Titanic
Aún recuerdo el olor de aquel cine, mezcla de palomitas, moqueta vieja y golosinas. Era el cine de mi ciudad, el que hoy, cerrado a cal y canto, sueña con las glorias de tiempos pasados*. Nunca se vieron colas como aquellas, de gente de todas las edades, que esperaban turno para comprar entrada. No he vuelto a ver nada igual, y quizás no vuelva a verlo. Titanic fue la sensación del momento, y, como casi todo el mundo en esa época, yo fui una de las tantas quinceañeras que lloró lo que no estaba escrito con el final de Titanic. Ya antes, mucho antes, había suspirado lánguidamente con esta escena, la del beso, la “cursilada” del beso, en la proa del barco insumergible volando hacia un eterno atardecer; el último que contemplarían las 1523 almas que se ahogarían aquella fatídica madrugada. Para mí sigue siendo, todavía hoy, una de las escenas más románticas de la historia del cine:
(2:42 min)
Spiderman
Hay que admitir que como beso este tiene su aquel. En primer lugar es un beso bajo la lluvia, y ya se sabe que la lluvia es un elemento sugerente en lo que a besos se refiere. Además la postura no es la ideal pero quizás eso es lo que le hace tan especial. Se sale de lo común, es un beso arriesgado, misterioso, y muy emocionante. Él lleva máscara, ella se la levanta un poquito, lo justo para dejar los labios al descubierto. Es arrebatado, impulsivo. La pega es que para llevarlo a la práctica, además de tener que comprar un disfraz y unos cuantos arneses de seguridad, lo que podría resultar difícil de explicar, es conveniente ir al gimnasio a entrenarse unas semanas antes para evitar lesiones.
(0:51 min)
La dama y el vagabundo
El clásico de Disney siempre me inspiró ternura. La historia de Reina y Golfo, toda una dama y un despierto vagabundo, es de las más románticas del cine de animación. Para empezar tiene lugar en un entorno propicio para las cosas del querer. El restaurante Tony´s especializado en espaguetis con final feliz. Unas velitas, un mantel de cuadros, una melodía de violines y como quien no quiere la cosa, inesperadamente, así como ocurre lo que más se aprecia, un beso. Un beso que fue nombrado en 2005 por la revista People uno de los más famosos de la gran pantalla.
(3:05 min)
Diario de Noah
Si hay una escena que reúne todos los elementos románticos para convertirse en un clásico del género, sin ninguna duda es ésta. De nuevo lluvia, el elemento clave**; una lluvia torrencial que no logra apagar la pasión de dos personajes ardientes. Una pasión que se palpa. Reproches, miradas y al final un beso de esos que quitan la respiración. Los dos protagonistas, Ryan Gosling y Rachel McAdams iniciaron una relación tras el rodaje. Además este beso consiguió ganar un premio MTV al mejor beso de película en 2005, totalmente merecido.
(0:33 min)
Amelie
Esta pequeña película, tan francesa, tan naif, tan en verde y rojo, tiene uno de esos besos que se quedan grabados. Un beso tierno como una de esas rebanadas de pan blanco. Un beso que en realidad son muchos besos. Uno tímido en la mejilla, otro en el cuello, en la frente, en los párpados… suaves besos que recorren la piel delicadamente, como si en realidad ni la rozaran. Y claro, está la música. Fabulosa, compuesta por Yann Tiersen, y que le va como anillo al dedo a esta historia imaginativa, llena de fantasía y magia. Un beso final, en los labios, y un desenlace como esos que tanto nos gustan a los románticos.
(1:20) min)
Grandes esperanzas
El amor duele. Enamorarse duele. Seguir enamorad@ aunque uno sepa que va acabar con el corazón roto es una tontería que ojala pudiéramos evitar. Pero en las cosas del corazón la razón no manda. No se puede pensar con esa masa delirante que bombea nuestra sangre. Si fuera así cuántos disgustos nos ahorraríamos. Cuántos malos ratos, cuántas noches de insomnio, cuántos nudos en la garganta… Grandes esperanzas tiene un catálogo de besos a cual más interesante, pero todos tienen en común lo mismo, su sensualidad. Y al final, aunque nos duela, aunque reneguemos de él, aunque nos vuelva locos, ¿no es maravilloso el amor?
(1:46 min)
Moulin Rouge
Ojala todos los besos terminarán con fuegos artificiales. Tengo debilidad por los musicales, y particularmente por Moulin Rouge. Quizás sea por la tremenda química de los dos actores, porque este es uno de los besos con la mejor puesta en escena que recuerdo, por la música que también ayuda, pero este beso me gusta especialmente. Además que la declaración cantada que le hace Christian a Satine, eso de “El amor lo es todo. El amor es algo espléndido. El amor… nos transporta. Porque todo lo que necesitas es amor.” “Yo fui creado para amarte y tú para amarme a mí” y que te lo cante así, con esmoquin, y mirándote a los ojos, con esa voz… es para derretirse. Un beso porque… qué bonita es la vida ahora que tu estás en ella.
(4:32 min)
El señor de los anillos. El retorno del rey.
El amor entre un hombre y una elfa, entre un ser mortal y uno inmortal. Recuerdo especialmente la escena del beso final entre Aragorn, convertido finalmente en rey de Gondor, y Arwen, que había renunciado a su inmortalidad por amor. Aquel beso ponía punto y final a la saga de películas dirigidas por Peter Jackson. Un beso que tenía sabor a leyenda. La serena pasión de este beso le convierte en el más especial de esta lista. Además no podía suceder en más bello escenario, y en el mejor momento, poniendo un broche de oro y dejando a los espectadores con un grato recuerdo. Este beso es uno de mis favoritos.
(5:22 min)
Crespúsculo.
Alguien que te dice así a la cara: eres mi marca personal de heroína, se está ganado a pulso un beso de esos adictivos, por lo menos. Al margen de otras cuestiones, hay que reconocer que el beso entre Bella y Edward tiene su punto. Para no tener sangre este es un vampiro muy pasional. Elementos a favor: 1- Oscuridad; siempre propicia para estas cosas. 2- Componente furtivo; a escondidas, el no saber si te van a pillar le da emoción. 3- Ese sí pero no, pero del todo; vacilar, dudar, desear y atacar. Nunca falla en cualquier beso pasional que se precie. Un beso que te deja con ganas de más.
(1:40 min)
El hombre tranquilo
Considerado uno de los mejores besos de la historia del cine, me era imposible no mencionar e incluir en este ranking el beso que los dos protagonistas de El hombre tranquilo se dan bajo la lluvia. Unos personajes sencillos, entrañables y creíbles, por eso este beso tiene magia, tanta, que hasta te hace olvidar el cartón piedra del decorado. Pero también hay otro beso que, como curiosidad, inspiró a Elliot, el niño de E.T. a dar su primer beso, y también ocurre en medio de una tormenta, cuando Sean (John Wayne) sujeta pasionalmente a Mary Kate (Maureen O´Hara) al sorprenderla en su casa. Un beso sólo comparable a los de Lo que el viento se llevó.
(4:06 min)
*Cuando preparaba esta entrada, hace unos cuantos meses, este viejo cine permanecía cerrado y prácticamente abandonado; y yo me lo imaginaba, cada vez que pasaba por delante, como un viejo ocioso, como si entre sus solitarias paredes siguieran resonando todavía los ecos fantasmales de las viejas películas proyectadas allí. Hoy en día ese viejo cine vuelve a estar abierto como un espacio cultural, y su proyector ha vuelto a encenderse para crear magia como antaño.
**Besos en la lluvia
¿Qué tendrá la lluvia? ¿Y por qué un beso bajo ella se vuelve tan romántico?
¡FELIZ SAN VALENTÍN!