras. Esa oscuridad tan extraña que ha sido tu compañera de viaje.
Te asomas al espejo retrovisor pero no ves nada. Estás temblando y no sabes por qué. Apagas la radio para escuchar. Pero no oyes ningún grito de auxilio. Ninguna voz reclamando ayuda.



Das marcha atrás despacio. Estaba allí, no estás loco. Lentamente tu coche deshace el camino pero no hay nadie. No puede ser, piensas. La viste, estás seguro. Decides bajarte y echar un vistazo. Abres la puerta, las finas gotas de lluvia caen sobre tu brazo. Al inspirar el aire helado sientes un escalofrío. Te sientes paralizado. ¿Una alucinación? Quizás tu mente te ha jugado una mala pasada.
No sabes por qué lo haces pero accionas el claxon, como si quisieras ahuyentar algo, para ahuyentar algo. Aún así todo permanece en calma. Esperas. Nada pasa así que cierras la puerta y te pones en marcha. El coche se ha enfriado, o quizás eres tú y es de ti de quien surge aquel gélido halito. Tiemblas tanto que te cuesta sujetar  el volante. Pero te sumerges en la carretera y sigues adelante.
Oscuridad, una curva, otra curva, oscuridad, oscuridad… El sueño golpeándote detrás de los párpados. Oscuridad… y una mano fría, mojada sobre tu hombro. Has estado a punto de dormirte otra vez. Abres los ojos y miras por el espejo retrovisor. El miedo te golpea en la nuca. Está ahí, detrás de ti y te grita: ¡Cuidado!
Vuelves la mirada hacia la carretera y frenas a fondo. Te has quedado a milímetros de despeñarte en esa curva y tu respiración agitada lo llena todo. Tienes que cerrar los ojos para soportar el latido de la cabeza. Cuando los abres ella ya se ha ido. Pero  sales bajo la lluvia a buscarla. Revisas el coche, los alrededores. Te asomas al abismo y das unos cuantos pasos tambaleantes por el asfalto mojado.
Hay algo a un lado del camino. Sacas el móvil y enciendes la linterna. Descubres una pequeña capilla de madera. Ves la  cruz, las flores de plástico, la foto plastificada con una nota al pie. “Inés, nunca te olvidaremos”. Son sus ojos, su rostro.  Un recordatorio de su vida y muerte.
Vuelves al coche, estás calado de la cabeza a los pies. La adrenalina aún recorre tu cuerpo como fogonazos. El frío se ha esfumado. Recorres el último tramo de aquella carretera conteniendo el aliento. Cuando llegas a la civilización sientes una sensación de alivio. Decides que no contarás a nadie lo sucedido. Aún no estás seguro de si lo soñaste, de si fue real o una alucinación.  Sólo sabes que nunca olvidarás aquellos ojos y el contacto de aquella mano fría en tu hombro.  No sabes quién fue Inés, si como parece, dejó su vida en aquella curva. De lo único de lo que estás seguro es de que será tu secreto mejor guardado.



25 de octubre de 2018

Experiencias cercanas a la muerte



Pocos han regresado del más allá, pero los que lo han hecho coinciden en algo cuando se les pregunta por la experiencia: al momento de abandonar la vida vieron una luz al final de un túnel.  
Esta creencia, paso del umbral de la vida terrenal a la espiritual,  ha quedado grabada en el imaginario colectivo pues el cine, la literatura y el arte se han encargado de difundirla. Además parece responder a esa importante y misteriosa cuestión: ¿hay vida después de la muerte?
A mediados de los años setenta del pasado siglo los relatos de personas que habían pasado por un coma o experiencias cercanas a la muerte fueron muy populares. Sorprendentemente todas eran muy similares, pues los afectados describieron los mismos escenarios: observaron su cuerpo desde arriba, un túnel oscuro con una luz muy poderosa al final, y fueron visitados por seres queridos muertos
Kevin Nelson, neurofisiólogo de la Universidad de Kentucky,  investigó el tema y publicó “The Spiritual Doorway in the Brain”, en donde resuelve las dudas más frecuentes sobre las experiencias cercanas a la muerte (NDE, por sus siglas en inglés).  Aquí desmiente que suceda estando "clínicamente muertos" pues, según el experto, esto no es posible porque nadie puede regresar de la muerte. Cuando una persona sufre un paro cardíaco, el corazón se detiene y se pierde el flujo sanguíneo, pero la conciencia aún continúa por lo menos diez segundos más y el cerebro sigue funcionando hasta 30 minutos. Esto quiere decir que algunas neuronas siguen enviando impulsos eléctricos, que se traducen en información.


El neurólogo belga Steven Laureys opina que estas experiencias estarían causadas por el aumento de la actividad cerebral que se produce al dejar de latir el corazón; al parecer el trabajo neuronal crece considerablemente durante los instantes previos a la muerte, particularmente en la región temporoparietal.
Según Laureys es el cerebro humano el responsable de las asombrosas visiones y sensaciones que narran quienes estuvieron a punto de fallecer. Esto explicaría las similitudes que se encuentran en individuos de culturas completamente diferentes a la hora de describir su transición de la vida  a  la muerte.

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Hay miles de casos de personas que narran su experiencia cercana a la muerte; una de ellas fue la actriz Elizabeth Taylor, quien en una operación experimentó algo increíble. Durante un lapso de tiempo en que sintió haber muerto cruzó un túnel hacia una luz brillante y que, una vez ocurrió esto, se encontró con el espíritu de Michael Todd, uno de sus ex esposos y su gran amor, que había muerto recientemente en un accidente aéreo. Durante este encuentro, Todd le dijo que debía volver. Elizabeth quería quedarse con él, pero Michael la empujó a volver a la vida porque tenía mucho trabajo y vida por delante. Justo entonces, Taylor “resucitó”. Elizabeth prefirió mantener esto en secreto durante mucho tiempo, ya que tras contarlo a los médicos, se dio cuenta de que sonaba realmente demente. Aún así, finalmente, decidió contarlo.

La luz brillante al final del túnel que algunas personas cercanas a la muerte describen puede ser consecuencia de una inundación de serotonina en el cerebro.

En EE. UU.  13 millones de personas han pasado por una experiencia cercana a la muerte, un 5 por ciento de la población.

Según algunos expertos durante la fase REM del sueño, algunas personas pueden tener experiencias parecidas a las que se viven cuando se está a punto de morir y hasta pueden llegar a sentirse flotando.

15 de octubre de 2018

Visitantes




Cuando por fin desperté mis pulmones recogieron con avidez el aire de la habitación. Una oscuridad impenetrable me rodeaba, sólo mi respiración agitada llenaba las esquinas de aquella estancia que parecía cernirse sobre mí.
Había estado sumergida en un sueño denso, como arenas movedizas, sintiendo que mi cuerpo no era mío, inmovilizada, ahogándome; y ahora que volvía a la vida sentía aún aquella presencia, cerca, desvaneciéndose en la tiniebla. 
¿Había sido un sueño, sólo un sueño? Entonces,  ¿por qué percibía aún el peso en mis brazos de aquellas  otras manos, el escalofrío de aquella otra respiración sobre mi rostro, y aquel  frío tan intenso enredado en mi cuerpo, trepando desde el abismo de mis pies?
Encendí la luz del flexo incorporándome en la cama. Con un susurro se disiparon todas las sombras. Fue un segundo, mucho menos que eso, pero allí le vi; un rostro, antes de disolverse entre las partículas de polvo del cuarto…

No se sabe a ciencia cierta qué son, si son reales o producto de una imaginación febril y exaltada, una leyenda urbana o una patraña, pero se les conoce como “los visitantes nocturnos”. Los visitantes nocturnos llegan en la noche y se sitúan al lado de la cama. Si la persona duerme acompañada a su acompañante lo inmovilizan, lo paralizan, de modo que no tome conciencia de lo que pasa. El objetivo de estos seres es experimentar con los seres humanos. Toman el cuerpo físico de la persona, o el etérico, (que es un cuerpo energético, idéntico al cuerpo físico) dejando este en la tierra, y proceden entonces a hacer experimentos.
Otros dan una explicación distinta a  este fenómeno que se da en el periodo de transición entre el estado de sueño y la vigilia, provocando una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario durante un corto tiempo, entre 1 a 3 minutos, esta incapacidad también es llamada “Parálisis Del Sueño”.
Hay algunos factores que favorecen este fenómeno, como son encontrarse bajo mucha presión o estrés; son seis las experiencias típicas que suceden durante el transcurso de esta parálisis:
1. Sensación de presencia
2. Presencia amenazante
3. Alucinaciones visuales
4. Alucinaciones auditivas
5. Alucinaciones táctiles
6. Dificultades respiratorias
Esta parálisis provoca una sensación de angustia y al no poder mover ni un músculo también provoca ansiedad, supuestamente al poder saber que se está en esta situación pudiendo escuchar e incluso ver todo alrededor nuestro comienzan las experiencias antes escritas.



Al estar en este estado, se comienza a tener la sensación de una presencia sin poderla corroborar sensorialmente, lo que nos provoca un estado de aprehensión y miedo, siendo común el sentirse observados, luego, al sentir lógicamente que la presencia es amenazante, se cae en un estado de terror, solo que este no es por temor a sufrir un daño físico, “Si no por creer que una maldad esta próxima a hacernos daño”.
Las alucinaciones visuales suelen conformarlas siluetas oscuras y sombras, que pueden incluso  tomar forma y moverse “pero estas suelen ser inconstantes, vagas e indefinidas”. En las alucinaciones auditivas se tiene la convicción de que los sonidos son reales, pueden ser entre susurros, sonidos mecánicos, ruido blanco y una gran variedad de otros sonidos, incluyendo voces y griteríos, pero estos “No tienen un mensaje identificable ni claro”.
Al parecer, entre las alucinaciones táctiles esta supuestamente la sensación de que alguien se sienta en la cama, que se hunde el colchón e incluso que hay contacto con las manos y otras partes del cuerpo “Sin provocar daño alguno”, y las dificultades respiratorias son la respuesta a la sensación de que alguien se sienta en el pecho de la persona, incluso puede sentirse una especie de estrangulación, “Estas percepciones pueden explicarse por la parálisis voluntaria de los músculos”.



Para muchos de los que lo experimentan la impresión es muy real, tanto que muchos  amanecen con marcas en su cuerpo. Quienes se han topado con ellos los describen como entes fantasmales. Al parecer, dormir boca arriba puede provocar este tipo de visitas indeseables. 

12 de octubre de 2018

5 leyendas negras de la historia del rock (1ª parte)


Led Zeppelin,  vicios a tutiplén



Si hay una banda de rock polémica esa es sin duda Led Zeppelin que experimentó allá por los años 70 toda clase de excesos, incluyendo drogas, sexo con menores, satanismo y hasta zoofilia. La banda británica, fundada en 1968, se había labrado fama de camorrista; legendarias eran sus borracheras, sus peleas y sus noches desenfrenadas, y los rumores que decían que a la banda le tiraba el tema del ocultismo, motivo por el cual se cuenta que entre las estrofas de algunas canciones como “Dazed & confused” o “Stairway to Heaven”  pueden encontrarse mensajes satánicos. Pero si hay un suceso que ha perseguido a la banda ese es el que tiene como protagonistas a una groupie pelirroja y a una pobre cría de tiburón, y sí, la historia está a la altura de perversión de una banda que le dio  dimensión a la palabra exceso.
Todo ocurrió en el verano loco de 1969, durante su gira más salvaje, en el momento álgido de fama, con miles de fans siguiéndoles los talones, y en el hotel Edgewater Inn de Seattle. Este hotel tiene una característica y es que desde sus habitaciones es posible pescar al encontrarse sobre un muelle. Así que el grupo estuvo pescando hasta que se aburrieron y decidieron pescar otra variedad, una femenina, muy joven, y con las hormonas pelín revolucionadas. La elegida fue Jackie, una groupie de 17 años. Corría el alcohol, claro, y supuestamente todo fue de mutuo acuerdo aunque se han dado muchas versiones. El caso es que la chica terminó siendo atada desnuda al cabecero de una cama mientras los chicos jugaban con uno de los peces que habían pescado aquella tarde, un pargo rojo para ser más exactos y no un tiburón como luego llegaría a transformarse con el tiempo. El manager del grupo, Richard Cole, que era incluso peor que los componentes de Led Zeppelin, cuenta divertido la anécdota que tuvo lugar a continuación en aquella habitación, y con pelos y señales relata a quien quiera oírle la forma bastante sádica en que la chica fue masturbada por el pobre pez. Disculpando los excesos de sus chicos, lo achaca al alcohol de más, al contexto; eran otros tiempos en que las groupies estaban allí, siempre disponibles e intercambiables, para satisfacer sus más bajos instintos. Convertida en un mito de la historia del rock, esta historia fue inmortalizada en una canción de Frank Zappa llamada “The Mud Shark”.

Cass Elliot y su última cena



Cass Elliot fue integrante y fundadora de The Mamas & the Papas y murió a los 32 años después de una noche gloriosa tras un concierto en el London Palladium. Cass siempre había destacado por su preciosa voz y por su sentido del humor; ella era el alma del grupo y la más carismática, pero sus problemas de sobrepeso, su alcoholismo y los celos entre los miembros de la banda supusieron el final de la misma. Cass empezó una carrera en solitario que apenas duró tres años, y que acabó con su prematura muerte un 29 de julio de 1974. Su muerte fue objeto de muchas especulaciones pero la que cobró más peso fue la que decía que la cantante había muerto asfixiada por un trozo del bocadillo que estaba cenando aquella noche; y es que en su habitación se había encontrado un sándwich a medio comer que dio pie a tales especulaciones. Lo cierto es que Cass Elliot murió de un fulminante ataque al corazón, seguramente por el estilo de vida que llevaba, su obesidad (pesaba más de 100 kilos para sus escasos 165 centímetros de estatura), y el estrés que padecía. Aún así fueron los medios de comunicación los responsables de que ese malicioso rumor se extendiera; el “Daily Express”, “The New York Times” y la revista “Rolling Stones” colocaron en titulares esta información basándose en las declaraciones del doctor Anthony Greenburgh que había dicho lo siguiente: “Por lo que vi al llegar al piso, parecía que había estado comiendo un bocadillo de jamón y bebiendo una Coca-Cola tumbada, algo muy peligroso. Esto habría sido especialmente peligroso para alguien como Cass, con sobrepeso y con una disposición a padecer un ataque al corazón. Parecía haberse atragantado con un bocadillo de jamón”.
Esta información fue errónea pero fue aprovechada por muchos para ridiculizar a Cass Elliot; su muerte se convirtió en un chiste, y su físico en objeto de crueles burlas. La última cena de Cass Elliot pasó a ser una de las más famosas de la historia de la música.

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